AUTORES
- Gisela Karlsruher Riegel. Servicio de Oftalmología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Laura Peiro Muntadas. Servicio de Medicina Interna. Hospital de Alcañiz, Teruel, España.
- Carla Iglesia Lázaro. Servicio de Oftalmología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Eugenia Mercedes Sanz Valer. Servicio de Medicina Interna. Hospital de Alcañiz, Teruel, España.
- Inmaculada Herrero Sánchez. Servicio de Oftalmología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Eva Josefina Núñez Moscarda. Servicio de Oftalmología. Hospital de Alcañiz, Teruel, España.
RESUMEN
Introducción: La retinosquisis adquirida es una enfermedad degenerativa de la retina periférica caracterizada por la separación de las capas neurosensoriales retinianas. Habitualmente permanece asintomática y suele diagnosticarse de forma incidental durante una exploración oftalmológica. La tomografía de coherencia óptica (OCT) ha mejorado notablemente su identificación y el diagnóstico diferencial con el desprendimiento de retina.
Caso clínico: Se presenta el caso de un varón de 66 años con diabetes mellitus tipo 2 remitido para cribado de retinopatía diabética. La exploración oftalmológica mostró una mejor agudeza visual corregida de 0,9 en ambos ojos y ausencia de signos de retinopatía diabética. La OCT macular descartó edema macular diabético, aunque reveló de forma incidental una alteración estructural periférica en el ojo izquierdo. La realización de OCT periférica dirigida confirmó una retinosquisis adquirida bilateral localizada en el cuadrante inferotemporal, con separación de las capas retinianas a nivel de la capa plexiforme externa, sin agujeros retinianos ni signos de desprendimiento de retina. Debido a la ausencia de síntomas o complicaciones, se optó por seguimiento clínico, manteniéndose estable tras un año de evolución.
Conclusiones: La retinosquisis adquirida puede diagnosticarse de forma incidental mediante OCT realizada por otros motivos. La OCT periférica constituye una herramienta útil para confirmar el diagnóstico, diferenciar esta entidad del desprendimiento de retina y apoyar un manejo conservador en pacientes asintomáticos.
PALABRAS CLAVE
Retinosquisis adquirida, retinosquisis degenerativa, tomografía de coherencia óptica.
ABSTRACT
Introduction: Acquired retinoschisis is a degenerative disorder of the peripheral retina characterized by splitting of the neurosensory retinal layers. It is usually asymptomatic and often detected incidentally during routine ophthalmic examination. Optical coherence tomography (OCT) has significantly improved its identification and differentiation from retinal detachment.
Case report: A 66-year-old man with type 2 diabetes mellitus was referred for diabetic retinopathy screening. Ophthalmological examination revealed a best-corrected visual acuity of 0.9 in both eyes and no evidence of diabetic retinopathy. Macular OCT excluded diabetic macular edema but incidentally revealed a peripheral retinal abnormality in the left eye. Targeted peripheral OCT confirmed bilateral inferotemporal acquired retinoschisis with splitting of the retinal layers at the level of the outer plexiform layer, without retinal breaks or retinal detachment. As the patient remained asymptomatic and no complications were identified, conservative management with periodic follow-up was adopted. The lesions remained stable after one year.
Conclusions: Acquired retinoschisis may be incidentally detected during OCT examinations performed for unrelated indications. Peripheral OCT is a valuable tool for confirming the diagnosis, distinguishing this condition from retinal detachment, and supporting conservative management in asymptomatic patients.
KEY WORDS
Acquired retinoschisis, degenerative retinoschisis, optical coherence tomography.
INTRODUCCIÓN
La retinosquisis adquirida, también denominada retinosquisis degenerativa o senil, es una alteración de la retina periférica caracterizada por la separación de las capas neurosensoriales retinianas, habitualmente a nivel de la capa plexiforme externa y la capa nuclear externa. Se trata de una entidad relativamente frecuente cuya prevalencia aumenta con la edad, estimándose entre un 4 y un 7 % en individuos mayores de 40 años, aunque estudios histopatológicos han descrito una frecuencia aún mayor en población anciana¹,2.
Su etiopatogenia no está completamente esclarecida. Se considera un proceso degenerativo asociado al desarrollo progresivo de cambios microquísticos en la retina periférica que culminan en la escisión de las capas retinianas. En la mayoría de los pacientes presenta afectación bilateral, con predilección por los cuadrantes temporales, especialmente el inferotemporal, y suele permanecer estable durante largos periodos de tiempo¹,².
La retinosquisis adquirida cursa habitualmente de forma asintomática y constituye con frecuencia un hallazgo incidental durante exploraciones oftalmológicas rutinarias o estudios realizados por otros motivos¹,². Las complicaciones son poco frecuentes e incluyen la aparición de agujeros en las capas interna o externa de la retina, el desarrollo de desprendimiento de retina asociado a retinosquisis y, excepcionalmente, fenómenos de neovascularización retiniana secundarios a isquemia de la retina interna3-5.
Uno de los principales retos clínicos consiste en establecer el diagnóstico diferencial con el desprendimiento de retina regmatógeno, ya que ambas entidades pueden manifestarse como una elevación periférica de la retina durante la exploración del fondo de ojo. Esta diferenciación resulta fundamental debido a las importantes diferencias en su pronóstico y tratamiento. Mientras que el desprendimiento de retina suele requerir tratamiento quirúrgico precoz, la retinosquisis adquirida no complicada presenta una evolución generalmente benigna y puede manejarse mediante observación periódica1-4.
El desarrollo de las técnicas de imagen ha supuesto un importante avance en el estudio de esta entidad. La tomografía de coherencia óptica (OCT), especialmente cuando permite explorar la retina periférica, facilita la identificación de la separación intrarretiniana, determina las capas afectadas y mejora el diagnóstico diferencial con el desprendimiento de retina²,³. Asimismo, la incorporación de sistemas de imagen de campo ultraamplio, la autofluorescencia y la angiografía mediante OCT han permitido una mejor caracterización anatómica de la retinosquisis y de sus posibles complicaciones, favoreciendo una actitud terapéutica más individualizada⁶-8.
Presentamos el caso de un paciente con diabetes mellitus tipo 2 remitido para cribado de retinopatía diabética, en quien la realización de una OCT macular permitió detectar de forma incidental una retinosquisis adquirida bilateral. Este caso pone de manifiesto la utilidad de la OCT como herramienta diagnóstica más allá de la evaluación macular habitual y resalta la importancia de reconocer esta entidad para establecer un diagnóstico correcto y evitar procedimientos terapéuticos innecesarios.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Varón de 66 años con antecedentes personales de diabetes mellitus tipo 2 no insulinodependiente de nueve años de evolución, con adecuado control metabólico, sobrepeso y tabaquismo activo, remitido desde Atención Primaria al Servicio de Oftalmología para la realización de un examen de fondo de ojo dentro del programa de cribado de retinopatía diabética.
El paciente no refería sintomatología oftalmológica, no presentaba disminución de la agudeza visual, metamorfopsias, fotopsias ni miodesopsias.
La exploración oftalmológica mostró una mejor agudeza visual corregida (MAVC) de 0,9 en ambos ojos. Las pupilas eran isocóricas y normorreactivas, sin defecto pupilar aferente relativo. La presión intraocular fue de 18 mmHg en ambos ojos mediante tonometría de aplanación. La biomicroscopía del segmento anterior reveló cámaras anteriores amplias y cataratas corticonucleares incipientes bilaterales, sin otros hallazgos de interés.
La exploración del fondo de ojo evidenció una papila y una mácula de aspecto conservado en ambos ojos, sin signos de retinopatía diabética ni otras alteraciones retinianas relevantes.
Con el objetivo de descartar edema macular diabético subclínico se realizó una tomografía de coherencia óptica (OCT) macular bilateral. El estudio confirmó una arquitectura macular normal, sin edema intrarretiniano ni líquido subretiniano. Sin embargo, de forma incidental, en el límite temporal inferior del barrido correspondiente al ojo izquierdo se identificó una alteración estructural de la retina periférica compatible con una separación de las capas retinianas (Figura 1).
Ante este hallazgo se efectuaron exploraciones tomográficas dirigidas hacia la retina periférica en ambos ojos. La OCT confirmó la presencia de una retinosquisis localizada en el cuadrante inferotemporal de ambos ojos, con una distribución bilateral prácticamente simétrica, aunque ligeramente más inferior en el ojo derecho (Figuras 1 y 2). Los cortes mostraban una separación de la retina neurosensorial a nivel de la capa plexiforme externa, con preservación de las capas internas y presencia de puentes de tejido retiniano entre ambas hojas de la escisión. No se observaron agujeros de la capa interna ni de la externa, líquido subretiniano ni hallazgos sugestivos de desprendimiento de retina.
Tras la valoración por la Unidad de Retina se estableció el diagnóstico de retinosquisis adquirida bilateral. Dada la ausencia de síntomas, la conservación de la función visual y la inexistencia de complicaciones asociadas, se decidió mantener una actitud conservadora mediante revisiones periódicas, sin indicar tratamiento específico.
Después de un año de seguimiento, el paciente permanece asintomático, con estabilidad de la agudeza visual y sin cambios estructurales en las lesiones observadas mediante OCT ni desarrollo de agujeros retinianos o desprendimiento de retina.
DISCUSIÓN
La retinosquisis adquirida es una alteración degenerativa de la retina periférica que suele presentarse en pacientes de edad media o avanzada y cuyo curso clínico es generalmente benigno. En la mayoría de los casos permanece estable durante años y constituye un hallazgo casual durante exploraciones oftalmológicas rutinarias, ya que los pacientes suelen encontrarse asintomáticos¹,2. El caso presentado reproduce este comportamiento clínico, puesto que el paciente fue remitido exclusivamente para el cribado de retinopatía diabética y la retinosquisis fue identificada de forma incidental, sin repercusión funcional ni síntomas visuales.
La localización inferotemporal bilateral observada en nuestro paciente coincide con el patrón de presentación descrito con mayor frecuencia. Asimismo, la ausencia de agujeros retinianos, líquido subretiniano y desprendimiento de retina explica la evolución estable observada durante el seguimiento. Aunque pueden aparecer complicaciones como agujeros en la capa interna o externa y, excepcionalmente, desprendimiento de retina progresivo, estas representan una minoría de los casos y no justifican el tratamiento profiláctico en pacientes asintomáticos3-5.
Uno de los aspectos más relevantes de este caso fue el proceso diagnóstico. La exploración del fondo de ojo no permitió identificar alteraciones significativas y el diagnóstico se sospechó tras la realización de una OCT macular solicitada para descartar edema macular diabético. La identificación de una alteración estructural en el límite periférico del barrido motivó la realización de cortes dirigidos hacia la retina periférica, que confirmaron la presencia de una retinosquisis bilateral. Este hallazgo pone de manifiesto la utilidad de la OCT no solo para la evaluación macular, sino también como herramienta capaz de detectar alteraciones periféricas cuando el estudio se interpreta de forma sistemática6.
La OCT periférica ha adquirido un papel cada vez más importante en el diagnóstico de la retinosquisis adquirida, ya que permite identificar la separación intrarretiniana y determinar las capas afectadas con gran precisión6. En nuestro paciente se objetivó una escisión localizada a nivel de la capa plexiforme externa, con preservación de las capas retinianas internas y presencia de puentes tisulares entre ambas hojas de la escisión, hallazgos característicos de esta entidad. Además, la ausencia de líquido subretiniano permitió descartar un desprendimiento de retina regmatógeno, principal diagnóstico diferencial.
En los últimos años, el desarrollo de técnicas de imagen multimodal, como la retinografía de campo ultraamplio, la autofluorescencia y la angiografía mediante OCT, ha permitido caracterizar con mayor precisión la extensión de la retinosquisis y detectar de forma precoz posibles complicaciones. No obstante, en pacientes sin síntomas y sin signos de progresión, la OCT estructural continúa siendo la herramienta diagnóstica fundamental para el seguimiento clínico⁶-8.
La actitud terapéutica debe individualizarse en función de la presencia de síntomas y complicaciones. En ausencia de desprendimiento de retina progresivo, agujeros retinianos asociados o deterioro funcional, el seguimiento periódico constituye la estrategia recomendada¹-3. En el caso presentado, la estabilidad anatómica y funcional durante un año de seguimiento respalda la decisión de mantener una conducta conservadora, evitando intervenciones innecesarias.
A diferencia de muchos casos descritos en la literatura, en los que la sospecha diagnóstica surge durante la exploración de una lesión periférica o tras la aparición de síntomas, en nuestro paciente la retinosquisis fue detectada de forma completamente incidental durante un estudio mediante OCT solicitado para el cribado de retinopatía diabética. Este hecho resalta la importancia de revisar sistemáticamente la totalidad de los cortes obtenidos mediante OCT y demuestra cómo esta técnica puede facilitar el diagnóstico precoz de alteraciones periféricas incluso cuando la indicación inicial de la exploración es diferente.
CONCLUSIONES
La retinosquisis adquirida constituye una enfermedad degenerativa de la retina periférica que, en la mayoría de los casos, permanece asintomática y se detecta de forma incidental durante la exploración oftalmológica.
La tomografía de coherencia óptica, especialmente cuando se realizan exploraciones dirigidas hacia la retina periférica, permite confirmar el diagnóstico, identificar las capas retinianas afectadas y establecer el diagnóstico diferencial con el desprendimiento de retina.
En pacientes asintomáticos sin complicaciones, el seguimiento clínico periódico constituye la actitud terapéutica de elección, evitando procedimientos innecesarios.
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ANEXOS
Figura 1:
Tomografía de coherencia óptica (OCT) del ojo izquierdo. Se observa una separación de la retina neurosensorial a nivel de la capa plexiforme externa en el cuadrante inferotemporal, con preservación de las capas retinianas internas y presencia de puentes de tejido entre ambas hojas de la escisión. No se identifican agujeros retinianos ni líquido subretiniano.
Figura 2:
Tomografía de coherencia óptica (OCT) del ojo derecho. Hallazgos similares a los observados en el ojo izquierdo, con retinosquisis adquirida localizada en el cuadrante inferotemporal. Se aprecia la separación de las capas retinianas externas, sin evidencia de roturas retinianas ni desprendimiento de retina.

