Nutrición enteral continua frente a intermitente: ventajas, riesgos y cuidados de enfermería

26 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Hugo Ortega Romanillos. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Carmen Zorrilla Laguardia. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. María Sancho Bres. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Enrique Cardenas Viloita. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Adrián Borao Tutor. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Yaiza Gatell Hernández. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  7. Manuel Lopéz Espin. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

La nutrición enteral constituye una estrategia fundamental para cubrir las necesidades nutricionales de pacientes que no pueden mantener una ingesta oral adecuada. Entre las principales formas de administración se encuentran la modalidad continua, mediante una infusión mantenida durante varias horas, y la intermitente, distribuida en diferentes tomas. La elección de una u otra debe considerar la situación clínica, la tolerancia digestiva y las necesidades individuales del paciente.

La evidencia reciente no permite establecer una superioridad absoluta de una modalidad sobre la otra. Un metaanálisis publicado en 2026, que incluyó 22 ensayos clínicos y 1.662 pacientes críticos, encontró una mayor frecuencia de diarrea y distensión abdominal con la nutrición intermitente, mientras que la continua se relacionó con más estreñimiento. Sin embargo, no se observaron diferencias significativas en mortalidad, aspiración, vómitos ni consecución de los objetivos nutricionales.

Enfermería desempeña un papel esencial en la administración segura de la nutrición enteral mediante la vigilancia de la tolerancia, el control del aporte nutricional, la valoración del dispositivo y la detección precoz de posibles complicaciones. La elección de la modalidad debe individualizarse, teniendo en cuenta las características del paciente y el contexto clínico, evitando considerar la nutrición continua o intermitente como una opción universalmente válida para todos los casos.

PALABRAS CLAVE

Nutrición enteral, alimentación enteral, nutrición, cuidados de enfermería, enfermería, alimentación por sonda.

ABSTRACT

Enteral nutrition is a fundamental strategy for meeting the nutritional needs of patients who are unable to maintain an adequate oral intake. The main methods of administration include continuous feeding, delivered through an infusion maintained over several hours, and intermittent feeding, distributed across several feedings. The choice between one modality and the other should take into account the patient’s clinical condition, gastrointestinal tolerance, and individual needs.

Recent evidence does not establish the absolute superiority of one modality over the other. A meta-analysis published in 2026, which included 22 clinical trials and 1,662 critically ill patients, found a higher frequency of diarrhea and abdominal distension with intermittent enteral nutrition, whereas continuous feeding was associated with more constipation. However, no significant differences were observed in mortality, aspiration, vomiting, or achievement of nutritional goals.

Nursing plays an essential role in the safe administration of enteral nutrition through monitoring tolerance, controlling nutritional intake, assessing the feeding tube or device, and detecting potential complications at an early stage. The choice of feeding modality should be individualized according to the patient’s characteristics and clinical context, avoiding the assumption that continuous or intermittent enteral nutrition is universally appropriate for all patients.

KEY WORDS

Enteral nutrition, enteral feeding, nutrition, nursing care, nursing, tube feeding.

INTRODUCCIÓN

La nutrición enteral es una forma de soporte nutricional utilizada cuando la ingesta oral resulta insuficiente o imposible, pero el aparato digestivo mantiene una función adecuada. Puede administrarse mediante diferentes accesos y modalidades, entre ellas la administración continua y la intermitente, cuya elección puede influir en la tolerancia, la organización de los cuidados y la aparición de determinadas complicaciones. Las guías actuales consideran fundamental individualizar la pauta de administración y realizar un seguimiento adecuado de la tolerancia y del tratamiento1.

En pacientes críticos, la nutrición enteral constituye una estrategia habitual de soporte nutricional, aunque continúa existiendo debate sobre si la administración continua o intermitente ofrece mejores resultados. Una revisión sistemática y metaanálisis actualizada recientemente señala que ambas modalidades se utilizan ampliamente, pero que sus efectos sobre la tolerancia gastrointestinal y los resultados clínicos siguen sin estar completamente definidos. Las diferencias entre estudios en cuanto a población, volumen administrado y forma de aplicación dificultan establecer una modalidad universalmente superior2.

La elección de la modalidad tiene especial importancia para Enfermería, ya que la administración de nutrición enteral requiere vigilar posibles complicaciones como náuseas, vómitos, diarrea, distensión abdominal o intolerancia gastrointestinal, además de garantizar la correcta manipulación de la sonda y el cumplimiento de la pauta prescrita. Una revisión sistemática publicada en 2025 destaca que los conocimientos y prácticas de Enfermería son elementos relevantes para la administración segura de la nutrición enteral3.

OBJETIVOS

General:

Comparar la nutrición enteral continua e intermitente en relación con su tolerancia, riesgos y cuidados de Enfermería.

Específicos:

  • Analizar las principales ventajas y complicaciones de ambas modalidades.
  • Identificar los cuidados de Enfermería necesarios para una administración segura.

METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica sistemática sobre la utilización de la nutrición enteral continua frente a la intermitente, prestando especial atención a la tolerancia, las complicaciones y los cuidados de Enfermería.

Se consultaron las bases de datos PubMed, CINAHL, Cochrane Library, Scopus y SciELO.

La pregunta de investigación se formuló mediante la estrategia PICO:

  • P (Paciente o población): personas adultas que requieren nutrición enteral.
  • I (Intervención): nutrición enteral continua.
  • C (Comparación): nutrición enteral intermitente.
  • O (Resultados): tolerancia gastrointestinal, complicaciones y seguridad de la administración.

Pregunta de investigación: En personas adultas que reciben nutrición enteral (P), ¿la administración continua (I), frente a la administración intermitente (C), mejora la tolerancia y reduce las complicaciones relacionadas con la nutrición enteral (O)?

Las palabras clave, seleccionadas del DeCS, fueron: nutrición enteral, alimentación enteral, nutrición, cuidados de enfermería, enfermería, alimentación por sonda. Se combinaron mediante los operadores booleanos AND y OR.

La búsqueda se limitó a publicaciones de los últimos cinco años (2021-2026). Se incluyeron estudios publicados en español o inglés, disponibles a texto completo y con acceso gratuito. Se excluyeron artículos duplicados, estudios exclusivamente pediátricos, investigaciones centradas en nutrición parenteral y publicaciones que no comparasen las modalidades continua e intermitente o que no aportasen información relacionada con los objetivos.

La evidencia reciente muestra que continúa existiendo controversia sobre cuál de las dos modalidades ofrece mejores resultados. Un metaanálisis de 2025 que incluyó 17 ensayos clínicos aleatorizados evaluó tolerancia gastrointestinal, aspiración, neumonía y otros resultados, reflejando que la elección de la modalidad continúa siendo objeto de investigación.

Además, un ensayo clínico publicado en Enfermería Intensiva en 2025 comparó directamente la nutrición continua e intermitente en pacientes críticos y señaló que todavía existe incertidumbre sobre qué modalidad consigue un mejor equilibrio entre resultados nutricionales y complicaciones.

RESULTADOS

Concepto de nutrición enteral:

La nutrición enteral (NE) consiste en administrar nutrientes directamente al aparato digestivo mediante una sonda cuando la alimentación oral no es suficiente o no resulta posible, siempre que el tracto gastrointestinal sea funcional. Puede administrarse a través de diferentes dispositivos, como sondas nasogástricas, nasoentéricas o gastrostomías 1.

La elección de la modalidad de administración debe adaptarse a la situación clínica, la tolerancia gastrointestinal, el tipo de acceso y los objetivos nutricionales. Las dos modalidades principales son la continua, mediante una administración mantenida durante varias horas, y la intermitente, en la que la cantidad diaria se distribuye en varias tomas1,2.

Nutrición enteral continua:

La nutrición enteral continua se administra generalmente mediante una bomba de infusión, proporcionando la fórmula de manera progresiva durante un periodo prolongado. Permite mantener un aporte relativamente estable y puede facilitar el control de la cantidad administrada, especialmente en pacientes críticos o con baja tolerancia digestiva2.

Una de sus posibles ventajas es que evita la administración de grandes cantidades de fórmula en periodos cortos. Sin embargo, requiere mantener conectado el sistema durante más tiempo y puede limitar determinados periodos de movilidad o actividad del paciente. Además, la evidencia reciente no demuestra que sea superior en todos los resultados clínicos2,3.

Nutrición enteral intermitente:

La modalidad intermitente consiste en dividir el aporte nutricional diario en varias tomas, administradas en momentos concretos. Puede realizarse mediante bolos o mediante una bomba durante periodos determinados, permitiendo que existan intervalos sin administración de nutrición 2.

Esta modalidad se aproxima más al patrón habitual de las comidas y puede facilitar determinados aspectos de la vida diaria, como la movilidad y la participación del paciente en sus actividades. Sin embargo, la administración de cantidades mayores en periodos más cortos puede influir en la tolerancia gastrointestinal en determinados pacientes1,2,4.

Tolerancia gastrointestinal:

La tolerancia gastrointestinal es uno de los principales aspectos utilizados para comparar ambas modalidades. Entre las complicaciones que deben vigilarse se encuentran diarrea, estreñimiento, vómitos, distensión abdominal y aumento del residuo gástrico, además de posibles complicaciones respiratorias como la aspiración2,3.

Un metaanálisis publicado recientemente, que incluyó 17 ensayos clínicos aleatorizados, encontró un mayor riesgo de estreñimiento con la administración continua, mientras que no observó diferencias estadísticamente significativas entre ambas modalidades en diarrea, vómitos, residuo gástrico, distensión abdominal o aspiración. No obstante, la certeza global de la evidencia fue baja o muy baja3.

Por otro lado, otro metaanálisis de 2025, que incluyó 15 estudios y 1.406 pacientes, obtuvo resultados diferentes y encontró una mayor frecuencia de diarrea y distensión abdominal con la modalidad intermitente, además de una mayor mortalidad en UCI. Esta discrepancia entre revisiones pone de manifiesto que la evidencia todavía no es completamente consistente y que los resultados pueden estar condicionados por las características de los pacientes y los protocolos utilizados4.

Aporte nutricional y complicaciones:

El objetivo de cualquier modalidad es conseguir un aporte nutricional adecuado sin aumentar innecesariamente las complicaciones. En un ensayo clínico realizado en pacientes críticos, tanto la administración continua como la intermitente permitieron alcanzar los objetivos calóricos en una proporción elevada de pacientes, sin diferencias significativas en las complicaciones analizadas. La modalidad intermitente presentó, además, menos interrupciones de la nutrición5,6.

Por tanto, los resultados disponibles no permiten afirmar que una modalidad sea universalmente mejor. La nutrición continua puede ser especialmente útil cuando se busca una administración progresiva y existe preocupación por la tolerancia, mientras que la intermitente puede ofrecer mayor flexibilidad cuando el paciente presenta una situación clínica estable y tolera adecuadamente las tomas1,3,5.

Cuidados de Enfermería:

En ambas modalidades, Enfermería debe comprobar la correcta colocación y permeabilidad del dispositivo, administrar la fórmula según la pauta prescrita y vigilar la aparición de signos de intolerancia. También es necesario controlar la respuesta del paciente, registrar el aporte administrado y detectar precozmente complicaciones como vómitos, diarrea, estreñimiento, distensión abdominal o sospecha de aspiración 1,2,5,6.

La elección entre administración continua e intermitente debe realizarse de forma individualizada, teniendo en cuenta la situación clínica, el nivel de tolerancia, el riesgo de aspiración, el tipo de acceso enteral y los objetivos nutricionales. Por ello, la actuación enfermera no consiste únicamente en administrar la fórmula, sino también en valorar continuamente la respuesta del paciente y comunicar cualquier cambio que pueda requerir una modificación de la pauta1,2,7,8.

DISCUSIÓN

La evidencia disponible indica que no existe una modalidad de nutrición enteral que pueda considerarse superior en todas las situaciones clínicas. Algunos estudios muestran mejores resultados con la administración continua en pacientes críticos, especialmente en relación con la tolerancia gastrointestinal, mientras que otros no encuentran diferencias relevantes entre ambas modalidades. Esta variabilidad puede explicarse por las diferencias entre los pacientes, el tiempo de administración, el volumen administrado y los protocolos utilizados1,2.

En cuanto a la tolerancia gastrointestinal, algunos metaanálisis han observado una mayor frecuencia de intolerancia, diarrea y distensión abdominal con la administración intermitente, mientras que la continua se ha relacionado con una mayor incidencia de estreñimiento. Un metaanálisis reciente que incluyó 22 ensayos clínicos y 1.662 pacientes críticos encontró precisamente más diarrea y distensión abdominal con la modalidad intermitente, aunque no observó diferencias significativas en mortalidad, aspiración, vómitos, retención gástrica ni consecución de los objetivos nutricionales4,6.

Por otro lado, no debe interpretarse que la nutrición continua sea siempre la opción más segura. La evidencia presenta certeza limitada y resultados heterogéneos, por lo que no está suficientemente justificado establecer una recomendación universal. En pacientes con mayor riesgo de intolerancia digestiva, la administración continua puede ser una opción razonable al permitir un aporte más progresivo, mientras que la modalidad intermitente puede ofrecer mayor flexibilidad en pacientes estables y con buena tolerancia2,3.

Respecto a la consecución de los objetivos nutricionales, algunos estudios han encontrado ventajas de la administración continua. Un ensayo realizado en pacientes críticos observó que la modalidad continua permitió alcanzar al menos el 80 % de los requerimientos nutricionales en una proporción mayor de pacientes que la intermitente. Sin embargo, no se observaron diferencias significativas en otros resultados clínicos, lo que indica que conseguir un mayor aporte nutricional no implica necesariamente mejores resultados globales3,5,6.

Por tanto, la elección debería realizarse de manera individualizada, teniendo en cuenta la situación clínica, la tolerancia digestiva, el riesgo de aspiración, los objetivos nutricionales y las posibilidades de movilidad y participación del paciente. Enfermería desempeña un papel fundamental en esta valoración, ya que debe detectar precozmente signos de intolerancia, controlar el aporte recibido y adaptar los cuidados a la modalidad prescrita. La evidencia actual apoya una utilización flexible de ambas estrategias, en lugar de considerar una de ellas como universalmente mejor1,4,7,8.

CONCLUSIONES

  • La nutrición enteral continua e intermitente son modalidades válidas, y la elección debe adaptarse a la situación clínica y a la tolerancia del paciente.
  • La administración continua puede favorecer una mejor tolerancia en determinados pacientes críticos, aunque los resultados no permiten considerarla superior en todas las situaciones.
  • La modalidad intermitente ofrece mayor flexibilidad y periodos sin alimentación, pero puede asociarse a una mayor frecuencia de diarrea y distensión abdominal en determinados pacientes críticos.
  • Los cuidados de Enfermería son esenciales para controlar la tolerancia, detectar complicaciones, garantizar el aporte nutricional prescrito y adaptar la atención a las necesidades individuales.
  • Actualmente, la evidencia no justifica una modalidad única para todos los pacientes, por lo que la decisión debe basarse en una valoración individualizada y en el contexto clínico.

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