Delirium en la población anciana hospitalizada. Una perspectiva multifactorial

24 febrero 2025

 

AUTORES

  1. Vanesa Mallén Escobedo. Enfermera en Anestesia y Reanimación en Hospital Universitarios Lozano Blesa (Zaragoza). España.
  2. Irene Cano Talavera. Enfermera en Anestesia y Reanimación en Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa (Zaragoza) España.
  3. Ricardo Andrés Mora Rubio. Enfermero en Unidad de Cuidados Intensivos Neonatal en Hospital Universitario Lozano Blesa (Zaragoza) España.
  4. Iris Beatriz Roy del Ruste. Enfermera en Anestesia y Reanimación en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
  5. Nuria Gutiérrez Barragán. Enfermera en Bloque Quirúrgico en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.

 

RESUMEN

El Delirium o Síndrome Confusional Agudo (SCA) es un fenómeno frecuente en la población anciana hospitalizada, caracterizado por su alta prevalencia, pero escaso reconocimiento, infradiagnóstico y tratamiento inadecuado. Este síndrome de causa orgánica y multifactorial es comúnmente tratado con contención farmacológica y mecánica, aunque estas soluciones no abordan las causas subyacentes más profundas, como las condiciones institucionales de los hospitales. La pérdida de identidad y dignidad, junto con la rutina hospitalaria, exacerbar el sufrimiento psíquico y sociocultural del paciente, afectando gravemente su calidad de vida tras el alta hospitalaria.

El delirium en ancianos hospitalizados se caracteriza por alteraciones en la conciencia, atención y funciones cognitivas. Las repercusiones sociales y económicas son significativas, aumentando los costos hospitalarios y el riesgo de institucionalización. Factores fisiológicos y socioculturales, como el estrés, la deprivación del sueño y la inmovilización, son fundamentales en su desarrollo.

El diagnóstico del delirium suele ser tardío e inadecuado, aunque el 40% de los casos pueden prevenirse con intervenciones ambientales efectivas. Estas intervenciones, como la inclusión de familiares y técnicas centradas en la persona, han demostrado ser eficaces y económicas. Es necesario reconsiderar las prácticas hospitalarias para evitar un tratamiento farmacológico exclusivo y excesivo y promover un cuidado desde una perspectiva más multifactorial, fortaleciendo la autonomía y dignidad de los ancianos hospitalizados.

PALABRAS CLAVE

Delirium, síndrome confusional agudo, hospitalización, envejecimiento, anciano.

ABSTRACT

Delirium or Acute Confusion Syndrome (ACS) is a common phenomenon in the elderly hospitalized population, characterized by its high prevalence but low recognition, underdiagnosis and inadequate treatment. This syndrome of organic and multifactorial causes is commonly treated with pharmacological and mechanical restraint, although these solutions do not address the deeper underlying causes, such as the institutional conditions of hospitals. The loss of identity and dignity, together with the hospital routine, exacerbate the patient’s psychological and sociocultural suffering, seriously affecting their quality of life after hospital discharge.

Delirium in hospitalized elderly is characterized by alterations in consciousness, attention, and cognitive functions. The social and economic repercussions are significant, increasing hospital costs and the risk of institutionalization. Physiological and sociocultural factors, such as stress, sleep deprivation and immobilization, are essential in its development.

The diagnosis of delirium is usually late and inadequate, although 40% of cases can be prevented with effective environmental interventions. These interventions, such as the inclusion of family members and person-centered techniques, have been shown to be effective and cost-effective. It is necessary to reconsider hospital practices to avoid exclusive and excessive pharmacological treatment and promote care from a more multifactorial perspective, strengthening the autonomy and dignity of hospitalized elderly people.

KEY WORDS

Delirium, acute confusional syndrome, hospitalization, aging, elderly.

INTRODUCCIÓN

El Delirium o Síndrome Confusional Agudo (SCA) es un fenómeno frecuente entre la población anciana durante su hospitalización, siendo un problema angustioso y difícil que supone una amenaza durante la experiencia de atención. Es extremadamente común, aunque no se reconoce, se infradiagnostica y se encuentra maltratado1,2.

Se trata de un síndrome de causa orgánica y multifactorial. No obstante, las causas más reconocidas y estudiadas son las fisiológicas como: la infección, la insuficiencia orgánica o los medicamentos administrados (principalmente los sedantes). Al ser la fisiológica la causa más conocida, los tratamientos habituales y prácticamente exclusivos son la contención farmacológica y/o mecánica que generan riesgos biomédicos como la somnolencia, la inmovilización o la desnutrición del anciano, pero también problemas sociales como la violencia estructural, la dependencia, la pasividad o la medicalización1,2.

Estos tratamientos no son soluciones absolutas y eficaces en la mayoría de los casos, pues ignoran causas más profundas que se han reconocido como determinantes en la aparición del delirium en el paciente anciano hospitalizado como son las condiciones institucionales en los hospitales. Este factor genera sufrimientos psíquicos o angustia sociocultural debido al reduccionismo biológico, la pérdida de identidad y dignidad, la vida rutinaria y restrictiva y la monotonía del hospital. Desafortunadamente, el delirium en el paciente anciano se subestima y no se reconoce la importancia de las causas socioculturales hospitalarias subyacentes por lo que se maneja de forma inapropiada mediante la exclusividad de la medicalización. Esto interfiere gravemente en la calidad de vida del anciano cuando vuelve al hogar1.

El delirium es un proceso habitual en pacientes ancianos en la práctica cotidiana sanitaria. Sin embargo, se ha limitado a una etiología neurobiológica y un tratamiento exclusivamente farmacológico generando malestar tanto en el anciano como en el profesional.

OBJETIVO

Revisar la literatura científica para conocer que se ha estudiado sobre el Delirium en la población anciana hospitalizada y analizar sus condicionantes desde una perspectiva multifactorial.

METODOLOGÍA

Se ha realizado una búsqueda bibliográfica en diversas bases de datos científicas como Science Direct, Scielo, Pubmed, Dialnet Plus y Scholar, utilizando diferentes combinaciones entre múltiples palabras claves siendo las principales delirium, hospitalización y anciano; filtros, como la limitación de tiempo a artículos de los últimos diez años y booleanos, siendo el más utilizado “AND”.

El objetivo fue recopilar información sobre el delirium y su relación con la población anciana hospitalizada desde una perspectiva multifactorial. Para ello, se realizó una primera selección de los artículos por el interés generado en sus títulos, una segunda selección por el resumen y una definitiva tras una lectura completa del documento, seleccionado los que más de adecuaban al estudio. Posteriormente, se hizo un estudio profundo de los 8 artículos seleccionados para poder realizar una exposición detallada del tema a estudiar.

RESULTADOS

El delirium es un trastorno cognitivo importante en el anciano hospitalizado tanto por su gran prevalencia como por sus complicaciones. Se caracteriza por una alteración de la conciencia, de la atención y de otras funciones cognitivas como la orientación espacio-temporal, el lenguaje o la percepción. Los pacientes pueden presentar malinterpretaciones de la realidad, alucinaciones y comportamientos agresivos, de letargo o miedo y provocar trastorno del ciclo vigilia-sueño3,4.

Respecto a su importante prevalencia, entre el 20 al 40% de los ancianos ingresados lo presentan en algún momento de su estancia, siendo especialmente prevalente en un posoperatorio (10 al 52%). En cuanto a la mortalidad, dentro del hospital varía del 11 al 41% , aumentando su predisposición en ingresos mayores a siete días. La mortalidad global oscila entre el 10 al 65% a largo plazo y el 35% fallecen en el primer año tras el episodio3.

La mayor repercusiones son desde el punto de vista social y económico, ya que los pacientes requieren cuidados sanitarios especiales y supone mayores costos por el riesgo de caídas, la prolongación de las estancias hospitalarias o por el mayor riesgo de una institucionalización posterior. Una vez iniciada esta cascada de eventos se culmina en la pérdida de independencia, deterioro de la calidad de vida, de la actividad social previa del anciano y de la dinámica familiar3,4.

A pesar de ser un trastorno tan común, se desconocen con exactitud los mecanismos que lo producen. Se ha demostrado que las demandas fisiológicas pueden desbordarse en situaciones de estrés como una hospitalización por una enfermedad aguda o por intervención quirúrgica, lo que puede desubicar y confundir al anciano y desembocar en el delirium3. No obstante, se ha reconocido como factores socioculturales pueden resultar fundamentales en la predisposición a su desarrollo. Dentro de estos factores predisponentes destacan los psicosociales en los que se encuentra el estrés, la depresión o el escaso apoyo familiar o social, así como, los factores ambientales relacionados con la hospitalización como el entorno desconocido, la deprivación del sueño y sensorial, la inmovilización, el dolor, la realización de pruebas diagnósticas o técnicas invasivas o restrictivas3.

Al ser un fenómeno poco reconocido, su diagnóstico es tardío e inadecuado. De hecho, el 40% de los casos pueden prevenirse y dos tercios no se reconoce5. A pesar de ello, se ha demostrado que una intervención ambiental precoz puede resultar más eficaz y económica que otros tratamiento una vez instaurado el delirium. Mientras, para los enfoque biomédicos no hay evidencia y efectividad convincente a pesar de ser los más expandidos y primera opción3,4. Entre las técnicas no biomédicas más eficaces se encuentra: incorporar familiares, técnicas grupales y de ocio, reconocer y reforzar la identidad individual, proporcionar información constante, proporcionar objetos personas, etcétera3. También, se ha demostrado la importancia de la educación a profesionales en estrategias multifactoriales centradas en la persona4.

La estancia hospitalaria está marcada por medidas de seguridad que ayudan al aislamiento social y la anulación de la persona, lo que tiene notables consecuencias en la situación cognitiva del anciano al despojarle de todo aquello que lo identifica como persona, incluso su independencia6.

Aunque desde las políticas sanitarias se tiene como objetivo fomentar la autonomía en la población anciana son poco reconocidos los efectos negativos de la rutina hospitalaria. El resultado es un deterioro del bienestar y dependencia de los ancianos, circunstancia que no es consecuencia del envejecimiento, sino con el uso inadecuado de la presentación asistencial. La posición dominante de la biomedicina sobre los procesos fisiológicos y el cuerpo lleva a una medicalización que en el caso del anciano hospitalizado se enfoca exclusivamente en el tratamiento de la enfermedad aguda que provoca el ingreso sin considerar la vulnerabilidad traducida en delirium que genera el no considerar la capacidad de agencia del anciano, sus normas socioculturales y el gran valor simbólico que da a su independencia7,8.

El delirium actúa contra uno de los pilares de la atención centrada en la persona, ya que reduce la capacidad de los ancianos de participar en su propia atención5. Sería fundamental una reorganización de las instituciones mediante medidas como el fortalecer el sentimiento de hogar o reconsiderar la agencia de los ancianos. Pero estas medidas se ven muy limitadas por la falta de recursos estructurales como la insuficiencia de personal, materiales o formación en atención centrada en la persona6.

CONCLUSIÓN

A pesar de ser poco reconocido, el delirium en pacientes ancianos hospitalizados es un fenómeno complejo y desafiante que debería considerar otros enfoques exclusivamente farmacológicos en los que se considere la repercusión de la dinámica y rutina dentro del hospital. Desde la perspectiva multifactorial se puede entender el delirium del paciente anciano hospitalizado como una expresión de angustia ante su enfermedad, las prácticas invasivas, la separación de su identidad social o la situación de dependencia total.

El delirium lleva inevitablemente a reflexionar sobre la influencia del ámbito hospitalario. Es un tema poco tratado debido a la gran delicadeza que acompaña y a estar fuertemente reforzado por una frecuente etiología fisiológica que respalda un tratamiento farmacológico y de contención que, aunque no suele resolver el problema profundo y no siempre da los efectos positivos esperados, sí que lo hace moralmente menos incómodo.

BIBLIOGRAFÍA

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