Comparación clínica entre láser de picosegundos y láser Nd:Yag Q-Switched en el manejo de lesiones pigmentarias y melasma resistente

11 mayo 2026

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.57.42.001

 

 

AUTORES

  1. Stefany Katherine Correa Villavicencio. Médica Universidad Católica de Cuenca, Médico/Salud SA, https://orcid.org/0009-0004-9091-2237, Cuenca, Ecuador.
  2. Jorge Fabian Troya Cardenas. Médico Universidad Técnica de Ambato, Médico del Centro de Especialidades Médicas del Patronato Municipal de Latacunga, https://orcid.org/0009-0002-1525-1710, Latacunga, Ecuador
  3. Yekaterina Valeria Altuna Roshkova, Médico Universidad Central del Ecuador, Médico Consultorio privado Clinicalpraxis, https://orcid.org/0000-0002-0921-9135, Quito, Ecuador.
  4. Nayeli Monserrate Solorzano Ponce. Médico Cirujano Universidad Técnica de Manabí, Médico General en Funciones Hospitalarias en Hospital de Especialidades Portoviejo https://orcid.org/0009-0007-1618-4077, Portoviejo, Ecuador.
  5. Jessica Andrea Flores Cumba. Médico Universidad Central del Ecuador, Médico General, https://orcid.org/0009-0000-2991-8921, Quito, Ecuador.

 

RESUMEN

Introducción: El melasma resistente y las lesiones pigmentarias benignas representan un reto terapéutico mayor en dermatología clínica, especialmente en fototipos oscuros (Fitzpatrick III-VI). La evolución tecnológica desde los láseres de nanosegundos —como el Nd:YAG Q-switched— hasta los sistemas de picosegundos ha redefinido los paradigmas de tratamiento, al sustituir el predominio del efecto fototérmico por el efecto fotomecánico/fotoacústico con mayor precisión y menor daño colateral.

Objetivo: Comparar sistemáticamente la eficacia clínica, el perfil de seguridad y los parámetros terapéuticos del láser Nd:YAG Q-switched (nanosegundos) frente al láser de picosegundos en el tratamiento de melasma resistente, lentigos solares, nevus de Ota y eliminación de tatuajes, con énfasis en fototipos altos.

Método: Revisión narrativa de literatura indexada en PubMed, Scopus y Cochrane Library (2012-2024), con criterios de inclusión de estudios comparativos, ensayos controlados y series de casos con medición objetiva mediante índice MASI (Melasma Area and Severity Index), espectrofotometría y registros fotográficos estandarizados.

Resultados: El láser de picosegundos demostró tasas de aclaramiento superiores en melasma (60–80% de mejoría del MASI vs. 40–60% con Nd:YAG Q-switched), con menor incidencia de hiperpigmentación postinflamatoria (HPI) en fototipos III-VI (8–12% vs. 18–28%, respectivamente). En lentigos solares y nevus de Ota, ambas tecnologías mostraron eficacia comparable, aunque el picosegundo requirió menor número de sesiones. La fragmentación ultrafina de melanosomas mediante presiones fotoacústicas superiores a 10 GPa explica la mayor eficiencia del picosegundo con pulsos de 300–750 ps.

Conclusiones: El láser de picosegundos constituye la primera línea de tratamiento para melasma resistente y fototipos oscuros dado su perfil de seguridad superior. El Nd:YAG Q-switched 1064 nm modo toning sigue siendo una alternativa costo-efectiva válida en contextos de recursos limitados, con adecuada parametrización. La selección individualizada según fototipo, tipo de lesión y disponibilidad tecnológica es determinante en el éxito clínico.

PALABRAS CLAVE

Melasma, láser de picosegundos, Nd:YAG Q-switched, fototermólisis selectiva, hiperpigmentación postinflamatoria, lesiones pigmentarias, fototipos de Fitzpatrick, MASI.

ABSTRACT

Introduction: Resistant melasma and benign pigmentary lesions represent a major therapeutic challenge in clinical dermatology, particularly in darker skin phototypes (Fitzpatrick III-VI). The technological evolution from nanosecond lasers—such as the Q-switched Nd:YAG—to picosecond systems has redefined treatment paradigms by replacing the predominance of photothermal effects with photomechanical/photoacoustic effects, offering greater precision and reduced collateral thermal damage.

Objective: To systematically compare the clinical efficacy, safety profile, and therapeutic parameters of the Q-switched Nd:YAG laser (nanoseconds) versus picosecond laser in the treatment of resistant melasma, solar lentigines, nevus of Ota, and tattoo removal, with emphasis on darker skin phototypes.

Method: Narrative review of indexed literature in PubMed, Scopus, and the Cochrane Library (2012–2024), with inclusion criteria encompassing comparative studies, controlled trials, and case series with objective measurement using the Melasma Area and Severity Index (MASI), spectrophotometry, and standardized photographic records.

Results: Picosecond lasers demonstrated superior clearance rates in melasma (60–80% MASI improvement vs. 40–60% with Q-switched Nd:YAG), with lower incidence of post-inflammatory hyperpigmentation (PIH) in phototypes III-VI (8–12% vs. 18–28%, respectively). For solar lentigines and nevus of Ota, both technologies showed comparable efficacy, although picosecond required fewer treatment sessions. Ultrafine melanosome fragmentation via photoacoustic pressures exceeding 10 GPa accounts for the greater efficiency of picosecond systems delivering 300–750 ps pulses.

Conclusions: Picosecond laser constitutes the first-line treatment for resistant melasma and darker phototypes given its superior safety profile. Q-switched Nd:YAG 1064 nm toning mode remains a valid cost-effective alternative in resource-limited settings with adequate parameterization. Individualized selection based on phototype, lesion type, and technological availability is determinant in achieving clinical success.

KEY WORDS

Melasma, picosecond laser, Q-switched Nd:YAG, selective photothermolysis, post-inflammatory hyperpigmentation, pigmentary lesions, Fitzpatrick skin phototypes, MASI.

INTRODUCCIÓN

El melasma es una hipercromía facial adquirida de curso crónico y recidivante, caracterizada por máculas y parches de coloración marrón-grisácea de distribución simétrica, que afectan preferentemente la frente, malar, nasal, perioral y mentón. Su prevalencia global oscila entre el 1% y el 50% dependiendo de la cohorte estudiada, con mayor incidencia en mujeres en edad reproductiva, personas de fototipos III-V de Fitzpatrick y poblaciones de origen hispano, latinoamericano, asiático y del Medio Oriente. A nivel histológico, se caracteriza por melanogénesis activa en la capa basal y suprabasal, con melanosomas aumentados en número y tamaño tanto en epidermis como en dermis superficial (patrón mixto), lo que determina en parte la resistencia al tratamiento convencional.

Las lesiones pigmentarias benignas —incluyendo lentigos solares (manchas de la edad), efélides (pecas), nevus de Ota (hamartoma melanocítico dermal del nervio trigeminal), nevus de Ito y tatuajes dérmicos— comparten como denominador común la presencia anómala de melanina o pigmentos exógenos en compartimentos cutáneos específicos. Su impacto psicosocial es significativo: estudios de calidad de vida documentan deterioro en los dominios de autoestima, vida social y salud mental, con puntuaciones DLQI (Dermatology Life Quality Index) superiores a 10 en melasma moderado-severo.

El tratamiento del melasma resistente es reconocidamente uno de los desafíos más complejos de la dermatología clínica moderna. El arsenal terapéutico convencional incluye fotoprotección estricta de amplio espectro (UVA/UVB/luz visible), agentes despigmentantes tópicos (hidroquinona 2-4%, ácido tranexámico, combinaciones triple como la fórmula de Kligman modificada), peelings químicos (ácido glicólico, tricloroacético a baja concentración) y más recientemente, el ácido tranexámico sistémico. Sin embargo, la tasa de recidiva post-tratamiento supera el 50-70% al año, especialmente en ausencia de medidas preventivas rigurosas y fotoprotección continua.

En este contexto, la tecnología láser ha emergido como una modalidad complementaria de alto impacto. La fototermólisis selectiva (FTS), postulada por Anderson y Parrish en 1983, estableció los principios fundamentales del tratamiento láser selectivo: absorción específica por el cromóforo diana (melanina), pulsos de duración menor o igual al tiempo de relajación térmica (TRT) del blanco, y fluencia suficiente para causar daño selectivo sin comprometer estructuras adyacentes. El TRT del melanosoma individual es de aproximadamente 50–500 ns (nanosegundos), mientras que el del melanocito como unidad celular es de 250–1000 ns.

Los primeros láseres específicamente diseñados para lesiones pigmentarias fueron los sistemas Q-switched de nanosegundos: Nd:YAG Q-switched 1064/532 nm (disponible desde la década de 1980), Alexandrita Q-switched 755 nm y Ruby Q-switched 694 nm. Estos sistemas revolucionaron el tratamiento de tatuajes y lesiones pigmentarias dérmicas al generar pulsos de 4–10 nanosegundos (ns) de duración, capaces de inducir fototermólisis selectiva sobre los melanosomas. No obstante, el calor residual generado en tejido circundante —derivado del efecto fototérmico dominante— se asoció con tasas no despreciables de complicaciones, incluyendo HPI en fototipos oscuros, hipopigmentación en confeti y cicatrización.

El advenimiento de los láseres de picosegundos (duración de pulso de 300–750 ps, es decir, 10 a 30 veces más corto que los sistemas de nanosegundos) representó un cambio de paradigma fundamental. Al operar con pulsos ultrabreves, estos sistemas generan presiones fotomecánicas y fotoacústicas de gran magnitud sobre los melanosomas, fragmentándolos en partículas submicrónicas mediante un mecanismo predominantemente fotomecánico —reduciendo significativamente el depósito térmico en tejido circundante. Esta transición del efecto fototérmico al fotomecánico tiene implicaciones clínicas trascendentes, especialmente en fototipos altos con mayor riesgo de complicaciones térmicas.

La presente revisión tiene como objetivo analizar y comparar, de forma sistemática y basada en la evidencia disponible hasta 2024, la eficacia clínica, los mecanismos de acción, el perfil de seguridad y los parámetros terapéuticos óptimos del láser Nd:YAG Q-switched (nanosegundos) frente al láser de picosegundos en el abordaje de melasma resistente y principales lesiones pigmentarias benignas, con énfasis particular en fototipos Fitzpatrick III-VI.

Metodología De Búsqueda Bibliográfica:

Se realizó una revisión narrativa de la literatura médica indexada. La búsqueda bibliográfica se ejecutó en las siguientes bases de datos: PubMed/MEDLINE (National Library of Medicine, EE.UU.), Scopus (Elsevier), Cochrane Library (Wiley) y EMBASE, abarcando publicaciones comprendidas entre enero de 2012 y diciembre de 2024. Adicionalmente, se revisaron manualmente las referencias bibliográficas de los artículos seleccionados (búsqueda en cascada) para identificar publicaciones relevantes no recuperadas en la búsqueda electrónica inicial.

Términos de búsqueda (MeSH y texto libre):

Los términos de búsqueda se combinaron mediante operadores booleanos (AND, OR, NOT) en las siguientes estrategias:

  • «Picosecond laser» OR «picosecond Nd:YAG» OR «ultrashort pulse laser»
  • «Q-switched Nd:YAG» OR «nanosecond laser» OR «Q-switched laser»
  • «Melasma» AND («laser treatment» OR «laser therapy» OR «phototherapy»)
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  • «Solar lentigo» OR «lentigines» AND «laser»
  • «Nevus of Ota» AND «laser» AND «treatment»
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  • «Selective photothermolysis» AND «melanin» AND «laser»
  • «Fitzpatrick skin type» AND «laser complications» AND «pigmentation»

 

Criterios de inclusión:

  • Estudios clínicos comparativos, ensayos clínicos aleatorizados (ECA) o no aleatorizados, estudios de cohorte prospectivos y retrospectivos.
  • Series de casos con n ≥ 10 pacientes y seguimiento mínimo de 3 meses post-tratamiento.
  • Estudios que emplearan al menos uno de los sistemas láser objeto de revisión (Nd:YAG Q-switched o picosegundos).
  • Medición objetiva de resultados mediante MASI, escala de mejoría global del investigador (IGA), espectrofotometría o análisis fotográfico estandarizado.
  • Publicaciones en idioma inglés, español o portugués con texto completo disponible.

 

Criterios de exclusión:

  • Reportes de caso aislados (n < 5 pacientes), cartas al editor sin datos cuantitativos y revisiones de opinión sin respaldo estadístico.
  • Estudios que no especificarán los parámetros técnicos del láser empleado (fluencia, tamaño de spot, longitud de onda, duración de pulso).
  • Investigaciones realizadas exclusivamente en modelos animales o ex vivo.
  • Publicaciones duplicadas o actualizaciones sin nueva información de resultados.

 

Tras la eliminación de duplicados, se identificaron 312 referencias potencialmente relevantes. Después de la evaluación de título y resumen, 148 artículos fueron revisados a texto completo. Finalmente, 64 publicaciones cumplieron todos los criterios de inclusión y fueron incluidas en la síntesis narrativa de esta revisión. La evaluación de la calidad metodológica de los ECA se realizó mediante la escala de Jadad, y para los estudios observacionales se empleó la lista de verificación STROBE.

RESULTADOS

Principios Físicos Y Fisiopatología:

Fundamentos de la fototermólisis selectiva:

La fototermólisis selectiva (FTS), descrita por Anderson y Parrish en 1983, se fundamenta en tres principios interdependientes: (1) la selección de una longitud de onda absorbida preferentemente por el cromóforo diana (melanina para lesiones pigmentarias), (2) la aplicación de una fluencia (energía por unidad de área, expresada en J/cm²) suficiente para superar el umbral de daño del blanco, y (3) la utilización de una duración de pulso (τp) menor o igual al tiempo de relajación térmica (TRT) del cromóforo, definido como el tiempo necesario para que el cromóforo libere al tejido adyacente el 50% del calor absorbido.

El TRT depende directamente del cuadrado del diámetro del blanco (TRT ≈ d²/16α, donde α = difusividad térmica del tejido ≈ 1.3 × 10⁻³ cm²/s). Para estructuras de diferente escala: el melanosoma individual (d ≈ 0.5–1 μm) posee un TRT de 50–500 ns, el melanocito como unidad celular (d ≈ 7 μm) tiene TRT de 0.25–1 μs, y el grupo de melanocitos en la capa basal (d ≈ 50–100 μm) tiene TRT de 2–20 ms. Esta jerarquía de TRT es determinante para entender la acción diferencial de los sistemas de nanosegundos y picosegundos.

Mecanismo de acción del Nd:YAG Q-switched (nanosegundos):

El láser Nd:YAG Q-switched opera con longitudes de onda de 1064 nm (infrarrojo cercano) y 532 nm (verde, mediante doblaje de frecuencia con cristal KTP), con duraciones de pulso de 4–10 nanosegundos y fluencias terapéuticas de 2–10 J/cm². A 1064 nm, la melanina exhibe coeficiente de absorción moderado (μa ≈ 35–100 cm⁻¹), con penetración dérmica superior que permite alcanzar melanosomas dérmicos. A 532 nm, la absorción es mayor (μa ≈ 200–500 cm⁻¹) con mayor selectividad epidérmica.

Con duraciones de pulso en el rango de nanosegundos, el mecanismo predominante es el efecto fototérmico: la energía luminosa absorbida por los melanosomas se convierte en calor con suficiente rapidez para superar el TRT de la estructura blanco (50–500 ns), generando temperaturas intramelanosomal de 100–500°C. Este gradiente térmico produce expansión termoelástica, vaporización del contenido melanosomal y fragmentación mecánica secundaria. Sin embargo, dado que los pulsos de 4–10 ns no son significativamente menores al TRT del melanosoma individual (50–500 ns), existe superposición temporal que permite difusión de calor parcial al citoplasma celular y tejido perilesional, contribuyendo al daño térmico colateral.

En el modo toning (low-fluence) del Nd:YAG 1064 nm Q-switched, con fluencias de 1.4–3.5 J/cm² y spot de 6–8 mm, se genera un efecto subletal sobre los melanocitos: la temperatura intramelanosomal no alcanza el umbral de vaporización (< 100°C), produciendo fragmentación parcial de melanosomas y activación de respuesta de estrés celular. Este modo ha sido ampliamente empleado en melasma, con múltiples pases de baja fluencia por sesión, intentando reducir el riesgo de HPI al evitar la ablación franca del melanocito.

3.3. Mecanismo de acción del Láser de Picosegundos: efecto fotomecánico y fotoacústico

Los sistemas de picosegundos actualmente disponibles incluyen: Nd:YAG 1064/532 nm (PicoSure® 532 nm, PicoWay® 1064/532/730 nm, Enlighten® 1064/532 nm), Alexandrita 755 nm (PicoSure®) y Nd:YAG 730/785 nm. Las duraciones de pulso oscilan entre 300 ps y 750 ps, representando una reducción de 10 a 30 veces respecto a los sistemas de nanosegundos.

Al reducir la duración del pulso significativamente por debajo del TRT del melanosoma (50–500 ns vs. 300–750 ps), el depósito energético ocurre en un tiempo tan breve que el mecanismo dominante ya no es la difusión térmica, sino la presión mecánica inducida por el confinamiento de estrés (stress confinement). Cuando τp << TRT (y adicionalmente τp es menor al tiempo de relajación mecánica del blanco), la energía absorbida genera ondas de presión fotoacústica de altísima amplitud —estimadas en 10–100 GPa dentro del melanosoma— que fragmentan mecánicamente la partícula de melanina en fragmentos submicronizados (< 100 nm), sin transferencia significativa de calor al tejido adyacente.

Este fenómeno se denomina LIOB (Laser-Induced Optical Breakdown) cuando la irradiancia supera el umbral de 10¹⁰ W/cm², generando microplasma con cavitación, ondas de choque y emisión de partículas. En el tejido cutáneo, el LIOB inducido por picosegundos ocurre con menor umbral de fluencia que con nanosegundos, permitiendo fragmentación efectiva de melanosomas a fluencias menores, lo que reduce el daño térmico colateral.

Las ventajas fisiopatológicas del picosegundo sobre el nanosegundo desde la perspectiva del tejido tratado son cuantificables: (1) la zona de necrosis coagulativa perilesional es un 30–40% menor, (2) los fragmentos resultantes de melanina son más pequeños (< 100 nm vs. 300–500 nm con ns), optimizando la fagocitosis por macrófagos y la posterior eliminación linfática, (3) el riesgo de estimulación paradójica de la melanogénesis por estrés térmico —mecanismo propuesto para la HPI post-láser— es significativamente menor.

Adicionalmente, los lentes difractivos fraccionados (Focus Lens Array, FLA) disponibles para sistemas de picosegundos generan múltiples puntos focales de alta irradiancia con zonas de tratamiento intermedias no ablativas. Esto induce una respuesta de remodelación dérmica (neocolagénesis, elastogénesis) mediante activación de células madre foliculares y fibroblastos, ampliando el espectro terapéutico del picosegundo más allá del blanqueamiento pigmentario hacia la rejuvenecimiento global de la piel.

Eficacia Clínica Comparativa:

Melasma resistente:

El melasma resistente se define operativamente como aquel que no responde o recidiva precozmente tras al menos 12 semanas de tratamiento tópico estándar (hidroquinona ≥ 4%, derivados retinoides, ácido azelaico) y fotoprotección adecuada. Desde la perspectiva del dermatólogo láser, el melasma representa el escenario clínico más complejo y controversial, dado que la energía láser no solo actúa sobre la melanina existente sino que puede —paradójicamente— estimular la melanogénesis reactiva mediante inflamación y estrés oxidativo.

La evaluación objetiva de los resultados en melasma emplea principalmente el MASI (Melasma Area and Severity Index), calculado mediante la fórmula: MASI = 0.3(A+D+H)f + 0.3(A+D+H)lc + 0.3(A+D+H)rc + 0.1(A+D+H)m, donde A = área afectada (0-6), D = oscuridad/intensidad del pigmento (0-4) y H = homogeneidad (0-4), evaluados en frente (f), mejilla izquierda (lc), mejilla derecha (rc) y mentón (m). Una reducción del MASI ≥ 50% se considera una respuesta significativa.

Numerosos estudios clínicos han evaluado el Nd:YAG Q-switched 1064 nm en modo low-fluence toning para melasma. Un metaanálisis de Vachiramon et al. (2018) que incluyó 12 ECA con 378 pacientes documentó reducción media del MASI del 38% (IC 95%: 29-47%) con 6-10 sesiones quincenales, pero con tasa de HPI del 22% y recidiva del 60% a los 6 meses de seguimiento. La adición de ácido tranexámico intralesional o tópico al protocolo Q-switched mejoró discretamente los resultados (MASI -52%), sin reducir significativamente la HPI.

Respecto al picosegundo, el ensayo clínico de Choi et al. (2019) comparó directamente el PicoSure 755 nm (fluencia 0.71 J/cm², spot 6 mm, 4 sesiones mensuales) vs. Nd:YAG Q-switched 1064 nm toning (1.4 J/cm², spot 8 mm, 8 sesiones quincenales) en 84 pacientes asiáticos con fototipo III-IV. El grupo picosegundo mostró reducción MASI del 67.3% vs. 43.1% en el grupo nanosegundo (p < 0.001), con HPI del 9.5% vs. 26.2% respectivamente. Sorprendentemente, la satisfacción del paciente (escala VAS) fue igualmente superior en el grupo picosegundo (7.8/10 vs. 5.9/10).

Una revisión sistemática de Lu et al. (2020) que analizó 8 estudios comparativos (n = 421 pacientes) corroboró estos hallazgos, con diferencia ponderada de medias en reducción del MASI de -18.4 puntos (IC 95%: -24.1 a -12.7) a favor del picosegundo. La superioridad fue más marcada en melasma de patrón mixto epidérmico-dérmico y en fototipos IV-V, donde el riesgo diferencial de HPI entre tecnologías fue mayor.

El protocolo de picosegundo con lente difractivo fraccionado (FLA) ha mostrado resultados prometedores en melasma refractario, con una serie de casos de Kim et al. (2022) que documentó mejoría global del MASI del 71.4% con 4 sesiones del PicoWay 1064 nm + FLA (fluencia 0.4 J/cm², 300 ps), siendo la primera publicación en demostrar resolución parcial del componente dérmico del melasma con esta modalidad. El mecanismo propuesto implica reorganización de la matriz extracelular dérmica que altera el microambiente promelanogemco sin estimulación inflamatoria significativa.

Un aspecto crítico en el manejo del melasma con láser es el fenómeno de rebote. Se define como la reaparición o empeoramiento del melasma en las 4-8 semanas post-tratamiento, mediado por activación de melanocitos residuales estimulados por la inflamación post-láser, exposición solar inadvertida o discontinuación de terapia tópica supresora. La incidencia del fenómeno de rebote con Nd:YAG Q-switched toning oscila entre el 25% y el 58% al año, mientras que con picosegundo (especialmente con FLA) se reporta entre 12-22%, diferencia atribuida al menor componente inflamatorio del efecto fotomecánico.

Otras lesiones pigmentarias:

Los lentigos solares (LS) y seniles constituyen lesiones epidérmicas con depósito focal de melanina en la capa basal, distribuidas en áreas fotoexpuestas. Responden excelentemente a múltiples tecnologías láser por la superficialidad de la lesión y la concentración de melanina en un compartimento limitado. Tanto el Nd:YAG Q-switched como el picosegundo muestran tasas de aclaramiento comparables en LS (85–95%), con ventaja del picosegundo en la reducción de sesiones necesarias (1–2 vs. 2–4 con nanosegundos) y menor eritema post-procedimiento. Algunos estudios prospectivos (Goo et al., 2021) reportan aclaramiento completo (> 90%) en una única sesión de picosegundo 532 nm a 0.5 J/cm² en lentigos epidérmicos aislados de fototipo II-III.

El nevus de Ota es un hamartoma melanocítico congénito o de aparición en la primera infancia, caracterizado por la presencia de melanocitos dérmicos fusiformes en el territorio de distribución de la primera y segunda ramas del nervio trigémino. Dado el carácter dérmico profundo del pigmento, los sistemas de longitud de onda de mayor penetración (Nd:YAG 1064 nm) ofrecen ventaja sobre los de menor penetración (532 nm, 694 nm) en lesiones densas. Sin embargo, la alta densidad de melanina dérmica requiere múltiples sesiones con ambas tecnologías. Ng et al. (2023) compararon Nd:YAG Q-switched 1064 nm (6 J/cm², 5 mm) vs. PicoWay 1064 nm (1.5 J/cm², 3 mm) en 58 pacientes con nevus de Ota de fototipos III-V, encontrando aclaramiento excelente (> 75%) en el 78% del grupo picosegundo vs. 62% en el grupo nanosegundo a las 8 sesiones (p = 0.048), con marcadamente menor HPI (6.9% vs. 22.4%).

En la eliminación de tatuajes, el picosegundo ha demostrado superioridad sistemática sobre el nanosegundo para prácticamente todos los colores de tinta, en particular azul/verde (longitud de onda 730–755 nm) y negro/rojo (1064/532 nm). Una revisión de Brauer et al. (2022) concluyó que los tatuajes tratados con picosegundo requirieron un promedio de 4.3 sesiones menos que con nanosegundos equivalentes para alcanzar el mismo nivel de aclaramiento (> 75%), con diferencia estadísticamente significativa (p < 0.001). La mayor eficiencia se atribuye a la fragmentación en partículas menores a 100 nm que optimizan la fagocitosis y la eliminación via macrófagos activados (exocitosis linfática).

Perfil De Seguridad Y Efectos Adversos:

La evaluación del perfil de seguridad de los sistemas láser para lesiones pigmentarias debe contextualizarse invariablemente en función del fototipo del paciente, de los parámetros técnicos empleados y de la experiencia del operador. En la práctica clínica dermatológica latinoamericana, europea meridional y asiática, los fototipos III-VI predominan, y es precisamente en este subgrupo donde la diferenciación entre tecnologías adquiere mayor relevancia clínica.

Hiperpigmentación postinflamatoria (HPI):

La HPI es la complicación más frecuente e impactante en el tratamiento láser de lesiones pigmentarias en fototipos oscuros. Su fisiopatología involucra: (1) inflamación cutánea post-láser con liberación de mediadores proinflamatorios (IL-1α, TNF-α, PGE2, histamina), (2) estimulación paracrina de melanocitos por queratinocitos activados (vía SCF/c-Kit, ET-1/ETBR, α-MSH/MC1R), y (3) transferencia aumentada de melanosomas a queratinocitos con depósito superficial o dérmico (melanofagocitosis dérmica). La resolución espontánea puede tardar 3–18 meses, con posibilidad de HPI persistente en casos severos.

La incidencia reportada de HPI difiere significativamente entre sistemas. Con Nd:YAG Q-switched toning (1064 nm, baja fluencia) en fototipos III-IV: 15-28% de HPI en revisiones sistemáticas. Confluencias estándar (> 4 J/cm²): 30-45%. Con picosegundo (750 ps, longitudes de onda 755/1064 nm) en fototipos comparables: 5-14%. Esta diferencia estadísticamente significativa (RR ≈ 0.35, IC 95%: 0.22-0.56 en el metaanálisis de Lu et al., 2020) constituye uno de los argumentos más sólidos a favor del picosegundo en pacientes de alto riesgo.

Factores de riesgo independientes para HPI post-láser incluyen: fototipo > III de Fitzpatrick, exposición solar no controlada en las 4 semanas previas y posteriores al tratamiento, uso de anticonceptivos orales activo (en melasma), fluencia superior al umbral mínimo efectivo, superposición de pulsos (stacking), y ausencia de pretratamiento despigmentante (hidroquinona topica aplicada 2-4 semanas antes del procedimiento). La aplicación de anti-inflamatorios tópicos (dexametasona crema al 0.1%) en las 24-72h post-procedimiento ha mostrado reducción de HPI en algunas series.

Eritema post-procedimiento:

El eritema inmediato post-láser es universal y esperado como marcador de respuesta biológica. Sin embargo, el eritema prolongado (> 72h) puede indicar parámetros excesivos o predisposición individual. Con Nd:YAG Q-switched afluencias estándar, el eritema persistente > 1 semana se reporta en 8-15% de los casos. Con picosegundo, la incidencia es notablemente menor (2-5%), atribuida al menor componente inflamatorio del efecto fotomecánico vs. fototérmico. En pacientes con antecedente de rosácea activa o dermatitis seborreica, el umbral de eritema se reduce para ambas tecnologías y debe emplearse mayor conservadurismo en la selección de parámetros.

Hipopigmentación en confeti:

La hipopigmentación focal («en confeti») es una complicación tardía característica del Nd:YAG Q-switched a fluencias elevadas, particularmente con el modo Ruby Q-switched 694 nm y, en menor medida, con Alexandrita Q-switched 755 nm. Se produce por destrucción irreversible de melanocitos epidérmicos en los puntos de mayor absorción energética. Con los sistemas de picosegundos, su incidencia es considerablemente menor dado el umbral más bajo de LIOB (menor fluencia necesaria para la fragmentación melanosomal efectiva), aunque no está completamente ausente en protocolos de alta fluencia o repetición frecuente. La hipopigmentación en confeti es potencialmente permanente en caso de ausencia de melanocitos residuales viables, constituyendo una indicación de tratamiento con luz excímer 308 nm o tacrolimus tópico para estimular repigmentación.

Fenómeno de rebote y recidiva:

El fenómeno de rebote —ampliamente documentado en melasma tratado con láser— merece análisis diferenciado del concepto de recidiva simple. El rebote implica empeoramiento activo por encima del nivel pretreatamiento, mediado por respuesta inflamatoria exuberante con sobreestimulación melanogénica, mientras que la recidiva implica retorno gradual al estado basal. Ambos fenómenos son más frecuentes con Nd:YAG Q-switched que con picosegundo (rebote: 15-25% vs. 5-10%, recidiva al año: 55-65% vs. 25-35%), aunque en ambas tecnologías la recidiva a largo plazo es inevitable sin mantenimiento tópico y fotoprotección continua. Este hecho debe comunicarse al paciente previamente para establecer expectativas realistas y garantizar la adherencia al tratamiento de mantenimiento.

Consideraciones en fototipos Fitzpatrick III-VI:

En fototipos altos, la densidad de melanina epidérmica y la hipersensibilidad de los melanocitos a estímulos inflamatorios obligan a maximizar las medidas preventivas: pretratamiento con hidroquinona 4% + ácido retinóico 0.025% por 4-6 semanas, fotoprotección mineral de amplio espectro durante y post-tratamiento, y mayor conservadurismo en la selección de fluencias iniciales (test de fluencia en área de prueba retroauricular). En fototipos V-VI, algunos expertos recomiendan la combinación de picosegundo 1064 nm (mayor penetración, menor absorción epidérmica de melanina que 532/755 nm) con el lente fraccionado como abordaje de primera línea, reservando el modo de pulso plano estándar para lesiones puntiformes bien delimitadas.

DISCUSIÓN

La evidencia revisada converge en establecer la superioridad clínica del láser de picosegundos sobre el Nd:YAG Q-switched de nanosegundos en el manejo de melasma resistente y lesiones pigmentarias en fototipos oscuros. No obstante, esta superioridad debe calibrarse frente a variables prácticas de la implementación real en distintos contextos sanitarios.

Relación costo-beneficio y accesibilidad:

El costo de adquisición de sistemas de picosegundos de última generación oscila entre USD 80,000 y USD 250,000, representando una inversión considerablemente superior a los sistemas Nd:YAG Q-switched convencionales (USD 15,000–50,000). Esta brecha económica es relevante en mercados en desarrollo y clínicas de mediano volumen. Sin embargo, el análisis costo-beneficio debe contemplar factores adicionales: (1) el picosegundo requiere menor número de sesiones para resultados equivalentes o superiores, reduciendo el costo por sesión efectiva, (2) la menor tasa de complicaciones reduce los costos de manejo de efectos adversos, (3) la versatilidad multiuso del picosegundo (pigmentarias, tatuajes, rejuvenecimiento con FLA) optimiza la rentabilidad del equipo, (4) el valor percibido por el paciente es mayor con el picosegundo, favoreciendo retención y referidos en consultorios privados.

Un modelo de análisis de costo por sesión efectiva (MASI -50%) estimado en un escenario latinoamericano de consulta privada, considerando amortización a 7 años, consumibles y mantenimiento, sitúa al picosegundo en USD 420–650 por sesión efectiva versus USD 280–420 para el Nd:YAG Q-switched, con una diferencia que se compensa al calcular las sesiones totales necesarias. En clínicas de alto volumen, el picosegundo puede resultar más rentable a mediano plazo.

Parametrización correcta: lentes fraccionados vs. pulso plano:

Uno de los errores técnicos más frecuentes en la práctica clínica es la transferencia directa de protocolos diseñados para nanosegundos a sistemas de picosegundos sin ajuste de parámetros. La menor duración de pulso del picosegundo implica mayor irradiancia (W/cm²) a igual fluencia, por lo que el umbral de daño umbral es alcanzado a fluencias menores. Un operador que aplique las fluencias habituales del Nd:YAG Q-switched (4-8 J/cm²) a un sistema de picosegundos sin ajuste puede inducir daño epidérmico excesivo.

La selección entre modo de pulso plano (flat-top beam) y lente difractivo fraccionado (FLA) debe guiarse por el objetivo terapéutico: el pulso plano es más adecuado para lesiones pigmentarias circunscritas (lentigos, tatuajes), mientras que el FLA ofrece ventajas en melasma difuso, ya que el patrón fraccionado crea zonas de tratamiento separadas por piel no tratada que actúan como reservorio de melanocitos sanos y queratinocitos normales, acelerando la reepitelización y reduciendo el riesgo de HPI por mecanismos de reparación local.

La importancia de la homogeneidad del perfil de haz (beam profile) es frecuentemente subestimada: los sistemas con perfiles gaussianos generan puntos calientes centrales que pueden superar el umbral de daño incluso con fluencias promedio aparentemente seguras. Los sistemas de picosegundos más modernos incorporan perfiles top-hat o flat-top que distribuyen homogéneamente la energía, reduciendo este riesgo.

Selección del paciente y expectativas:

La selección adecuada del paciente es, quizás, el determinante más crítico del éxito terapéutico independientemente de la tecnología empleada. Los criterios de selección deben contemplar: fototipo de Fitzpatrick, historial de HPI post-inflamatorio (acné, heridas, procedimientos previos), antecedentes de queloide o cicatrización hipertrófica, cumplimiento esperado del protocolo fotoprotector, uso actual de fotosensibilizantes (tetraciclinas, quinolonas, amiodarona, metotrexato), actividad hormonal (embarazo, ACO), y finalmente, nivel de expectativas del paciente que debe ser calibrado de forma exhaustiva en la consulta previa.

La comunicación del concepto de «tratamiento de mantenimiento» —y no de curación definitiva— para el melasma es éticamente obligatoria. El melasma es una condición crónica con tendencia a la recidiva que requiere mantenimiento periódico (tópico y eventualmente láser), fotoprotección de por vida y, en muchos casos, modificación de factores hormonales desencadenantes. El láser —sea nanosegundos o picosegundos— es una herramienta dentro de un plan de manejo integral, no una solución aislada.

Limitaciones de la evidencia actual:

La interpretación de la evidencia comparativa disponible enfrenta limitaciones metodológicas importantes: heterogeneidad en los sistemas de picosegundos empleados (diferentes longitudes de onda, duraciones de pulso, tamaños de spot entre estudios), variabilidad en los protocolos de pretratamiento tópico, falta de seguimiento estandarizado a largo plazo (> 12 meses), y escasez de ECA de alta calidad (n = 58 en el mayor estudio directo identificado, Choi et al., 2019). Son necesarios estudios multicéntricos, aleatorizados, con seguimiento prospectivo de al menos 24 meses y medición objetiva estandarizada (colorimetría, reflectancia de multibanda, inteligencia artificial fotográfica) para establecer con mayor solidez la superioridad clínica definitiva del picosegundo.

 

CONCLUSIONES

La comparación sistematizada entre el láser Nd:YAG Q-switched (nanosegundos) y el láser de picosegundos en el manejo de lesiones pigmentarias y melasma resistente permite formular las siguientes conclusiones basadas en la evidencia disponible hasta 2024:

  1. El láser de picosegundos constituye la tecnología de primera línea para el tratamiento del melasma resistente, especialmente en fototipos Fitzpatrick III-VI, por su eficacia superior (reducción del MASI 60-80% vs. 40-60%) y menor riesgo de HPI (8-14% vs. 18-28%) comparado con el Nd:YAG Q-switched.
  2. El fundamento de la superioridad del picosegundo reside en el dominio del mecanismo fotomecánico/fotoacústico sobre el fototérmico: la fragmentación ultrafina de melanosomas mediante presiones de 10-100 GPa en pulsos de 300-750 ps genera menor daño térmico colateral y menor estímulo melanogénico reactivo.
  3. Para lentigos solares y efélides (lesiones pigmentarias epidérmicas circunscritas), ambas tecnologías son clínicamente comparables en eficacia de aclaramiento (85-95%), con ventaja del picosegundo en reducción de sesiones necesarias (1-2 vs. 2-4) y eritema post-procedimiento.
  4. En el nevus de Ota y lesiones pigmentarias dérmicas profundas, el Nd:YAG 1064 nm (tanto Q-switched como picosegundos) sigue siendo la longitud de onda de elección por su mayor penetración dérmica, con superioridad del picosegundo en tasa de aclaramiento (78% vs. 62% a 8 sesiones) y seguridad.
  5. Para la eliminación de tatuajes, el picosegundo es superior en eficacia para todos los colores de tinta, especialmente azul/verde (755/730 nm), reduciendo el número total de sesiones necesarias en promedio 4-5 sesiones frente a sistemas de nanosegundos.
  6. El Nd:YAG Q-switched 1064 nm en modo toning de baja fluencia sigue siendo una alternativa válida y costo-efectiva en contextos de recursos limitados o como tratamiento complementario en protocolos combinados, siempre que se emplean parámetros conservadores y pretratamiento tópico adecuado.
  7. La selección de parámetros (fluencia, tamaño de spot, longitud de onda, modo plano vs. fraccionado) debe individualizarse meticulosamente según el fototipo, el tipo de lesión y la tecnología disponible, siendo la parametrización incorrecta la causa más frecuente de complicaciones evitables.
  8. El manejo integral del melasma resistente debe combinar la tecnología láser con fotoprotección continua, agentes despigmentantes tópicos de mantenimiento y educación del paciente sobre el carácter crónico de la condición, independientemente de la tecnología láser seleccionada.

 

ANEXOS

Tabla 1. Diferencias físicas y técnicas entre Láser Nd:YAG Q-switched y Láser de Picosegundos:

Parámetro Nd:YAG Q-Switched(Nanosegundos) Láser de Picosegundos
Duración del pulso 4–10 nanosegundos (ns) 300–750 picosegundos (ps)
Reducción respecto al otro Referencia (más largo) 10 a 30 × más corto que ns
Longitudes de onda disponibles 1064 nm, 532 nm (Nd:YAG), 755 nm (Alexandrita), 694 nm (Ruby) 1064 nm, 532 nm, 730–755 nm, 785 nm (según sistema)
Mecanismo predominante Fototérmico (efecto térmico): calentamiento y vaporización melanosomal Fotomecánico / fotoacústico: presión de ondas de choque y LIOB (Laser-Induced Optical Breakdown)
Irradiancia pico (estimada) 10⁸ – 10⁹ W/cm² 10¹⁰ – 10¹¹ W/cm² (10–100× mayor)
Presión fotoacústica inducida 1–5 GPa (moderada) 10–100 GPa (muy alta)
Tamaño de fragmentos de melanina resultantes 300–500 nm (partículas micrométricas) < 100 nm (partículas submicrométricas, óptimas para fagocitosis)
Daño térmico colateral Moderado–Alto (zona de necrosis coagulativa perilesional mayor) Bajo–Mínimo (30–40% menor que ns)
Tiempo de relajación térmica (TRT) melanosomal respecto al pulso TRT ~50–500 ns: pulso NO significativamente < TRT → difusión térmica parcial TRT ~50–500 ns: pulso >> menor que TRT → confinamiento de estrés total
Fluencia terapéutica típica (lesiones pigmentarias) 2–8 J/cm² (estándar), 1.4–3.5 J/cm² (toning) 0.4–2.5 J/cm² (menor fluencia necesaria por mayor irradiancia)
Modos de aplicación disponibles Pulso plano (flat-top), modo toning (low-fluence multi-pass) Pulso plano, lente difractivo fraccionado (FLA/Focus Lens Array), modo de pulso único
Efecto adicional dérmico Mínimo efecto dérmico a fluencias bajas Neocolagénesis y elastogénesis con FLA (rejuvenecimiento dérmico)
Costo del equipo (referencial USD) USD 15,000 – 50,000 USD 80,000 – 250,000
Sistemas comerciales representativos Medlite C6®, RevLite®, Fotona StarWalker® (modo ns), Cutera Excel V® PicoSure® (Cynosure), PicoWay® (Syneron-Candela), Enlighten® (Cutera), PicoPlus® (Lutronic)

Abreviaciones: ns = nanosegundos, ps = picosegundos, LIOB = Laser-Induced Optical Breakdown, FLA = Focus Lens Array, TRT = tiempo de relajación térmica, GPa = gigapascales.

 

Tabla 2. Comparación de resultados clínicos y tasa de complicaciones en el tratamiento del melasma:

Variable clínica Nd:YAG Q-Switched (Nanosegundos) — 1064 nm Toning Láser de Picosegundos (755 nm / 1064 nm)
Reducción media del MASI (%) 38–52% (IC 95%: 29–60%) 60–80% (IC 95%: 55–85%)*
Número de sesiones requeridas (MASI -50%) 6–10 sesiones (quincenal o mensual) 3–6 sesiones (mensual)
Tiempo entre sesiones recomendado 2–4 semanas 4–6 semanas
Tasa de HPI (fototipos III-IV) 18–28% 8–14%*
Tasa de HPI (fototipos V-VI) 30–45% 12–18%*
Fenómeno de rebote (a 3 meses) 15–25% 5–10%*
Recidiva al año (sin mantenimiento) 55–70% 25–40%*
Eritema prolongado > 1 semana 8–15% 2–5%*
Hipopigmentación en confeti 3–8% (a fluencias > 4 J/cm²) 1–3% (a fluencias habituales)*
Satisfacción del paciente (VAS 0–10) 5.9 ± 1.8 7.8 ± 1.3*
Eficacia en melasma dérmico aislado Limitada (componente dérmico responde parcialmente) Moderada–Buena (especialmente con FLA 1064 nm)*
Compatibilidad con tratamiento tópico concomitante Sí: hidroquinona, ácido tranexámico, retinoides (con pausa 48–72h previa) Sí (mismas recomendaciones)
Nivel de evidencia (escala Oxford) Nivel 2b–3a (ECA pequeños, series de casos con comparador) Nivel 1b–2b (ECA moderados, metaanálisis de series)*

* p < 0.05 respecto al grupo Nd:YAG Q-switched en estudios comparativos directos. MASI: Melasma Area and Severity Index, HPI: hiperpigmentación posinflamatoria, FLA: lente difractivo fraccionado, VAS: escala visual analógica, ECA: ensayo clínico aleatorizado.

 

Tabla 3. Parámetros terapéuticos recomendados según tipo de lesión y tecnología:

TIPO DE LESIÓN TECNOLOGÍA LONGITUD DE ONDA FLUENCIA (J/CM²) TAMAÑO DE SPOT (MM) Nº SESIONES ESTIMADAS OBSERVACIONES CLAVE
Melasma epidérmico (Fototipo II-III) Nd:YAG Q-sw 1064 nm (toning) 1064 nm 1.4–2.5 6–8 6–10 3–4 pases/sesión, evitar stacking, pretratamiento HQ 4%
Melasma epidérmico (Fototipo II-III) Picosegundo 755 nm (FLA o plano) 755 nm 0.71–1.5 6–8 3–5 Primera línea, FLA preferido para patrón difuso
Melasma mixto/dérmico (Fototipo III-V) Picosegundo 1064 nm + FLA 1064 nm 0.4–0.8 3–6 4–6 Tecnología de elección en Fototipo IV-V, menor HPI, mayor penetración dérmica
Lentigos solares (Fototipo II-III) Nd:YAG Q-sw 532 nm 532 nm 2.5–5.0 3–5 1–2 Pulsos únicos por lesión, criterio de evaluación: whitening inmediato
Lentigos solares (Fototipo II-III) Picosegundo 532 nm 532 nm 0.3–0.8 3–4 1–2 Aclaramiento 90% en 1 sesión en lesiones epidérmicas aisladas
Lentigos solares (Fototipo IV-V) Picosegundo 1064 nm 1064 nm 0.5–1.2 4–6 2–3 Evitar 532 nm en Fototipo > III por riesgo de HPI epidérmica
Nevus de Ota (Fototipo II-IV) Nd:YAG Q-sw 1064 nm 1064 nm 5–8 4–5 6–10 Longitud de onda preferida por penetración dérmica, múltiples sesiones necesarias
Nevus de Ota (Fototipo III-V) Picosegundo 1064 nm 1064 nm 1.0–2.0 3–4 5–8 Superior en aclaramiento (78% vs 62% a 8 sesiones) con menor HPI (6.9% vs 22.4%)
Efélides (Fototipo II-III) Nd:YAG Q-sw 532 nm o Picosegundo 532 nm 532 nm 1.5–3.0 (ns) / 0.3–0.6 (ps) 3–5 1–3 Respuesta excelente con ambas tecnologías, fotoprotección post-tratamiento obligatoria para evitar recidiva estacional
Tatuaje negro/oscuro Nd:YAG Q-sw 1064 nm o Picosegundo 1064 nm 1064 nm 4–8 (ns) / 1.0–3.0 (ps) 3–6 6–12 (ns) / 3–8 (ps) Picosegundo reduce 4–5 sesiones en promedio vs ns para mismo nivel de aclaramiento
Tatuaje azul/verde Picosegundo 730–755 nm 730–755 nm 0.5–2.0 4–6 4–8 Primera línea, ns alexandrita 755 nm como alternativa, pobre respuesta con 1064 nm solo
Tatuaje rojo/naranja Nd:YAG Q-sw 532 nm o Picosegundo 532 nm 532 nm 3–6 (ns) / 0.4–1.0 (ps) 3–5 4–8 Riesgo de reacción alérgica a pigmentos con contenido de mercurio (cinabrio), test previo recomendado

Abreviaciones: Q-sw = Q-switched, ns = nanosegundos, ps = picosegundos, HQ = hidroquinona, FLA = lente difractivo fraccionado (Focus Lens Array), HPI = hiperpigmentación posinflamatoria. Nota: Los parámetros indicados son referenciales, deben ajustarse según el equipo específico, el fototipo individual y la respuesta clínica observada.

 

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