La importancia del ejercicio en la artritis reumatoide

24 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Silvia Pérez Ortiz. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Laura Murillo Eito. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Isabel Shengyin de la Parra Colom. Graduada en Enfermería. Universidad de Zaragoza. Aragón, España.
  4. Zhasmina Ivanova Ivanova. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Alba Moliner Gil. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

 

RESUMEN

Introducción: La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune, con causa multifactorial que deteriora las articulaciones y por lo tanto la calidad de vida. Además de su tratamiento farmacológico, existen otros tipos de estrategias que pueden ayudar.

Objetivo: Analizar la evidencia científica sobre el papel del ejercicio físico para la artritis reumatoide.

Metodología: Se realizó una búsqueda en distintas bases de datos como Pubmed y Scielo, incluyendo artículos que cumplieran los criterios establecidos, consiguiendo así 4 artículos que se compararon entre sí.

Conclusión: Todos los artículos demuestran que se mejora la capacidad cardiovascular, la funcionalidad de las personas con esta enfermedad y la autopercepción sobre su salud general. Por lo que hacer ejercicio con esta enfermedad se puede considerar beneficioso, efectivo y seguro. Aunque solo uno de los artículos encuentra beneficios en cuanto a la remisión de la enfermedad.

PALABRAS CLAVE

Artritis reumatoide, terapéutica, ejercicio físico.

ABSTRACT

Introduction: Rheumatoid arthritis is an autoimmune disease with multiple causes that damages the joints and therefore reduces quality of life. In addition to pharmacological treatment, there are other types of strategies that can help.

Objective: To analyze the scientific evidence on the role of physical exercise in rheumatoid arthritis.

Methodology: A search was conducted in various databases such as PubMed and Scielo, including articles that met the established criteria, resulting in four articles that were compared with each other.

Conclusion: All articles show that cardiovascular capacity, functionality, and self-perception of overall health improve in people with this disease. Therefore, exercising with this disease can be considered beneficial, effective, and safe. However, only one of the articles found benefits in terms of disease remission.

KEY WORDS

Arthritis, rheumatoide, therapeutics, exercise.

INTRODUCCIÓN

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune sistémica y con causa multifactorial, es decir, que el sistema inmune ataca al cuerpo sano sin motivo. Esto conlleva una inflamación de las articulaciones y los tejidos circundantes, sobre todo afecta al tejido conectivo como los cartílagos y hasta el hueso1. La prevalencia mundial es aproximadamente de un1% y en España seria de un 0,82%, es decir que tiene una prevalencia elevada2.

Esta enfermedad no empieza de forma brusca, sino que es una patología progresiva. Sus síntomas van empeorando con el tiempo. Y en cada fase tienen unos síntomas distintos. Los síntomas que aparecen en la fase temprana serian la fatiga y malestar general, dolor articular intermitente, inflamación de las articulaciones y rigidez matutina, muy común en personas con esta enfermedad. Cuando la enfermedad avanza aparecen síntomas más impactantes como la deformidad articular, la inflamación persistente, los nódulos reumatoides vistos sobre todo en codos y manos y la rigidez prolongada ya que en este caso ya no solo es al principio de la mañana. Cuando la enfermedad ya esta avanzada y sin tratar pude llegar a haber síntomas sistémicos como el síndrome de Sjögren, afectación pulmonar, fatiga muy prolongada, síntomas cutáneos…1,3.

La fisiopatología de la enfermedad se podría resumir en tres elementos claves. El primero serían las células T autorreactivas que estimulan los macrófagos y los fibroblastos promoviendo la inflamación de la cápsula sinovial en las articulaciones. El segundo sería la producción de autoanticuerpos como el factor reumatoide o los anticuerpos contra péptidos citrulinados (ACPAs), estos anticuerpos también promueven la inflamación ya que activan a los macrófagos y al sistema del complemento. Y el tercero sería el incremento de RANK-L y de metaloproteinasas que tiene como función descomponer ciertos componentes como el colágeno entre otros y por lo tanto crean una erosión del hueso y del cartilago4.

Además, la artritis reumatoide no solo afecta a las articulaciones, aunque sea la parte del cuerpo donde se encuentra más frecuentemente, sino que puede afectar a órganos más importantes como el corazón, los pulmones, los ojos, los riñones y hasta el sistema nervioso. El 40% de los pacientes tienen alguna complicación sistémica y el 8.3% es grave. Hay dos tipos de complicaciones graves, las complicaciones cardiovasculares y las pulmonares5.

El diagnóstico de estos pacientes debe ser se hace mediante una exploración física donde se detectan todos los síntomas dichos con anterioridad; las analíticas viendo el factor reumatoide, los ACPA el PCR y la velocidad de sedimentación elevada y pruebas de imagen donde se verá una erosión ósea y cartilaginosa.

El tratamiento farmacológico que se utiliza para esta enfermedad debe comenzar en la fase más inicial y de forma agresiva para que tenga su mayor efectividad. Tiene como objetivo conseguir la remisión clínica. Se utilizan fármacos antirreumáticos (DMARD) como el metotrexato, biológicos como los inhibidores de TNF y sintéticos como los inhibidores de JAK. Además, se pueden añadir otros fármacos coadyuvantes que disminuyen la inflamación como los AINES y los glucocorticoides. También, se deben utilizar también tratamientos no farmacológicos como el ejercicio y la dieta antiinflamatoria 6.

OBJETIVO

Analizar la evidencia científica sobre el papel del ejercicio físico para la artritis reumatoide.

METODOLOGÍA

Se ha realizado una búsqueda bibliográfica sobre la artritis reumatoide y como afecta su tratamiento no farmacológico a las personas con la enfermedad. Para ello, se ha buscado la información en distintas bases de datos como Pubmed y Scielo. Se han utilizado palabras clave como artritis reumatoide, síntomas, ejercicio y tratamiento combinándolo todo con operadores booleanos como AND y OR.

Los criterios de inclusión que se utilizaron para los resultados fueron que fueran estudios originales (ensayos clínicos o ensayos aleatorizados), publicados entre el 2015 y el 2025, que estuviese basado en población con artritis reumatoide, que incluyera intervenciones relacionadas con el ejercicio físico y que estuviesen en español y en inglés.

Los criterios de exclusión fueron: las revisiones sistemáticas, metaanálisis… y artículos cuya información no estuviese completa de forma gratuita.

Con estos criterios se encontraron un total de 687 artículos y tras eliminar los duplicados y aplicar los criterios mencionados se seleccionaron 4 artículos.

DESARROLLO

El ejercicio es una actividad importante en la vida de cualquier ser humano ya que mejora la calidad de vida disminuyendo las enfermedades cardiovasculares. Distintos artículos hablan de los efectos que tiene el ejercicio sobre esta enfermedad sistémica.

Un estudio publicado en British Journal of Sport Medicine, intervino en 2 grupos de pacientes jóvenes con artritis reumatoide. El primer grupo hizo durante 12 semanas ejercicio de alta intensidad en cambio el segundo grupo hizo ejercicio moderado. Los resultados encontrados fueron que los pacientes del primer grupo mejoraron su fuerza, estado de salud general y estado cardiovascular, pero no encontraron diferencias significativas con el otro grupo ni en el dolor ni en la actividad de la enfermedad. Lo que significa que según este estudio no hay un impacto positivo ni negativo en cuanto a los síntomas pero que, sí que puede ayudar a disminuir el riesgo vascular, riesgo que estos pacientes tienen más elevado que la población sana.7

El ensayo publicado por Lange et al habla de un estudio hecho con personas entre 65 y 75 años, es decir, ancianos. En el estudio se hicieron dos grupos donde a uno se le hizo una rutina de gimnasio con ejercicios aeróbicos y de resistencia mientras que el otro hizo ejercicio de baja intensidad en su hogar. Se comparo la discapacidad que sufrían estas personas con AR y los resultados en cuanto a resistencia, disminución del riesgo cardiovascular entre otros. En cuanto a los resultados no existió un cambio significativo sobre el índice de discapacidad relativo a los dos grupos. En cambio, el 71,4% del grupo que iba al gimnasio auto percibía que su salud había mejorado notablemente a diferencia del segundo grupo en el que solo el 24,3% decía lo mismo8.

Por otra parte, tenemos otro estudio en el que se hizo otra intervención con AR que les limitaba funcionalmente. Se hizo una intervención donde se hizo una terapia de ejercicio personalizado y un control donde no existió esta intervención y se le dio la atención habitual y se analizó si el coste-utilidad de la intervención. Los resultados que se vieron es que las personas del grupo de la intervención sí que notaron mejoría en su estado físico y de salud general. Por lo que el estudio concluye que sí que valía la pena que las personas con AR y limitaciones graves tuvieran acceso a este tipo de ejercicio9.

Y, por último, se realizó un estudio con 40 mujeres con la enfermedad en remisión. Este estudio realizó una intervención donde además de hacer una promoción del ejercicio físico también se hizo un plan personalizado basado en la dieta mediterránea. En el estudio se observó que se redujo la actividad de la enfermedad y mejoró la calidad de vida disminuyendo la composición corporal de estas personas10.

DISCUSIÓN

Los estudios revisados demuestran una heterogeneidad en los resultados respecto a los beneficios del ejercicio físico en personas con artritis reumatoide. Estas diferencias pueden atribuirse a que las claras diferencias en la metodología y la población reunida en los estudios.

En el estudio de Bilberg et al se compara el ejercicio de alta intensidad con el de moderada intensidad y buscaba mejoras en la fuerza muscular, capacidad cardiovascular y percepción de salud general. Y si que se vio una clara mejora de la condición física general y la salud general. Por lo que se entiende que la intensidad del ejercicio no modifica la progresión de la enfermedad, pero sí que mejora la calidad de vida de los pacientes.

Por otra parte, Lange et al se focalizaron en la población anciana y realizaron también un estudio donde la intensidad del ejercicio no era la misma. Al igual que Bilberg no se hallaron beneficios en cuanto a la remisión de la enfermedad, pero sí que se vio una mejora hacia la mejora funcional y la percepción de mejora ante la calidad de vida del paciente8.

El estudio de Teuwen et al se enfocó en los pacientes que tenían limitaciones funcionales graves y al igual que en los demás estudios realizó una intervención donde se proponía un programa de ejercicio estructurado frente a una atención habitual. Como en los demás artículos se demostró una mejora real en la salud general del paciente y respalda la implementación de este tipo de este tipo de programas. Aunque como en los otros dos artículos no se detectaron cambios significativos en cuanto a la inflamación propia de la enfermedad9.

Por último, el ensayo MADEIRA propuso una intervención no solo de ejercicio, sino que se combinaba con dieta antiinflamatoria. Además, la población elegida fueron mujeres con la enfermedad en remisión. A diferencia de los demás artículos sí que se recalca una gran mejoría en los signos, síntomas y actividad de la enfermedad además de lo ya visto en el resto de los artículos, es decir una mejoría en la capacidad funcional y en la salud general de los pacientes10.

La variabilidad que existe entre los resultados puede ser causada por las diferencias entre poblaciones y metodología de la intervención. Los artículos que se enfocaban en ancianos o en pacientes con mayor discapacidad se enfocaban más en la mejora funcional del paciente y no tanto en la remisión de la enfermedad8,9 . Por otra parte, los programas hechos con personas más jóvenes o con población en remisión podían demostrar cambios visibles en la composición corporal de la persona y en la actividad de la enfermedad7,10.

CONCLUSIÓN

El ejercicio físico en pacientes con artritis reumatoide es totalmente seguro y además es efectivo. Se ha evidenciado que realizar ejercicio de forma estructurada, supervisada por profesionales y personalizada resulta beneficioso para mejorar el estado general de salud del paciente y disminuir el riesgo cardiovascular, sin embargo, no se han visto claros cambios en el estado de la enfermedad.

Por otro lado, se ha comprobado que implementar una estrategia combinada que incluya una dieta antiinflamatoria basada en la dieta mediterránea junto con ejercicio personalizado no solo mejora los aspectos que hemos mencionado, sino que disminuye la actividad de la enfermedad.

BIBLIOGRAFÍA

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  2. Silva-Fernández L, Macía-Villa C, Seoane-Mato D, Cortés-Verdú R, Romero-Pérez A, Quevedo-Vila V, et al. The prevalence of rheumatoid arthritis in Spain. Sci Rep [Internet]. 2020 Dec 1 [cited 2025 Aug 20];10(1). Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33299019/
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  7. Bilberg A, Mannerkorpi K, Borjesson M, Svedlund S, Sivertsson J, Klingberg E, et al. High-intensity interval training improves cardiovascular and physical health in patients with rheumatoid arthritis: a multicentre randomised controlled trial. Br J Sports Med [Internet]. 2024 Sep 10 [cited 2025 Aug 20];58(23):e108369. Available from: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11672065/
  8. Lange E, Kucharski D, Svedlund S, Svensson K, Bertholds G, Gjertsson I, et al. Effects of Aerobic and Resistance Exercise in Older Adults With Rheumatoid Arthritis: A Randomized Controlled Trial. Arthritis Care Res (Hoboken) [Internet]. 2018 Jan 1 [cited 2025 Aug 21];71(1):61. Available from: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6590333/
  9. Teuwen MMH, van Weely SFE, van den Ende CHM, van Wissen MAT, Vliet Vlieland TPM, Peter WF, et al. Cost–utility analysis of longstanding exercise therapy versus usual care in people with rheumatoid arthritis and severe functional limitations. Scand J Rheumatol [Internet]. 2025 [cited 2025 Aug 21];54(2):87–97. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39351606/
  10. Papandreou P, Gioxari A, Daskalou E, Grammatikopoulou MG, Skouroliakou M, Bogdanos DP. Mediterranean Diet and Physical Activity Nudges versus Usual Care in Women with Rheumatoid Arthritis: Results from the MADEIRA Randomized Controlled Trial. Nutrients [Internet]. 2023 Feb 1 [cited 2025 Aug 21];15(3). Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36771382/

 

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