AUTORES
- Alba Guisado Díaz. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa de Zaragoza. Zaragoza, España.
- Ana Martínez Ruiz. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa de Zaragoza. Zaragoza, España.
- Ana Rosa Borrego Martínez. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa de Zaragoza. Zaragoza, España.
- Cristina García Simón. Graduada en Enfermería. Residencia de Mayores Romareda. Zaragoza, España.
- Esperanza Liébanas Pacheco. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa de Zaragoza. Zaragoza, España.
RESUMEN
Introducción: El Alzheimer es la causa de demencia más común, caracterizada por el deterioro de la memoria y la función ejecutiva. La prevalencia en España sigue aumentando con el paso de los años. Este incremento del número de personas incrementa el impacto económico y su repercusión social. En la actualidad, la enfermedad de Alzheimer no tiene cura, pero los estilos de vida pueden ayudar a controlar o retrasar su sintomatología, como puede ser la dieta y el ejercicio físico.
Objetivo: Identificar el efecto que tiene la dieta y el ejercicio físico en la enfermedad de Alzheimer y su papel como factor protector del deterioro cognitivo.
Metodología: Revisión sistemática de ensayos controlados aleatorizados desde noviembre de 2022 hasta febrero de 2023. Se empleó PubMed y Scopus seleccionando los trabajos publicados en los últimos 10 años, en inglés y español.
Resultados: Se seleccionaron 11 artículos, los cuales estudian la dieta y/o el ejercicio físico en personas con Alzheimer o con riesgo de padecerlo. El 70% de los artículos cumplen con al menos 26 de los criterios de la declaración CONSORT. La dieta mediterránea disminuye el riesgo de sufrir deterioro cognitivo, la dieta cetogénica produce mejoras en pacientes con Alzheimer y el ejercicio físico produce resultados excelentes en ambos grupos.
Conclusiones: La dieta y el ejercicio físico son dos factores que influyen directamente en la salud de las personas con enfermedad de Alzheimer y de las personas con riesgo de sufrir esta enfermedad.
PALABRAS CLAVE
Enfermedad de Alzheimer, dieta, ejercicio físico, intervención multidominio.
ABSTRACT
Introduction: Alzheimer´s disease is the most common cause of dementia, characterised by the deterioration of the memory and executive function. The prevalence in Spain continues to increase over the years. This increase in the number of affected people involves an economic impact andsocial repercussions. Currently, there is no cure for Alzheimer´s disease, but lifestyles can help to control or delay its symptoms, such as diet and physical exercise.
Objective: Identify the effect of diet and physical exercise on Alzheimer´s disease and define their role as a protective factor in cognitive decline.
Methodology: Systematic review of randomised controlled trials from November 2022 to February 2023. PubMed and Scopus were used to select published works in the last 10 years, in English and Spanish.
Results: 11 articles were selected, which study diet and/or physical exercise in people with Alzheimer´s disease or with risk of developing it. Seventy percent of the articles met at least 26 of the CONSORT statement criteria. The mediterranean diet decreases the risk of cognitive decline, the ketogenic diet produces improvements in Alzheimer´s sufferers and physical exercise produces excellent results in both groups.
Conclusions: Diet and physical exercise are two factors that directly influence the health of people with Alzheimer’s disease and people with risk of suffering it.
KEY WORDS
Alzheimer disease, diet, physical exercise, multidomain intervention.
INTRODUCCIÓN
La enfermedad de Alzheimer es la causa de demencia más común, representando un 60-70% total de los casos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)1. Se define como una enfermedad neurodegenerativa, de naturaleza progresiva, caracterizada por deterioro de la memoria y la función cognitiva. Interfiere notablemente en la capacidad de llevar a cabo las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, dificultando el desarrollo de una vida autónoma2.
En la actualidad, la prevalencia del Alzheimer en España se sitúa en 6,9%, habiéndose observado un incremento con el paso de los años. Los datos muestran una tendencia creciente por grupos de edad, teniendo una prevalencia del 0,97% en los grupos de 65-74 años, del 7,66% en los grupos de 75-84 años y del 22,53% en los mayores de 85 años. La incidencia del Alzheimer en España es de 8,97 por 1000 personas al año, y al igual que la prevalencia, también existe un aumento con la edad. En grupos de 65-74 años, 75-84 años, y más de 85 años, la incidencia es de 3,43 por 1000 personas-año, 13,78 por 1000 personas-año y 35,74 por 1000 personas-año, respectivamente3.
Se estima que el número de personas con esta enfermedad aumente en gran medida en los próximos 30 años, alcanzando los 75 millones de personas en 2030 y los 131,5 millones en 2050, a nivel mundial4. Uno de los principales motivos es el cambio demográfico que ha provocado un aumento de la población anciana, ya que la incidencia del alzhéimer se relaciona con la edad, como se evidencia en los datos presentados anteriormente3,5. Otro factor de riesgo asociado con la enfermedad es la soledad, situación que también está muy presente en este grupo edad6.
Este incremento del número de personas que padece la enfermedad ha derivado en un aumento del impacto económico. Según estimaciones del año 2010, el coste de la demencia en España superó los 16.000 millones de euros, suponiendo aproximadamente el 15% del gasto sanitario total, entre costo directo, indirectos e intangibles7. Además del impacto económico, la enfermedad afecta a otras esferas vitales de la persona que la padece. Se estima que el 75% del cuidado de un paciente con Alzheimer es de tipo informal, requiriendo de gran esfuerzo y dedicación permanente debido a la larga duración de la enfermedad y al deterioro progresivo del funcionamiento cognitivo y físico. Esto desencadena un impacto tanto en la salud física como psicológica del cuidador, ya que se ha demostrado que estos tienen altas tasas de estrés, depresión, ansiedad, dolencias físicas y aumento de enfermedades cardiovasculares8,9.
En la actualidad, la enfermedad de Alzheimer no tiene cura; no obstante, existen tratamientos que ayudan a controlar o retrasar su sintomatología10. Además, los estilos de vida pueden ayudar a su prevención, retrasar la aparición de la enfermedad, o incluso, retrasar su evolución. Algunos de estos son la realización de actividad física, la educación, el compromiso social, la estimulación cognitiva y la dieta, siendo esta última uno de los factores más importantes para su prevención11.
En este último grupo, la dieta cetogénica, basada en un plan de alimentación bajo en hidratos de carbono y rico en grasas, ofrece numerosos beneficios para la salud12. Esta contiene entre un 70 y un 80% de grasas, entre un 10% y un 20% de proteínas y entre un 5% y un 10% de carbohidratos13. Generalmente, las células del organismo utilizan la glucosa obtenida de los hidratos de carbono para producir energía. Sin embargo, con la dieta cetogénica, al limitar el consumo de estos, y aumentar el consumo de grasas, el organismo entra en estado de cetosis, el hígado descompone las grasas en cuerpos cetónicos para obtener energía y que pueda ser utilizada por el cerebro14. En la enfermedad de Alzheimer, al presentarse aglomeraciones de proteína beta amiloide y ovillos de proteína tau, se produce la disfunción de las mitocondrias, volviéndose las neuronas hipometabólicas, lo que provoca la pérdida de la capacidad de absorber y metabolizar la glucosa15. Por tanto, la producción de cetonas como fuente de combustible para el cerebro puede ser una buena opción para las personas que sufren esta enfermedad16.
Por otro lado, tanto el estrés oxidativo como la inflamación crónica juega un rol preponderante en la patogénesis del deterioro cognitivo, así como en la enfermedad de Alzheimer17. La dieta mediterránea, rica en productos de origen vegetal y pescado azul, aporta numerosos antioxidantes y ácidos grasos omega-3, los cuales presentan efectos antiinflamatorios, lo que favorece un adecuado funcionamiento neuronal y cerebral. Por todo ello, la dieta mediterránea también podría contribuir a prevenir, o al menos a retardar, esta enfermedad18.
Así mismo, la realización de ejercicio físico tiene numerosos beneficios para la salud, incluyendo las personas que sufren Alzheimer. Este puede ayudar a mejorar la memoria, la capacidad de comunicación y habilidades sociales, la calidad de vida del paciente y de sus cuidadores, entre muchas otras19.
OBJETIVOS
Por todo lo anteriormente comentado, los objetivos del trabajo son:
General
Identificar el efecto que tiene la dieta y el ejercicio físico en personas con enfermedad de Alzheimer.
Específicos
- Establecer una relación entre dieta mediterránea y dieta cetogénica y deterioro cognitivo.
- Conocer la eficacia de suplementos generadores de cetonas en personas con deterioro cognitivo.
- Comprobar la influencia del ejercicio físico como factor protector o preventivo en la enfermedad de Alzheimer.
MATERIAL Y MÉTODO
Diseño del estudio, fuentes de información y estrategia de búsqueda:
Esta revisión sistemática se realizó siguiendo las directrices marcadas por la Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses (PRISMA)20. Para llevar a cabo la búsqueda bibliográfica se consultó PubMed y Scopus desde noviembre de 2022 hasta febrero de 2023. Los términos utilizados en dicha búsqueda fueron: “Alzheimer Disease”, “Alzheimer Syndrome”, “Alzheimer-Type Dementia”, “Diet”, “Physical activity”, “Multidomain intervention”, “Multicomponent intervention”, “Multilevel intervention”, “Randomized controlled trial”. Estos términos fueron unidos mediante los operadores booleanos AND y OR, para realizar la estrategia de búsqueda utilizada en las bases de datos (Anexo 1).
Criterios de inclusión y exclusión:
Se seleccionaron los artículos de acuerdo con los objetivos propuestos en la investigación. Se escogieron aquellos estudios basados en ensayos controlados aleatorizados en humanos, publicados en los últimos 10 años, en inglés y español. Por otra parte, se incluyeron los artículos que se centraban en personas con enfermedad de Alzheimer, deterioro cognitivo o con riesgo de padecerlo, analizando el efecto que tiene la dieta o el ejercicio físico, e incluso ambas variables unidas, en estos pacientes. Además, se incluyeron los estudios sobre suplementos generadores de cetonas. Por último, se excluyeron todos aquellos que trataban sobre otras diferentes enfermedades.
Proceso de selección de estudios:
Tras la obtención de artículos en las diferentes bases de datos, se comenzó con la eliminación de duplicados. Posteriormente, se revisaron los títulos y resúmenes para seleccionar los adecuados, finalizando con la lectura del texto completo. Durante esta lectura, se escogieron aquellos que cumplían con los criterios de inclusión.
Extracción de datos:
Para la extracción de datos, se analizaron las variables de los artículos seleccionados: el tipo de dieta utilizado (dieta mediterránea, dieta cetogénica, dieta occidental), el uso de suplementación generadora de cuerpos cetónicos, la realización de actividad física, mejoras en el funcionamiento cognitivo, la calidad de vida, mejoras en la realización de actividades básicas de la vida diaria, la perfusión cerebral, la carga amiloide cerebral y funciones físicas.
Calidad metodológica:
Para evaluar la calidad metodológica de cada estudio incluido se utilizó el check-list propuesto en la declaración CONSORT21.
RESULTADOS
Búsqueda en las bases de datos:
Tras aplicar la estrategia de búsqueda en PubMed y Scopus se obtuvieron 803 resultados. Se comenzó eliminando los duplicados y se aplicaron los criterios de inclusión, lo que redujo el número a 59. A continuación, se realizó la lectura de título y resumen de los artículos obtenidos, descartando 48 estudios. Por último, se prosiguió con la lectura a texto completo de los estudios restantes aplicando los criterios de elegibilidad para seleccionar los 11 artículos que se utilizarán en la revisión.
Calidad metodológica:
Tras realizar el análisis de la calidad metodológica, el artículo con mayor número de criterios cumplidos alcanza los 32 ítems22. Tres de los artículos cumplen con 30 criterios23, 24, 25. El resto cumplen con al menos 26 de los criterios (70%)26-31. Solo uno se encuentra por debajo de este porcentaje, cumpliendo 2333. Dentro de la declaración, los ítems con menor grado de cumplimiento son: daños o perjuicios no intencionados en cada grupo22-32, cambios en los métodos23-32 y en las variables después de iniciar el ensayo22-32 y la causa de la finalización o de la interrupción del ensayo23,25,27,28,29,30,32.
DISCUSIÓN
Ejercicio físico y deterioro cognitivo:
El ejercicio físico es uno de los pilares fundamentales para conseguir un estilo de vida saludable y es uno de los factores protectores más importantes contra el deterioro cognitivo22. La edad puede ser un factor condicionante a la hora de determinar la actividad física, pero no ha de ser un impedimento para realizarla, ya que se puede adaptar la actividad según las necesidades y posibilidades de cada grupo de población23.
Los estudios han evidenciado que con su realización promueve resultados positivos en personas con riesgo de enfermedad de Alzheimer y en pacientes con la enfermedad22.
En personas con enfermedad de Alzheimer, la realización de ejercicio físico en el hogar es una forma efectiva y atractiva de promoverlo. Los estudios han observado que la realización de entrenamiento de la parte inferior del cuerpo, tres veces a la semana durante 30 minutos a una hora elegida individualmente, con al menos un día de descanso entre dos días de entrenamiento, produjo mejoras durante el periodo de intervención en la función ejecutiva (prueba FAS), capacidad lingüística (CERAD), tiempo de reacción (prueba FETZ) y atención (prueba FETZ) en los participantes22.
Además de producir beneficios en la salud física y cognitiva, refuerza el desempeño de las actividades de la vida diaria, modulando la carga del cuidador, ya que una disminución de la capacidad de llevarlas a cabo conlleva una considerable carga de cuidadores. En este sentido, la evidencia muestra que el grupo control experimentó disminuciones significativas en su rendimiento en el desempeño de actividades de la vida diaria durante 12 semanas y en el seguimiento de 3 meses (T0: 60.53, T1: 57.47, T2: 53.50) mientras que los pacientes en el grupo de intervención, el rendimiento permaneció estable durante el periodo de estudio y seguimiento (T0: 60.55, T1: 62.35, T2: 61,26) a través de la escala ADCS-ADL (Alzheimer Disease Cooperative Study- Ativities of Daily Living)22.
Además, intervenciones de actividad física, como la realización de estas actividades básicas en el día a día (vestirse, bañarse, hacer la cama, lavar los platos, etc.), deriva mejoras en los resultados cognitivos, físicos y del estado de ánimo en estos pacientes25.
Por otro lado, practicar ciclismo en bicicletas estáticas reclinadas sería otra buena opción, ya que son fáciles de utilizar y los pacientes no tendrían que soportar peso. Este es un tipo de ejercicio aeróbico con el que también se puede conseguir reducir el deterioro cognitivo global en personas con demencia por Alzheimer, no experimentando disminuciones cognitivas significativas en la atención, la velocidad de procesamiento ni en el lenguaje, según el test ADAS-Cog (Alzheimer Disease Assessment Scale-Cognitive). Además, el ejercicio aeróbico tiene un perfil bajo de eventos adversos en adultos mayores con demencia por Enfermedad de Alzheimer, por lo que se apoya su uso como terapia adyuvante en esta enfermedad31.
Se ha visto que personas con riesgo de enfermedad de Alzheimer y al menos un factor cardiovascular pueden conseguir una buena adherencia a la realización de actividad física de intensidad moderada, obteniendo numerosos beneficios para la salud, en términos de aptitud física, composición corporal, atenuante sarcopenia y riesgo de discapacidad, ayudando así a la prevención de la demencia26.
Dieta mediterránea, dieta cetogénica y deterioro cognitivo
La dieta mediterránea es un patrón dietético rico en antioxidantes y agentes antiinflamatorios, los cuales tienen efectos beneficiosos sobre la salud de la población, promoviendo la salud metabólica y cerebral24, 27. En adultos con cognición normal, la dieta mediterránea se asoció con un menor riesgo de sufrir deterioro cognitivo, disminuyendo los niveles de beta amiloide 40, aumentando la proporción beta amiloide 42/40 y aumentando la perfusión cerebral media27. Por su parte, al añadir la realización de ejercicio físico a la dieta mediterránea, en personas cognitivamente sanas, se obtuvieron mejoras significativas en la memoria espacial (P< 0,05), puntuaciones significativamente más bajas en la evaluación de depresión, ansiedad y estrés (P< 0,05) después de 6 meses, en comparación con el grupo control que mantenía su estilo de vida actual32.
Por otra parte, la dieta mediterránea suplementada con alimentos ricos en antioxidantes como aceite de oliva virgen extra o frutos secos puede tener resultados positivos adicionales. Los estudios han observado que el grupo de dieta mediterránea más aceite de oliva han mejorado la función frontal (atención y función ejecutiva) y la cognición global, mientras que el grupo de dieta mediterránea más frutos secos mejoró significativamente en la memoria, en comparación con el grupo control. Además, tanto el aceite de oliva como los frutos secos pueden mejorar la salud neurológica mediante mejoras del flujo sanguíneo cerebrovascular y la estimulación de la neurogénesis. Los frutos secos, particularmente las nueces, contienen grandes cantidades de ácido graso vegetal ꞷ3, y este se ha relacionado con mejoras en la plasticidad cerebral24.
Por otro lado, la dieta cetogénica es un patrón dietético que puede ser beneficioso en pacientes con enfermedad de Alzheimer, al cambiar la obtención de energía del metabolismo de la glucosa al metabolismo de las grasas, ya que se ha visto que, en el Alzheimer, el metabolismo de la glucosa se encuentra alterado. Otros estudios han demostrado que los pacientes con dieta cetogénica mejoraron en la función diaria (P= 0,0067) según la escala ADCS-ADL, en la calidad de vida (P= 0,023) según la escala QOL-AD (Quality of Live in Alzheimer Disease), en comparación con el grupo que siguió su dieta habitual. La cognición también mejoró, aunque en menor medida (P = 0,24)28.
Además, reforzando el estudio anterior, se ha demostrado que una dieta mediterránea enriquecida con aceite de coco produce mejoras en la orientación temporal (P<0,05), memoria semántica y episódica (P<0,05) en pacientes con enfermedad de Alzheimer, ya que, con el aceite de coco, por su contenido en ácido grasos saturado de cadena media y su estimulación de la cetogénesis, se pueden obtener cuerpos cetónicos, siendo una fuente directa de energía celular. Este efecto positivo parece ser más evidente en mujeres con estado leve-moderado de demencia, aunque también se vieron otras mejoras en hombres y estado severo. Esto demuestra la capacidad neuroprotectora de la dieta cetogénica en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer30.
Otros estudios han observado que una dieta de alto índice glucémico, en personas cognitivamente normales, también puede influir en la salud cognitiva y en el riesgo posterior de enfermedad de Alzheimer. La ingesta diaria de azúcar se correlacionó negativamente con la cognición global y el rendimiento cognitivo. El grupo que consumió mayor cantidad de carbohidratos (P=0,05) y azúcar (P=0,03) tuvo una carga amiloide cerebral mayor32. Los depósitos de beta amiloide en el cerebro son una de las características patológicas del Alzheimer, implicados en la neurodegeneración34.
Suplementos generadores de cetonas y deterioro cognitivo
El consumo de una bebida cetogénica de triglicéridos de cadena media [kMCT] es una forma fácil y segura de aumentar los niveles de cetonas en sangre y la absorción de cetonas cerebrales en personas con deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer. Estudios han demostrado que con esta bebida cetogénica que proporciona 30 gramos al día de triglicéridos de cadena media [kMCT], durante 6 meses, se obtuvieron puntuaciones de fluidez verbal significativamente más altas (P= 0,005), menos errores en las pruebas de Trail-Making (P=0,020) y Stroop (P=0,042) (función ejecutiva) y mejores puntuaciones en BNT (capacidad lingüística) (P=0,018), en comparación con el grupo control que consumían bebidas placebo. Por todo ello, el aumento del nivel de cetonas en sangre en personas con deterioro cognitivo se correlacionó positivamente con mejores resultados cognitivos, reflejados en la memoria episódica, función ejecutiva y lenguaje29.
CONCLUSIÓN
La evidencia muestra que tanto el ejercicio físico como la dieta son factores que influyen en la prevención del deterioro cognitivo y en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.
La dieta mediterránea, en personas cognitivamente sanas, produce mejoras en la cognición y disminuye el riesgo de sufrir deterioro cognitivo. Además, al suplementarla con alimentos ricos en antioxidantes como el aceite de oliva virgen extra o frutos secos añade resultados positivos como mejoras en la memoria, atención, función ejecutiva, perfusión cerebral o en el estado de ánimo. Por otro lado, la dieta mediterránea suplementada con aceite de coco también produce mejoras en la memoria y orientación temporal en personas con Alzheimer.
La dieta cetogénica puede resultar beneficiosa en personas con enfermedad de Alzheimer, mejorando en la función diaria y calidad de vida. El consumo de suplementos generadores de cetonas es otra opción para obtener esta mejoría. Estos beneficios se deben al uso del metabolismo de las grasas para obtener energía.
Por otro lado, la realización de ejercicio físico promueve resultados positivos en sujetos cognitivamente sanos, además de resultar efectivo en personas que sufren enfermedad de Alzheimer al producir mejoras en términos de aptitud física y cognitiva.
Por último, la unión del ejercicio físico con la dieta mediterránea, en personas cognitivamente sanas, tiene beneficios adicionales.
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- Lam, V.; Takechi, R.; Hackett, M.J.; Francis, R.; Bynevelt, M.; et al. La proteína amiloide hepática puede ser causante de la enfermedad de Alzheimer. PLoS Biology 2021;19(9):e3001358. DOI: https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3001358
ANEXOS
ANEXO 1: ESTRATEGIA DE BÚSQUEDA.
| Tabla 1 Estrategia de búsqueda | |
| BASES DE DATOS | ESTRATEGIA DE BÚSQUEDA |
| PUBMED | “Alzheimer Disease” OR “Alzheimer Syndrome” OR “Alzheimer-Type Dementia” AND “Diet” OR “Physical activity” OR “Multidomain intervention” OR “Multicomponent intervention” OR “Multilevel intervention” AND “Randomized controlled trial” |
| SCOPUS | |