Determinantes sociales y control de la diabetes mellitus. Revisión bibliográfica sobre su impacto en el cuidado enfermero

21 enero 2026

 

AUTORES

  1. Cristina Revenga Pociello. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria UDMAFyC Huesca. España.
  2. Gracia Montagut Alegre. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
  3. Alegría Ferraz Burguete. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
  4. Vanesa Piquero Bernad. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
  5. Marta Ardanuy Gambau. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
  6. Barbara Sancho Brota. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria UDMAFyC Huesca. España.

 

RESUMEN

La diabetes mellitus constituye una de las principales enfermedades crónicas no transmisibles y un desafío prioritario para los sistemas sanitarios. Aunque su manejo clínico se basa en la monitorización glucémica, la dieta, la actividad física y la adherencia terapéutica, existe una creciente evidencia sobre la influencia de los determinantes sociales de la salud en su control y pronóstico. Factores como el nivel educativo, los ingresos, el entorno, el acceso a los servicios sanitarios y las redes de apoyo familiar condicionan significativamente la capacidad de autocuidado de las personas con diabetes. La enfermería, por su enfoque integral y su papel en la educación sanitaria, desempeña una función esencial en la detección de vulnerabilidades sociales y en la adaptación de los cuidados. Esta revisión bibliográfica analiza la relación entre los determinantes sociales y el control de la diabetes mellitus, así como las estrategias enfermeras orientadas a reducir las desigualdades en salud. Se revisaron publicaciones de 2018 a 2025 en PubMed, Scopus, CINAHL, Dialnet y Cochrane Library. Los resultados confirman que la atención enfermera basada en la equidad y la personalización del cuidado mejora la adherencia terapéutica, el control glucémico y la calidad de vida de las personas con diabetes.

PALABRAS CLAVE

Determinantes sociales de la salud, diabetes mellitus tipo 2, atención de enfermería, equidad en salud, autocuidado, cumplimiento y adherencia al tratamiento.

ABSTRACT

Diabetes mellitus is one of the leading noncommunicable chronic diseases and a major priority challenge for health systems worldwide. Although its clinical management is traditionally based on glycemic monitoring, diet, physical activity, and therapeutic adherence, growing evidence highlights the significant influence of social determinants of health on disease control and prognosis. Factors such as educational level, income, living environment, access to health services, and family support networks substantially condition the self-care capacity of people living with diabetes. Nursing, due to its holistic approach and its central role in health education, plays a key role in identifying social vulnerabilities and adapting care to individual needs.

This literature review analyzes the relationship between social determinants and diabetes mellitus control, as well as nursing strategies aimed at reducing health inequalities. Publications published between 2018 and 2025 were reviewed in PubMed, Scopus, CINAHL, Dialnet, and the Cochrane Library. The findings confirm that nursing care grounded in equity and personalized approaches improves therapeutic adherence, glycemic control, and quality of life among people with diabetes.

KEY WORDS

Social determinants of health, diabetes mellitus, type 2, nursing care, health equity, self-care, treatment adherence and compliance.

INTRODUCCIÓN

La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad metabólica caracterizada por la hiperglucemia crónica, derivada de alteraciones en la secreción o en la acción de la insulina. En la actualidad, constituye uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud estima que más de 500 millones de personas viven con diabetes, con una previsión de incremento significativo en las próximas décadas1. En España, la prevalencia estimada en población adulta alcanza cifras cercanas al 15 %, con un porcentaje relevante de casos no diagnosticados2.

A pesar de los avances terapéuticos y tecnológicos, persisten importantes desigualdades en el control metabólico y en la aparición de complicaciones. Estas diferencias no pueden explicarse únicamente por factores clínicos, sino que están estrechamente vinculadas a los determinantes sociales de la salud, entendidos como las condiciones en las que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen3.

La evidencia científica demuestra que las personas con menor nivel socioeconómico, menor alfabetización en salud o menor apoyo social presentan peores resultados clínicos, mayor riesgo de complicaciones y mayor utilización de recursos sanitarios4,5. En este contexto, la enfermería, por su cercanía al paciente y su visión integral del cuidado, desempeña un papel clave en la identificación de vulnerabilidades sociales y en la adaptación de las intervenciones terapéuticas6.

OBJETIVO

Analizar la evidencia científica sobre la influencia de los determinantes sociales de la salud en el control de la diabetes mellitus y revisar el papel de la enfermería en la reducción de desigualdades y en la promoción del autocuidado equitativo.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión narrativa de la literatura publicada entre enero de 2018 y junio de 2025 con el objetivo de analizar la influencia de los determinantes sociales de la salud en el control de la diabetes mellitus y el papel de la enfermería en la reducción de desigualdades. La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en las bases de datos PubMed, Scopus, CINAHL, Cochrane Library y Dialnet, seleccionadas por su relevancia en el ámbito sanitario y enfermero.

Para la estrategia de búsqueda se utilizaron descriptores DeCS y MeSH relacionados con social determinants of health, diabetes mellitus, health equity, nursing care, self-care y treatment adherence, combinados mediante operadores booleanos. Se aplicaron filtros de idioma español e inglés y de periodo temporal.

La búsqueda inicial identificó aproximadamente 210 registros. Tras la eliminación de duplicados, se revisaron 162 títulos y resúmenes, de los cuales 54 artículos fueron seleccionados para lectura a texto completo por su pertinencia temática y adecuación a los objetivos del estudio. Tras la lectura crítica, 32 documentos cumplieron los criterios de calidad metodológica, relevancia clínica y aplicabilidad al ámbito enfermero, y fueron incluidos en la síntesis narrativa final.

Se incluyeron revisiones sistemáticas, estudios observacionales, guías clínicas y documentos institucionales que abordarán la relación entre determinantes sociales y control de la diabetes, así como intervenciones enfermeras orientadas a la equidad y el autocuidado. Se excluyeron estudios centrados exclusivamente en abordajes farmacológicos sin componente social o educativo, así como artículos con baja calidad metodológica.

La información se organizó de forma narrativa en torno a determinantes estructurales, determinantes intermedios y estrategias enfermeras para la equidad en el cuidado, permitiendo una integración crítica de la evidencia disponible.

RESULTADOS

La literatura revisada pone de manifiesto que los determinantes estructurales de la salud, en particular el nivel socioeconómico y educativo, ejercen una influencia directa y sostenida sobre el control glucémico en las personas con diabetes mellitus. Diversos estudios muestran que las personas con menores ingresos presentan mayores dificultades para acceder a una alimentación saludable, mantener rutinas de actividad física adecuadas y cumplir con las recomendaciones terapéuticas, lo que se traduce en peores niveles de hemoglobina glucosiladaHbA1c y en un incremento del riesgo de complicaciones micro y macrovasculares7,8. Estas limitaciones no responden únicamente a decisiones individuales, sino a condicionantes estructurales que restringen las oportunidades reales de autocuidado.

El nivel educativo emerge como un factor estrechamente relacionado con la alfabetización en salud y la capacidad de manejar la enfermedad de forma autónoma. Una baja alfabetización en salud dificulta la comprensión del régimen terapéutico, la interpretación de resultados glucémicos y el uso adecuado de dispositivos de autocontrol, como glucómetros o sistemas de monitorización continua9. Esta situación incrementa la dependencia del sistema sanitario y favorece errores en el manejo diario de la diabetes, reforzando las desigualdades en resultados clínicos. La evidencia subraya que las intervenciones educativas deben adaptarse al nivel de comprensión del paciente para evitar que la información sanitaria, lejos de empoderar, actúe como un factor adicional de exclusión.

Junto a los determinantes estructurales, los determinantes intermedios desempeñan un papel modulador fundamental en la evolución de la enfermedad. El apoyo social, tanto familiar como comunitario, se asocia de forma consistente con una mejor adherencia terapéutica, menor carga emocional y mayor capacidad para mantener conductas saludables a largo plazo10. Las personas con redes de apoyo sólidas presentan mejores resultados en el control glucémico y menor incidencia de síntomas depresivos asociados a la diabetes. Por el contrario, el aislamiento social y la soledad no deseada se relacionan con un mayor riesgo de descompensaciones metabólicas, incremento de visitas a servicios de urgencias y peor percepción de la calidad de vida11.

El acceso a los servicios sanitarios constituye otro determinante intermedio de especial relevancia. Las barreras geográficas, organizativas y administrativas, particularmente presentes en entornos rurales o socioeconómicamente desfavorecidos, dificultan el seguimiento periódico y la continuidad asistencial12. La falta de accesibilidad a consultas de educación diabetológica, revisiones periódicas o programas de apoyo estructurado contribuye a un control subóptimo de la enfermedad y a una mayor utilización de recursos hospitalarios evitables.

En este contexto, la enfermería ocupa una posición central en el abordaje integral de la diabetes desde una perspectiva de equidad. Las intervenciones enfermeras personalizadas, basadas en la educación adaptada, la entrevista motivacional y la valoración integral del paciente, han demostrado mejoras significativas en el autocuidado, la adherencia terapéutica y la calidad de vida13,14. La capacidad de la enfermería para establecer una relación terapéutica continuada facilita la identificación precoz de barreras sociales, emocionales y económicas que condicionan el manejo de la enfermedad.

Asimismo, la coordinación intersectorial con servicios sociales y recursos comunitarios permite abordar necesidades que exceden el ámbito estrictamente clínico, como la inseguridad alimentaria, la falta de apoyo familiar o las dificultades económicas15. Esta colaboración resulta clave para diseñar planes de cuidados realistas y sostenibles, alineados con el contexto de vida de la persona. La evidencia revisada refuerza la idea de que integrar los determinantes sociales en la práctica enfermera no solo mejora los resultados clínicos, sino que contribuye de manera decisiva a reducir las desigualdades en salud asociadas a la diabetes mellitus.

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

La evidencia analizada en esta revisión pone de manifiesto una discrepancia relevante entre la práctica clínica habitual y las recomendaciones derivadas de la literatura científica en relación con el uso de la glucemia capilar en la consulta de enfermería. A pesar de tratarse de una técnica ampliamente implantada y percibida como accesible y útil, la glucemia capilar presenta limitaciones importantes cuando se utiliza como herramienta principal para valorar el control metabólico crónico de la diabetes mellitus. Su carácter puntual, la elevada variabilidad inter e intraindividual y la influencia de múltiples factores contextuales reducen su validez como indicador del control glucémico sostenido.

En contraste, la hemoglobina glicosilada se consolida de forma consistente como un marcador más robusto, estable y clínicamente relevante. Al integrar la glucemia media de los dos o tres meses previos, la HbA1c permite una valoración global del control metabólico y facilita una toma de decisiones terapéuticas más fundamentada. Reorientar la consulta de enfermería hacia la revisión periódica de este parámetro favorece una práctica más eficiente, alineada con los estándares de calidad asistencial y centrada en resultados en salud, optimizando además el tiempo clínico disponible.

Los resultados revisados subrayan asimismo la importancia de contextualizar cualquier herramienta de monitorización dentro de un proceso educativo estructurado. Tanto la automonitorización de la glucosa capilar como las nuevas tecnologías de monitorización continua alcanzan su máximo potencial cuando se integran en un modelo de atención centrado en la persona, con acompañamiento profesional, objetivos claros y revisión sistemática de resultados. En ausencia de este enfoque educativo, el uso de medidas aisladas puede generar confusión, ansiedad innecesaria o interpretaciones erróneas del estado metabólico.

Desde la perspectiva enfermera, estos hallazgos refuerzan la necesidad de adoptar un enfoque crítico y basado en la evidencia en la selección de indicadores de seguimiento. La práctica enfermera no debe centrarse en la acumulación de datos, sino en la utilización de aquellos parámetros que aportan mayor valor clínico y favorecen una toma de decisiones compartida con la persona con diabetes. En este sentido, la HbA1c, junto con la valoración de la adherencia terapéutica, los hábitos de vida y los determinantes sociales, constituye una base sólida para un seguimiento integral y personalizado.

Además, la creciente incorporación de herramientas digitales y sistemas de monitorización continua abre nuevas oportunidades para mejorar el control glucémico y la participación activa del paciente. No obstante, su implementación debe ir acompañada de formación específica para los profesionales de enfermería, así como de estrategias educativas que permitan traducir los datos obtenidos en acciones concretas de autocuidado. La tecnología, por sí sola, no garantiza mejores resultados si no se integra en un marco de acompañamiento clínico y educativo.

En conjunto, la evidencia revisada confirma que la glucemia capilar realizada de forma aislada en consulta tiene una utilidad limitada para valorar el control glucémico crónico de la diabetes mellitus y que su uso sistemático como principal criterio de seguimiento debería ser reconsiderado. Por el contrario, basar la consulta enfermera en la revisión periódica de la hemoglobina glicosilada, complementada con una educación sanitaria estructurada y una valoración integral de la persona, contribuye a mejorar la calidad del cuidado, la seguridad del paciente y la eficiencia del sistema sanitario.

Avanzar hacia una práctica enfermera orientada a indicadores de mayor valor clínico supone no solo una mejora técnica, sino también un paso hacia una atención más reflexiva, basada en la evidencia y centrada en las necesidades reales de las personas con diabetes mellitus.

BIBLIOGRAFÍA

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