AUTORES
- Paola Paco Sesé. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Lucía Subías Sánchez. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Marina Angusto Satué. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Nadia Abril Ruiz. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Rosa Naval Garcés. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Alejandro Torres Ruiz. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
Con el aumento de la esperanza de vida se ha producido un envejecimiento rápido de la población, lo que conlleva un aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas como la demencia. La demencia es un síndrome crónico y progresivo que se basa en la disfunción cognitiva que afecta a la capacidad de realizar actividades de la vida diaria, además de alterar las relaciones emocionales y sociales. Es una de las causas principales de discapacidad y dependencia y afecta tanto a las personas que la padecen como también a sus cuidadores. Debido a las controversias de la eficacia del tratamiento farmacológico, se ha incrementado el interés por las alternativas farmacológicas. Dentro de este tipo de terapias, se encuentra la terapia asistida con animales.
PALABRAS CLAVE
Effects, Animal assisted therapy, Dementia, Nursing homes.
ABSTRACT
The increase of life expectancy has speeded up the ageing of population. This leads to an increase of the prevalence of chronic diseases such as dementia. Dementia is a chronic and progressive syndrome based on cognitive dysfunction which affects to the ability to perform daily activities, in addition to spoil personal and social relationships. This is one of the main causes of disability and dependence of patients with dementia which also affects those who take care of them. Due to controversies about the efficiency of pharmacological treatment, the interest in pharmacological alternatives has increased. Within this type of therapies, there is assisted therapy with animals.
KEY WORDS
Effects, animal assisted therapy, dementia, nursing homes.
INTRODUCCIÓN
La población mundial está envejeciendo muy rápido. Según la OMS1, en 2050 el porcentaje de ciudadanos mayores de 60 años aumentará del 11% al 22% respecto al año 2000. Es decir, en 50 años, este conjunto de población ascenderá de 1000 millones de personas en 2020 hasta 2.100 millones debido al aumento de la esperanza de vida, la disminución de las tasas de fecundidad y la mejora de los sistemas sanitarios1. La demencia es un síndrome crónico y progresivo que se basa en la disfunción cognitiva que afecta a la capacidad de realizar AVD, además de alterar las relaciones sociales y emocionales. Es una de las causas principales de discapacidad y dependencia y afecta tanto a las personas que la padecen como también a sus cuidadores. El tratamiento farmacológico alivia los síntomas cognitivos, conductuales y funcionales para mantener, dentro de la medida de lo posible, su calidad de vida. No obstante, en los últimos años se ha incrementado el interés por las alternativas no farmacológicas para evitar la polifarmacia y los efectos adversos que supone. En concreto, uno de los métodos más característicos ha sido la terapia asistida con animales de compañía (TAAC)2,3.
El vínculo afectivo entre animales y personas con un objetivo terapéutico ha cobrado especial importancia durante los últimos años. La TAAC reporta numerosos beneficios en cuanto a la autocontrol de las emociones y conductas, el aprendizaje, mejora de la motivación y el desarrollo de habilidades sociales que permiten aumentar la calidad de vida de la persona con demencia a la que se destina este tipo de terapia3.
Enfermería valora de forma integral a cada paciente con demencia institucionalizadas e implanta un plan de cuidados individualizado, por lo que es primordial que tenga conocimientos sobre la efectividad de la terapia, convirtiéndose así en una figura esencial de la TAAC4.
DEMENCIA:
Según la OMS2, “la demencia es un síndrome neurológico caracterizado por la pérdida crónica y progresiva de las funciones cognitivas. Reduce de forma significativa la autonomía funcional para llevar a cabo las actividades de la vida diaria ya que afecta a la memoria, al pensamiento, a la orientación, a la comprensión, al cálculo, a la capacidad de aprendizaje, al lenguaje y al juicio. La consciencia no se ve afectada. Además, suele ir acompañada por el deterioro del control emocional, el comportamiento social o la motivación. No constituye una consecuencia normal del envejecimiento, aunque afecta principalmente a personas mayores”.
Las demencias pueden ser degenerativas cuando se produce la muerte progresiva e irreversible de las neuronas del cerebro y no degenerativas cuando la lesión puede resolverse tratando la causa principal5.
Las formas más comunes de demencia son la enfermedad de Alzheimer (EA) representando un 70% del total de los casos, seguida de la demencia vascular con un porcentaje de 12,5-27% y en menor medida, la demencia con cuerpos Lewy y la demencia frontotemporal, respectivamente5.
EPIDEMIOLOGÍA:
El aumento de la esperanza de vida ha ocasionado un aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas como la demencia. Esta se considera un problema global de la salud pública, ya que en 2023 se estimó que había alrededor de 55 millones de personas con demencia en todo el mundo, de los cuales el 60% vivía en países de ingresos bajos y medios2.
Si la prevalencia actual se mantiene constante y de acuerdo con las proyecciones de población, se calcula que este número se duplique cada 20 años, alcanzando los 75 millones en el 2030 y los 132 millones en el 20506.
En la actualidad, la prevalencia de personas que padecen demencia en España supera las 700.000 personas. Tras esta serie de resultados, se ha observado que en 2050 el número de personas que sufren esta patología se habrá duplicado y serán aproximadamente dos millones de personas quiénes la padezcan6.
CONSECUENCIAS:
La demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia. Se ha visto que provoca una dependencia mayor en comparación que otro tipo de patologías, como son el ictus, la enfermedad de Parkinson o las enfermedades cardiovasculares. Todo ello conlleva un elevado riesgo de institucionalización debido a la gran carga sociosanitaria que esto comporta7,8.
El deterioro cognitivo y funcional que se origina en esta enfermedad está asociado con un aumento en el riesgo de caídas, de infecciones y de síntomas depresivos, lo que lleva a su vez a un aumento de la mortalidad8.
Además, es importante destacar que este tipo de enfermedad supone una gran repercusión familiar, y es en la mayoría de los casos, sobre el 80% los responsables del cuidado del paciente son los familiares8.
FACTORES DE RIESGO:
La etiología de la EA sigue siendo desconocida, aún no se ha llegado a ninguna conclusión en cuanto a las causas exactas de esta compleja enfermedad, pero sin embargo se estima que se produce por una combinación de factores genéticos y factores ambientales, en los que interactúan los factores de riesgo9.
Concretamente estos factores de riesgo se dividen en no modificables y modificables9:
FACTORES DE RIESGO NO MODIFICABLES:
La edad es el mayor factor de riesgo que existe y su incidencia se mantiene más o menos constante hasta los 65-67 años. No obstante, a partir de los 70 el crecimiento es6,9.
En cuanto al género, se relaciona al sexo femenino en edades muy avanzadas con mayor riesgo de padecer EA y al sexo masculino en todos los grupos de edad con mayor riesgo de padecer la demencia vascular (DV)6,9.
Respecto a la herencia familiar, los familiares de primer grado de pacientes con EA tienen entre un 10-30% más de probabilidades de desarrollar la enfermedad, aunque si se inicia después de los 75-80 años no aumenta el riesgo para los familiares6.
FACTORES DE RIESGO MODIFICABLES:
Un accidente vascular cerebral aumenta el riesgo de padecer EA y DV, así como la presencia de infartos silentes en pruebas de imagen cerebrales6.
Por otro lado, otro factor destacable es el estilo de vida. Estudios longitudinales han asociado la falta de tratamiento de la hipertensión en la edad comprendida entre los 40-64 años con un aumento de deterioro cognitivo a partir de los 65 años, y por otro lado, en la edad avanzada, es la hipotensión la que se asocia con un mayor riesgo de sufrir demencia. Además, otras de las patologías asociadas con un mayor riesgo son la diabetes mellitus, la obesidad, la hipercolesterolemia, la dieta alta grasa y pobre en omega-3 e inactividad física, así como ser fumador, consumir alcohol y exponerse a toxinas6,9.
En cuanto al estado de ánimo, se ha visto que la depresión es un factor de riesgo, y el nivel de escolarización y un bajo/medio nivel socioeconómico se han convertido en otros de los factores influyentes6.
TERAPIA ASISTIDA CON ANIMALES DE COMPAÑÍA:
A lo largo de nuestra historia, los seres humanos han establecido un vínculo con el resto de los animales, sobre todo con los de compañía, estableciéndose una relación beneficiosa que llega hasta nuestros días10,11.
El uso de animales en tratamientos terapéuticos no es nuevo y es en la época clásica cuando se comenzó a emplear los animales en templos o lugares de sanación, ya que se les asignaba propiedades curativas, aunque en aquellos tiempos tenían un papel sobrenatural. Su domesticación no sólo fue para realizar distintos trabajos y para conseguir comida, sino también para satisfacer necesidades psicológicas y de salud10,11.
A partir del siglo XIX, concretamente en Bethel, una institución en Bielefeld en Alemania en el año 1867, se datarón los primeros registros sobre el origen de la TAA, donde se empezaron a utilizar los animales de compañía como parte del tratamiento de enfermos epilépticos y autistas. Además, en 1944, en el hospital de convalecientes del ejército del aire, de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, en Pawling, Nueva York, se comenzó a realizar terapias con animales de granja para el trastorno de estrés postraumático. Del mismo modo, Dr. Samuel B. Ross fundó en 1948 “Green Chimneys” en Nueva York, una granja para la reeducación infantil y juvenil de trastornos del comportamiento mediante el trabajo con los animales, y es en la misma época, la enfermera Florence Nightingale quién incorporó animales en el tratamiento de soldados británicos heridos10,11.
En 1953, el psiquiatra americano Boris Levinson introdujo animales en su intervención clínica tras percibir el papel de facilitador del vínculo terapéutico que ejercía su perro durante la sesión con un niño con autismo, incrementando conductas comunicativas y de expresión emocional. A partir de aquí, con la publicación de un artículo describiendo su experiencia comenzó oficialmente la terapia asistida con animales de compañía (TAAC) y se crearon diversas entidades dedicadas al estudio y promoción de la relación terapéutica entre humanos y animales10,11,12.
Actualmente, la Terapia asistida con animales (TAA) en España está experimentando un gran auge y expansión, pero es en los años 80 cuando se comenzó a desarrollar las intervenciones asistidas con animales (IAA) a través de experiencias puntuales y de donde surgen fundaciones y organizaciones dedicadas al uso de animales de compañía como terapeutas. Algunos ejemplos de organización son la Fundación Purina, la Fundación ONCE del perro-guía, la Fundación de Bocalán, la Asociación de Intervenciones Asistida con Perros (AIAP), la Fundación Caballo Amigo, la Fundación Tiovivo, o la Fundación Delfín Mediterráneo, entre otras13.
Las características del animal se deben adaptar a los objetivos de la terapia, y estos deben estar adiestrados para trabajar en hospitales, centro de día o residencias. Además, deben comportarse de manera adecuada ante las diferentes reacciones de los individuos, disponer de unas características físicas idóneas para trabajar en el entorno indicado y suponer un riesgo mínimo de transmisión de zoonosis12.
La TAA proporciona innumerables efectos a nivel físico, psicológico y social (59) y el animal de elección para este tipo de terapias son los perros. Estos se consideran el animal más demandado para ello, gracias a su capacidad de aprendizaje, por su carácter alegre y afectivo, así como su capacidad de socialización con las personas permitiendo establecer un vínculo especial con el ser humano. Han demostrado su eficacia en el tratamiento de algunos SPCD y, por consiguiente, en la mejora de la calidad de vida de los pacientes con demencia institucionalizados12.
El tipo de perro seleccionado para trabajar con estos pacientes ha de tener un carácter alegre y atento, pero a la vez cuidadoso en sus movimientos, tranquilo y con un cierto grado de madurez para tolerar contactos fuertes y gritos. Un cachorro, por su energía, alegría, espontaneidad y por los sentimientos que genera también puede ser una excelente herramienta para este tipo de colectivo, aunque requerirá una mayor supervisión por parte del equipo para controlar la situación entre el paciente y el animal14.
Respecto a los profesionales que intervienen en la terapia, se identifican dos figuras: El técnico en intervenciones asistidas con animales (TIA), un profesional con una formación holística en el entrenamiento, manejo y bienestar del animal cuyo objetivo es potenciar la interacción entre el animal de terapia y el paciente, y el experto en intervenciones asistidas con animales (EIA), un profesional de la salud con conocimientos de la TAA que puede introducir al TIA y al animal en sus programas terapéuticos14.
El personal de enfermería que cuida a personas con demencia desempeña un papel relevante a lo largo de todo el proceso, ya que proporciona una atención integral tanto a los pacientes como a sus cuidadores, realiza acciones con el fin de mantener al máximo su autonomía y su bienestar, atiende a los signos de alarma de claudicación o sobrecarga del cuidador y vela por el confort durante el último tramo de su vida6.
Además, valora al paciente según sus necesidades de acuerdo con el desarrollo de la enfermedad y tiene en cuenta el grado de deterioro a través de escalas de valoración funcional básicas e instrumentales. Por ello, es imprescindible que conozca la enfermedad para comprender su sintomatología, su evolución, las complicaciones que puedan darse y el tratamiento8.
También, se encarga de diseñar e implantar un plan de cuidados individualizado para cada paciente y su responsabilidad es supervisar su cumplimiento por lo que se convierte en una figura esencial en la TAA. Es primordial que el profesional de enfermería tenga conocimientos sobre su efectividad por tal de modificar el plan de curas y al mismo tiempo evaluar las respuestas y determinar si realmente es beneficiosa. Además, se centra en implementar la terapia a través de la idoneidad del animal, en comprobar su higiene, así como la posible transmisión de enfermedades8.
Y por último, debe mantener un contacto directo con el paciente y el animal para detectar situaciones de riesgo y evitarlos, e identificar patrones de comportamiento inapropiados y resolverlos, para mejorar así la calidad de vida de los pacientes8.
CONCLUSIÓN
La evidencia manifiesta que la TAAC interviene en la calidad de vida de los pacientes con demencia institucionalizados, ya que disminuye los síntomas psicológicos y conductuales tales como la depresión, la tristeza, la apatía y la agitación, el retraso del deterioro cognitivo y el aumento de las interacciones sociales, conlleva inevitablemente una mejora de la calidad de vida de los pacientes.
También, se ha identificado el papel de enfermería en la implementación de la TAAC y cabe destacar la importancia que tiene enfermería en el inicio, seguimiento y evaluación de la terapia dado que son los profesionales que más contacto tiene con el paciente. Además, es quién se encarga de realizar un plan de cuidados individualizado para cada paciente y su responsabilidad es supervisar su cumplimiento por lo que se convierte en una figura esencial en la TAA.
Para concluir, la TAAC resulta beneficiosa para los pacientes con demencia y sería conveniente continuar con la investigación de este tema. Es una oportunidad para que enfermería siga evolucionando, aumentando conocimientos y competencias profesionales.
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