Desprendimiento de retina regmatógeno. Artículo monográfico

28 abril 2024

 

AUTORES

  1. Julia Úcar Martín. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  2. María Pilar Francés Zalba. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  3. David Gutiérrez Piquero. Enfermero en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  4. Judit Liarte Mariñoso. Enfermera en Hospital San Juan de Dios (Zaragoza).
  5. Beatriz Perna Enjuanes. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  6. Aidee Moreno Garuz. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).

 

RESUMEN

El desprendimiento de retina (DR) es una patología que podemos ver de forma frecuente en el quirófano. Existen diferentes tipos, sin embargo, el más frecuente es el desprendimiento de retina regmatógeno (DRR). Actualmente existen muchas posibilidades terapéuticas que se pueden combinar entre sí y que han demostrado ser muy eficaces. El objetivo de este artículo es ampliar el conocimiento sobre esta afección a través de la epidemiología, los factores de riesgo, las manifestaciones clínicas, el diagnóstico, el tratamiento y también poner énfasis en la importancia de la diagnóstico y actuación precoz, así como en una buena educación poblacional dando importancia de acudir a revisiones periódicamente.

PALABRAS CLAVE
Desprendimiento de retina, vitrectomía, ojo, desprendimiento de retina regmatógeno.

ABSTRACT
Retinal detachment (RD) is a pathology that we can frequently see in the operating room. There are different types, however the most common is rhegmatogenous retinal detachment (RRD). Currently there are many therapeutic possibilities that can be combined with each other and that have proven to be very effective. The objective of this article is to expand the knowledge about this condition through epidemiology, risk factors, clinical manifestations, diagnosis, treatment and also to emphasize the importance of diagnosis and early action as well as a good population education on the importance of going to reviews.

KEY WORDS

Retinal detachment, vitrectomy, eye, rhegmatogenous retinal detachment.

DESARROLLO DEL TEMA

El desprendimiento de retina (DR) es la consecuencia final de muchas de las afecciones que sufren la retina y el vítreo y que pueden llevar a la ceguera1. Se podría definir como la situación en la que el epitelio pigmentario (EPR) que tiene la retina se separa de ésta, producido por el paso de líquido desde la cavidad vítrea hasta el espacio subretiniano. Es un proceso agudo, con evolución lenta y silenciosa2.

Existen tres tipos de desprendimiento en dependencia de la causa que lo provoca; por tracción, en el que el humor vítreo ejerce una “tracción” sobre la retina, seroso o exudativo en el que, por una proliferación anormal de vasos coroideos, la retina se desplaza hacia el humor vítreo y, por último, regmatógeno (DRR). En este artículo, nos centraremos en este último tipo, en el que se genera un agujero, desgarro o desinserción retiniana que condiciona lo explicado en el párrafo anterior. Es considerado el más frecuente2.

EPIDEMIOLOGÍA:

Tiene una incidencia de entre 6,3 y 17,9 por cada 100.000 personas, pero esta puede cambiar en función de la localización geográfica3, pudiendo ser más común en población del sudeste asiático en comparación con una persona de raza blanca europea ya que tienen un mayor riesgo de desarrollar miopía además de poseer una longitud axial mayor4.

Es más frecuente entre personas de 50-70 años del género masculino, aunque la diferencia con las mujeres no es muy grande (60% hombres y 40% mujeres)2. Respecto a los niños, los DR pediátricos corresponden al 0,5 – 8 % del total1.

Además, la incidencia entre personas miopes es de 0,7-6 %, considerándose el mayor factor de riesgo para el desarrollo de DRR así como entre pacientes operados de catarata y pseudofáquicos, es decir, aquellos a los que les han sustituido su cristalino por una lente, en donde es de entre 1 y 3 %2.

FACTORES DE RIESGO:

La probabilidad de aparición de un DRR está elevada en personas con adelgazamiento en áreas retinianas que ya existían previamente como ocurre en la degeneración reticular o que presentan lesiones en la retina como ocurre en la degeneración reticular, en los agujeros retinianos atróficos y en la diálisis retiniana por traumatismos previos o idiopáticos5.

Existe un alto riesgo de aparición de DRR en pacientes con miopía siendo 4 veces mayor que una persona emétrope en el caso de entre 1 y 3 dioptrías y 10 veces en el caso de superar las tres3.

Otro aspecto que condiciona muy favorablemente la aparición de DRR es la operación de catarata con inclusión de una lente intraocular ya que provoca una aceleración en la licuefacción del humor vítreo al disminuir la concentración de ácido hialurónico1. El riesgo se encuentra entre un 0,5% y 0,6%5, y va aumentando progresivamente hasta 10 años después, donde la probabilidad de aparición es 6-7 veces superior3.

Otros factores de riesgo serían; antecedentes familiares de DR, retinopatía diabética, vitreo retinopatía hereditaria, o prematuridad3, así como golpes en la región frontal de la cabeza, grandes esfuerzos físicos, preeclampsia, glomerulonefritis o tumores, tanto malignos como es el caso del melanoma en la coroides, como benignos cuando se produce una proliferación de vasos en la retina2.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS:

El paciente suele referir pérdida progresiva de visión desde la periferia hacia el centro de manera lenta, además de destellos de luz denominados fotopsias4. También puede describir la aparición de pequeñas moscas volantes denominadas miodesopsias. Estas son muy frecuentes a partir de los 40 años y no tienen por qué indicar ninguna patología. Para distinguirlas, en el caso de DRR estas moscas serán múltiples, aparecerán de forma repentina y estarán acompañadas por otros síntomas2.

Según la localización del DRR, los síntomas serán diferentes; si aparece en la parte superior de la retina, estos aparecerán de manera brusca e irán empeorando conforme avance el día y si aparecen en la parte inferior, pueden pasar desapercibidos hasta llegar a la mácula2.

Si observásemos el ojo a través del oftalmoscopio, podríamos encontrar signos como cambio de color de la retina con aspecto moteado, vasos tortuosos y muy oscuros y disminución del reflejo luminoso (2), así como una disminución en la presión intraocular entre otros4.

DIAGNÓSTICO:

Lo primero que se debe realizar para diagnosticar un DRR es un fondo de ojo tras haber aplicado fármacos midriáticos tópicos. Se podría realizar también con otros métodos como ultrasonido, tomografía computarizada, tomografía de coherencia óptica (TCO) o resonancia magnética4.

Podremos observar que la retina tiene forma ondulada y es móvil y además, estará asociada generalmente a desprendimiento vítreo posterior si el DRR es reciente. En el caso en el que se hubiese producido tiempo atrás, la retina estará más delgada y puede presentar pliegues producidos por proliferación vítreoretiniana y por quistes retinianos4.

En el caso del DRR, existen unos postulados denominados “Líneas de Linkoff” que permiten encontrar dónde se ha producido la rotura retiniana. Inicialmente existían 44, sin embargo David Wong creó seis nuevas reglas para los casos en los que los DRR no cumplen ninguna de las anteriores5.

TRATAMIENTO:

El tratamiento generalmente es quirúrgico. La técnica de elección dependerá de diversos aspectos como la localización, el tamaño, el número de desgarros, el estado del cristalino, el riesgo de recidiva, así como la capacidad del paciente para mantenerse en una determinada postura2,3,6.

Todas las opciones terapéuticas tienen un objetivo similar; por una parte, lograr el éxito anatómico consiguiendo la cicatrización de los desgarros y el sellado de la retina y por otra parte el éxito funcional que corresponde con la recuperación de la agudeza visual6.

Podemos destacar: la fotocoagulación con láser, la crioterapia, en la que se congelan los tejidos circundantes al desgarro, la retinopexia neumática, en la que se introduce gas en el interior del ojo formando una burbuja, la vitrectomía en la que se extrae el humor vítreo, el drenaje del líquido subretiniano y, por último la colocación anillo escleral o cierre esclerótico en el que se inserta una banda en la esclera para conseguir una presión externa sobre el ojo para evitar la extensión del desprendimiento2.

En ocasiones se pueden combinar varias técnicas, como es el caso de la colocación del anillo y la vitrectomía posterior, que han demostrado tener alta probabilidad de éxito anatómico en los casos de desgarros múltiples o DR total. A pesar de su eficacia, esta combinación puede conllevar una serie de consecuencias como una recuperación visual más larga, así como la aparición de miopía o de retinopatía proliferativa. Esta última es la causa más común de que la cirugía no tenga un resultado positivo y consiste en la formación de una membrana en la superficie de la retina desprendida y del vítreo a partir del epitelio pigmentario de la retina, de las células gliares y de otras células4,6.

Se ha demostrado que la tasa de éxito tanto funcional como anatómico aumenta si la cirugía se realiza de forma precoz dentro de la primera semana. Es por ello, que hay que darle mucha importancia al diagnóstico precoz, a la actuación precoz, así como educación para la salud hacia la población sobre la importancia de hacerse revisiones periódicas6.

El resultado final tras el tratamiento va a depender de factores como la magnitud, la localización y el tiempo de evolución del DRR, siendo este último factor el más importante. Según un estudio, en el 85% de los pacientes la cirugía fue exitosa y el 15% restante pueden necesitar más intervenciones. A nivel quirúrgico, en el 80-90% de las intervenciones se consigue volver a recolocar la retina, sin embargo, la recuperación de la agudeza visual es un proceso lento que en muchos casos no llega a ser completo2.

BIBLIOGRAFÍA

1. Ivón S, Polanco L, Rivera GD, Rodríguez WB. Epidemiología del desprendimiento de la retina regmatogénica. 2021;33(2):1–14. Disponible en: https://revoftalmologia.sld.cu/index.php/oftalmologia/article/view/1005

2. Josefina del Carmen Cano Reyes D, Dra Nadia Inés Infante Tavio I, Dra Lourdes González Guerrero I, Dra Sonia Rafaela Fernández Pérez III Dra Dania Herrera Cutié I Policlínico Docente II, Juan Finlay C, de Cuba S, et al. ARTÍCULO DE REVISIÓN Desprendimiento de retina: una revisión bibliográfica necesaria. Medisan. 2015;19(1):78.

3. Zambrano Arteaga DK. Manejo del desprendimiento de retina regmatógeno TT – Management of rhegmatogenous retinal detachment. Cambios rev méd [Internet]. 2022;21(1):709. Disponible en: https://revistahcam.iess.gob.ec/index.php/cambios/article/view/709/564%0Ahttps://fi-admin.bvsalud.org/document/view/7m79p

4. Freire GMB, Vallejo GEE, Bosquez KMV. Actualización sobre patogenia, clínica y diagnóstico del desprendimiento de retina. J Am Heal [Internet]. 2020;3(2):117–28. Disponible en: https://www.jah-journal.com/index.php/jah/article/view/39/80%0Ahttps://www.jah-journal.com/index.php/jah/article/view/39

5. Sultan ZN, Agorogiannis EI, Iannetta D, Steel D, Sandinha T. Rhegmatogenous retinal detachment: A review of current practice in diagnosis and management. BMJ Open Ophthalmol. 2020;5(1):1–9.

6. Quezada-Osoria ML, Chirinos-Saldaña P, Adrianzén R. Factores relacionados al éxito anatómico y funcional de la cirugía por desprendimiento de retina regmatógeno. Instituto Regional de Oftalmología “Javier Servat Univazo” (2010 – 2019). Acta Medica Peru. 2023;40(3):205–13.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos