AUTORES
- Carla Zumeta Martín. Microbiología, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Helena García López. Microbiología, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Assia Achkir El Azzouzi. Microbiología, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Elena Alvarado Sánchez. Microbiología, Hospital Comarcal Alcañiz, Teruel, España.
- Sara Arnal Leal. Microbiología, Hospital Ernest Lluch Martin, Zaragoza, España.
- María Sarvisé Mata. Microbiología, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
RESUMEN
Introducción: La bacteriemia relacionada con catéter (BRC) es una complicación relevante de los dispositivos intravasculares, con impacto en morbimortalidad y utilización de recursos. Objetivo: Describir las BRC diagnosticadas en 2024 en un hospital terciario, su procedencia por servicios y los microorganismos implicados. Metodología: Estudio observacional retrospectivo. Se incluyeron pacientes con cultivo de punta de catéter positivo y se registraron variables demográficas, servicio de procedencia, microorganismo aislado y resultado de hemocultivos. Resultados: Se identificaron 161 cultivos de catéter positivos; 61 (37,9%) se asociaron a BRC, 74 presentaron hemocultivos negativos y en 26 no se extrajeron hemocultivos. En las BRC, el 67,2% fueron varones; la edad media fue 64 años. UCI aportó el 52,5% de las BRC y Oncología el 21,3%. Los aislamientos más frecuentes fueron Staphylococcus coagulasa negativo (44,3%), Enterobacterales (16,4%), Staphylococcus aureus (13,1%) y Pseudomonas aeruginosa (13,1%); Candida spp. representó el 6,6%. Conclusiones: Las BRC se concentraron en áreas de críticos y predominaron patógenos de origen cutáneo. La obtención sistemática de hemocultivos periféricos antes de antibiótico y de forma simultánea a la retirada del catéter mejora la interpretación diagnóstica y la adecuación terapéutica.
PALABRAS CLAVE
Infecciones relacionadas con catéter, hemocultivo, unidades de cuidados intensivos, estafilococos coagulasa negativos, catéteres intravasculares.
ABSTRACT
Background: Catheter-related bloodstream infection (CRBSI) is a relevant complication of intravascular devices and is associated with morbidity, mortality and increased healthcare costs. Objective: To describe CRBSI diagnosed in 2024 in a tertiary hospital, including ward distribution and causative microorganisms. Methods: Retrospective observational study. Patients with positive catheter-tip cultures were included, and demographic variables, ward of origin, pathogen and blood culture results were collected. Results: A total of 161 positive catheter cultures were identified, 61 (37.9%) were associated with CRBSI, 74 had negative blood cultures, and in 26 cases blood cultures were not obtained. Among CRBSI cases, 67.2% were male and mean age was 64 years. The ICU accounted for 52.5% of CRBSI and Oncology for 21.3%. Most frequent isolates were coagulase-negative Staphylococcus (44.3%), Enterobacterales (16.4%), Staphylococcus aureus (13.1%) and Pseudomonas aeruginosa (13.1%), Candida spp. accounted for 6.6%. Conclusions: CRBSI clustered in critical care areas and showed predominance of skin-origin pathogens. Systematic peripheral blood cultures before antibiotics and concomitantly with catheter removal improves diagnostic interpretation and therapy optimization.
KEY WORDS
Catheter-related infections, blood culture, intensive care units, staphylococci coagulase-negative, intravascular catheters.
INTRODUCCIÓN
Las infecciones relacionadas con catéter comprenden un espectro clínico que incluye colonización, infección local del punto de inserción y bacteriemia. En el entorno hospitalario, su relevancia es mayor en pacientes con catéter venoso central, especialmente en unidades de críticos y en áreas con alta complejidad asistencial1, y son un objetivo prioritario de las estrategias de prevención por su relación con sepsis, prolongación de la estancia y aumento de costes2. La vigilancia microbiológica y la correcta interpretación de muestras (cultivo del dispositivo y hemocultivos) son esenciales para optimizar el manejo clínico y evaluar medidas preventivas.
En el laboratorio, el cultivo semicuantitativo de la punta por rodado (técnica de Maki) ha sido históricamente una herramienta útil para apoyar el diagnóstico de infección asociada al catéter3. Otros enfoques semicuantitativos o cuantitativos han intentado mejorar el rendimiento en situaciones específicas y complementar la evaluación microbiológica4. No obstante, la ausencia de hemocultivos periféricos en el momento oportuno dificulta distinguir colonización de bacteriemia atribuible al dispositivo y limita la comparabilidad con definiciones estandarizadas de vigilancia como la bacteriemia asociada a catéter venoso central (CLABSI, central line–associated bloodstream infection)5.
OBJETIVOS
Objetivo principal: describir las bacteriemias relacionadas con catéter diagnosticadas en 2024 en un hospital terciario, su distribución por servicios y el perfil microbiológico asociado.
Objetivos secundarios: (1) estimar la proporción de cultivos positivos de punta de catéter con hemocultivos positivos, negativos o no realizados, (2) caracterizar edad y sexo en los episodios de BRC, (3) aportar información aplicable a la mejora de protocolos de muestreo y prevención en los servicios con mayor carga.
METODOLOGÍA
Diseño y ámbito: estudio observacional retrospectivo realizado en un hospital terciario durante el año 2024.
Población: episodios con cultivo de punta de catéter positivo procesado en el laboratorio de microbiología. Para el análisis de BRC se consideraron episodios con cultivo de catéter positivo asociado a hemocultivo positivo en el mismo contexto clínico.
Variables: edad, sexo, servicio de procedencia, microorganismo aislado en el cultivo del catéter y resultado de hemocultivos (positivo, negativo o no realizado).
Procedimiento microbiológico: las puntas de catéter se cultivaron mediante técnica semicuantitativa tipo Maki3 y, cuando procedía según práctica del servicio, mediante técnicas alternativas semicuantitativas/cuantitativas basadas en el enfoque de Brun-Buisson4. La identificación y el estudio de susceptibilidad se realizaron con los procedimientos habituales del laboratorio.
Análisis estadístico: análisis descriptivo. Variables cualitativas como frecuencias y porcentajes, variables cuantitativas como media.
Consideraciones éticas: se trabajó con datos asistenciales anonimizados y sin variables identificativas. El análisis se orientó a vigilancia microbiológica y mejora de calidad, manteniendo confidencialidad conforme a la normativa aplicable.
RESULTADOS
En 2024 se registraron 161 cultivos positivos de punta de catéter. De ellos, 61 (37,9%) se asociaron a hemocultivo positivo y se consideraron episodios de BRC, 74 se acompañaron de hemocultivos negativos y en 26 episodios no constaba la obtención de hemocultivos.
En los 61 episodios clasificados como BRC, el 67,2% correspondieron a varones. La edad media fue de 64 años.
La distribución por servicios evidenció predominio de áreas de críticos: la UCI concentró el 52,5% de las BRC. Oncología fue el segundo servicio con mayor frecuencia (21,3%), y el resto de episodios se repartió entre otros servicios médicos y quirúrgicos La distribución de los episodios por servicios se detalla en el Anexo 1 (Tabla 1).
El perfil microbiológico mostró predominio de Staphylococcus coagulasa negativos (44,3%). Entre los bacilos gramnegativos, Enterobacterales representó el 16,4% y Pseudomonas aeruginosa el 13,1%. Staphylococcus aureus supuso el 13,1% de los casos y Candida spp. el 6,6%. El perfil microbiológico de los episodios de BRC se resume en el Anexo 2 (Tabla 2).
En el conjunto de cultivos positivos procedentes de UCI (n=32), Staphylococcus coagulasa negativos se aisló en 16 episodios, cuatro de estos aislamientos fueron resistentes a linezolid.
DISCUSIÓN
En esta serie, algo menos del 40% de los cultivos positivos de catéter se acompañaron de hemocultivos positivos, lo que sugiere que una parte considerable de los aislamientos puede corresponder a colonización sin bacteriemia demostrada. Por tanto, un cultivo de punta positivo debe interpretarse de forma integrada con la clínica y con hemocultivos periféricos obtenidos de manera adecuada1.
La ausencia de hemocultivos en un número relevante de episodios supone una limitación práctica, ya que reduce la capacidad de atribución al dispositivo y dificulta la comparación con definiciones estandarizadas de vigilancia como CLABSI, basadas en criterios temporales y de exclusión de otros focos5. En este contexto, es recomendable fortalecer el protocolo de extracción de hemocultivos previo al inicio de antibióticos y coincidiendo con la retirada del catéter.
El predominio de estafilococos coagulasa negativos concuerda con el papel de la flora cutánea en la patogenia de las infecciones relacionadas con catéter, especialmente en contextos de manipulación repetida y alta densidad de dispositivos1. La elevada contribución de la UCI es esperable por la mayor utilización de catéter venoso central, la gravedad basal y la intensidad de cuidados, factores que incrementan la exposición a procedimientos y el riesgo de infección2.
La presencia de bacilos gramnegativos y de Candida spp., aunque menos frecuente, tiene implicaciones clínicas por su potencial gravedad y por la necesidad de decisiones precoces sobre retirada del dispositivo y tratamiento dirigido1. En conjunto, estos hallazgos respaldan una doble línea de actuación: mantener y auditar bundles de inserción/mantenimiento, y asegurar la calidad del diagnóstico microbiológico mediante un muestreo estandarizado y bien documentado2.
LIMITACIONES
Las limitaciones principales derivan del diseño retrospectivo y del uso de un criterio operativo de BRC basado en la asociación con hemocultivo positivo. No se analizaron variables clínicas (antibioterapia previa, duración del catéter, tipo de dispositivo, signos de sepsis) ni la concordancia detallada entre aislamientos. La ausencia de hemocultivos en algunos episodios puede sesgar la estimación de BRC y limita el análisis comparativo.
CONCLUSIONES
En 2024, las BRC en este hospital se concentraron mayoritariamente en UCI y presentaron un patrón microbiológico dominado por Staphylococcus coagulasa negativos, con participación relevante de bacilos gramnegativos y un porcentaje menor de episodios por Candida spp. La estandarización de la obtención y el registro de hemocultivos periféricos (previos a antibiótico y concomitantes a la retirada del catéter) es prioritaria para mejorar la atribución diagnóstica, optimizar el tratamiento y fortalecer la vigilancia y las medidas preventivas en los servicios con mayor carga.
BIBLIOGRAFÍA
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ANEXOS
(Tablas/figuras al final, referenciadas en el texto):
Tabla 1 (Anexo 1): Distribución de BRC por servicio (UCI, Oncología, otros).
| SERVICIO | N | N (%) |
| UCI | 32 | 52,45 |
| Oncología | 13 | 21,31 |
| Medicina Interna | 6 | 9,83 |
| Cirugía General y Digestiva | 6 | 9,83 |
| Otros | 4 | 6,67 |
Tabla 2 (Anexo 2): Microorganismos aislados en BRC (categorías y porcentajes).
| MICROORGANISMO | N | N (%) |
| Staphylococcus sp. (coagulasa negativo) | 27 | 44,26 |
| Enterobacterales | 10 | 16,40 |
| Staphylococcus aureus | 8 | 13,11 |
| Pseudomonas aeruginosa | 8 | 13,11 |
| Candida sp. | 4 | 6,55 |
| Enterococcus faecalis | 3 | 4,92 |
| Stenotrophomonas maltophilia | 1 | 1,64 |