Beneficios de la lactancia prolongada. Revisión de alcance

17 agosto 2024

AUTORES

  1. Inés Álvarez Álvarez. Enfermera EIR Familiar y Comunitaria Zaragoza Sector II.
  2. Amparo Fandos Vázquez. Enfermera EIR Familiar y Comunitaria Zaragoza Sector II.
  3. Rocío Gallego Maestre. Enfermera EIR Familiar y Comunitaria Zaragoza Sector II.
  4. Ana Belén Sierra Fraile. Enfermera EIR Familiar y Comunitaria Zaragoza Sector II.
  5. Pilar Tomey Escolano. Enfermera EIR Familiar y Comunitaria Zaragoza Sector II.
  6. Lucía Abanto Ferrando. Enfermera EIR Familiar y Comunitaria Zaragoza Sector II.

 

RESUMEN

La lactancia materna es reconocida mundialmente como una prioridad de salud pública. Está recomendada de forma exclusiva durante los seis primeros meses y complementada con alimentos hasta, al menos, los 12-24 meses. Cuando la lactancia materna aumenta su duración por encima del año se considera lactancia prolongada. Este tipo de lactancia está expuesta a rechazo social y profesional, debido a la falta de evidencia y promoción de sus beneficios. Estos beneficios afectan principalmente al desarrollo mental del bebé, a la inmunotransferencia y la calidad de la leche. Por esta razón, la lactancia prolongada es un tema de gran importancia para la salud pública.

PALABRAS CLAVE

Lactancia materna prolongada, lactancia a largo plazo, beneficios, desarrollo mental y leche.

ABSTRACT

Breastfeeding is recognized worldwide as a public health priority. It is recommended exclusively for the first six months and supplemented with food until, at least, 12-24 months. When breastfeeding increases its duration beyond a year, it is considered prolonged breastfeeding. This type of breastfeeding is exposed to social and professional rejection, due to the lack of evidence and promotion of its benefits. The main ones affect the mental development of the baby, the immunological transfer and the quality of the milk. For this reason, prolonged breastfeeding is an issue of great importance for public health.

KEY WORDS

Prolonged breastfeeding, long-term breastfeeding, benefits, mental development and milk.

INTRODUCCIÓN

La lactancia materna es reconocida mundialmente como una prioridad de salud pública. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), se considera el tipo de alimentación ideal para el lactante y una de las formas más eficaces de garantizar la salud y supervivencia de los niños1,2. Por esta razón, la Organización Mundial de la Salud (OMS), de acuerdo con otras asociaciones científicas como UNICEF, la antes nombrada AEP o la American Academy of Pediatrics (AAP), recomiendan la lactancia materna durante los primeros 6 meses de vida de forma exclusiva. Después de estos 6 meses, se recomienda incorporar alimentos de forma progresiva, manteniendo una lactancia complementaria al menos 12-24 meses. Sin embargo, las tasas de lactancia se encuentran notablemente por debajo de estas recomendaciones1,3-5.

Un estudio realizado en 2017 por la OMS, refleja cómo, en una muestra de 194 naciones, únicamente un 40% de los menores de 6 meses estaban siendo amamantados con lactancia materna exclusiva. Los resultados de esta investigación también analizaron que, aproximadamente, un 60% de las madres dejaron de amamantar antes de lo que deseaban y que les hubiera gustado amamantar por más tiempo6-9.

Otro análisis de UNICEF de 123 países (2018), refleja cómo un 95% de los bebés son amamantados en algún momento de sus vidas. Sin embargo, esta tasa fluctúa según el nivel de ingresos de las madres. En países con pocos ingresos y en los de ingresos medios, 1 de cada 25 bebés nunca recibió lactancia materna. En países con ingresos altos, esta relación asciende hasta 1 de cada 5 bebés. A pesar de la división por nivel económico, existen amplias variaciones de los porcentajes dentro de cada país10.

Como acabamos de ver, el cese temprano de la lactancia materna exclusiva se está convirtiendo en un fenómeno mundial con repercusiones perjudiciales sobre el estado de salud de la población infantil. La lactancia materna exclusiva durante 6 meses y su posterior continuación hasta el año, garantizan ciertos beneficios. Entre ellos, la lactancia destaca por reducir el riesgo de morbimortalidad infantil, disminuir la incidencia de sobrepeso y proteger frente a numerosas infecciones o enfermedades, como la diabetes. En la madre, reduce el riesgo de cáncer de mama y ovario y reduce la depresión posparto, entre otras. Por ello, los riesgos de un destete prematuro son notables y, su prevención, un objetivo de salud pública1,3-4,11-14.

Caso contrario al destete prematuro es la conocida como lactancia materna prolongada. Sobre este término no existe un consenso firme que establezca una fecha que haga a la lactancia materna, prolongada. La AEPED no establece ninguna edad para considerarla prolongada, sin embargo, la mayoría de artículos revisados la consideran a partir del año, por lo que en este trabajo haremos referencia a lactancia prolongada como a toda aquella superior a los 12 meses de duración4,6.

Las madres que deciden seguir amamantando, habitualmente se encuentran con barreras o rechazo en la sociedad, basados en mitos o creencias. Estas creencias cuestionan la calidad de la leche tras el año o los perjuicios que puedan ocasionar para el bebé. Sin embargo, con el fin de normalizar la lactancia prolongada y demostrar su pertinencia como objetivo de salud, se están analizando sus beneficios a corto y largo plazo.

La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. Sin embargo, su composición y cantidad sí que se modifican a partir del año. Según una revisión publicada en la Annual Review of nutrition 6 a partir del año hay una disminución del volumen de leche, un aumento de la concentración de proteínas y lípidos, y una disminución de la cantidad de carbohidratos, demostrando ser un alimento nutritivo y de mayor calidad que las leches de fórmula o de vaca. Además, durante el tiempo de lactancia, se sigue disfrutando de una transferencia inmunológica, con unos valores de inmunoglobulinas (IgA, IgG e IgM) que no han sido consistentemente estudiados pero que parecen mantenerse elevados tras el año de lactancia4,6,15.

Además, la lactancia fomenta el apego, fortaleciendo el vínculo entre la madre y el niño. Está implicada en el desarrollo emocional y psicosocial. El aumento de la duración de la lactancia materna promueve un mayor equilibrio mental en la adultez, mejora la relación con los padres y disminuye la prevalencia de maltrato infantil, entre otras7,15-16.

El problema de la lactancia materna y, más especialmente, de la lactancia más allá del año de edad, es el rechazo, social y profesional. Además de este rechazo, se determinan los siguientes factores que propician el abandono precoz: cesárea, dificultades de la madre para amamantar, percepción de poca cantidad de leche, regreso al trabajo e introducción temprana de alimentos o fórmulas infantiles. Los factores más prevalentes, según el estudio de Sheila Afonso do Amaral et al.18 fueron: la cantidad de leche insuficiente y el regreso al puesto de trabajo. Las estrategias de promoción de la salud y las intervenciones para prevenir el abandono precoz de la lactancia han de recaer sobre estos factores1,4,7,17-21.

La lactancia materna prolongada es un tema de gran importancia tanto para la salud pública como para el interés público. Determinar si realmente hay estudios sólidos y fiables que contrastan la existencia de beneficios relacionados con la duración de la lactancia, puede orientar la educación para la lactancia, promocionando que esta finalice cuando madre o hijo lo deseen. Por estos motivos, se plantea la siguiente pregunta de investigación: ¿La utilización de lactancia materna prolongada, o más allá de un año de edad, aporta beneficios para los lactantes a corto/largo plazo?

OBJETIVOS

Objetivo general: Realizar una búsqueda bibliográfica sobre los beneficios de la práctica de una lactancia materna prolongada.

Objetivos específicos:

  • Describir las variaciones en la composición de la leche materna pasado 1 año de lactancia, con la producida al inicio.
  • Analizar el efecto de inmunidad transferida a lactantes de más de 1 año de edad.
  • Explorar los posibles efectos psicosociales y de desarrollo mental tras prácticas de lactancia prolongada.

 

METODOLOGÍA

Con el fin de realizar esta revisión, se han consultado diferentes bases de datos y/o buscadores como: Medline/PubMed, Cuiden Plus, Scielo, Dialnet y Scopus, siendo PubMed la base de la que se han extraído la mayor parte de los artículos. Como estrategia de búsqueda, se emplearon los siguientes descriptores o palabras clave: “Prolonged breastfeeding”, “Long-term breastfeeding”, “benefits”, “mental development” y “milk” que se combinaron utilizando el operador booleano “AND”. La búsqueda se limitó mediante diversos filtros: artículos publicados en los últimos 5 años (2017-2022), con el fin de acceder a los conocimientos científicos más actuales sobre el tema, artículos de texto completo y, exclusivamente, publicados en inglés o español.

Tras la realización de las búsquedas en las diferentes bases de datos, se obtuvieron numerosos resultados. Se realizó una primera lectura del título y el abstract de cada uno de los artículos y se descartaron aquellos que no tenían relación con el tema, como los que hablaban de lactancias no prolongadas. De los artículos escogidos tras esta primera lectura, se procedió a la lectura crítica del artículo completo, descartando de nuevo aquellos que no se ajustarán estrictamente al tema o que aparecieran duplicados. Finalmente, tras una lectura exhaustiva de los resultados obtenidos, se escogieron 10 artículos para la realización del trabajo. Los criterios de selección de estos artículos fueron: su afinidad con el tema del trabajo, su nivel de evidencia científica, su trascendencia y su adecuación a los criterios de inclusión. Por el contrario, quedaron excluidos los estudios no finalizados y las revisiones sistemáticas.

Criterios de inclusión:

Estudios publicados en los últimos 5 años.

  • Texto completo.
  • Inglés o español.
  • Cualquier tipo de estudio salvo revisiones bibliográficas.
  • Relativas a beneficios de lactancias prolongadas (>1 año).

 

Además, se consideró oportuna la búsqueda en organismos con pertinencia sobre el tema, como son la AEPED, la OMS, la AEM, UNICEF, la AAP, la AEP de atención primaria, la LLLI y la AELAMA, donde se obtuvo más información sobre lactancia.

 

RESULTADOS

Todos los artículos seleccionados para el desarrollo de esta revisión bibliográfica son estudios completos y originales, a los que les une un objetivo común: determinar la correlación positiva o negativa entre una mayor duración de la lactancia materna y el/los factores de estudio.

La mayoría de los artículos seleccionados son estudios de cohorte22-24,27-29,31 excepto un artículo de casos-controles 25 y dos ensayos controlados, uno aleatorizado 26 y otro no aleatorizado30. Además, todos ellos son publicaciones de revistas de los últimos 5 años17-20,22, reflejando la última evidencia existente sobre el tema. Respecto a su procedencia, 3 de los estudios fueron realizados en Polonia29-31. dos en España24,27, uno en Brasil22 y los últimos cuatro en países asiáticos; Corea, Irán, China y Tailandia23,2526,28.

Cada uno de los estudios llevó una metodología de trabajo diferente en función al factor que se deseaba estudiar. Los estudios que analizaron el desarrollo mental, utilizaron cuestionarios, como el DAWTA22, el CBCL o el PSDQ23 y escalas como la MSCA, el K-CPT o el CAST24 para la valoración psicológica de los particpantes. Zahra Sepehrmanesh et al. 25 evaluó a los niños a través de un psiquiatra infantil. Los estudios que analizaron el perfil de inmunoglobulinas o la composición de macronutrientes, utilizaron un modelo metodológico común. La mayoría realizaron análisis de muestras de leche materna obtenidas mediante un extractor de leche eléctrico27-31. Solamente uno26, analizó estos componentes a través muestras de sangre.

Desde este punto, y para mayor claridad y exposición de los resultados de los artículos, se ha considerado la división de este apartado entre los 3 principales resultados encontrados en nuestros artículos: composición de macronutrientes en la leche humana (LH), perfil de inmunoglobulinas e inmuno-transferencia y desarrollo cognitivo.

Composición de macronutrientes en LH:

Para demostrar si la leche materna mantiene el valor nutricional tras el año de lactancia, estos estudios analizan muestras de sangre o leche humana, comparando la cantidad de carbohidratos, grasa y proteínas existentes en leches de diferentes etapas de lactancia.

Krongporn Ongprasert et al. 28 expresa una correlación positiva entre la duración de la lactancia y el contenido de grasa y energía (p = 0,002 y p = 0,002, respectivamente). El estudio no encontró correlaciones significativas entre la duración de la lactancia y las concentraciones de proteínas y carbohidratos (p = 0,15 y p = 0.67, respectivamente).

De igual forma, Matylda Czosnykowska-Łukacka et al.29 confirma la correlación positiva de leche materna entre el mes 1-48 y la concentración de grasa, energía y proteína (p < 0,05). Sin embargo, en su estudio se encuentra una correlación negativa entre la lactancia en los meses 1-48º y la concentración de carbohidratos (p < 0,05). En otro estudio en el que participó la misma autora 30, se obtuvo una fuerte correlación positiva entre las concentraciones proteicas y la duración de la lactancia desde el 1° al 48° mes (p < 0,05).

En cuanto a las concentraciones en relación con los meses de lactancia, Krongporn Ongprasert et al.28 refleja como las concentraciones proteicas pasados los 18-24 meses posparto son mayores (2,84 ± 0,90 g/dL) que las producidas a los 6-12 m o 12-18 m (2,39 ± 0,52 g/dL, p = 0,001y 2,40 ± 0,75 g/dL, p < 0,001, respectivamente). La grasa y la cantidad de energía de las muestras también fueron más altas en leches recogidas entre los 18-24 meses (4,64 ± 1,61 g/dL y 94,64 ± 16,13 kcal/dL, respectivamente) que en otros grupos. Matylda Czosnykowska-Łukacka et al.29 concuerda con estos resultados en su estudio. Las concentraciones de proteínas aumentan significativamente entre los 18-24 m, incluso en periodos de más de 24m existe un aumento; 1.24± 0.64 g/dL y 1,85± 0,87 g/dL, respectivamente. La grasa también aumenta notablemente sus concentraciones en el grupo de 18-24m y en el de más de 24 meses; 5,77 ± 2,28 g/dl y 7,95 ± 2,48 g/dL, respectivamente, siendo los valores a entre el 1-12 m de 3.46± 0.87 g/dL. La energía también aumentó, siendo en los primeros meses de 65,76 ± 7,92 kcal/dL y en lactancias de más de 24 meses de 106,5± 23,46 kcal/dL. No obstante, el contenido de carbohidratos se mantiene estable hasta los 18 m (7,03± 0,56 g/dL) y luego disminuye entre los 18-24m y más allá de los 24 meses; 6,56 ± 0,93 g/dL y 6,29 ± 0,99 g/dl, respectivamente. Matylda Czosnykowska-Łukacka1 et al.30, también analizó la composición proteica en relación a los meses de lactancia, siendo la más alta en el periodo de más de 24 meses, 17,31 ± 6,20 g/L.

Respecto al perfil lipídico, Yanhui Li et al.26, analizó el perfil lipídico en niños con diferentes duraciones de lactancia para concluir que, tras una lactancia de más de doce meses, se obtenían niveles más bajos de colesterol, LDL-C, HDL-C y de la proporción CT/HDL-C o índice aterogénico. Además, se asocia a una menor prevalencia de colesterol alto y una mayor prevalencia de HDL-C. El valor que parece estar más relacionado con la duración de la lactancia es la disminución del riesgo de colesterol alto, que se reducía en un 43% tras doce meses de lactancia. Sin embargo, después del ajuste, los resultados no fueron estadísticamente significativos para el LDL-C y HDL-C.

Además de estos cambios lipídicos, según el estudio de R. Barreiro et al.27, también hay un aumento de los ácidos grasos poliinsaturados (2%). De ellos, los que más aumentan son: el ácido linoleico, el linolénico y el ácido araquidónico. Respecto al ácido eicosapentaenoico y docosahexaenoico, no hay tanta consistencia en la interpretación de los resultados, ya que sólo el ácido docosahexaenoico reflejó un aumento del 0,60%.

Perfil de inmunoglobulinas e inmunotransferencia:

Las inmunoglobulinas (Igs) de la madre se ocupan, durante todo el embarazo, de proporcionar al sistema inmunitario del bebe protección contra patógenos, primero a través de la placenta y después a través de la leche materna. El objeto de estos estudios es determinar las concentraciones de IgA, IgG e IgM que son transferidas al bebe a través de la leche materna en lactantes de más de 1 año para valorar la transmisión de inmunidad pasiva durante ese periodo.

Matylda Czosnykowska-Łukacka1 et al.30 analizó las concentraciones de IgA, IgG e IgM y encontró una fuerte correlación positiva entre la concentración de IgA y una lactancia entre el mes 1-48 (p < 0,05). Respecto a la IgG, la correlación también fue positiva pero más débil (< 0,05) y la concentración de IgM se mantuvo estable independientemente del período de lactancia (p > 0,05), no mostrando ninguna correlación. Analizando las concentraciones de estas proteínas a lo largo de la lactancia, la IgA fue aumentando a medida que aumentan los meses de lactancia, obteniéndose sus concentraciones más altas en lactancias de más de 2 años (7,55 ± 7,16 g/L). La concentración de IgG se mantuvo estable hasta los 18 meses, experimentando un ligero aumento no significativo a partir de los 19 meses. La IgM disminuyó levemente tras atravesar el año de lactancia y, después del segundo año, aumentó de forma insignificante, manteniéndose estable prácticamente durante todos los meses del estudio.

Krongporn Ongprasert et al.28 también muestra una correlación positiva entre la IgA y la duración de la lactancia (p <0.001) y un aumento de la concentración de IgA hasta los 18.24 meses (127,16 ± 14,59 g/dL).

Por último, Matylda Czosnykowska-Łukacka et al.31 analiza las concentraciones de lactoferrina, proteína encargada de la protección indirecta del neonato que tiene sus valores más elevados en el calostro (5,5 g/L) y después disminuye a 1,5-3 g/L. Los resultados muestran cómo durante la lactancia prolongada estos valores oscilan entre 4,9-5,02 g/L, siendo los más altos entre los 12-24 meses y después disminuyendo ligeramente a 4,9 g/L.

Desarrollo cognitivo:

Por último, la duración de la lactancia materna parece tener relación con la salud mental, el desarrollo de funciones cognitivas y cierta prevención de alteraciones mentales. En el estudio de Carlos Alberto Delgado et al.22, se estudió la prevalencia de trastornos psiquiátricos en relación con la duración de la lactancia. Los resultados no encontraron correlación negativa entre estos dos factores. La prevalencia de trastornos psiquiátricos en niños amantados 24-35 meses y más de 35 meses fue de 13,1% y 12,3%, respectivamente. Cifra similar se encontró entre los que fueron amamantados durante menos de 24 meses (12,4%).

Sin embargo, el estudio español de Olivier Boucher et al.24, que analizó la relación de la lactancia materna con el desarrollo cognitivo, alteraciones de la atención, síntomas de TDAH y rasgos autistas a los 4 años de edad, sí que encontró asociación con la lactancia prolongada. Concluyó sólidamente que una mayor duración de la lactancia se asocia a una pequeña mejora cognitiva global y a menores rasgos autistas. Estadísticamente, cada mes de lactancia se asoció con un aumento de 0,19 puntos más en MSCA GCI y con una disminución de 0,04 puntos en el test CAST. Sin embargo, no hubo tantos efectos sobre los síntomas del TDAH y la atención.

Respecto al TDAH, Zahra Sepehrmanesh et al. 25 observaron cómo la duración de la lactancia materna en el grupo con TDAH fue significativamente menor que en el grupo control. La duración media del grupo de casos fue 17,05 ± 7,52 y la del de control 18,59 ± 6,74 meses (p = 0,03).

Por último, Sujeong Kang y Naya Choi23 estudiaron la relación entre la duración de la lactancia, las conductas de crianza de la madre y las conductas problemáticas en el niño. Establecieron una correlación positiva entre las dos primeras variables (p < 0,01) y una correlación negativa entre la primera y la tercera (p < 0,01). En otras palabras, al aumentar el periodo de lactancia, se desarrollaron conductas de crianza afectiva que disminuyen los comportamientos problemáticos en los niños.

DISCUSIÓN

Tras el análisis de resultados, es preciso regresar a nuestra pregunta de investigación ¿La utilización de lactancia materna prolongada, o más allá de un año de edad, aporta beneficios para los lactantes a corto/largo plazo?

Las concentraciones de macronutrientes como proteínas, carbohidratos o lípidos cambian durante las etapas de lactancia. Su composición ha sido ampliamente estudiada durante los primeros 6 meses de lactancia, sin embargo, datos más limitados existen respecto a su composición más allá del año. Todos los estudios analizados concuerdan sobre la existencia de una mayor concentración de grasas y un mayor contenido de energía en comparación a la leche temprana27-29. Además, la concentración de estos lípidos es principalmente de ácidos grasos de calidad como son los ácidos grasos esenciales y los poliinsaturados 27.

Varios de los estudios también reflejan una correlación positiva con la concentración proteica 29,31. Sin embargo, la asociación es negativa en todos los estudios para el caso de los carbohidratos 28-29. La lactancia prolongada produce, por tanto, una leche con un alto contenido energético y lipídico, probablemente relacionado con las exigencias energéticas de un niño en crecimiento, y una menor concentración de hidratos de carbono.

También parece estar relacionada con un mejor perfil lipídico entre niños con antecedentes de LM prolongada, sobre todo sobre las cifras de colesterol. Sin embargo, ciertos valores pudieron estar afectados por el estilo de vida y el peso, que son un factor protector sobre valores lipídicos anormales en la adultez26.

De igual forma que la composición de macronutrientes, el perfil de inmunoglobulinas no ha sido estudiado de manera consistente en lactancias de más de seis meses. La evidencia de los estudios analizados refleja un aumento de los niveles de IgA e IgG y un nivel estable de IgM durante lactancias prolongadas28,30. Además, Matylda Czosnykowska-Łukacka et al. 31 evidencian mayor contenido de lactoferrina en leche materna prolongada, aunque recalca una gran variedad interindividual del contenido de esta proteína. Todos estos datos sugieren una continuidad en la inmunotransferencia en lactancias de más de un año.

La evidencia sobre los efectos a mediano y largo plazo de la lactancia materna prolongada sobre el comportamiento infantil es escasa y contradictoria. Sobre los comportamientos patológicos en el niño, no se ha encontrado asociación negativa entre ninguno de los estudios analizados. Además, no solo no aumenta la probabilidad de desarrollar trastornos sino que los comportamientos de crianza que se desarrollan durante periodos prolongados de lactancia, promueven una reducción de comportamientos problemáticos en los niños23.

A pesar del limitado número de estudios y la controversialidad de los analizados, varios artículos25,26 relacionan una mayor duración de lactancia con una menor probabilidad de desarrollar TDAH. Sin embargo, estos datos no deben interpretarse como un indicador de que la lactancia materna prolongada prevenga el desarrollo de TDAH, debido a la existencia de variables de confusión que han interferido en los resultados como, por ejemplo, factores socio-ambientales, sexo, hipotiroidismo en el embarazo, consumo de drogas, etc. Por último, también se determina la existencia de mejores resultados frente a rasgos autistas, aunque no sea posible establecer una asociación consistente24.

 

CONCLUSIONES

La lactancia materna juega un papel importante para la salud pública global. A través de esta revisión, se han contrastado varios artículos que nos permiten asociar la lactancia prolongada con una mayor concentración de macronutrientes, como los lípidos o las proteínas, un mayor contenido energético y una mayor transferencia inmunológica, debido a una mayor concentración de inmunoglobulinas y lactoferrina. Además, también parece estar relacionado con una ligera protección frente a trastornos mentales como el TDAH o los rasgos autistas, relacionados con un aumento de los comportamientos de crianza materna, fomentados durante la lactancia. Sin embargo, a pesar de su auge en los últimos años, más estudios sobre el tema son necesarios.

Promover este tipo de lactancia o, al menos, apoyar a las madres que deseen llevarla a cabo, es una estrategia a cargo de los profesionales de la salud. El desarrollo de políticas de promoción de lactancia prolongada, que se encargan de normalizar la lactancia a cualquier edad, y la realización de estrategias que traten de aumentar su duración mínima, procurarán una lactancia sin prejuicios y un destete sin fecha límite.

 

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