Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.20.48.002
AUTORES
- Pablo De Fez Febré. FEA Psiquiatría Hospital Obispo Polanco Teruel (España).
- Andrea Soriano Barrera. Enfermería Centro Salud Rural Teruel (España).
- Sara Plou Izquierdo. Médico de Atención Primaria CS de Sarrión Teruel (España).
- Cristina Gargallo Martínez. FEA Urgencias Hospital Obispo Polanco Teruel (España).
- Alberto Muñoz Vos. MIR MFyC de la Unidad Docente de Teruel (España).
- Carlos Antonio Utria Hernández. FEA Urgencias H. Obispo Polanco Teruel (España).
RESUMEN
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo que, aunque típicamente diagnosticado en la infancia, persiste en la edad adulta en un porcentaje significativo de casos1. Estudios epidemiológicos estiman que entre el 2% y el 5% de la población adulta podría cumplir criterios para TDAH, aunque la mayoría permanece sin diagnóstico ni tratamiento1,2. La presencia de TDAH no solo incrementa el riesgo de disfunción académica, laboral y social, sino que constituye un importante factor de vulnerabilidad para el desarrollo de trastornos por uso de sustancias (TUS), especialmente con inicio temprano y mayor gravedad clínica3.
Diversas investigaciones han demostrado que los adultos con TDAH presentan tasas más elevadas de adicciones, consumos más precoces y cursos más complicados, comparado con personas sin este trastorno3,4. Por otro lado, en contextos clínicos de adicciones, se ha descrito una prevalencia de TDAH cercana al 23%, configurando un perfil dual que con frecuencia pasa inadvertido5. El tratamiento integral de ambos trastornos mejora la adherencia, reduce el craving y permite un abordaje más efectivo del consumo. En este sentido, la utilización de fármacos no estimulantes como atomoxetina constituye una estrategia de elección en pacientes con TDAH y comorbilidad adictiva a estimulantes, debido a su eficacia demostrada sobre la sintomatología atencional y su nulo potencial de abuso4,5.
Presentamos el caso de un varón joven que ingresa en una Unidad de corta estancia psiquiátrica para desintoxicación de cocaína, donde se identifica por primera vez sintomatología sugestiva de TDAH no diagnosticado previamente, iniciándose tratamiento con atomoxetina que permite una mejor evolución clínica y facilita la posterior rehabilitación.
PALABRAS CLAVE
TDAH en adultos; trastorno por uso de sustancias; cocaína; atomoxetina; diagnóstico dual.
ABSTRACT
Attention-deficit/hyperactivity disorder (ADHD) is a neurodevelopmental disorder that, although typically diagnosed in childhood, persists into adulthood in a significant proportion of cases1. Epidemiological studies estimate that between 2% and 5% of the adult population may meet criteria for ADHD, although most remain undiagnosed and untreated1,2. The presence of ADHD not only increases the risk of academic, occupational, and social dysfunction but also constitutes a major vulnerability factor for the development of substance use disorders (SUD), particularly with earlier onset and greater clinical severity3.
Multiple studies have demonstrated that adults with ADHD present higher rates of addictions, earlier initiation of substance use, and more complex clinical courses compared with individuals without the disorder3,4. Conversely, in addiction treatment settings, the prevalence of ADHD has been reported to be approximately 23%, shaping a dual-diagnosis profile that often goes unrecognized5. Comprehensive treatment of both conditions improves adherence, reduces craving, and enables a more effective approach to substance use. In this regard, the use of non-stimulant medications such as atomoxetine represents a treatment of choice in patients with ADHD and comorbid stimulant use disorders, due to its proven efficacy in improving attentional symptoms and its lack of abuse potential4,5.
We report the case of a young adult male admitted to a short-stay psychiatric unit for cocaine detoxification, where symptoms suggestive of previously undiagnosed ADHD were identified. Treatment with atomoxetine was initiated, leading to improved clinical outcomes and facilitating subsequent rehabilitation.
KEY WORDS
Adult ADHD, substance use disorder, cocaine, atomoxetine, dual diagnosis.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Varón de 23 años, sin antecedentes psiquiátricos formales en la infancia o adolescencia más allá de algunas dificultades escolares inespecíficas, que acude inicialmente a seguimiento por Unidad de Conductas Adictivas (UCA) a los 22 años, en el contexto de un consumo progresivo y descontrolado de cocaína. Durante ese primer contacto, se consignó un consumo diario aproximado de un gramo de cocaína por vía nasal, que el paciente refería utilizar “para poder funcionar”. Sorprendentemente, describía que la sustancia no le generaba euforia ni hiperactivación, sino una sensación de tranquilidad y claridad, utilizándola incluso antes de dormir sin experimentar insomnio, a diferencia de amistades de consumo.
Tras varios meses de asistencia intermitente a la UCA, con intentos fallidos de reducción del consumo, el paciente ingresó voluntariamente en una Unidad de Corta Estancia de Psiquiatría (UCE) para desintoxicación supervisada, planificándose su paso posterior a comunidad terapéutica para deshabituación. Durante las entrevistas motivacionales realizadas en la UCE, se exploró con más detalle su historia evolutiva, identificándose múltiples elementos retrospectivos compatibles con un TDAH de inicio en la infancia: dificultades sostenidas de concentración desde primaria, tendencia a no terminar tareas, olvidos frecuentes, comportamiento impulsivo (con cambios bruscos de actividad sin prever consecuencias), así como inquietud motora significativa en el colegio. Estos rasgos pasaron desapercibidos o fueron atribuidos en su entorno a la desorganización familiar (padres con conflictos constantes, bajo nivel de supervisión y reglas laxas).
A nivel clínico, durante su estancia en planta, el paciente mostró elevada distractibilidad, dificultades para mantener conversaciones extensas sin desviarse a otros temas, respuestas impulsivas y cierto componente de impaciencia psicomotora, corroborado por observación directa y por la información recabada en entrevistas estructuradas. Dado el contexto de abstinencia supervisada, se realizó diagnóstico de probable TDAH persistente, explicando la vulnerabilidad biológica que facilitó la adicción a cocaína, sustancia que paradójicamente ejercía en él un efecto de “automedicación”.
Se decidió iniciar tratamiento con atomoxetina, titulado gradualmente hasta 40 mg/día, con excelente tolerancia y sin reportar efectos adversos. Durante las semanas siguientes el paciente evidencia notable mejoría de la capacidad atencional, reducción de su impulsividad verbal y mayor autorregulación emocional. Al alta, tras completar el programa de desintoxicación, fue derivado a comunidad terapéutica donde logró mantener la abstinencia, consolidando además hábitos de organización personal y estrategias conductuales adquiridas durante el seguimiento en psiquiatría dual.
DISCUSIÓN
El caso presentado ejemplifica cómo el TDAH puede permanecer inadvertido en un adulto joven, especialmente en contextos de familias disfuncionales donde las conductas desatentas o impulsivas tienden a normalizarse o atribuirse a factores ambientales. Esta falta de diagnóstico precoz constituye un factor de riesgo conocido para el desarrollo posterior de trastornos por uso de sustancias, siendo la cocaína y otros estimulantes consumidos con frecuencia como forma de automedicación, dada su capacidad de “transitoriamente” mejorar la atención y reducir la inquietud interna en individuos con TDAH3,5.
Es particularmente relevante el fenómeno descrito por el paciente: el consumo de cocaína le proporcionaba una sensación de calma, contraria a la activación típica en sujetos sin TDAH, reforzando el modelo neurobiológico de déficit dopaminérgico en circuitos fronto-estriatales implicados en el TDAH1,3. Este patrón clínico ha sido documentado en la literatura como marcador indirecto de vulnerabilidad, siendo habitual que personas con TDAH perciban efectos paradójicos tras el uso de estimulantes ilícitos3.
El inicio de tratamiento con atomoxetina, un inhibidor selectivo de la recaptación de noradrenalina sin potencial adictivo, se mostró eficaz y seguro en este paciente, facilitando la mejora de los síntomas atencionales y el control de impulsividad, sin riesgo de reforzamiento de circuitos de recompensa alterados4,5. La atomoxetina se considera tratamiento de primera línea en casos de TDAH con comorbilidad a estimulantes, dada la evidencia de menor riesgo de mal uso frente a psicoestimulantes4. Su uso, además, se ha asociado a mayor retención en programas de adicciones y mejor adherencia terapéutica5.
Este caso subraya la necesidad de mantener un alto índice de sospecha y aplicar protocolos sistemáticos de cribado de TDAH en adultos que acuden a consulta por consumo de sustancias, dado que el tratamiento del TDAH no solo mejora la sintomatología cognitiva y conductual, sino que actúa indirectamente como factor protector frente a recaídas y abandonos prematuros de los programas de deshabituación5.
CONCLUSIÓN
El TDAH en adultos continúa siendo una entidad infradiagnosticada, pese a su alta prevalencia y sus implicaciones en el desarrollo de adicciones. Este caso ilustra cómo el reconocimiento y tratamiento adecuado de un TDAH previamente no identificado, en el contexto de una adicción a cocaína, puede transformar el curso clínico, favoreciendo la adherencia a programas de deshabituación y mejorando el pronóstico funcional. La atomoxetina constituye una opción terapéutica de gran valor en estos casos, al ofrecer eficacia sintomática sin incrementar el riesgo de abuso, destacando la importancia del manejo dual e interdisciplinario.
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