- Sara Moya López. Médico Interno Residente de Pediatría y Áreas Específicas, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Ignacio Aparicio del Río. Médico Interno Residente de Pediatría y Áreas Específicas, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Aida Lorente López. Médico Interno Residente de Pediatría y Áreas Específicas, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Ángela Hurtado Rojo. Médico Interno Residente de Pediatría y Áreas Específicas, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Celia Moya López. Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Beatriz Santos López. Servicio de Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
Introducción: Las crisis epilépticas constituyen uno de los motivos neurológicos más frecuentes de consulta en urgencias pediátricas. La adecuada valoración clínica, el tratamiento precoz y la correcta documentación son fundamentales para disminuir morbimortalidad y mejorar la calidad asistencial.
Objetivo: Analizar las características clínicas, el manejo terapéutico y el cumplimiento de estándares de calidad en pacientes pediátricos atendidos por crisis epilépticas y estatus convulsivo en un servicio de urgencias hospitalarias entre 2022 y 2024.
Material y método: Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo basado en la revisión de los informes de alta y registros de la base de datos del programa de urgencias. Se incluyeron todos los pacientes pediátricos atendidos por crisis epilépticas y estatus convulsivo durante el periodo de estudio. Para el análisis se seleccionó una muestra representativa de la población incluida, en la que se evaluaron variables demográficas, antecedentes neurológicos, tratamiento administrado, destino al alta y cumplimiento de los criterios de evaluación clínica.
Resultados: La mayoría de los pacientes presentaban patología neurológica de base (68%). Las crisis activas fueron más frecuentes en mayores de 10 años y en varones. El 52% de los pacientes con crisis fueron dados de alta, mientras que el 50% de los casos de estatus requirió ingreso en UCIP. Se detectaron déficits en la constancia de la exploración neurológica y en el registro de constantes vitales, especialmente en la documentación de Glasgow y tensión arterial.
Conclusiones: Existe un alto porcentaje de pacientes con patología neurológica previa y una elevada tasa de ingresos en estatus convulsivo. Se evidencia la necesidad de mejorar la sistematización y el registro de la valoración neurológica y hemodinámica en urgencias.
PALABRAS CLAVE
Crisis epiléptica; estatus convulsivo; urgencias pediátricas; calidad asistencial; exploración neurológica.
ABSTRACT
Introduction: Epileptic seizures are one of the most frequent neurological reasons for consultation in pediatric emergency departments. Proper clinical assessment, early treatment, and accurate documentation are essential to reduce morbidity and mortality and improve quality of care.
Objective: To analyze clinical characteristics, therapeutic management, and compliance with quality standards in pediatric patients treated for epileptic seizures and status epilepticus in an emergency department between 2022 and 2024.
Method: An observational, descriptive, and retrospective study based on the review of discharge reports and records from the emergency department database. All pediatric patients treated for epileptic seizures and status epilepticus during the study period were included. For the analysis, a representative sample of the included population was selected, in which demographic variables, neurological history, administered treatment, discharge disposition, and compliance with clinical evaluation criteria were assessed.
Results: Most patients had underlying neurological disease (68%). Active seizures were more frequent in boys and in patients older than 10 years. Fifty-two percent of seizure patients were discharged home, while 50% of status epilepticus cases required admission to the PICU. Deficiencies were found in neurological examination documentation and vital signs recording.
Conclusions: A high proportion of patients present previous neurological disease and a significant number of status epilepticus cases require PICU admission. There is a need to improve systematic neurological and hemodynamic assessment and documentation in emergency care.
KEY WORDS
Epileptic seizure, status epilepticus, pediatric emergency, quality of care, neurological examination.
INTRODUCCIÓN
Las crisis epilépticas representan una causa frecuente de atención en los servicios de urgencias pediátricas y suponen un reto diagnóstico y terapéutico. El estatus convulsivo, definido como una crisis prolongada o crisis repetidas sin recuperación completa de la conciencia, constituye una urgencia vital que requiere actuación inmediata.
La correcta valoración inicial, el tratamiento precoz con fármacos de primera y segunda línea y la monitorización adecuada son pilares fundamentales para evitar complicaciones neurológicas y sistémicas. Además, la documentación clínica exhaustiva es esencial tanto para la continuidad asistencial como para la evaluación de la calidad de los cuidados prestados.
En este contexto, resulta imprescindible analizar la práctica clínica real y su adecuación a los estándares recomendados.
OBJETIVOS
Objetivo general
Analizar la atención prestada a pacientes pediátricos con crisis epilépticas y estatus convulsivo en un servicio de urgencias hospitalarias.
Objetivos específicos
- Describir las características demográficas y clínicas de los pacientes.
- Analizar el tratamiento administrado en crisis activa.
- Evaluar el destino al alta de los pacientes.
- Valorar el cumplimiento de los criterios de evaluación clínica y de calidad asistencial.
MATERIAL Y MÉTODO
Diseño del estudio:
Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo.
Ámbito:
Servicio de urgencias pediátricas de un hospital de referencia.
Población de estudio:
Pacientes pediátricos atendidos por crisis epilépticas y estatus convulsivo entre los años 2022 y 2024.
Criterios de inclusión:
- Pacientes con diagnóstico de crisis epiléptica o estatus convulsivo recogido en el informe de alta.
- Edad pediátrica.
Criterios de exclusión:
- Registros incompletos o no accesibles.
Recogida de datos:
Los datos se extrajeron de la base de datos del programa de urgencias a partir de los informes de alta. Se analizaron las siguientes variables:
- Sexo y edad.
- Presencia de patología neurológica de base.
- Tipo de crisis (crisis activa o estatus).
- Tratamiento administrado (fármacos de primera y segunda línea).
- Destino al alta (domicilio, ingreso en planta, ingreso en UCIP).
- Cumplimiento de criterios de evaluación clínica: Glasgow, movilidad, pupilas, tensión arterial, saturación de oxígeno, realización de pruebas complementarias.
Análisis de datos:
Se realizó un análisis descriptivo mediante frecuencias y porcentajes.
RESULTADOS
La mayoría de los pacientes atendidos por crisis epilépticas presentaban patología neurológica de base (68%), frente a un 32% sin antecedentes neurológicos.
En cuanto a la distribución por sexo, se observó una ligera mayor frecuencia en varones (53,3%) respecto a mujeres (46,5%). Las crisis activas fueron más frecuentes en pacientes mayores de 10 años (33%), seguidos del grupo de 2 a 5 años (26%), de 5 a 10 años (22%) y menores de 2 años (19%).
Respecto al destino al alta en pacientes con crisis:
- 52% fueron dados de alta a domicilio.
- 43% ingresaron en planta.
- 5% requirieron ingreso en UCIP.
En los casos de estatus convulsivo, el 50% ingresó en planta y el 50% en UCIP, siendo todos clasificados con prioridad II en triaje.
Tratamiento en crisis activa:
El fármaco más utilizado fue el midazolam intravenoso en dosis de 0,1–0,15 mg/kg, así como la combinación de midazolam intranasal e intravenoso y levetiracetam en segunda línea.
Cumplimiento de criterios de evaluación:
En crisis activa:
- Constancia de Glasgow en la primera hora: 16% (estándar 80%).
- Constancia de movilidad adecuada: 33% (estándar 80%).
- Saturación de oxígeno registrada: 100%.
- Vía venosa: 100%.
- Bioquímica urgente en primera crisis: 100%.
En crisis cedida:
- Glasgow documentado en urgencias: 76,5% (estándar 90%).
- Movilidad adecuada registrada: 74,4% (estándar 90%).
- Tensión arterial registrada: 68% (estándar 100%).
- Pupilas documentadas: 87% (estándar 90%).
En estatus en UCIP:
- Constancia de Glasgow al ingreso y control evolutivo: 33% (estándar 100%).
- Movilidad y focalidad neurológica: 100%.
- EEG realizado: 100%.
- Pupilas documentadas: 100%.
- Fluidoterapia isotónica: 100%.
- Monitorización NIRS/cEEG: 66%.
DISCUSIÓN
Las crisis epilépticas constituyen uno de los motivos neurológicos más frecuentes de consulta en urgencias pediátricas y suponen una causa relevante de ansiedad familiar y consumo de recursos sanitarios. Diversos estudios estiman que entre un 4 y un 10% de los niños presentarán al menos una crisis epiléptica a lo largo de la infancia, siendo las crisis febriles y las crisis sintomáticas agudas las más habituales en edades tempranas1,2.
En nuestra serie, la mayoría de los pacientes presentaban patología neurológica de base, lo que coincide con lo descrito en la literatura, donde se observa que los niños con epilepsia estructural, encefalopatías epilépticas o trastornos del neurodesarrollo tienen mayor riesgo de recurrencia de crisis y de evolución a estatus convulsivo3,4. Este dato pone de manifiesto la necesidad de un seguimiento estrecho y de planes de actuación individualizados en este grupo de pacientes, así como de una adecuada formación de las familias en el manejo inicial de las crisis5.
En cuanto a la distribución por sexo, se observó un ligero predominio de varones, hallazgo que también ha sido descrito en otros estudios epidemiológicos sobre epilepsia infantil2,6. Aunque las razones de esta diferencia no están completamente aclaradas, se han propuesto factores hormonales, genéticos y de susceptibilidad neurológica como posibles explicaciones6.
Respecto a la edad, las crisis activas fueron más frecuentes en mayores de 10 años, lo que podría estar relacionado con una mayor prevalencia de epilepsias estructurales y genéticas en este grupo etario, así como con una mayor exposición a factores desencadenantes como privación de sueño, incumplimiento terapéutico o consumo de tóxicos en edades preadolescentes y adolescentes7,8. No obstante, en la literatura se describe un segundo pico de incidencia en menores de 2 años, especialmente en relación con crisis febriles y encefalopatías epilépticas de inicio precoz1,2, lo que también se refleja parcialmente en nuestros datos.
El análisis del destino al alta muestra que más de la mitad de los pacientes con crisis fueron dados de alta a domicilio, mientras que un porcentaje relevante ingresó en planta y un pequeño grupo requirió ingreso en UCIP. Estos resultados son concordantes con estudios previos que señalan que la mayoría de las crisis epilépticas aisladas, una vez controladas y con buena recuperación neurológica, pueden ser manejadas de forma ambulatoria9. Sin embargo, la elevada tasa de ingreso en los casos de estatus convulsivo (50% en UCIP) refleja la gravedad de esta entidad y su elevado consumo de recursos críticos, tal y como se describe en la literatura, donde el estatus epiléptico es considerado una urgencia vital con una morbimortalidad significativa10,11.
El tratamiento de primera línea con benzodiacepinas, fundamentalmente midazolam, se ajusta a las recomendaciones de las guías nacionales e internacionales, que señalan las benzodiacepinas como fármacos de elección inicial en crisis prolongadas y estatus epiléptico12,13. La utilización de levetiracetam como fármaco de segunda línea también es coherente con la tendencia actual, dado su perfil de seguridad y eficacia, y su uso cada vez más extendido frente a otros fármacos como fenitoína o fenobarbital14,15.
No obstante, uno de los hallazgos más relevantes de nuestro estudio es la existencia de déficits importantes en la documentación de la valoración neurológica y de constantes vitales. La baja constancia de la escala de Glasgow, de la movilidad adecuada y de la exploración pupilar, tanto en crisis activa como tras la cesión de la crisis, contrasta con los estándares de calidad recomendados. La literatura subraya que la valoración neurológica sistemática es esencial no solo para el diagnóstico diferencial, sino también para la detección precoz de complicaciones como focalidad neurológica, hipertensión intracraneal o deterioro del nivel de conciencia16,17.
Del mismo modo, el registro incompleto de la tensión arterial es un aspecto preocupante, ya que la hipotensión o la hipertensión pueden ser manifestaciones de compromiso sistémico, efecto adverso de fármacos o signos de patología subyacente grave18. Las guías de atención en urgencias pediátricas recomiendan la monitorización continua de constantes vitales en todo paciente con crisis convulsiva, especialmente si ha requerido tratamiento farmacológico intravenoso12,19.
En el grupo de pacientes ingresados en UCIP por estatus convulsivo, se observa un buen cumplimiento en la realización de EEG, exploración pupilar y fluidoterapia isotónica, lo cual se ajusta a las recomendaciones actuales10,13. Sin embargo, la baja constancia de Glasgow al ingreso y en el control evolutivo vuelve a evidenciar un área clara de mejora. El seguimiento neurológico estrecho y documentado es fundamental en estos pacientes para valorar respuesta al tratamiento y evolución clínica11,16.
La monitorización con NIRS y cEEG no se realizó en todos los casos, lo que puede deberse a limitaciones de disponibilidad o a criterios clínicos. No obstante, la literatura reciente apoya el uso de monitorización neurológica continua en estatus refractario o con mala evolución para detectar crisis subclínicas y optimizar el manejo terapéutico20,21.
En conjunto, estos resultados ponen de manifiesto que, aunque el tratamiento farmacológico se ajusta en general a las guías, existen áreas de mejora importantes en la sistematización de la valoración clínica y en la calidad del registro. La implementación de protocolos estructurados, checklists de exploración neurológica y formación específica del personal de urgencias podrían contribuir de manera significativa a mejorar la calidad asistencial y la seguridad del paciente22,23.
CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran no presentar conflictos de intereses en relación con la preparación y publicación de este artículo.
FINANCIACIÓN
No se ha contado con ningún tipo de financiación para la realización de este trabajo.
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