- María Pilar Lafuente Sánchez. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Mora de Rubielos (Teruel). España.
- Sonia García Val. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Delicias Norte (Zaragoza). España.
- Manuel Cerezo Royo. Enfermero Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Delicias Sur (Zaragoza). España.
- Beatriz Viñuales Chueca. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Berbegal (Huesca). España.
- Natalia Fidalgo Pinilla. Enfermera de Pediatría. Centro de Salud de Valdespartera (Zaragoza). España.
- Aurora Hurtado Abad. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Delicias Norte (Zaragoza). España.
RESUMEN
La gastroenteritis aguda (GEA) es uno de los procesos infecciosos más frecuentes en lactantes y en la población pediátrica en general, constituyendo un motivo habitual de consulta en Atención Primaria y urgencias1,5,7. Su etiología es predominantemente vírica, con rotavirus, norovirus y adenovirus como agentes principales2,6,9. Aunque en países de alto desarrollo la mortalidad asociada es baja, la morbilidad y el consumo de recursos sanitarios siguen siendo elevados, especialmente en menores de 5 años5,6. El riesgo fundamental de la GEA es la deshidratación, que condiciona el pronóstico clínico y exige una valoración rápida y precisa del estado hídrico11,17.
Entre 2020 y 2025, las guías pediátricas españolas y europeas han reforzado la importancia del abordaje integral desde la Atención Primaria, subrayando el papel de enfermería en la evaluación clínica, la prevención de la deshidratación, la educación familiar y la identificación de signos de alarma3,9,12. La evidencia reciente destaca la rehidratación oral con soluciones de baja osmolaridad como piedra angular del tratamiento11,17, así como el uso racional de pruebas diagnósticas y la evitación de antidiarreicos o antibióticos sin indicación específica1,2,9. Asimismo, se revisan los avances en terapias de rehidratación, las estrategias de educación sanitaria y el impacto de la vacunación frente a rotavirus como medida preventiva6,14,15.
PALABRAS CLAVE
Gastroenteritis, rotavirus, niños, lactantes, atención primaria, guías de práctica clínica.
ABSTRACT
Acute gastroenteritis (AGE) is one of the most frequent infectious processes in infants and the pediatric population in general, constituting a common reason for consultation in primary care and emergency departments1,5,7. Its etiology is predominantly viral, with rotavirus, norovirus, and adenovirus as the main agents2,6,9. Although in highly developed countries the associated mortality is low, morbidity and healthcare resource utilization remain high, especially in children under 5 years of age5,6. The fundamental risk of AGE is dehydration, which influences the clinical prognosis and requires a rapid and accurate assessment of fluid status11,17.
Between 2020 and 2025, Spanish and European pediatric guidelines have reinforced the importance of a comprehensive approach from primary care, emphasizing the role of nursing in clinical evaluation, dehydration prevention, family education, and the identification of warning signs3,9,12. Recent evidence highlights oral rehydration with low-osmolarity solutions as the cornerstone of treatment11,17, along with the judicious use of diagnostic tests and the avoidance of antidiarrheals or antibiotics without a specific indication1,2,9. Advances in rehydration therapies, health education strategies, and the impact of rotavirus vaccination as a preventive measure are also reviewed6,14,15.
KEY WORDS
Gastroenteritis, rotavirus, children, infants, primary care, clinical practice guidelines.
INTRODUCCIÓN
La gastroenteritis aguda (GEA) se caracteriza por la disminución de la consistencia de las heces y/o el aumento de la frecuencia deposicional, a menudo acompañada de vómitos, con una duración habitual inferior a 7–14 días1,9. Su origen es principalmente infeccioso y, en países con altas coberturas de vacunación frente a rotavirus, predomina la etiología viral, siendo rotavirus y norovirus los agentes más frecuentes6,9,15. Aunque la mortalidad asociada ha disminuido en contextos con buenos recursos sanitarios, la elevada incidencia y las complicaciones como la deshidratación continúan generando un volumen significativo de consultas en Atención Primaria, servicios de urgencias y hospitalizaciones5,7,11. En este escenario, los profesionales de enfermería desempeñan un papel esencial en la valoración inicial, la monitorización clínica y la educación a los cuidadores, contribuyendo a prevenir complicaciones y a optimizar los cuidados domiciliarios12,13.
OBJETIVOS
Elaborar una revisión ampliada y actualizada sobre la gastroenteritis aguda (GEA) en lactantes, dirigida a profesionales de Atención Primaria con enfoque enfermero, que permita:
– Analizar la epidemiología y etiología de la GEA en lactantes a partir de la evidencia reciente (2020–2025). España.
– Revisar y sintetizar las recomendaciones diagnósticas actuales, valorando su aplicabilidad en el ámbito de Atención Primaria.
– Evaluar las estrategias terapéuticas basadas en la evidencia, con especial énfasis en la rehidratación oral como pilar del tratamiento.
– Describir el papel de enfermería en la valoración clínica, la educación sanitaria a cuidadores y el seguimiento evolutivo.
– Integrar las recomendaciones de guías y consensos pediátricos nacionales e internacionales, proporcionando una guía técnica que apoye la toma de decisiones clínicas fundamentada en la evidencia.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión narrativa ampliada y estructurada de literatura científica publicada entre enero de 2020 y diciembre de 2025. Las fuentes consultadas incluyeron bases de datos como PubMed, Scielo y Cochrane Library, así como repositorios de sociedades científicas españolas. Se priorizaron guías de práctica clínica, documentos de consenso, revisiones sistemáticas y estudios observacionales relevantes para el manejo de la gastroenteritis aguda infantil. Entre los documentos analizados se incorporaron los protocolos diagnósticos y terapéuticos de la AEP y la SEGHNP (2023–2025), el Documento de Consenso SEIP/AEPap/SEPEAP/SEGHNP/SEUP (2025) y guías internacionales de organismos como la Organización Mundial de la Salud, NICE y diversos grupos pediátricos internacionales. La selección se centró en recomendaciones basadas en la evidencia, con aplicabilidad en Atención Primaria y especial relevancia para el rol de enfermería en el cuidado pediátrico1,2,3,4,9,18,19,20.
RESULTADOS
1. Epidemiología y Etiología:
La literatura reciente confirma que la gastroenteritis aguda (GEA) continúa siendo una de las principales causas de morbilidad en lactantes, especialmente en menores de 12 meses, y mantiene una elevada prevalencia en la población infantil menor de 5 años1,5,7. Los estudios epidemiológicos publicados entre 2020 y 2025 muestran una mayor incidencia durante los meses fríos, con picos asociados fundamentalmente a rotavirus y norovirus5,6,7,15. La pandemia por SARS CoV 2 alteró temporalmente estos patrones, registrándose un descenso notable de casos en 2020–2021 debido a las medidas de higiene y distanciamiento, seguido de un repunte progresivo entre 2022 y 2024 tras la relajación de dichas medidas5,6,7.
Las guías pediátricas españolas y europeas coinciden en que los virus son responsables de más del 70% de los episodios de GEA en lactantes1,2,4,9. Rotavirus continúa siendo el principal agente etiológico en niños no vacunados, mientras que norovirus ha incrementado su prevalencia incluso en regiones con alta cobertura vacunal6,14,15. Las infecciones bacterianas representan aproximadamente el 10–20% de los casos, predominando Salmonella spp., Campylobacter jejuni y Escherichia coli enteropatógena. Las etiologías parasitarias son minoritarias, aunque Giardia lamblia y Cryptosporidium spp. mantienen relevancia en contextos de riesgo social o sanitario5,16.
En Europa, la incidencia estimada se sitúa entre 0,5 y 2 episodios por niño al año en menores de 3 años5,6. Aunque las causas bacterianas y parasitarias son menos frecuentes, adquieren importancia en cuadros disentéricos o brotes específicos1,9. Estas tendencias epidemiológicas refuerzan la necesidad de una vigilancia activa desde Atención Primaria y de estrategias preventivas lideradas por los profesionales de enfermería12,13.
2. Características clínicas:
Los estudios recientes coinciden en que la presentación clínica en lactantes es más inespecífica que en niños mayores, lo que exige una valoración enfermera exhaustiva1,3,7,13. Los síntomas más frecuentes incluyen: diarrea aguda, vómitos repetidos, fiebre moderada, irritabilidad o letargia, disminución de la ingesta, reducción de la diuresis1,5,7,9.
La deshidratación continúa siendo la complicación más relevante11,17. La evidencia 2020–2025 destaca que la valoración del estado de hidratación mediante escalas clínicas validadas (p. ej., Clinical Dehydration Scale) mejora la precisión diagnóstica y reduce derivaciones innecesarias9,11.
3. Diagnóstico:
El diagnóstico de la gastroenteritis aguda (GEA) en lactantes es fundamentalmente clínico y se basa en la presencia de diarrea, vómitos y la repercusión del estado general, con especial atención a los signos de deshidratación1,2,9. La estratificación del grado de deshidratación resulta esencial para orientar el manejo inmediato; entre los signos más relevantes se incluyen letargia, ausencia de lágrimas, mucosas secas, disminución de la turgencia cutánea y oligoanuria11,18. Cuando se dispone de un peso previo, su comparación permite estimar de forma objetiva la pérdida de volumen11.
Las guías pediátricas recientes coinciden en que no se requieren estudios microbiológicos de rutina en la mayoría de los casos, dado su carácter autolimitado1,2,3,9. Las pruebas como coprocultivo, PCR múltiple o test rápidos virales se reservan para situaciones específicas: lactantes menores de 3 meses con fiebre, diarrea sanguinolenta, sospecha de brote epidémico, inmunodepresión o diarrea persistente superior a 7–10 días1,2,7,19. De igual modo, la realización sistemática de analíticas (hemograma, PCR, electrolitos) no está indicada en Atención Primaria, salvo en casos de deshidratación moderada grave o evolución clínica desfavorable1,3,11.
La literatura enfermera publicada entre 2020 y 2025 destaca la importancia de una valoración estructurada mediante entrevista clínica, que permita identificar factores de riesgo, signos de alarma y necesidades educativas de la familia, contribuyendo así a un abordaje integral y seguro del lactante con GEA12,13.
4. Tratamiento:
El tratamiento de la gastroenteritis aguda (GEA) en lactantes se centra en la rehidratación, el mantenimiento de la alimentación y el uso racional de fármacos y adyuvantes, junto con intervenciones preventivas y educativas dirigidas a las familias1,2,9.
4.1. Rehidratación oral:
La terapia de rehidratación oral continúa siendo el pilar fundamental del manejo, especialmente en casos de deshidratación leve o moderada1,9,17. Las soluciones de rehidratación oral de baja osmolaridad (<250 mOsm/L) han demostrado reducir la duración de la diarrea y disminuir el riesgo de hipernatremia5,9,17. La evidencia reciente confirma su eficacia superior frente a la rehidratación intravenosa en la mayoría de los casos no graves y su capacidad para reducir hospitalizaciones cuando se inicia precozmente en Atención Primaria17,18. El papel de enfermería es clave en la administración fraccionada de las soluciones de rehidratación oral y en la educación a los cuidadores para mejorar la tolerancia y el cumplimiento12,13.
4.2. Alimentación:
Las guías publicadas entre 2023 y 2025 recomiendan mantener la alimentación habitual sin restricciones innecesarias1,3,9. La lactancia materna debe continuar de forma normal durante todo el proceso5,9. Las fórmulas artificiales no se aconseja diluirlas ni sustituirlas por fórmulas sin lactosa, salvo en situaciones clínicas específicas1,3. La alimentación complementaria puede mantenerse, evitando alimentos ricos en azúcares simples7,9. La evidencia respalda la reintroducción temprana de la alimentación adecuada para la edad una vez estabilizada la hidratación9,17.
4.3. Tratamiento farmacológico:
Los antieméticos como el ondansetrón puede considerarse en casos de vómitos persistentes para facilitar la rehidratación oral, siempre bajo criterios clínicos y siguiendo recomendaciones específicas8,9. Los antibióticos se reservan para casos con sospecha o confirmación de etiología bacteriana; no se recomiendan en diarrea acuosa típica sin signos de infección invasiva1,2,9. Los probióticos, la evidencia es heterogénea; algunas cepas como Lactobacillus rhamnosus GG pueden ofrecer beneficios modestos en la reducción de la duración de la diarrea10. Los antidiarreicos están contraindicados en lactantes y no deben utilizarse en menores de 5 años por falta de eficacia y riesgos asociados9,19. La suplementación con Zinc puede ser útil en contextos con mayor prevalencia de deficiencia nutricional, aunque su beneficio en países de alto desarrollo es variable5,20.
5. Prevención y Educación Sanitaria:
La prevención de la gastroenteritis aguda (GEA) en lactantes se basa en medidas de higiene y en estrategias vacunales eficaces5,20. La educación sobre el lavado adecuado de manos, la manipulación segura de alimentos y la utilización de agua potable continúa siendo fundamental para reducir la transmisión5,20. La vacunación frente a rotavirus constituye la medida preventiva más efectiva, y la evidencia publicada entre 2020 y 2025 confirma una reducción significativa de hospitalizaciones, una menor gravedad de los episodios y un impacto positivo en la carga asistencial de Atención Primaria en contextos con alta cobertura vacunal6,14,15.
La educación sanitaria, liderada por los profesionales de enfermería, desempeña un papel esencial en la prevención y el manejo domiciliario12,13. Sus intervenciones incluyen la promoción de la higiene de manos, la garantía de una preparación segura de biberones, la identificación precoz de signos de alarma y el fomento de la adherencia a la terapia de rehidratación oral, contribuyendo así a mejorar la seguridad y el bienestar del lactante y su familia.
6. Rol de enfermería:
La literatura enfermera reciente evidencia que la intervención de enfermería en Atención Primaria tiene un impacto directo en la evolución clínica del lactante con gastroenteritis aguda (GEA)12,13. España. Su actuación abarca la valoración inicial, el manejo terapéutico, la educación sanitaria y el seguimiento, contribuyendo de forma decisiva a la prevención de complicaciones y a la continuidad asistencial.
6.1. Valoración inicial y estratificación del riesgo:
La enfermería suele ser el primer punto de contacto asistencial y desempeña un papel central en la identificación precoz de signos y síntomas clave como la diarrea, los vómitos la fiebre y, especialmente, en la valoración del grado de deshidratación mediante la evaluación del estado general, mucosas, diuresis, peso y signos de alarma11,12,19. Esta valoración permite tomar decisiones rápidas sobre la necesidad de derivación o el manejo ambulatorio seguro.
6.2. Manejo de la rehidratación oral:
La supervisión enfermera es esencial para garantizar una correcta administración de la solución de rehidratación oral, ajustando la pauta según la edad y la tolerancia del lactante. La vigilancia de la respuesta clínica y la educación a los cuidadores sobre la administración fraccionada contribuyen a prevenir la progresión de la deshidratación y reducen la necesidad de hospitalización12,17.
6.3. Educación sanitaria estructurada:
Los programas educativos dirigidos por enfermería han demostrado mejorar la adherencia a la terapia de rehidratación oral, disminuir las visitas reiteradas, reducir la ansiedad familiar y favorecer la continuidad asistencial. La educación incluye la preparación adecuada de la solución de rehidratación oral, recomendaciones sobre alimentación, incluida la continuidad de la lactancia materna, medidas de higiene para evitar contagios y orientación sobre signos de alarma que requieren nueva valoración12,13.
6.4. Prevención y seguimiento clínico:
La enfermería desempeña un papel clave en la promoción de la vacunación frente a rotavirus, una de las medidas preventivas más eficaces. El seguimiento telefónico o presencial, especialmente en lactantes menores de seis meses, permite detectar precozmente empeoramientos clínicos, identificar recurrencias y acompañar emocionalmente a los cuidadores durante el proceso de recuperación14,15,12.
6.5. Aplicación de guías de práctica clínica:
El uso de protocolos basados en la evidencia garantiza una actuación homogénea y segura en Atención Primaria. La enfermería contribuye a la calidad asistencial mediante la aplicación de guías actualizadas y el registro adecuado de la evolución clínica en la historia de salud1,2,3,9.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
La gastroenteritis aguda en lactantes continúa siendo un problema prevalente en Atención Primaria, lo que exige un abordaje sistemático y basado en la evidencia1,5,7. Las actualizaciones de guías y documentos de consenso publicados entre 2020 y 2025, incluido el consenso de sociedades pediátricas españolas de 2025 han permitido optimizar el manejo clínico, reforzando la importancia de la valoración precisa del estado de hidratación, el uso racional de pruebas diagnósticas y la terapia de rehidratación oral como tratamiento principal1,2,3,4,9,11,17. Estas recomendaciones desaconsejan intervenciones farmacológicas sin indicación clara y priorizan estrategias seguras, eficaces y adaptadas al entorno ambulatorio1,2,9.
El rol de enfermería en Atención Primaria es fundamental en la atención integral del lactante con GEA12,13. Su participación resulta clave en la evaluación inicial, la implementación adecuada de la rehidratación oral, la educación sanitaria a los cuidadores y el seguimiento clínico, favoreciendo un manejo eficaz en el domicilio y reduciendo complicaciones12,13. La integración de protocolos actualizados y la formación continua del personal de enfermería contribuyen de manera significativa a mejorar los resultados clínicos y la seguridad del paciente1,3,12.
En el ámbito preventivo, la vacunación frente a rotavirus y las medidas de higiene continúan siendo pilares esenciales para disminuir la incidencia y gravedad de la enfermedad5,6,14,15,20. De cara al futuro, la investigación debe centrarse en mejorar la implementación de guías en Atención Primaria y en validar herramientas de valoración de hidratación aplicables de forma generalizada7,9,11.
En conjunto, la Atención Primaria, con un enfoque enfermero sólido y basado en la evidencia, constituye el escenario idóneo para el manejo integral de la GEA en lactantes, optimizando la atención familiar y reduciendo la carga asistencial1,2,12,13.
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