La perimenopausia como etapa de riesgo para la litiasis biliar: estrategias de prevención desde la práctica enfermera

7 diciembre 2025

 

AUTORES

  1. Maria Teresa Pérez Iglesias. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  2. Tania Fernández Merino. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  3. Sara García García. Graduada en Enfermería. Hospital Quironsalud. Zaragoza, Aragón, España.
  4. Estefanía Garza Mascaray. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  5. Roberto Gómez Gaya. Graduado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  6. Ainhoa Leticia González Esgueda. Diplomada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, Aragón, España.

 

RESUMEN

La litiasis biliar presenta una clara diferencia por sexo y un incremento de riesgo vinculado a la transición menopáusica. Durante la perimenopausia concurren cambios hormonales (descenso relativo de estrógenos y progesterona con oscilaciones), metabólicos (aumento de adiposidad central, resistencia a la insulina) y conductuales que favorecen la sobresaturación de colesterol en la bilis y la hipomotilidad vesicular. La evidencia reciente, incluyendo meta-análisis y grandes cohortes, indica que la terapia hormonal menopáusica (THM), especialmente por vía oral, se asocia a mayor incidencia de colelitiasis y a procedimientos derivados, con señales de menor riesgo relativo para formulaciones transdérmicas1-6. A su vez, la epidemiología contemporánea atribuye una fracción sustancial del riesgo a factores modificables (obesidad, síndrome metabólico, dietas muy hipocalóricas con pérdida ponderal rápida, sedentarismo) que son dianas idóneas para intervenciones enfermeras7. Esta revisión sistemática sintetiza la evidencia 2017–2025 sobre incidencia y factores implicados en perimenopausia, y deriva recomendaciones preventivas aplicables en Atención Primaria y en consultas de climaterio: cribado oportunista del riesgo, educación para la salud (nutrición, actividad física, control ponderal), elección prudente de la vía de administración en THM y vigilancia de signos-síntomas biliares. La traslación de estas medidas al ámbito enfermero puede reducir eventos sintomáticos y utilización de recursos quirúrgicos, aportando un enfoque coste-efectivo y centrado en la mujer perimenopáusica.

PALABRAS CLAVE

Colelitiasis, perimenopausia, terapia de reemplazo hormonal, atención de enfermería, prevención primaria.

ABSTRACT

Gallstone disease shows marked sex differences and a risk rise around the menopausal transition. Perimenopause brings hormonal fluctuations and metabolic shifts (central adiposity, insulin resistance) that promote cholesterol-supersaturated bile and gallbladder hypomotility. Evidence. Recent meta-analyses and large cohorts consistently link menopausal hormone therapy (MHT), particularly oral routes, with higher gallstone incidence and downstream interventions, transdermal regimens appear to confer a comparatively lower risk1-6. Contemporary epidemiology also attributes a substantial portion of risk to modifiable factors (obesity, metabolic syndrome, rapid weight-loss diets, physical inactivity) amenable to nurse-led prevention7. Aim. This systematic review (2017–2025) synthesizes incidence and determinants during perimenopause and derives prevention strategies for nursing practice. Implications. We propose opportunistic risk screening, structured education (nutrition, physical activity, weight management), judicious route selection for MHT, and alertness to biliary symptoms. Implemented in primary care and menopause clinics, these actions may reduce symptomatic events and surgical demand, offering a cost-effective, woman-centred approach.

KEY WORDS

Gallstones, perimenopause, hormone replacement therapy, nursing care, primary prevention.

INTRODUCCIÓN

La litiasis biliar (LB) afecta de forma desproporcionada a mujeres en edad media y avanzada, y su prevalencia aumenta de forma significativa durante el periodo de transición menopáusica. La perimenopausia constituye una etapa crítica en la que los cambios hormonales, metabólicos y conductuales confluyen para incrementar la LB. En esta fase, las fluctuaciones de estrógenos y progesterona alteran la composición química de la bilis, elevando el índice de saturación de colesterol, reduciendo la motilidad vesicular y aumentando la posibilidad de formación de cálculos5-7. Estos cambios, sumados a la redistribución del tejido adiposo hacia el patrón central y al incremento de la resistencia a la insulina, consolidan un perfil de riesgo que se agrava con el sedentarismo o con dietas hipocalóricas intensas7.

En paralelo, el uso de terapia hormonal menopáusica (THM) para controlar los síntomas vasomotores es habitual durante esta etapa. Sin embargo, diversos estudios de cohortes y metaanálisis han confirmado la asociación entre la THM, especialmente por vía oral, y el incremento del riesgo de LB y de colecistectomía1,3,6. La vía transdérmica, en cambio, parece comportar un riesgo más bajo al evitar el metabolismo hepático de primer paso6.

Desde la práctica enfermera, la perimenopausia representa una oportunidad para la prevención tanto primaria como secundaria: identificación temprana de factores de riesgo, educación sanitaria orientada al autocuidado y acompañamiento en la toma de decisiones terapéuticas informadas8,9.

OBJETIVO

Realizar una revisión sistemática (2017–2025) sobre la incidencia y determinantes de la LB en la perimenopausia, y proponer estrategias preventivas aplicables a la práctica enfermera.

METODOLOGÍA

Se consultaron PubMed/MEDLINE, CINAHL, Scopus, Cochrane Library y SciELO. Además, se revisaron documentos institucionales españoles para reforzar la transferibilidad clínica al contexto asistencial de enfermería.

Se aceptaron cohortes, estudios de casos y controles, ensayos clínicos y metaanálisis que informaran sobre incidencia

o riesgo de LB, o sobre los efectos de la THM en la misma.

RESULTADOS

Se incluyeron nueve publicaciones que cumplieron los criterios de elegibilidad: una cohorte poblacional de gran tamaño,¹ un estudio analítico contemporáneo sobre colelitiasis asintomática2, un metaanálisis3, dos trabajos sobre determinantes hormonales y reproductivos (uno analítico y otro mecanístico)4,5, una revisión clínica de características menopáusicas y THM6, una revisión epidemiológica7 y dos documentos españoles de transferencia a la práctica (recomendaciones de vía transdérmica y manual de THM no oral)8-9.

Incidencia y epidemiología contemporánea:

La carga de LB en mujeres de mediana edad continúa siendo elevada en Europa y América. Los factores metabólicos (obesidad, resistencia a la insulina y dislipemia) explican buena parte del riesgo atribuible7. La transición menopáusica se acompaña de una ganancia ponderal promedio de 2 a 5 kg, asociada a un aumento del tejido adiposo visceral, lo que se correlaciona con mayor saturación de colesterol en la bilis5-7.

THM y riesgo de litiasis:

El estudio HISK (Corea, >1,1 millones de mujeres) mostró un incremento significativo de incidencia de cálculos con todas las modalidades de THM (tibolona, combinaciones orales, estrógeno tópico), con HR ajustados superiores a 11.

El estudio norteamericano publicado en Scientific Reports identificó una relación positiva entre el uso de THM y la presencia de colelitiasis asintomática, destacando la necesidad de ajustar por factores de confusión como la contraindicación médica2. El metaanálisis de 2017 estableció un riesgo relativo aproximado de 1,8 para el desarrollo de

colelitiasis en usuarias de THM3.

Los datos actuales sugieren que las formulaciones transdérmicas presentan un menor riesgo biliar al evitar el metabolismo hepático de primer paso, dato coherente con la fisiología hepática y los perfiles lipídicos resultantes6-9.

Mecanismos fisiopatológicos y factores concomitantes:

La evidencia demuestra que los estrógenos aumentan la secreción hepática de colesterol, alteran el índice de saturación biliar y reducen la contractilidad vesicular, este proceso se relaciona con la activación del receptor estrogénico α y con modificaciones en las lipoproteínas plasmáticas (VLDL y triglicéridos)5. Además, las dietas muy hipocalóricas y las pérdidas de peso rápidas inducen cambios en el metabolismo biliar que favorecen la litogénesis7. El sedentarismo y la obesidad central potencian estos mecanismos, configurando un círculo vicioso metabólico.

Síntesis para la práctica enfermera:

Las mujeres perimenopáusicas con IMC elevado, ganancia ponderal reciente, antecedentes de litiasis o dietas restrictivas constituyen grupos de alto riesgo. La enfermería puede desempeñar un papel clave mediante el cribado oportunista, la educación sanitaria y el seguimiento estructurado, promoviendo intervenciones sobre dieta, ejercicio y decisiones informadas respecto a la THM (optando preferentemente por rutas transdérmicas cuando exista riesgo biliar)8-9.

DISCUSIÓN

Los hallazgos confirman que la perimenopausia es una etapa de vulnerabilidad fisiológica para la LB debido a la combinación de factores hormonales, metabólicos y conductuales. La THM incrementa de forma significativa el riesgo relativo, especialmente con la vía oral, por el mayor impacto hepático, mientras que las presentaciones transdérmicas muestran un perfil más seguro1-3,5,6.

Desde la perspectiva enfermera, la atención en la consulta de climaterio debe centrarse en la identificación de factores modificables y en la promoción del autocuidado. Se proponen las siguientes estrategias:

  • Estratificación del riesgo: valoración de IMC, perímetro de cintura, antecedentes de litiasis y hábitos de vida. Registro y seguimiento de síntomas biliares (cólico típico, intolerancia grasa, náuseas persistentes).
  • Consejo dietético: fomento de un patrón mediterráneo rico en fibra (25–30 g/día), consumo de grasas insaturadas (aceite de oliva, frutos secos) y control de calorías sin recurrir a dietas extremas. Se recomienda una pérdida de peso gradual (aprox 0,5 kg/semana) para evitar la sobresaturación biliar.
  • Actividad física: prescripción de ejercicio aeróbico moderado (150–300 min/semana) combinado con entrenamiento de fuerza 2–3 veces por semana para mejorar la sensibilidad a la insulina y el metabolismo lipídico.
  • THM informada: preferir la vía transdérmica en mujeres con antecedentes de LB o factores de riesgo. Revaluar la indicación y monitorizar síntomas digestivos periódicamente8,9.
  • Educación y vigilancia: instruir sobre signos de alarma y promover la coordinación interdisciplinar con Atención Primaria y Digestivo ante la sospecha clínica.

 

Fortalezas y limitaciones de la evidencia:

La mayoría de las estimaciones provienen de estudios observacionales de cohortes o metaanálisis, con posibles sesgos de selección y de confusión1-3. Las diferencias en definición de casos (litiasis asintomática frente a clínica) y en tipo de formulaciones hormonales limitan la comparabilidad de los resultados. Sin embargo, la coherencia direccional del efecto y la plausibilidad biológica refuerzan la validez de las conclusiones5. La literatura española reciente aporta respaldo adicional para la elección de formulaciones no orales en mujeres con riesgo biliar8-9.

Perspectivas:

Futuros estudios deberán comparar directamente regímenes hormonales transdérmicos frente a orales en mujeres perimenopáusicas, ajustando por composición corporal, perfil metabólico y estilo de vida. Asimismo, es necesario incorporar resultados clínicos relevantes (cólico biliar y colecistectomía) y evaluar la efectividad de las intervenciones enfermeras en la reducción de incidencia y recurrencia de LB.

CONCLUSIONES

  1. La perimenopausia constituye una etapa de especial vulnerabilidad para el desarrollo de litiasis biliar, resultado de la interacción entre los cambios hormonales propios de la transición menopáusica y las alteraciones metabólicas que se intensifican con la edad5-7. El descenso de estrógenos, la redistribución del tejido adiposo hacia el patrón central y la mayor resistencia a la insulina convergen en un entorno fisiológico propicio para la sobresaturación biliar y la formación de cálculos.
  2. La evidencia científica actual confirma que la terapia hormonal menopáusica (THM) incrementa el riesgo de litiasis biliar, especialmente cuando se administra por vía oral, debido al mayor impacto hepático del metabolismo de primer paso1-3,6,9. En contraste, las formulaciones transdérmicas muestran un perfil de seguridad más favorable, constituyendo una opción preferente en mujeres con factores de riesgo biliar o antecedentes de colelitiasis.
  3. Los factores modificables —control del peso corporal, alimentación equilibrada, incremento de la actividad física y evitación de pérdidas ponderales rápidas— representan dianas fundamentales para la intervención enfermera7. El fortalecimiento del autocuidado mediante educación sanitaria continua y seguimiento estructurado contribuye a reducir la incidencia de nuevos episodios y a mejorar la calidad de vida durante la transición menopáusica.
  4. En mujeres con indicación de THM y riesgo biliar documentado, la enfermería desempeña un papel decisivo al promover decisiones terapéuticas informadas, favorecer la preferencia por vías transdérmicas y supervisar la evolución clínica8-9. La implementación de programas de vigilancia, educación preventiva y coordinación interdisciplinar permite optimizar la seguridad del tratamiento y disminuir la carga asistencial derivada de la litiasis biliar.

 

En conjunto, estas conclusiones refuerzan la necesidad de integrar la perspectiva enfermera en el abordaje global de la salud de la mujer perimenopáusica, priorizando la prevención, la personalización del cuidado y la promoción de hábitos de vida saludables.

BIBLIOGRAFÍA

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  8. INFAC. Manejo de los síntomas de la menopausia. V.30 n.º 8. Vitoria-Gasteiz: Centro Vasco de Información de Medicamentos, 2022.
  9. Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). Manual de terapia hormonal no oral de la menopausia. Madrid: AEEM, 2022.

 

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