AUTORES
- Sandra Marzo Beltrol. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Residente de Enfermería en el Centro de Salud Parque Goya. Zaragoza, España.
- Paula Ortega Poza. Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge. Enfermera Especialista de Atención Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud Parque Goya. Zaragoza, España.
- Nacho García Ascaso. Graduado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermero en el Centro de Salud Parque Goya. Zaragoza, España.
- Cristina Forner Roque. Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge. Residente de Enfermería en el Centro de Salud Arrabal. Zaragoza, España.
- Cristina Morales Sánchez. Graduada en Enfermería por la Universidad de San Jorge. Residente de Enfermería en el Centro de Salud La Jota. Zaragoza, España.
- Beatriz Alfaro Abellanas. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Residente de Enfermería en el Centro de Salud Arrabal. Zaragoza, España.
RESUMEN
La insuficiencia venosa crónica (IVC) surge por alteraciones en el retorno venoso, asociadas a insuficiencia valvular o a la obstrucción de las venas. Es la enfermedad vascular más común en los seres humanos, con una prevalencia mundial estimada entre el 25% y el 50%, especialmente elevada en países occidentales. Pese a su impacto, sigue siendo infradiagnosticada en los diferentes niveles de atención sanitaria. Entre los factores de riesgo, el embarazo destaca en mujeres, mientras que el sobrepeso es predominante en hombres. Aunque en la mayoría de los casos los síntomas son leves, como varices, pesadez de piernas e hinchazón, la IVC puede avanzar y deteriorar significativamente la calidad de vida si no se aborda a tiempo. Por ello, resulta fundamental promover estrategias de prevención, realizar un diagnóstico temprano y garantizar la derivación adecuada al especialista en cirugía vascular en caso de ser necesario.
PALABRAS CLAVE
Insuficiencia venosa, úlcera varicosa, medias de compresión.
ABSTRACT
Chronic venous insufficiency (CVI) arises from alterations in venous return, associated with valvular insufficiency or venous obstruction. It is the most common vascular disease, with a global prevalence estimated between 25% and 50%, particularly high in Western countries. Despite its impact, it remains underdiagnosed across various levels of healthcare. Among risk factors, pregnancy is notable in women, while overweight is predominant in men. Although most cases present with mild symptoms, such as varicose veins, leg heaviness, and swelling, CVI can progress and significantly impair quality of life if not diagnosed and treated promptly. Therefore, it is essential to promote preventive strategies, ensure early diagnosis, and guarantee proper referral to a vascular surgery specialist.
KEY WORDS
Venous insufficiency, varicose ulcer, compression bandages.
DESARROLLO DEL TEMA
La enfermedad venosa crónica (EVC) hace referencia a cualquier anormalidad morfológica o funcional del sistema venoso, de larga duración y manifestada por síntomas o signos que indican la necesidad de investigación o cuidado. Constituye un estadio temprano de la enfermedad. Por otro lado, la insuficiencia venosa crónica (IVC) se reserva para estadios más avanzados en la clasificación CEAP (Clínica, Etiología, Anatomía y Patofisiología), como edema (C3), trastornos tróficos en la piel (C4) y úlceras venosas (C5-C6)1.
A nivel mundial, se estima que la prevalencia de la IVC oscila entre el 25% y el 50%, siendo especialmente frecuente en los países occidentales2. En Europa occidental, el gasto sanitario asociado a esta patología representa aproximadamente el 2% del presupuesto total (alrededor de 900 millones de euros anuales), superando incluso el gasto destinado a la enfermedad arterial. En España, las varices están entre las diez afecciones más diagnosticadas, y las intervenciones quirúrgicas para tratarlas figuran entre los procedimientos más habituales3.
ETIOLOGÍA:
Mientras que las arterias tienen la función de transportar la sangre desde el corazón hacia los tejidos del cuerpo, las venas se encargan de devolverla al corazón. Para facilitar este proceso, las venas cuentan con válvulas en sus paredes internas que aseguran que la sangre fluya en dirección ascendente, desde las piernas hasta el corazón. En el caso de la IVC, estas válvulas no funcionan correctamente porque son incapaces de mantenerse cerradas, lo que impide el retorno eficaz de la sangre hacia el corazón. Como resultado, la sangre se acumula en las venas de las piernas provocando un estado de hipertensión venosa y, como consecuencia, la aparición de varices visibles o palpables1.
A medida que el problema avanza, puede ocurrir que la sangre se filtre hacia los tejidos circundantes, causando acumulación de líquidos en las piernas y tobillos, conocida como edema o retención de líquidos. Este proceso puede dañar la piel, generando complicaciones más graves como úlceras en las extremidades inferiores.
FACTORES DE RIESGO:
Aunque la incompetencia valvular sea la causa principal de la IVC, existen diversos factores de riesgo relacionados que también pueden predisponer su aparición. Entre los factores no modificables, la herencia cobra especial importancia. Además, a mayor edad, no solo se incrementa la probabilidad de desarrollar insuficiencia venosa, sino también la gravedad de la misma, y en cuanto al sexo, se ha visto una mayor prevalencia en las mujeres en comparación con los hombres (2,5:1)3. Respecto a los factores de riesgo modificables se encuentran la sedestación o bipedestación prolongada, embarazo, sobrepeso, estreñimiento, ropa ajustada y las enfermedades que aumentan la cantidad de eritrocitos, plaquetas o viscosidad de la sangre.
SIGNOS Y SÍNTOMAS:
La IVC se manifiesta de forma variada. Su progresión puede ir desde simples alteraciones estéticas hasta la aparición de complicaciones graves, como las úlceras venosas. Aunque los síntomas son variables y poco específicos, pueden ser indicativos de la enfermedad, especialmente cuando se consideran junto con los trastornos cutáneos relacionados. Por ello, todo paciente con signos sugerentes de esta patología debe ser entrevistado en profundidad y hacer una exploración visual detallada4.
Los síntomas más frecuentes son:
- Sensación de hinchazón y pesadez en las piernas.
- Prurito, generalmente alrededor de los tobillos.
- Dolor difuso, no localizado, debido al edema y congestión venosa que oprime las terminaciones nerviosas cutáneas. Habitualmente es bilateral y se exacerba con el sedentarismo, bipedestación prolongada y temperaturas elevadas. Los dolores puntuales, generalmente agudos, suelen ser manifestaciones de complicaciones, como una trombosis venosa superficial.
- Neuropatía venosa: sensación de presión, opresión, quemazón, pinchazos, palpitaciones, sensación de piernas cansadas.
La exploración física se debe realizar con el paciente en bipedestación, buscando presencia de los siguientes signos:
- Varices: es el signo más prevalente. Se debe a la dilatación permanente de las venas debido al aumento de la presión lateral. Se pueden clasificar en telangiectasias (intradérmicas de 1mm de diámetro), reticulares (subdérmicas, de color azulado y entre 1-3mm de diámetro), tronculares (subcutáneas, dilatadas y mayores de 3mm de diámetro)5.
- Corona flebectásica: patrón en forma de abanico del sistema superficial venoso sobre cara medial o lateral del tobillo. Constituye un signo temprano de EVC avanzada.
- Edema: generalmente blando y no doloroso. Aumenta en bipedestación a lo largo del día y con el calor. Inicialmente aparece a nivel maleolar, pero puede extenderse hasta la rodilla. Provoca un aumento del volumen de la pierna y al ser palpado produce signo de fóvea. No es específico de la EVC, pudiendo aparecer asociado especialmente a insuficiencia cardiaca e insuficiencia renal. El edema mejora o desaparece con la elevación del miembro, la compresión elástica o el tratamiento farmacológico.
Respecto a las alteraciones cutáneas, encontramos:
- Hiperpigmentación ocre: oscurecimiento parduzco de la piel por la extravasación y depósito de hemosiderina en la piel.
- Eccema venoso: se divide en cuatro fases, eritema pruriginoso, vesículas, fase exudativa y descamación. Afecta inicialmente a la cara inferior-interna de la pierna, pero puede progresar a toda la extremidad.
- Lipodermatosclerosis: fibrosis (endurecimiento y aumento del grosor) de los tejidos provocando desproporción de perímetro entre la zona gemelar y la pantorrilla, provocando una forma de botella de champagne invertida.
- Dermatitis de estasis: afectación de la microcirculación debido al acúmulo excesivo de sangre en las venas por el reflujo venoso, provocando un eritema difuso.
- Atrofia blanca: placa cutánea mal delimitada, de coloración blanquecina, surcada por telangiectasias y petequias. Presenta mayor facilidad para la ulceración.
CLASIFICACIÓN CEAP:
La Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular recomienda utilizar la clasificación CEAP para describir las formas de la insuficiencia venosa crónica. Es un instrumento que integra los datos clínicos (C), etiológicos (E), anatómicos (A), fisiopatológicos (P). Se recomienda utilizar esta clasificación en todo paciente con IVC6.
La más utilizada habitualmente es la parte que corresponde a la C (clínica):
- C1: telangiectasias o venas reticulares.
- C2/C2r: varices (C2) y varices recurrentes (C2r).
- C3: edema.
- C4a: dermatitis ocre y eccema.
- C4b: lipodermatoesclerosis (botella de cuello invertido) / atrofia blanca.
- C4c: corona flebectásica.
- C5: úlcera venosa curada.
- C6/C6r: úlcera venosa activa (C6) y recurrente (C6r).
TRATAMIENTOS:
El objetivo del tratamiento de la insuficiencia venosa crónica es mejorar la función venosa y aliviar los signos y síntomas de la enfermedad. Incluye educación al paciente, medidas de compresión, tratamiento médico y tratamiento quirúrgico/endovenoso2.
Uno de los componentes que debe abordarse en primer lugar es la educación al paciente, dándole recomendaciones higiénico-dietéticas para mejorar su calidad de vida. Es fundamental practicar ejercicio físico habitualmente, ya que la contracción de los músculos de las piernas estimula el movimiento de la sangre en dirección centrípeta y facilita el retorno venoso hacia el corazón. También es importante llevar calzado adecuado y ropa cómoda que no apriete (comprime las venas y dificulta el retorno venoso), evitar las fuentes de calor y combatir el estreñimiento. Se recomendará seguir una dieta mediterránea pobre en grasas saturadas para evitar el exceso de peso y evitar los hábitos tóxicos, como el consumo de alcohol y/o tabaco. Además, es muy recomendable elevar las piernas 3 o 4 veces durante el día y dormir con las extremidades inferiores por encima del nivel del corazón durante el sueño nocturno5.
La terapia compresiva es considerada el gold standard en el tratamiento de la IVC. El mecanismo de acción consiste en aplicar una presión decreciente desde el tobillo hasta la parte proximal de la extremidad, lo que mejora el retorno venoso, reduce la presión venosa y alivia los síntomas. Supone una opción de tratamiento no invasivo y de fácil acceso que está muy extendida y ampliamente documentada en el abordaje de enfermedades venosas. Existen diversos dispositivos para aplicarla, entre los que se incluyen vendajes, sistemas de compresión neumática secuencial, dispositivos de velcro autoajustables y medias de compresión médica (MCM). Estas últimas son las que tienen mayor aceptación entre los pacientes por ser relativamente fáciles de poner y ser menos incómodas que las otras alternativas7. Existen diferentes clases medias en función de la presión que desee ejercerse.
El uso de agentes venoactivos puede ayudar en la regresión sintomática del edema, el dolor, la sensación de fatiga y las molestias similares a los calambres. Sin embargo, cabe señalar que los agentes venoactivos no reemplazan el tratamiento de las medias de compresión y no corrigen la patología existente. La cirugía constituye un complemento a los tratamientos previamente mencionados, cuyo principal objetivo es eliminar las venas varicosas, abordando tanto los aspectos clínicos como estéticos.
COMPLICACIONES:
De entre las complicaciones asociadas a la insuficiencia venosa crónica, se encuentran3:
- Varicorragia: sangrado espontáneo de una variz.
- Tromboflebitis: proceso inflamatorio que hace que se forme un coágulo de sangre que bloquea una o más venas, por lo general en las piernas. La vena afectada puede estar cerca de la superficie de la piel (tromboflebitis superficial) y se caracteriza por dolor, calor, tumor y rubor, o puede estar en el sistema venoso profundo (trombosis venosa profunda), se asocia al reposo prolongado y puede ocasionar una embolia pulmonar. Conlleva un aumento brusco del volumen de la extremidad, edema con fóvea al principio y duro después, borramiento de los relieves y de los pliegues cutáneos, hipertermia, cambios en el color de la piel y cordón venoso palpable ocasionalmente.
- Síndrome postrombótico: se produce cuando el flujo sanguíneo en las venas profundas de las piernas no se restablece de manera adecuada después de una TVP, lo que causa daño a las válvulas venosas o a la pared del vaso.
- Úlcera venosa: representa una de las complicaciones más graves de la insuficiencia venosa crónica. Se presentan como una pérdida de sustancia dermoepidérmica en la extremidad inferior, cronificándose en caso de no tratar la causa subyacente y con gran tendencia a la recidiva. Se producen por un aumento de la presión venosa, y afectan frecuentemente al tercio inferior de la extremidad, generalmente en la región maleolar. Son procesos muy crónicos, de meses de evolución, por lo que un manejo adecuado es clave.
CONCLUSIONES
La insuficiencia venosa crónica constituye un problema de salud común que impacta de forma negativa en la calidad de vida de quienes la padecen, además de que representan un elevado coste sanitario y social. La detección temprana y la implementación oportuna de medidas terapéuticas resultan fundamentales para mejorar su evolución y mitigar las consecuencias a largo plazo en los pacientes.
BIBLIOGRAFÍA
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5. Ramírez Torres JM, Caballer Rodilla J, Frías Vargas M, García Vallejo O, Gil Gil I. Enfermedad venosa crónica en los nuevos tiempos. Propuesta Venocheck. Med Fam SEMERGEN. 1 de julio de 2022;48(5):344-55.
6. Úlceras vasculares: Venosas | Úlceras.net [Internet]. [citado 15 de diciembre de 2024]. Disponible en: https://ulceras.net/monografico/103/91/ulceras-vasculares-venosas.html
7. Carrillo RM, Martín JMR. Revisión bibliográfica de las recomendaciones de las Guías de Práctica Clínica para la prescripción de Medias de Compresión Médica. Rev Enferm Vasc. 15 de julio de 2020;3(6):22-9.