AUTORES
- Ana Galilea Mangado. Graduada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
- Eva Sánchez Sanmartín. Enfermera especialista en Familiar y Comunitaria. Instituto Catalán de la Salud.
- Rocío Funes Gil. Enfermera especialista en Familiar y Comunitaria. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
- Víctor Alonso Lozano. Enfermero especialista en Familiar y Comunitaria. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
- Marta Almarza Sanz. Graduada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
- Isabel Murillo Lázaro. Graduada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
RESUMEN
Introducción: El cáncer es una de las principales causas de muerte globalmente, siendo el cáncer de mama el más común entre mujeres. Es crucial entender los factores modificables del estilo de vida que pueden influir en su prevención y desarrollo. Objetivo: proporcionar una síntesis exhaustiva y actualizada de la evidencia científica existente en relación con la influencia de diversos aspectos del estilo de vida en el desarrollo del cáncer de mama. Método: Se realizó una revisión sistemática siguiendo las normas Vancouver, con una búsqueda exhaustiva en PubMed usando términos MESH y palabras clave relacionadas con el cáncer de mama y el estilo de vida. Resultados: el tabaquismo, la fritura, la carne roja aumentan significativamente el riesgo de cáncer de mama. El sedentarismo y el alcohol también se exponen como factores de riesgo importantes. Discusión: El tabaquismo aumenta el riesgo de cáncer de mama, aunque su impacto en la supervivencia es menos claro. El consumo de alcohol está fuertemente asociado con un mayor riesgo, la dieta y la actividad física también juegan un papel crucial. Conclusiones: La revisión destaca que un estilo de vida saludable, con una dieta equilibrada y actividad física, puede reducir el riesgo de cáncer de mama.
PALABRAS CLAVE
Cáncer de mama, estilo de vida, tabaquismo, dieta, alcohol, actividad física.
ABSTRACT
Introduction: Cancer is one of the leading causes of death globally, with breast cancer being the most common among women. It is crucial to understand the modifiable lifestyle factors that can influence its prevention and development. Objective: To provide a comprehensive and up-to-date synthesis of the existing scientific evidence regarding the influence of various lifestyle factors on the development of breast cancer. Method: A systematic review was conducted following Vancouver guidelines, with a thorough search in PubMed using MESH terms and keywords related to breast cancer and lifestyle. Results: Smoking, frying, and red meat significantly increase the risk of breast cancer. Sedentary behavior and alcohol consumption are also identified as important risk factors. Discussion: Smoking increases the risk of breast cancer, though its impact on survival is less clear. Alcohol consumption is strongly associated with higher risk, while diet and physical activity also play a crucial role. Conclusions: The review highlights that a healthy lifestyle, with a balanced diet and regular physical activity, can reduce the risk of breast cancer.
KEY WORDS
Breast cancer, lifestyle, smoking, diet, alcohol, physical activity.
INTRODUCCIÓN
En la actualidad, el cáncer se posiciona como una de las principales razones de fallecimiento a nivel global. La mayoría de los elementos de riesgo vinculados a su aparición están ligados al entorno y/o al estilo de vida. Tan solo un 5-10% de los casos están asociados a factores genéticos o hereditarios1.
Hoy en día, el cáncer de mama constituye un significativo problema de salud, no solo debido a su prevalencia y letalidad, sino también por las consecuencias físicas, psicológicas y económicas que implica para la población. El cáncer de mama (CM) es la neoplasia más común entre las mujeres, mostrando una alta incidencia en los países desarrollados. En España, ocupa el 29% de los casos de cáncer femenino diagnosticados y se sitúa como la principal causa de mortalidad en mujeres. En los últimos diez años, el incremento de campañas de detección, diagnósticos tempranos y mejoras en los métodos de tratamiento ha resultado en un aumento de la cantidad de personas que superan la enfermedad. En Europa, la tasa de supervivencia a los cinco años ha alcanzado un 82%1,2.
Destaca la importancia de entender los factores de riesgo modificables, especialmente aquellos relacionados con el estilo de vida. Nuestras elecciones diarias pueden tener un papel fundamental en la prevención o el desarrollo del cáncer de mama.
Las investigaciones sobre la supervivencia al cáncer han establecido una conexión entre una mayor probabilidad de supervivencia al cáncer de mama en mujeres que mantienen un peso corporal saludable y adoptan comportamientos asociados con el estilo de vida, tales como la actividad física regular y una dieta que incluye altos niveles de fibra y bajos niveles de grasas saturadas3.
Estudios demuestran que factores individuales del estilo de vida forman parte de aquellos factores modificables, como la falta de actividad física, el sobrepeso, la obesidad, el tabaquismo, la ingesta de alcohol y los malos hábitos alimentarios, que producen un mayor riesgo de cáncer. Cabe mencionar que diversos estudios revelan que el aumento de peso se asocia con un mayor riesgo de cáncer de mama (4). El sobrepeso y la obesidad puede aumentar el riesgo mediante la producción de estrógenos en tejido adiposo, además la obesidad suele ir acompañada de diabetes tipo 2, que en algunos tipos de cáncer actúa acelerando el crecimiento del tumor5.
Por ejemplo, en España, se observa un incremento en el porcentaje de la población que no realiza ejercicio, alcanzando el 45% en 2013. La proporción de mujeres que no participan en ninguna actividad vigorosa es elevada. Específicamente en el contexto del cáncer de mama, se estima que alrededor del 13,8% de los casos podrían prevenirse si las mujeres inactivas adoptaran un estilo de vida más activo1.
Es por ello que las estrategias de prevención buscan guiar a la población hacia conductas saludables en su día a día y a lo largo de toda su vida4.
Cabe mencionar que existen factores protectores, como el ejercicio físico regular, como se ha mencionado anteriormente, la lactancia materna, una alimentación saludable5.
En los últimos años, la relevancia de la alimentación ha aumentado gracias a sus efectos beneficiosos en las relaciones con enfermedades neoplásicas. Desempeña un papel crucial en la influencia del estilo de vida en el cáncer de mama. Una alimentación adecuada y el control del peso son componentes esenciales que pueden influir en la prevención y el manejo del cáncer de mama5.
Por esta razón, el objetivo de esta revisión es proporcionar una síntesis exhaustiva y actualizada de la evidencia científica existente en relación con la influencia de diversos aspectos del estilo de vida en el desarrollo del cáncer de mama.
MÉTODO
La presente revisión sistemática se llevó a cabo siguiendo las pautas de redacción para una revisión sistemática. Se redactó siguiendo las normas Vancouver para garantizar una correcta referencia y citación de fuente según los estándares académicos establecidos.
Estrategia de búsqueda y fuentes de datos:
La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en Pubmed, perteneciente a la base de datos MEDLINE especializada en ciencias de la salud, en octubre y noviembre de 2023.
Para la búsqueda, se emplearon términos MESH, como términos libres, y palabras clave. Fueron combinados con operadores booleanos como AND y OR. Se utilizaron también truncamientos (*) para expandir el número de resultados. La búsqueda se realizó en los campos Título/Resumen.
Se detallaron los siguientes términos de búsqueda: “cancer”, “tumor”, “neoplasm”, “neoplasia”, “breast”, “lifestyle”. (Anexo 1)
Criterios de selección:
Se limitó la búsqueda a artículos “Free full text” y a artículos que presentaban resumen.Los estudios fueron elegibles si (a) se publicaron en los últimos 5 años, (b) trataban el sexo femenino, (c) la muestra era mayor de 10 sujetos, (d) sin restricción de edad, (e) se trataba de artículos científicos, los estudios en los que estos criterios no estaban claro fueron excluidos en base a nuestros criterios de elegibilidad. El principal criterio de exclusión fue (a) trataban el sexo masculino, (b) la muestra presentaba metástasis, (c) revisiones, debido a tratarse de una fuente secundaria, (d) sobrevivientes, (e) también se excluyeron artículos no científicos, así como tesis doctorales.
Selección de estudios:
Para el tratamiento de los artículos se utilizó como herramienta Mendeley Desktop, que permitió almacenar y organizar documentos, así como gestionar la bibliografía.
Una vez establecida la estrategia de búsqueda se procede a la selección de los artículos. El proceso de búsqueda se ilustra en el diagrama de flujo. (Anexo 2).
En primer lugar, se realizó una búsqueda bibliográfica siguiendo los términos y palabras clave mencionadas anteriormente (n=482). En segundo lugar, se descartaron los artículos que no se ajustaban al objetivo de la revisión, leyendo título como primer cribado (n=89) y resumen como segundo cribado (n=28). En tercer lugar, tras leer el texto completo y evaluar el resto de artículos y aplicar los criterios de inclusión y exclusión, se seleccionaron los artículos (n=16).
Se llevó a cabo consultas suplementarias en las fuentes de referencia de los artículos seleccionados con el propósito de encontrar posibles artículos relevantes que se podían haber pasado por alto en la búsqueda principal. Tras la lectura del título de los artículos y la omisión de aquellos ya seleccionados en la búsqueda, no se añadió a la revisión ningún estudio.
Procedimiento de extracción de datos:
Se extrajo la información pertinente a cada estudio. Se extrajeron estimaciones resumidas de los artículos, las cuales fueron incluidas en una tabla de resultados. La tabla contaba con los siguientes apartados: tipo de artículo, muestra, país, objetivo y principales resultados.
En resumen, la metodología del estudio implicó una búsqueda exhaustiva en la base de datos PubMed utilizando términos Mesh y palabras clave, la selección de artículos según criterios predefinidos, una revisión crítica de los estudios seleccionados y la extracción de datos pertinentes para su análisis
RESULTADOS
En la revisión sistemática de estudios sobre los factores de estilo de vida y su asociación con el cáncer de mama, se encontraron los siguientes resultados, expuestos de manera más extensa en Anexo 3.
Toklu & Nogay (2019), en un estudio realizado en Turquía, destacaron cómo ciertos hábitos alimenticios y el tabaquismo pueden influir significativamente en el riesgo de desarrollar cáncer de mama. En particular, el tabaquismo aumenta el riesgo en 2.5 veces, mientras que cocinar carne roja mediante fritura profunda incrementa el riesgo en 6.77 veces. Por otro lado, el consumo regular de aceite de oliva demostró un efecto protector, reduciendo el riesgo en 4.5 veces. Además, la actividad física, como correr, se asoció con una disminución del 20% en el riesgo de desarrollar esta enfermedad6.
De manera similar, Marques et al. (2019), en un estudio en Alemania, observaron que el sedentarismo y el consumo de alcohol eran factores de riesgo para el cáncer de mama, independientemente del estado menopáusico de las mujeres. Encontraron que el aumento de la circunferencia de la cintura estaba asociado con un mayor riesgo en mujeres premenopáusicas, mientras que el tabaquismo representa un riesgo adicional en mujeres posmenopáusicas7.
En cuanto a la percepción de las mujeres sobre los factores de riesgo, JThCM et al. (2020), a través de un estudio cualitativo, documentaron que muchas mujeres inicialmente subestimaban el impacto de su estilo de vida en el desarrollo y tratamiento del cáncer de mama. Sin embargo, tras el tratamiento, las participantes reconocieron la importancia de mantener una dieta equilibrada, realizar ejercicio y controlar el peso corporal8,9.
Lee et al. (2020) aportaron evidencia sobre la relación entre la duración de la lactancia materna y la densidad mamaria en mujeres vietnamitas residentes en California. Este estudio sugirió que una mayor duración de la lactancia se asocia con una menor densidad mamaria, mientras que una residencia prolongada en Estados Unidos, con sus correspondientes cambios en dieta y estilo de vida, podría incrementar la densidad mamaria y, por ende, el riesgo de cáncer de mama10.
Otros estudios, como el de Lofterod et al. (2020), analizaron el efecto conjunto de varios factores de estilo de vida en el riesgo de cáncer de mama. Este estudio, realizado en Noruega, mostró que el consumo de alcohol más de una vez al mes incrementaba en un 31% el riesgo de cáncer de mama. Además, tener múltiples factores de estilo de vida desfavorables duplicaba el riesgo de desarrollar cáncer de mama posmenopáusico y aumentaba la mortalidad en un 96%11.
La mejora de la calidad de vida después de un diagnóstico de cáncer de mama también fue un tema abordado por Montagnese et al. (2020), quienes demostraron que un programa de modificación del estilo de vida de 12 meses, que incluía una mayor adherencia a la dieta mediterránea, mayor actividad física y suplementación de vitamina D, mejoró significativamente la calidad de vida de las supervivientes de cáncer de mama, reduciendo síntomas como la fatiga, las náuseas y la disnea12.
Rainey et al. (2020) confirmaron que el consumo elevado de alcohol está asociado con un mayor riesgo de cáncer de mama, aunque no encontraron una relación clara entre la actividad física y el riesgo de esta enfermedad. De manera complementaria13, Rhonda et al. (2020) demostraron que un estilo de vida saludable podría mitigar el impacto de los factores genéticos en el riesgo de cáncer de mama, especialmente en mujeres premenopáusicas con alto riesgo genético14.
El consumo excesivo de alcohol fue nuevamente destacado como un factor de riesgo importante en el estudio de Sanchez et al. (2020), quienes encontraron que este hábito aumentaba significativamente el riesgo de cáncer de mama premenopáusico, aunque no se observaron asociaciones significativas en mujeres posmenopáusicas15.
En cuanto al impacto del peso corporal y otros factores en la supervivencia, Kreklau et al. (2021) indicaron que un bajo índice de masa corporal podría estar asociado con una mayor supervivencia, mientras que la obesidad y el consumo de cigarrillos no mostraron una influencia significativa en la supervivencia de las pacientes con cáncer de mama16.
La efectividad de la dieta mediterránea también fue destacada por Papandreou et al. (2021), quienes demostraron que un plan nutricional basado en este patrón dietético, junto con pautas de actividad física, mejoró la calidad de vida y el estado nutricional de pacientes con cáncer de mama17.
Finalmente, estudios recientes como los de Jla et al. (2022) y Onyango et al. (2022) subrayaron que ciertos alimentos y comportamientos específicos pueden influir significativamente en el riesgo de cáncer de mama. Por ejemplo, el consumo de grasas saturadas y carne roja se asoció con un mayor riesgo, mientras que el consumo de frutas, verduras y ácidos grasos poliinsaturados mostró efectos protectores18,19. Además, Chen et al. (2023) concluyeron que los cambios positivos en el estilo de vida durante la adultez se asocian con una reducción del 7% en la incidencia de cánceres relacionados con el estilo de vida, subrayando la importancia de la modificación de hábitos para la prevención de esta enfermedad4.
DISCUSIÓN
El propósito de este estudio es conocer cómo afecta el estilo de vida en el cáncer de mama mediante los artículos seleccionados previamente, y de esta forma, analizar los componentes que pueden afectar de manera positiva o negativa. Permitiendo mostrar así la influencia del estilo de vida.
En primer lugar, se ha encontrado que la exposición al tabaquismo aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama en 2.5 veces. Este resultado entra en coherencia con la literatura existente sobre los efectos perjudiciales del tabaco para la salud6. Sin embargo, Kreklau expone en su estudio que a pesar de que aumente el riesgo de desarrollar cáncer de mama, no parece tener un impacto significativo en la supervivencia una vez ya se ha desarrollado la enfermedad16. Esto puede indicar que a pesar de que afecte en el desarrollo, una vez ya está instaurada la enfermedad puede no tener una influencia directa, es necesaria una mayor investigación en este caso.
Otro aspecto que se debe de tener en cuenta es el consumo de alcohol. Numerosos estudios exponen una asociación significativa entre el consumo de alcohol y el riesgo de cáncer de mama.
Un estudio muestra que aquellas mujeres que consumían alcohol más de un día al mes mostraron un 31% más de riesgo en comparación con aquellas que no consumían alcohol11. Estos resultados concuerdan con los expuestos por Sanchez et al., refuerza la idea de que el consumo de alcohol aumenta el riesgo. Se observa en este estudio como el consumo excesivo de alcohol aumentó significativamente el riesgo de cáncer de mama premenopáusico. No se encontró relaciones significativas en mujeres postmenopáusicas. Esto puede sugerir que la fase hormonal puede hacer variar el efecto del alcohol15.
Onyango et al., expone que la densidad mamográfica, que es un factor de riesgo en el cáncer de mama, se ve afectada con un consumo excesivo de alcohol19,20.
Cuando la alimentación es menos saludable o la actividad física realizada es escasa o nula, se ha demostrado que los efectos secundarios de la quimioterapia del cáncer de mama son peores9. Se resalta de esta manera la importancia de abordar la nutrición como parte del tratamiento, así como estrategias individualizadas de actividad física.
Rainey et al., en su estudio y su contexto específico de la investigación refiere no encontrar una relación dosis – respuesta entre la actividad física y el cáncer de mama. Esto puede depender de varios factores como la intensidad, el volumen, las características individuales de cada persona13.
En relación a la alimentación y el cáncer de mama se expone en la mayoría de los estudios que una alimentación poco saludable aumenta el riesgo de cáncer de mama o empeora el curso del mismo.
Las grasas saturadas, la carne roja o la carne procesada, aumentan los niveles de estrógenos y citocinas proinflamatorias, factores que aumentan el riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, alimentos como las verduras y las frutas, los ácidos grasos poliinsaturados, la vitamina C y E, tienen efectos protectores contra la aparición y la evolución del cáncer de mama18.
Todos estos resultados resaltan la importancia de adoptar una dieta equilibrada y optar por métodos de preparación adecuados.
CONCLUSIONES
Son numerosos los estudios que destacan la influencia del estilo de vida en el desarrollo, tratamiento y evolución del cáncer de mama.
La alimentación y la actividad física demuestran su impacto en la prevención y manejo de esta enfermedad. Una dieta equilibrada y una vida activa disminuyen el riesgo de padecer cáncer de mama.
Factores como el tabaquismo, el alcohol están estrechamente relacionados con el riesgo de desarrollar cáncer de mama.
A pesar de haberse identificado asociaciones entre ciertos factores del estilo de vida y el riesgo de cáncer de mama, es necesario continuar investigando para comprender de forma precisa cómo afectan estos factores. La promoción de la salud, de llevar un estilo de vida saludable es imprescindible para combatir el cáncer de mama.
BIBLIOGRAFÍA
- Marco Continente C, Luesma Bartolomé MJ, Santander Ballestín S. Influencia de la actividad física en la prevención, tratamiento antineoplásico y supervivencia de pacientes con cáncer de mama. Rev Senol y Patol Mamar. 2021;34(4):220–35.
- Calvo-Rodríguez D, Moreno-Luque Brey M, Alonso-Martínez B, Álvarez-Blanco M, Alonso Luis L, Lana Pérez A, et al. Calidad de vida relacionada con la salud y peso corporal en mujeres supervivientes al cáncer de mama. Rev Senol y Patol Mamar. 2018;31(1):31–5.
- Aflague TF, Esquivel MK, Hammond K, Delos Reyes B, Kaholokula JK. Traditional and new lifestyle interventions to prevent breast cancer recurrence (TANICA): a qualitative study. Support Care Cancer [Internet]. 2023;31(4). Available from: https://doi.org/10.1007/s00520-023-07663-0
- Chen SLF, Nøst TH, Botteri E, Ferrari P, Braaten T, Sandanger TM, et al. Overall lifestyle changes in adulthood are associated with cancer incidence in the Norwegian Women and Cancer Study (NOWAC) – a prospective cohort study. BMC Public Health [Internet]. 2023;23(1):1–12. Available from: https://doi.org/10.1186/s12889-023-15476-3
- Luciá LB, Irene RA. Influence of nutritional status in the prevention and evolution of breast cancer. Nutr Clin y Diet Hosp. 2018;38(2):144–50.
- Yılmaz S, Calikoglu EO, Kosan Z. for an Uncommon Neurosurgical Emergency in a Developing Country. Niger J Clin Pract. 2019;22(December):1070–7.
- Godinho-Mota JCM, Gonçalves LV, Mota JF, Soares LR, Schincaglia RM, Martins KA, et al. Sedentary behavior and alcohol consumption increase breast cancer risk regardless of menopausal status: A case-control study. Nutrients. 2019;11(8).
- De Kruif AJ, Chrifou R, Langeslag GL, Sondaal AEC, Franssen MMM, Kampman E, et al. Perceptions of non-Western immigrant women on having breast cancer and their experiences with treatment-related changes in body weight and lifestyle: A qualitative study. PLoS One [Internet]. 2020;15(7):1–22. Available from: http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0235662
- de Kruif AJtC, Westerman MJ, Winkels RM, Koster MS, van der Staaij IM, van den Berg MMGA, et al. Exploring changes in dietary intake, physical activity and body weight during chemotherapy in women with breast cancer: A Mixed-Methods Study. J Hum Nutr Diet. 2021;34(3):550–61.
- Deapen D, Ursin G, Spicer D, Reynolds P, Wu AH. sectional analysis. 2021;31(2):127–38.
- Lofterød T, Frydenberg H, Flote V, Eggen AE, McTiernan A, Mortensen ES, et al. Exploring the effects of lifestyle on breast cancer risk, age at diagnosis, and survival: the EBBA-Life study. Breast Cancer Res Treat [Internet]. 2020;182(1):215–27. Available from: https://doi.org/10.1007/s10549-020-05679-2
- Montagnese C, Porciello G, Vitale S, Palumbo E, Crispo A, Grimaldi M, et al. Quality of life in women diagnosed with breast cancer after a 12-month treatment of lifestyle modifications. Nutrients. 2021;13(1):1–15.
- Rainey L, Eriksson M, Trinh T, Czene K, Broeders MJM, van der Waal D, et al. The impact of alcohol consumption and physical activity on breast cancer: The role of breast cancer risk. Int J Cancer. 2020;147(4):931–9.
- Arthur RS, Wang T, Xue X, Kamensky V, Rohan TE. Genetic factors, adherence to healthy lifestyle behavior, and risk of invasive breast cancer among women in the UK biobank. J Natl Cancer Inst. 2020;112(9):893–901.
- Sánchez-Bayona R, Gea A, Gardeazabal I, Romanos-nanclares A, Martínez-gonzález MÁ, Bes-rastrollo M, et al. Binge drinking and risk of breast cancer: Results from the SUN (‘Seguimiento universidad de Navarra’) project. Nutrients. 2020;12(3):1–11.
- Kreklau A, Nel I, Kasimir-Bauer S, Kimmig R, Frackenpohl AC, Aktas B. An observational study on breast cancer survival and lifestyle related risk factors. In Vivo (Brooklyn). 2021;35(2):1007–15.
- Papandreou P, Gioxari A, Nimee F, Skouroliakou M. Application of clinical decision support system to assist breast cancer patients with lifestyle modifications during the covid-19 pandemic: A randomised controlled trial. Nutrients. 2021;13(6).
- Jia T, Liu Y, Fan Y, Wang L, Jiang E. Association of Healthy Diet and Physical Activity With Breast Cancer: Lifestyle Interventions and Oncology Education. Front Public Heal. 2022;10(March).
- Akoko LO, Rutashobya AK, Lutainulwa EW, Mwanga AH, Kivuyo SL. The effect of reproductive, hormonal, nutritional and lifestyle on breast cancer risk among black Tanzanian women: A case control study. PLoS One [Internet]. 2022;17(2 February):1–11. Available from: http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0263374
- Villar FP. Plan de mejora continua en prevención-tratamiento de úlceras por presión según el ciclo de Deming. 2013;24(2):125–31.
ANEXOS en artículo en PDF