Intervención de terapia ocupacional en personas con dolor crónico: mejora del desempeño ocupacional y calidad de vida

13 junio 2026

 

AUTORES

  1. Marina Cutié Arnalda. Terapeuta Ocupacional Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España
  2. Angela Obón Olleta. Terapeuta Ocupacional en Comarca del Bajo Martín de Teruel. Aragón, Aragón, España
  3. Lucía Bayo Aspíroz. Terapeuta Ocupacional en Atención Temprana de Huesca. Aragón, España.
  4. Laura Tercero Antoni. Enfermera Servicio Aragonés de Salud. España.
  5. María Susín Estremé. Enfermera Servicio Aragonés de Salud. España.

 

RESUMEN

El dolor crónico (DC) se define como una experiencia sensorial y emocional desagradable que persiste más de tres meses y que afecta la funcionalidad, la autonomía y la calidad de vida de quienes lo padecen. Según la CIE-11, se clasifica en siete tipos: primario, oncológico, postquirúrgico o postraumático, neuropático, cefalea o dolor bucofacial crónico, visceral crónico y musculoesquelético crónico. Su origen es multifactorial, involucrando factores biológicos, psicológicos y sociales.

El DC limita la participación en actividades de la vida diaria (AVD), interfiere en la actividad laboral y aumenta la demanda de servicios sanitarios. Las Unidades de Tratamiento del Dolor tradicionales se centran principalmente en el manejo farmacológico, mientras que los equipos multidisciplinarios combinan atención médica, fisioterapia, psicología y Terapia Ocupacional (TO), siguiendo un modelo biopsicosocial que mejora los resultados clínicos y la eficiencia de los recursos.

Desde la TO, las intervenciones se enfocan en la persona, el entorno y la ocupación, incluyendo educación sobre manejo del dolor, técnicas de autocontrol, conservación de energía, ergonomía, adaptaciones ambientales, planificación de actividades y entrenamiento en AVD. Estas estrategias promueven la autonomía, el desempeño ocupacional, la participación social y la autoeficacia, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las personas con DC.

El abordaje interdisciplinario, con programas de ejercicio progresivo, intervenciones psicoeducativas y apoyo grupal, ha demostrado reducir la intensidad del dolor y prevenir la cronificación. La implementación temprana de estas estrategias, junto con la participación activa de la TO, resulta clave para minimizar limitaciones físicas, emocionales y sociales, fomentando la independencia y la funcionalidad de los pacientes.

En conclusión, la TO es un componente esencial en el manejo integral del dolor crónico, mejorando los resultados clínicos y la calidad de vida de los usuarios mediante intervenciones centradas en la persona, el entorno y la ocupación, dentro de un enfoque multidisciplinario.

PALABRAS CLAVE

Terapia ocupacional, dolor crónico, rehabilitación, calidad de Vida, actividades de la Vida Diaria, desempeño Ocupacional, intervención Multidisciplinar, salud Comunitaria.

ABSTRACT

Chronic pain (CP) is defined as an unpleasant sensory and emotional experience that persists for more than three months and affects the functionality, autonomy, and quality of life of those who suffer from it. According to the ICD-11, it is classified into seven types: primary, oncological, post-surgical or post-traumatic, neuropathic, chronic headache or orofacial pain, chronic visceral pain, and chronic musculoskeletal pain. Its origin is multifactorial, involving biological, psychological, and social factors.

DC limits participation in activities of daily living (ADL), interferes with work activity, and increases the demand for health services. Traditional Pain Treatment Units focus primarily on pharmacological management, while multidisciplinary teams combine medical care, physiotherapy, psychology, and Occupational Therapy (OT), following a biopsychosocial model that improves clinical outcomes and resource efficiency.

From the OT perspective, interventions focus on the person, the environment and occupation, including education on pain management, self-control techniques, energy conservation, ergonomics, environmental adaptations, activity planning and ADL training. These strategies promote autonomy, occupational performance, social participation and self-efficacy, contributing to improving the quality of life of people with DC.

The interdisciplinary approach, with progressive exercise programmes, psychoeducational interventions, and group support, has been shown to reduce pain intensity and prevent chronicity. Early implementation of these strategies, together with the active participation of OT, is key to minimising physical, emotional, and social limitations, promoting independence and functionality in patients.

In conclusion, OT is an essential component in the comprehensive management of chronic pain, improving clinical outcomes and the quality of life of users through person-centred, environment-centred and occupation-centred interventions, within a multidisciplinary approach.

KEY WORDS

Occupational therapy, chronic pain, rehabilitation, quality of life, activities of daily living, occupational performance, multidisciplinary care, community health.

INTRODUCCIÓN

Según la 11.ª edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), el dolor crónico (DC) se define como una experiencia sensorial y emocional desagradable, relacionada con un daño tisular real o potencial, que persiste o se repite por más de tres meses. Su aparición depende de múltiples factores, incluyendo componentes biológicos, psicológicos y sociales. La CIE-11 lo reconoce como una enfermedad en sí misma debido a su impacto en la funcionalidad, la calidad de vida y la participación social y laboral de quienes lo padecen. La CIE-11 clasifica el DC en siete categorías: primario, oncológico, postquirúrgico o postraumático, neuropático, cefalea o dolor bucofacial crónico, visceral crónico y musculoesquelético crónico1,2.

El DC primario se caracteriza por alteraciones funcionales y/o estrés emocional sin una causa identificable, considerándose una enfermedad en sí misma. Dentro de este grupo se incluyen condiciones como dolor generalizado, fibromialgia, dolor pélvico, síndrome del intestino irritable, vulvodinia, migraña crónica o síndrome de dolor regional complejo. Por otro lado, el DC secundario surge como síntoma de una patología subyacente, como artropatías (osteoartritis, artritis reumatoide), afecciones de columna vertebral (cifosis, espondilolistesis, discopatías) o alteraciones óseas y cartilaginosas (displasia fibrosa, condromalacia)1.

El dolor neuropático crónico se origina por daño en el sistema nervioso central o periférico y suele manifestarse como hiperalgesia o alodinia, mientras que el DC postquirúrgico o postraumático se desarrolla tras una intervención quirúrgica o lesión tisular y persiste más de tres meses. Finalmente, el DC oncológico está relacionado con el cáncer primario o sus metástasis1.

El dolor crónico afecta significativamente la calidad de vida, limitando la realización de actividades de la vida diaria (AVD), especialmente en movilidad y cuidado personal, y repercute en la participación laboral, pudiendo generar bajas y desempleo. Además, incrementa la demanda de servicios de salud, aunque el acceso a Unidades de Tratamiento del Dolor (UTD) suele ser tardío y limitado. Las UTD tradicionales se enfocan principalmente en tratamientos farmacológicos, mientras que las multidisciplinarias combinan atención médica con psicología, fisioterapia y terapia ocupacional (TO), siguiendo un modelo biopsicosocial que favorece mejores resultados clínicos y costo-efectividad1,2.

Desde la Terapia Ocupacional, las intervenciones buscan promover el desempeño ocupacional y el bienestar del paciente mediante estrategias de educación, entrenamiento y asesoramiento, organizadas en tres enfoques: centradas en la persona, el entorno y la ocupación:

  • Centradas en la persona: técnicas de higiene postural y posicionamiento, conservación de energía, protección articular, relajación y control del estrés, acondicionamiento físico, hábitos de sueño y alimentación, manejo del dolor y, en menor medida, imaginería motora graduada.
  • Centradas en el entorno: adaptaciones ambientales, ergonomía y uso de productos de apoyo.
  • Centradas en la ocupación: identificación de ocupaciones significativas, planificación y priorización, adaptación de tareas, ajuste del ritmo de actividad y entrenamiento en AVD (1-2).

 

Estas intervenciones han demostrado mejorar la calidad de vida, el desempeño ocupacional, la independencia funcional, la autoeficacia percibida, la capacidad laboral y el control de la percepción del dolor, reafirmando su eficacia y necesidad de implementación en la atención a personas con DC1,2.

La diversidad de síntomas en el dolor crónico hace necesaria la participación de un equipo interdisciplinario formado por profesionales de la salud y del ámbito sociosanitario, entre ellos la Terapia Ocupacional (TO). Este profesional se enfoca en proporcionar estrategias y herramientas que favorezcan la autonomía personal y optimicen el desempeño en las actividades ocupacionales3.

La presencia de síntomas persistentes puede provocar pérdida funcional y generar limitaciones en la productividad, en las interacciones sociales y en la realización de las AVD. Asimismo, los roles y rutinas de la persona pueden verse alterados, contribuyendo a una percepción de incapacidad y afectando su bienestar emocional. La intrusión de la enfermedad, si no se aborda adecuadamente, puede conducir a un declive progresivo de la autoconfianza y a una disminución del sentido de identidad personal3.

En España, las patologías musculoesqueléticas como dolor lumbar, fibromialgia, dolor neuropático (incluyendo cefaleas), artrosis y otras afecciones relacionadas con músculos y articulaciones son las más frecuentes, según el estudio ITACA. Se estima que aproximadamente el 17% de la población experimenta dolor crónico, lo que repercute de manera significativa en su funcionalidad y calidad de vida. Las áreas afectadas incluyen: ABVD, actividades instrumentales y avanzadas, productividad laboral, con episodios de bajas frecuentes y dificultades en la reincorporación al trabajo, así como problemas de sueño4.

El dolor crónico puede limitar la participación y el desempeño ocupacional, tanto por la patología subyacente (rigidez, disminución de movilidad, restricciones físicas) como por la intensidad del dolor, que puede aumentar al realizar gestos habituales necesarios para las AVD. En casos más severos, los pacientes pueden requerir apoyo temporal de terceros para tareas básicas como el aseo personal, lo que afecta su independencia y bienestar psicológico. Además, el dolor persistente reduce la implicación en actividades sociales y deportivas, limitando la recuperación funcional y el desarrollo de hábitos saludables, elementos clave para la mejora a medio y largo plazo. Estas consecuencias físicas, psicológicas, sociales y económicas constituyen un problema de salud pública que demanda intervenciones integrales4.

Estudios europeos indican que alrededor de la mitad de los pacientes con dolor crónico se sienten constantemente fatigados, y un 40% percibe dificultades para pensar o desempeñarse normalmente. Experiencias clínicas, como las de la Clínica para el Dolor de Southampton, han mostrado que un manejo multidisciplinar de estos pacientes puede generar ahorros de hasta un 35%, destacando la eficacia de los programas integrales4.

Para un abordaje adecuado del dolor crónico, es esencial contar con un equipo interdisciplinario que incluya: médicos de Atención Primaria, cuya intervención temprana puede reducir en hasta un 75% los diagnósticos tardíos; médicos especialistas, encargados del manejo farmacológico de la patología de base; psicólogos, aplicando terapias cognitivo-conductuales, relajación, hipnosis, biofeedback, mindfulness y terapia de aceptación y compromiso; fisioterapia y TO, cuya actuación conjunta mejora la percepción subjetiva del dolor y la capacidad para realizar las AVD4.

Dentro de las intervenciones más efectivas se incluyen: masaje terapéutico, para aliviar tensión y espasmos musculares y generar efectos sedativos y analgésicos; movilizaciones y manipulaciones articulares, que corrigen rigideces y restauran el balance articular; estimulación vibratoria, que puede reducir la percepción del dolor según sus características; programas de ejercicio físico adaptados y progresivos, destinados a mejorar movilidad, fuerza, amplitud articular y tono muscular; ergonomía e higiene postural en actividades repetitivas o manejo de cargas; terapias físicas adicionales como crioterapia, criomasaje, baños de contraste, electroterapia, ultrasonidos o TENS; y productos de apoyo y adaptaciones ambientales que permiten minimizar movimientos dolorosos y mantener la participación en la vida diaria y laboral4.

La intervención de la TO combina estrategias de educación, técnicas de autocontrol y adaptaciones del entorno, promoviendo la funcionalidad y la autonomía de los pacientes. Programas internacionales, como los de Moreno Rodríguez et al. (2015) y el Centro de Atención y Estudios de Terapia Ocupacional (CAETO), han mostrado que las intervenciones grupales, combinando educación, entrenamiento práctico y apoyo psicoemocional, reducen la intensidad del dolor, aumentan la calidad de vida y fortalecen la autoeficacia2.

Relación con la Terapia Ocupacional: el artículo aporta información relevante para la intervención de la TO en personas con dolor crónico. Se destaca la necesidad de un enfoque multimodal, combinando estrategias farmacológicas y no farmacológicas, incluyendo ejercicio terapéutico, programas psicoeducativos, terapia familiar, educación para el autocuidado y técnicas mente-cuerpo5.

La perspectiva biopsicosocial de la TO permite intervenir no solo en los aspectos físicos, sino también en los emocionales y sociales del paciente. Se aplican estrategias de afrontamiento, adaptación de actividades, manejo de energía y promoción de la participación social para mejorar funcionalidad y calidad de vida5.

La prevención de la cronificación se logra mediante la enseñanza de ergonomía, hábitos saludables, control de síntomas y adaptación de las AVD, reduciendo la dependencia y el impacto negativo en la vida diaria. La rehabilitación funcional, con programas de ejercicio terapéutico y readaptación al esfuerzo, mejora fuerza, movilidad, coordinación y resistencia física, apoyando la autonomía y el desempeño ocupacional. El trabajo interdisciplinario, integrando médicos, fisioterapeutas, psicólogos, enfermería, nutricionistas y TO, potencia los resultados clínicos. La TO también puede aplicar mindfulness, terapia cognitivo-conductual y educación en manejo de síntomas, aumentando la autoeficacia y la calidad de vida5.

OBJETIVO

Analizar el papel de la Terapia Ocupacional en el manejo del dolor crónico, destacando cómo sus intervenciones, centradas en la persona, el entorno y la ocupación, mejoran la autonomía, el desempeño funcional y la calidad de vida de las personas afectadas.

METODOLOGÍA

Ha sido precisa la búsqueda de textos que nos posibilitará la recogida de información acerca del tema seleccionado.

Las principales fuentes utilizadas en la búsqueda de información han sido las bases de datos de Pubmed, Scielo y Dialnet además de otros recursos como Alcorze o Google Académico.

Los descriptores en español empleados en las estrategias de búsqueda han sido: Terapia ocupacional, dolor crónico, rehabilitación, calidad de Vida, actividades de la Vida Diaria, desempeño Ocupacional, intervención Multidisciplinar, salud Comunitaria

Y en inglés: Occupational therapy, chronic Pain, rehabilitation, quality of Life, activities of Daily Living, occupational Performance, multidisciplinary Care, community Health. Junto con los descriptores, se utilizaron criterios de inclusión, que fueran documentos científicos y en cualquier idioma; y criterios de exclusión, si el artículo era más antiguo del 2020 o no estaba actualizado.

RESULTADOS

El análisis de la evidencia disponible muestra que el dolor crónico impacta de manera significativa en la funcionalidad, la autonomía y la participación social y laboral de las personas que lo padecen. Las intervenciones desde la Terapia Ocupacional, organizadas en enfoques centrados en la persona, el entorno y la ocupación, demuestran mejoras en la calidad de vida, la independencia funcional, el desempeño ocupacional y la autoeficacia percibida.

El trabajo interdisciplinario, integrando fisioterapia, psicología y atención médica, potencia los beneficios de la TO al combinar educación, técnicas de autocontrol, adaptación de actividades y estrategias psicoeducativas. Las intervenciones grupales muestran eficacia en la reducción de la intensidad del dolor y en la promoción de hábitos saludables, optimizando la participación en AVD y la reincorporación laboral.

Asimismo, el uso de programas de ejercicio progresivo, ergonomía, técnicas de conservación de energía, productos de apoyo y adaptaciones ambientales contribuye a disminuir el impacto físico y psicológico del dolor, favoreciendo la independencia y la funcionalidad del paciente.

CONCLUSIÓN

La Terapia Ocupacional desempeña un papel esencial en el manejo del dolor crónico, al abordar tanto los aspectos físicos como emocionales y sociales de la enfermedad. Sus intervenciones, combinadas con un enfoque interdisciplinario, mejoran la autonomía, el desempeño ocupacional y la calidad de vida de las personas afectadas. La implementación temprana de estrategias de prevención de la cronificación y de programas de rehabilitación funcional resulta clave para optimizar los resultados clínicos y reducir las limitaciones asociadas al dolor crónico.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Juan Guillén M. Intervención de terapia ocupacional en pacientes con dolor crónico. Revisión bibliográfica [trabajo fin de grado en Terapia Ocupacional]. Elche: Universidad Miguel Hernández, Departamento de Patología y Cirugía; 2024. Tutor: Gómez Gómez MR. Disponible en: https://hdl.handle.net/11000/33155
  2. Rodríguez La Pietra V, Arpe Hernández B. ESTRATEGIA PARA EL MANEJO DEL DOLOR CRÓNICO DESDE LA TERAPIA OCUPACIONAL, SISTEMATIZACIÓN DE UNA EXPERIENCIA GRUPAL . Contexto [Internet]. 25 de julio de 2025 [citado 25 de febrero de 2026];(15):55-64. Disponible en: https://revistacontextoucen.cl/index.php/contexto/article/view/126
  3. Carro Castiñeira, T., Vila Paz, A., & Santos-del-Riego, S. (2023). Factores biopsicosociales y calidad de vida en fibromialgia desde la terapia ocupacional. Un estudio cualitativo. Cadernos Brasileiros de Terapia Ocupacional, 31, e3500. https://doi.org/10.1590/2526-8910.ctoAO68235003
  4. Martínez Santamaría E, Berges Borque L, Marzal Rubio Á, Blázquez Rubio M, Gil Pardos B, Andrés Martínez AI. Tratamiento interdisciplinar del paciente con dolor crónico desde fisioterapia y terapia ocupacional. Rev San Invest. 2021;2(10). Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/tratamiento-interdisciplinar-del-paciente-con-dolor-cronico-desde-fisioterapia-y-terapia-ocupacional/
  5. Blanco Naranjo EG, Chavarría Campos GF, Garita Fallas YM. Manejo multimodal del dolor crónico. Revista Médica Sinergia. 2021;6(4):e625. doi:10.31434/rms.v6i2.625. Disponible en: https://doi.org/10.31434/rms.v6i2.625

 

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