La psoriasis

25 septiembre 2025

AUTORES

  1. Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza. España.
  2. Valvanera Uterga Rodríguez. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Clínica Veterinaria Albeitar, Zaragoza. España.
  3. Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza. España.
  4. Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza. España.
  5. Marta Iglesias Belles. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza. España.
  6. Olaia Grijalbo Barcenilla. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La psoriasis es una enfermedad crónica de la piel que, aunque no es contagiosa, puede llegar a ser bastante molesta y afectar mucho a la calidad de vida de quienes la padecen. Se caracteriza por la aparición de placas rojas y escamosas en zonas como los codos, las rodillas, el cuero cabelludo o incluso las uñas. Hay distintos tipos, desde la más común que es la psoriasis en placas, hasta otras formas más raras o graves, como la pustulosa o la eritrodérmica. El origen de la enfermedad tiene una base genética, pero no siempre se manifiesta igual en todas las personas. Factores como infecciones, estrés, ciertos medicamentos, el tabaco o incluso el alcohol pueden desencadenar o empeorar los brotes. Además, el sistema inmunitario juega un papel clave: en la psoriasis funciona “descontrolado”, provocando inflamación y una renovación de la piel mucho más rápida de lo normal. Para diagnosticarla, lo principal es la exploración física y, en casos dudosos, se puede hacer una biopsia. También se valora si hay afectación en las articulaciones, ya que algunas personas desarrollan artritis psoriásica. En cuanto al tratamiento, no existe una cura definitiva, pero sí muchas formas de controlar los brotes y mejorar los síntomas. Desde medidas sencillas como hidratar bien la piel, evitar el estrés o cuidar la alimentación, hasta tratamientos médicos como cremas con corticoides o vitamina D, fototerapia e incluso medicación sistémica o biológica en los casos más graves. Eso sí, no todos los tratamientos funcionan igual en todas las personas, y algunos pueden tener efectos secundarios, por lo que es importante un buen seguimiento médico.

PALABRAS CLAVE

Psoriasis, artritis psoriásica, queratinocitos, inmunidad, citoquinas, fototerapia, productos biológicos, antirreumáticos.

ABSTRACT

Psoriasis is a chronic skin disease that, although not contagious, can be quite bothersome and greatly affect the quality of life of those who suffer from it. It is characterized by the appearance of red, scaly patches on areas such as the elbows, knees, scalp, or even the nails. There are different types, from the most common one, plaque psoriasis, to less frequent or more severe forms, such as pustular or erythrodermic psoriasis. The origin of the disease has a genetic basis, but it does not always manifest in the same way in every person. Factors such as infections, stress, certain medications, smoking, or even alcohol can trigger or worsen flare-ups. In addition, the immune system plays a key role: in psoriasis it acts “out of control,” causing inflammation and a much faster-than-normal skin renewal process. For diagnosis, the main approach is physical examination, and in doubtful cases, a skin biopsy can be performed. It is also important to assess whether there is joint involvement, as some patients may develop psoriatic arthritis. As for treatment, there is no definitive cure, but there are many ways to control flare-ups and improve symptoms. These range from simple measures such as keeping the skin well hydrated, reducing stress, or maintaining a healthy diet, to medical treatments like creams with corticosteroids or vitamin D, phototherapy, and even systemic or biological medication in more severe cases. However, not all treatments work the same for everyone, and some may have side effects, which makes close medical follow-up essential.

KEY WORDS

Psoriasis, psoriatic arthritis, keratinocytes, immunity, cytokines, phototherapy, biological products, antirheumatic agents.

DESARROLLO DEL TEMA

La psoriasis es una enfermedad crónica de la piel que se caracteriza por la aparición de enrojecimiento y sarpullidos escamosos debido a una proliferación anormal de queratinocitos, afectando principalmente zonas como codos, rodillas, cuero cabelludo y tronco. Esta enfermedad presenta diferentes tipos, entre los que destaca la psoriasis en placas, la forma más común, que produce manchas cubiertas de escamas que generan un picor intenso y cuyo color varía según el tono de la piel; la psoriasis en gotas, más frecuente en personas jóvenes y generalmente asociada a infecciones por estreptococos, que se manifiesta en brazos, piernas y tronco; la psoriasis invertida o inversa, relacionada en ocasiones con infecciones por hongos, que se asemeja a la psoriasis en placas pero se localiza en áreas de pliegues como glúteos, ingles o mamas; la psoriasis pustulosa, que se distingue por la formación de bolsas de pus, principalmente en palmas y plantas, aunque en ocasiones puede extenderse a otras áreas; la psoriasis eritrodérmica, una forma grave en la que más del 90% de la superficie corporal se cubre de manchas rojas acompañadas de descamación generalizada, pudiendo aparecer de forma progresiva o súbita y asociarse a patologías como cáncer, eczemas o reacciones a medicamentos; la psoriasis ungueal, que afecta a las uñas y puede provocar hendiduras, crecimiento anormal o incluso la pérdida de la uña; y finalmente, la artritis psoriásica, que se diagnostica cuando una persona con psoriasis o antecedentes familiares desarrolla artritis, combinando así la afectación cutánea con la articular1,2.

Etiopatogenia, origen o causa del desarrollo de la enfermedad:

La psoriasis tiene un claro factor genético, el fenotipo final es el resultado de la activación de ciertos genes por factores desencadenantes que son los siguientes: Agentes externos como infecciones, radiación ultravioleta, la toma de ciertos medicamentos como el ibuprofeno, alcohol y tabaco o agentes internos como alteraciones metabólicas, el sistema nervioso, activación de la inmunidad local o sistémica, reacciones fototóxicas…

También se puede dar por diferentes mecanismos: Mecanismos no inflamatorios como el neurogénico y derivado del queratinocito o mecanismos inflamatorios como el inmunológico y no inmunológico.

El fenotipo puede variar, por lo que un mismo agente puede provocar una reacción distinta en distintas personas, además de que también se pueden manifestar uno o más tipos de psoriasis a lo largo de su vida por la gran variedad de genes involucrados.

Dos de los genes involucrados en la manifestación de esta enfermedad son el gen S, que codifica la susceptibilidad de desarrollar psoriasis y está en el cromosoma 6p, pero esto no significa que sea lo que causa la enfermedad. El otro es el gen TNF 238-2, también en el cromosoma 6p, está en el complejo de histocompatibilidad mayor3.

Características inmunitarias de la enfermedad:

El sistema inmunitario de un paciente con psoriasis está desorientado e hiperactivo, lo que provoca enrojecimiento e hinchazón y la acumulación rápida de células cutáneas.

Esto ocurre porque los linfocitos T colaboradores son activados por el sistema inmune de manera incorrecta, produciendo cantidades excesivas de citocinas, como el factor de necrosis tumoral, la interleucina-2 y el interferón-gamma. Estas sustancias provocan la inflamación en la piel y otros órganos. En la piel, la inflamación produce ensanchamiento de los vasos sanguíneos, acumulación de glóbulos blancos y multiplicación rápida de los queratinocitos (células principales de la capa externa de la piel).

En una piel sana, los queratinocitos necesitan alrededor de un mes para dividirse, madurar, desplazarse hacia la superficie y desprenderse, permitiendo la regeneración de las células. Sin embargo, en la psoriasis esto ocurre en tres a cinco días, lo que provoca que la piel se engrose, adquiera un tono rojizo y presente escamas plateadas debido a queratinocitos que han madurado de manera prematura. Los fibroblastos son células que controlan el recambio de queratinocitos, pero en esta enfermedad el control es defectuoso4.

Diagnóstico:

Exploración física del paciente. Se explora la piel buscando lesiones que también pueden aparecer en lugares poco visibles como genitales, pliegues de las axilas, ingles o glúteo, plantas de los pies o cuero cabelludo. En caso de duda se puede realizar una biopsia cutánea, que ayudará a determinar el tipo de psoriasis y a descartar otras enfermedades. Existen varias escalas de valoración de gravedad de la enfermedad.

Exploración articular completa. Si el paciente tiene dolores articulares, es necesario que sea valorado por un reumatólogo para realizar una exploración articular completa.

Analítica. Las pruebas de sangre no permiten el diagnóstico de la psoriasis, pero se puede hacer en caso de que se plantee un tratamiento sistémico, para comprobar que no hay contraindicaciones. También puede ser útil durante el tratamiento para comprobar que no hay efectos adversos a la medicación5.

Manifestaciones clínicas:

Las manifestaciones clínicas de la psoriasis son variadas y pueden presentarse de diferentes formas según la persona y el tipo de piel. Entre los signos más comunes se encuentra la erupción irregular, que puede ir desde pequeñas escamas similares a la caspa hasta brotes más extensos que cubren grandes áreas del cuerpo. El color de las lesiones también varía: en pieles morenas suelen adoptar un tono violáceo con escamas grises, mientras que en pieles blancas tienden a ser rojizas o rosadas con escamas plateadas. Es frecuente la formación de placas en zonas como los codos, las rodillas y la parte media del cuerpo, aunque también pueden aparecer en el cuero cabelludo, las palmas de las manos, las plantas de los pies y los genitales. En los niños, se observa con frecuencia la presencia de pequeños puntos escamados. La piel afectada puede volverse seca, agrietada e incluso sangrar, acompañándose de síntomas molestos como picazón, ardor o irritación. Además, las erupciones suelen tener un patrón cíclico, apareciendo durante un tiempo y luego desaparecen para reaparecer más adelante. En algunos casos, la enfermedad se asocia con dolor en las articulaciones o en los tendones, y también puede afectar las uñas, que presentan cambios como coloración amarillenta o marrón y, en ocasiones, desprendimiento de la piel1.

Tratamiento:

Los tratamientos que existen para la psoriasis no son curativos, por lo que las lesiones pueden regresar al dejar el tratamiento. Los tratamientos funcionan diferentes en cada persona, a algunos pacientes les funciona y a otros no.

Tratamiento no farmacológico:

Tener baja tensión emocional puede evitar brotes psoriásicos. El ejercicio y la meditación pueden ayudar a controlarlo. Las personas con sobrepeso suelen responder peor a los tratamientos y suelen presentar psoriasis en los pliegues de la piel. Por esto hay que evitar el sedentarismo y tener una vida saludable. El tabaco puede ser un desencadenante de la enfermedad. El alcohol puede aumentar el riesgo de padecer psoriasis. Hidratar la piel ayuda a equilibrar la pérdida de agua de la piel y reducir el impacto de los brotes. Evitar medicamentos contraindicados que pueden desencadenar brotes más fuertes de la enfermedad. Factores medioambientales adecuados, los ambientes secos, un exceso de calefacción o el aire acondicionado pueden agravar la psoriasis. Se ha demostrado que la exposición a los rayos del sol es beneficiosa para mejorar los brotes.

Tratamiento farmacológico:

Tratamientos tópicos: son tratamientos que se aplican de forma localizada en zonas poco extensas de la piel. Son los tratamientos que tienen menos efectos secundarios. Los más utilizados y eficaces son los corticoides tópicos. Se escogen según las características de las lesiones y la zona a tratar, pero no se deben utilizar de forma continuada ya que pueden provocar atrofia cutánea y estrías. También pueden utilizarse los análogos de la vitamina D, derivados del alquitrán o brea, inmunomoduladores tópicos, retinoides tópicos, emolientes (hidratantes) y sustancias queratolíticas (que ayudan a descamar). Estos tratamientos se pueden utilizar de forma conjunta o alternando unos con otros para potenciar la eficacia de cada tratamiento y evitar los efectos secundarios de utilizarlos de forma continuada.

Fototerapia: Los rayos ultravioletas (UV) de la luz solar o artificial hace más lenta la eliminación de las células muertas de la piel y reduce la descamación y la inflamación. El tratamiento con radiación ultravioleta B de banda estrecha (UVB-BE), radiación ultravioleta A (UVA) combinado con psoralenos (un medicamento oral potenciador de la radiación UVA) son tratamientos eficaces para psoriasis más extensa o que afectan localizaciones que no han presentado una respuesta adecuada a los tratamientos tópicos como palmas y plantas de los pies. La fototerapia necesita unas 3 sesiones a la semana y puede tener efectos secundarios a largo plazo como un mayor riesgo de cáncer de piel.

Tratamiento sistémico: Estos tratamientos son para psoriasis extensas o graves. Los fármacos suelen ser eficaces, pero pueden tener efectos secundarios, por lo que se suelen hacer controles como analíticas. Estos medicamentos inhiben la respuesta inmunitaria defectuosa del cuerpo. La ciclosporina es muy eficaz y rápida, pero al dejar el tratamiento puede provocar rebrotes importantes de la psoriasis, por lo que hay que disminuir la dosis lentamente. Se recomienda utilizarla en ciclos cortos de 3-4 meses para no dañar los riñones. El metotrexato es un fármaco que tarda en actuar un poco más que la ciclosporina, pero consigue controlar la enfermedad durante períodos prolongados. Puede provocar daños hepáticos si se supera la dosis máxima. El acitretino es menos eficaz, pero puede ser muy útil si se utiliza en combinación con la fototerapia. Requiere controles del colesterol y de los triglicéridos y suele producir sequedad de la piel y de las mucosas. Este fármaco puede producir malformaciones en el feto en embarazadas, incluso 2 años después del tratamiento, por lo que no se recomienda en mujeres en edad fértil.

Nuevas terapias:

Tratamientos biológicos: Los tratamientos biológicos (etanercept, infliximab, adalimumab, ustekinumab, secukinumab, ixekizumab) son fármacos que han aparecido recientemente y están indicados en las psoriasis graves. Son unos medicamentos de segunda elección y es necesario que los pacientes no hayan respondido mínimo a dos tratamientos sistémicos clásicos como la fototerapia o ciclosporina, o que no se les haya podido aplicar por alguna contraindicación, hayan presentado algún efecto secundario o han sobrepasado la dosis acumulada aconsejada.

Todos los fármacos nombrados anteriormente se inyectan vía subcutánea, excepto infliximab, que se inyecta vía endovenosa, es decir, directamente por vena. Si la administración es vía subcutánea, los pacientes se lo pueden administrar ellos en casa, pero si es vía endovenosa, el paciente tendrá que acudir al hospital para administrarle el fármaco.

Complicaciones con el tratamiento:

Los fármacos biológicos pueden bajar las defensas del organismo. Algunos pacientes desarrollan infecciones leves como resfriados o graves como neumonía o tuberculosis. Estos fármacos están contraindicados en personas con infecciones activas como tuberculosis o VIH, personas que han pasado un cáncer o linfoma y en el embarazo6.

CONCLUSIONES

La psoriasis es una enfermedad crónica, multifactorial y con una fuerte implicación genética e inmunológica, que se manifiesta de forma heterogénea en cada paciente. Sus distintas presentaciones clínicas, desde formas leves y localizadas hasta variantes graves y sistémicas, ponen de relieve la complejidad de su diagnóstico y tratamiento.

Aunque no existe una cura definitiva, los avances terapéuticos permiten un mejor control de los brotes y una reducción significativa de los síntomas. La combinación de medidas no farmacológicas con tratamientos tópicos, fototerapia, fármacos sistémicos y, en los casos más severos, terapias biológicas, ofrece una amplia gama de opciones adaptables a cada situación clínica.

El impacto de la psoriasis va más allá de la piel, afectando también a la esfera emocional y a la calidad de vida de los pacientes, lo que hace necesario un abordaje integral y personalizado. Por tanto, resulta fundamental continuar investigando en el ámbito de la inmunología y la genética, así como seguir desarrollando nuevas alternativas terapéuticas más eficaces y seguras.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Psoriasis [Internet]. Mayoclinic.org. [citado el 24 de agosto de 2025]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/psoriasis/symptoms-causes/syc-20355840
  2. Artritis psoriásica: qué es, síntomas, diagnóstico y tratamiento [Internet]. Inforeuma. SER; 2024 [citado el 24 de agosto de 2025]. Disponible en: https://inforeuma.com/enfermedades-reumaticas/artritis-psoriasica/
  3. Kaluza W, Reuss E, Grossmann S, Hug R, Schopf RE, Galle PR, et al. Different transcriptional activity and in vitro TNF-alpha production in psoriasis patients carrying the TNF-alpha 238A promoter polymorphism. J Invest Dermatol [Internet]. 2000;114(6):1180–3. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1046/j.1523-1747.2000.00001.x
  4. Psoriasis: More than skin deep [Internet]. Harvard Health. 2019 [citado el 24 de agosto de 2025]. Disponible en: https://www.health.harvard.edu/diseases-and-conditions/psoriasis-more-than-skin-deep
  5. Gibert MA, Garcia FJR, Peiro PA, Armayones SG. Diagnóstico de la Psoriasis [Internet]. Clínic Barcelona. [citado el 24 de agosto de 2025]. Disponible en: https://www.clinicbarcelona.org/asistencia/enfermedades/psoriasis/diagnostico
  6. Gibert MA, Garcia FJR, Peiro PA, Armayones SG. Tratamiento de la Psoriasis [Internet]. Clínic Barcelona. [citado el 24 de agosto de 2025]. Disponible en: https://www.clinicbarcelona.org/asistencia/enfermedades/psoriasis/tratamiento

 

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