Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.52.80.001
AUTORES
- Silvia Finol Pérez. Centro de Salud Torre Ramona (Zaragoza). España.
- Ana María Blázquez Henao. Centro de Salud Torre Ramona (Zaragoza). España.
- Paloma Vidao Gómez. Centro de Salud San José Norte (Zaragoza). España.
- Raquel Sánchez García. Centro de Salud San José Centro (Zaragoza). España.
- Eva Sevilla Mañas. Centro de Salud Almozara (Zaragoza). España.
- María Esteban Rihuete. Centro de Salud Almozara (Zaragoza). España.
RESUMEN
La aparición de una masa en la zona cervical, requiere de un correcto diagnóstico diferencial, entre patología congénita, inflamatoria o neoplásica. Es imprescindible realizar un rápido diagnóstico, por el diferente pronóstico de estas patologías.
Cuando se habla de quiste branquial, se trata de una patología benigna de origen embrionario. El diagnóstico se realiza de manera inicial mediante la clínica y la exploración física y se confirma con pruebas de imagen, ya sea ecografía o TAC, en algunas ocasiones se puede confirmar el diagnóstico realizando estudio de anatomía patológica.
En todos los casos el tratamiento es quirúrgico, ya sea por parte de equipos de ORL o por equipos de cirugía maxilofacial.
PALABRAS CLAVE
Quiste branquial cervical, alteración desarrollo congénito, cirugía.
ABSTRACT
The appearance of a mass in the cervical area requires a correct differential diagnosis between congenital, inflammatory or neoplastic pathology. It is essential to make a quick diagnosis, due to the different prognosis of these pathologies.
The branchial cyst is a benign pathology of embryonic origin. The diagnosis is initially made by clinical and physical examination and is confirmed with imaging tests, either ultrasound or CT, and sometimes the diagnosis can be confirmed with pathological anatomy tests.
In all cases the treatment is surgical, either by ENT teams or by maxillofacial surgery teams.
KEY WORDS
Cervical branchial cleft cysts, anomalous congenital development.
INTRODUCCIÓN
Los quistes branquiales se deben a una malformación congénita de los arcos branquiales que son unas estructuras embrionarias transitorias fundamentales para la morfogénesis de la región cervicofacial1.
Las malformaciones de arcos branquiales se originan por la obliteración incompleta de las hendiduras y bolsas branquiales en el desarrollo embriológico. Durante la cuarta semana de gestación se identifican cuatro pares de arcos branquiales bien definidos y dos pares de arcos rudimentarios. Estos arcos están separados externamente por hendiduras e internamente por bolsas². Las anomalías de los arcos branquiales Suponen el 30% de las masas cervicales congénitas. No existe preferencia de género y suelen aparecer en niños o adultos jóvenes, pudiendo ser bilaterales hasta en un tercio de los casos2,3.
Las anomalías derivadas del desarrollo del 2do y 3er arco y bolsas branquiales, según la estadística representa el 1% de patología cervical con diferentes formas de presentación, siendo la más frecuente en forma quística y presentándose en cualquier etapa de la vida4. Suelen aparecer en adultos jóvenes y el 2° arco branquial, es el responsable del 90% de la formación de estos quistes5. Raramente se hallan quistes del 3er y 4° arco branquial. Los quistes del 1er arco branquial se localizan cerca del pabellón auricular y la parótida, los de la 3er y 4to arco son de localización posterior4,5.
PRESENTACIÓN DE CASOS CLÍNICOS
CASO CLÍNICO 1:
Varón de 57 años de edad con antecedentes personales de hipertensión arterial, dislipemia, artritis psoriásica, broncopatía crónica, exfumador y antecedentes quirúrgicos de varices en extremidad inferior izquierda. En tratamiento con pitavastatina 1 mg, apremilast 30 cada mg 12 horas.
Acude a la consulta de su médico de atención primaria por presentar tumefacción en zona cervical derecha de 48 horas de evolución, sin otra sintomatología acompañante. A la exploración física se detecta una masa de unos 4cm de diámetro de consistencia dura, aunque ligeramente elástica, adherida a planos profundos, poco dolorosa a la palpación y sin otros signos inflamatorios. Dado el tamaño de masa y los antecedentes personales como el tabaquismo se deriva al paciente a urgencias para iniciar estudio de la masa.
En urgencias se le realiza una analítica sanguínea y una ecografía:
- Analítica sanguínea: Ausencia de determinaciones inflamatorias o infecciosas. PCR 0.26 mg/dl, LDH 178 U/L, Leucocitos 8900 con neutrófilos 66.4% y linfocitos 24.5%
- Ecografía cervical: Lesión nodular laterocervical derecha de aspecto purulento. Pudiéndose corresponder con una adenopatía supurativa o pudiera tratarse de una lesión benigna infectada tipo quiste de segunda hendidura branquial
Ante la ausencia de datos de malignidad en la exploración física y en los datos analíticos, se realiza una interconsulta con el servicio de ORL, comenzando tratamiento con amoxicilina/clavulánico 875/125 mg cada 8 horas una semana y se cita al paciente en una semana para realizar una punción de la masa y realizan el volante para la realización de un TAC.
En un primer momento se le realiza una ecografía con PAAF de la masa por parte de radiología intervencionista. En ecografía se visualiza una lesión nodular bien definida laterocervical derecha de unos 3cm de diámetro y Pequeños ganglios linfáticos adyacentes de tamaño subcentimétrico. Al realizar la punción de la lesión se extraen previamente unos 10 cc de material amarillo-marronaceo no esperado, por lo que además de enviar material a Anatomía Patológica se decide enviar también material a laboratorio de microbiología. El resultado obtenido de la microbiología descarta etiología infecciosa de la masa. Los resultados de Anatomía Patológica sin embargo describen de forma microscópica sobre un fondo proteináceo numerosas células epiteliales pavimentosas sin atipia y escamas córneas anucleares realizando un diagnóstico de citología benigna. Quiste epitelial compatible con quiste branquial.
La impresión diagnóstica obtenida con la PAAF, se reafirma tras la realización del TAC obteniéndose un resultado de lesión quística laterocervical derecha de unos 3 cm de diámetro solapada a un ganglio linfático del nivel II. Se sitúa entre glándula submaxilar y esternocleidomastoideo. Se interpreta, por aspecto y situación, como quiste de segunda hendidura branquial, siendo menos probable que se trate de una colección supurativa excéntrica de un ganglio linfático reactivo.
Tras el diagnóstico nuestro paciente es intervenido por el servicio de ORL, realizándose la exéresis de la masa tumoral y enviándose muestra a anatomía patológica. En la revisión postquirúrgica se evidencia persistencia de ligera parálisis facial en labio inferior derecho e hipoestesia en zona submentoniana y se confirma el diagnóstico de quiste de hendidura branquial con los resultados de la Anatomía Patológica.
CASO CLÍNICO 2:
Varón de 72 años de edad con antecedentes personales de Hipertrigliceridemia, diabetes mellitus, hipertensión arterial y Hemocromatosis, antecedentes quirúrgicos de Hemorroidectomía, Colecistectomía y poliposis nasal. En tratamiento con fenofibrato 145 mg, metformina 850 mg e Imidapril 10 mg.
Este paciente acude directamente a urgencias por presentar dolor y tumoración de 3 cm de diámetro de no más de 24 horas de evolución en zona submaxilar izquierda. Antecedentes de afeitado 48 horas antes. Afebril sin otras patologías de carácter agudo.
A la exploración física se evidencia tumoración submaxilar izquierda de aspecto quístico de unos 3 cm de diámetro, dolorosa a la palpación, no fluctuante de aspecto redondeado. No alteraciones de producción de saliva. No elevación ni induración del suelo de la boca. No disnea, ni disfagia asociada. Se realiza en servicio de urgencias:
- Ecografía de partes blandas: Quiste hipoecogénico de 30×25 mm inferior a la glándula submaxilar izquierda, con hiperecogenicidad de la masa subyacente, en relación con quiste del segundo arco branquial izquierdo infectado. Tiroides de tamaño y morfología normal. Con pequeños quistes de 3 y 4 mm en lóbulo tiroideo izquierdo.
- TAC de Cuello con contraste: Quiste de 31×25 mm en región laterocervical derecha, ubicado entre arterias carótida externa e interna, a nivel anterior del esternocleidomastoideo que sugiere quiste del segundo arco branquial. No se observa inflamación de la grasa adyacente que sugiera sobreinfección ni obliteración de estructuras vasculares ni vía aérea que sugiera complicación por compresión a nivel local.
Ante estos hallazgos se realiza interconsulta con el servicio de cirugía maxilofacial que comienzan tratamiento antibiótico con amoxicilina-clavulánico más analgesia citando al paciente en consulta para valoración.
En consulta se reevalúa al paciente, que refiere dos episodios de infección del quiste en las últimas semanas. Se incluye en lista de espera quirúrgica. Realizando exéresis del quiste, con AP que confirma el diagnóstico inicial de quiste branquial.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
Es imprescindible realizar un correcto diagnóstico diferencial ante la aparición de una masa en zona cervical, ya que puede tratarse tanto de patología congénita, como inflamatoria o neoplásica. Se comienza realizando una buena anamnesis, acompañada de una exhaustiva exploración física, pudiendo enfocar de esta manera el tipo de patología ante la que nos encontramos. Hay que tener especial cuidado en pacientes en edad adulta por el potencial maligno que tienen algunas de estas masas, sobre todo si van acompañadas de factores de riesgo como puede ser el tabaquismo, como ocurre en uno de nuestros pacientes.
Los quistes branquiales suelen presentarse como una masa en la zona laterocervical (a diferentes alturas según el arco que lo produzca), son más frecuentes en edad pediátrica o en adultos jóvenes, pero no es inusual que aparezcan en paciente de entre 30-60 años o incluso en edades más avanzadas. Los quistes del segundo arco branquial son los más frecuentes localizándose en el ángulo inferior de la mandíbula y anteriores al músculo esternocleidomastoideo.
Los quistes branquiales pueden ordenar, según la clasificación de Bailey2,6:
- Tipo I: profundo al platisma y anterior al esternocleidomastoideo (ECM).
- Tipo II: el más común, anterior al ECM, posterior a la submaxilar y lateral a los vasos carotídeos
- Tipo III: protruye entre la arteria carótida interna y externa, puede extenderse a la pared lateral de la faringe o a la base de cráneo.
- Tipo IV: adyacente a la pared faríngea.
La clínica típica de los quistes branquiales, es la aparición progresiva en meses de una tumoración laterocervical, aunque en ocasiones la forma de presentación es la sobreinfección del material presente en el interior del quiste como ocurre en nuestros casos.
Para el diagnóstico de esta patología es imprescindible tener un alto índice de sospecha, asociándose una correcta exploración y el uso adecuado de las pruebas complementarias. Se inicia generalmente con la realización de ecografía. El estudio de elección para confirmar el diagnóstico es la tomografía axial computarizada (TAC). En adultos es conveniente realizar punción aspiración de aguja fina para descartar carcinoma escamoso3.
Aunque se trata de una patología benigna, ante la existencia de riesgo de malignización en un pequeño porcentaje del paciente, se estima que el tratamiento de elección es el tratamiento quirúrgico. Para ello es imprescindible un buen conocimiento de la anatomía loco-regional, así como nociones de embriología4.
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