Lactante con úlceras de Bednar

24 abril 2024

 

AUTORES

  1. Virginia Giménez López. Licenciada en Medicina por la Universidad de Zaragoza. Especialidad: Pediatría y sus Áreas Específicas. Pediatra C.S. Calatayud Norte.
  2. María Carmen Pérez Tornos. Técnico Superior en Higiene Bucodental (IES Vicente Blasco Ibáñez de Valencia). Higienista Dental en C.S Calatayud.
  3. Susana Quirce Sánchez. Técnico Superior en Higiene Bucodental (IES Enrique Flórez, Burgos). Graduada en Terapia Ocupacional por la Universidad de Zaragoza. Higienista Dental en el C.S. San José Norte y Centro Zaragoza.
  4. María Ventura Martínez. Técnico Superior en Higiene Bucodental (IES Enrique Flórez, Burgos).
  5. Belén Zabala Ruiz. Licenciada en Odontología por la Universidad de Zaragoza. Odontóloga en el Centro de Salud Calatayud, SALUD Aragón.
  6. Zaida Saiz Burgueño. Técnico Superior en Higiene Bucodental. Ingeniera Técnica Industrial, especialidad Mecánica (Universidad de Zaragoza). Higienista Dental en C.S Calatayud.

 

RESUMEN

Las aftas de Bednar son unas úlceras orales de forma redondeada u ovalada, originadas por presión mecánica. Se han relacionado con el efecto traumático de la tetina del biberón y/o chupetes no ortodóncicos durante la lactancia. Suelen ser bilaterales y se localizan en el tercio posterior del paladar. Pueden pasar desapercibidas o producir dolor e irritabilidad, lo que dificulta considerablemente la alimentación de recién nacidos y lactantes. No precisan la realización de exámenes complementarios y su tratamiento consiste en retirar el estímulo que las produce. Presentamos el caso de una lactante de 3 meses con aftas de Bednar, que consultó inicialmente por irritabilidad y rechazo de la ingesta, con posterior apreciación de dos aftas orales. Por sus características clínicas, la ausencia de otra sintomatología y su evolución favorable se diagnosticaron úlceras de Bednar.

PALABRAS CLAVE

Úlcera bucal, neonato, lactante.

 

ABSTRACT

Bednar’s aphthaes are rounded or oval-shaped oral ulcers caused by mechanical pressure. They have been related to the traumatic effect of the bottle nipple and/or non-orthodontic pacifiers during breastfeeding. They are usually bilateral and located in the posterior third of the palate. Clinically, the may go unnoticed or cause pain and irritability, which considerably hinders feeding in newborns and infants. They don,t require complementary examinations and their treatment consists of removing the stimulus that produces them. We present the case of a 3-month-infant with Bednar’s aphthaes, who initially consulted for irritability and refusal to eat, with subsequent detection of two oral aphthous ulcers. Due to its clinical characteristics, the absence of other symptoms and its favorable evolution, it was diagnosed as Bednar ulcers.

KEY WORDS

Oral ulcer, newborn, infant.

INTRODUCCIÓN

El afta de Bednar es una úlcera oral de origen traumático y localización en el tercio posterior del paladar, que fue descrita por primera vez por el pediatra Alois Bednar en 1850. Estas úlceras suelen ser dolorosas, presentan forma ovalada o redondeada y habitualmente son bilaterales, simétricas y poco profundas. Se asocian generalmente con un agente traumático y el tratamiento consiste en retirar su causa. El pronóstico es benigno, con resolución completa en un plazo máximo de cuatro semanas. La bibliografía de esta patología es limitada y mucho más la iconografía.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Lactante mujer de 3 meses de vida que acude a consulta de atención primaria por irritabilidad y rechazo de las tomas de una semana de evolución. Como antecedente personal destaca ingreso hospitalario la primera semana de vida por hipertensión pulmonar secundaria, que fue disminuyendo progresivamente hasta su normalización. Posteriormente se han realizado controles en cardiología que evidencian un foramen oval permeable amplio de 3,5 milímetros con shunt I-D y una válvula de Eustaquio prominente.

En la exploración física el único hallazgo que encontramos es un afta en pilar amigdalino izquierdo, en la zona de unión entre paladar duro y blando. La lesión es redondeada, con borde hiperémico y sobreelevado y con exudado blanco-grisáceo en el fondo. Se pregunta a la madre acerca de la alimentación y refiere lactancia artificial siempre en la misma posición puesto que ella no puede movilizar bien el brazo izquierdo. Se aconseja cambios posturales, retirada de chupete, cambio de tetina de biberón por otra con un orificio más grande y evitar la posición horizontal. Se pauta tratamiento con spray de ácido hialurónico 4 veces al día para mejorar la sintomatología. Acude a control a los 7 días continuando con rechazo de las tomas e irritabilidad sin asociar fiebre ni otros síntomas. Los padres reconocen que han realizado cambios posturales, pero no se ha retirado chupete ni cambiado la tetina del biberón. Reexploramos a la paciente y encontramos 2 aftas en la misma localización, simétricas y de similares características a la anterior. Se realiza control de peso evidenciando una ganancia ponderal de 14 gramos al día, por debajo de lo que ganaba en los meses anteriores. Por lo tanto, ante la sospecha de úlceras de Bednar, se instruye a los padres en la posición y el tipo de tetinas para la alimentación de su hija. A la semana, aunque persisten las lesiones, han mejorado su aspecto y permanecen sobreelevadas, pero con fondo limpio y no se aprecia exudado. Las aftas se resuelven por completo al cabo de un mes.

 

DISCUSIÓN

Las lesiones ulcerosas de la mucosa oral en pediatría suelen ser provocadas habitualmente por patologías de origen infeccioso o traumático1,2. Entre las de origen infeccioso destacan la gingivoestomatitis herpética, la herpangina, la enfermedad de mano-pie-boca y la candidiasis. Se trata de enfermedades relativamente fáciles de diagnosticar por su sintomatología, su curso clínico y se suelen acompañar de fiebre en la mayoría de las ocasiones. Las lesiones traumáticas suelen ser creadas por prótesis de ortodoncia o por chupetes dentro de la cavidad oral.
Entre las de origen traumático, el afta o úlcera de Bednar, también llamada afta pterigoide, es una úlcera oral de forma redondeada u ovalada, cuyo origen es atribuido a una presión mecánica. Su ubicación más común es el tercio posterior del paladar, desde el límite posterior del paladar duro hasta el paladar blando, medial a los pilares palatinos. La presentación más frecuente es bilateral, aunque también se han descrito unilaterales como el caso de nuestra paciente en un primer momento. La lesión está compuesta por un exudado central superficial, rodeado por una placa hiperémica e inflamatoria que en ocasiones precede al exudado. El componente central puede estar cubierto por una capa fibrinosa firmemente adherida a la base, de color blanco amarillento, que en ocasiones sangra al retirarla. Tiende a confluir y presentar aspecto necrótico por la presencia de exudado grisáceo o serosanguinolento3,4,5,6,7,8.

Las aftas de Bednar no son un fenómeno raro, pero probablemente se encuentran infradiagnosticadas. De hecho, en el estudio prospectivo realizado por Nebge et al. detectaron la presencia de estas úlceras en un 15,8% de un total de 1654 recién nacidos3. Aun así, la publicación de imágenes que muestren con claridad esta úlcera de Bednar es escasa en la literatura.

La fisiopatología de esta entidad se desconoce, pero se ha relacionado tanto con la acción traumática de la tetina del biberón, sobre todo cuando presentan tetinas duras o de orificios estrechos que generan succiones más vigorosas, como con la posición horizontal del niño durante la lactancia, con la succión constante del chupete o de modelos no ortodóncicos, o con la limpieza con gasa de la cavidad bucal tras las comidas, ejerciendo presión en el límite del paladar duro y favoreciendo la erosión de la mucosa9.10. Hay datos recientes que sugieren una patogenia inmune por su mayor frecuencia en recién nacidos alimentados con fórmula, pero, dada la evolución benigna de esta patología, la práctica de biopsias o métodos invasivos que la apoyen no parece indicada5.

La bibliografía tiende a limitar esta patología a la época neonatal o desde los dos días hasta las seis semanas de vida3. Nuestro caso inició la sintomatología a los 3 meses de vida, por lo que debería considerarse tanto en neonatos como en lactantes, siempre y cuando exista un desencadenante mecánico.

Clínicamente, la lesión puede ser asintomática y pasar desapercibida, aunque también puede producir molestias en la succión, llegando a ser extremadamente dolorosa y generando un componente de irritabilidad que se incrementa en el momento de la toma. En estos casos, puede verse comprometida la alimentación4,5.

El diagnóstico diferencial más importante es infeccioso, apareciendo en estas situaciones la fiebre como síntoma guía. La estomatitis herpética aguda se acompaña de lesiones pequeñas y medianas con la participación, principalmente, de la encía y la lengua. La lesión causada por el virus Coxsackie es aguda y suele ir acompañada de fiebre, con la presencia de una lesión de gran tamaño en toda la cavidad oral. En la enfermedad de boca-mano-pie, se observan lesiones concomitantes en las manos y los pies. La lesión de la estomatitis aftosa recurrente es pequeña y circular, rodeada de un halo eritematoso y afecta a la mucosa queratinizada de la cavidad oral, aunque es muy infrecuente en recién nacidos. Otros diagnósticos diferenciales más infrecuentes serían enfermedades autoinmunes que se presentaron con úlceras bucales (Behçet y lupus eritematoso sistémico)1.

El curso de la úlcera de Bednar, generalmente, es insidioso y afebril, si bien en algunas ocasiones, puede sobreinfectarse y hacer sus bordes más irregulares, con exudado purulento, fiebre y linfadenitis acompañante6.

El tratamiento consiste en eliminar los factores potenciales de daño en la mucosa. Para suprimir el estímulo repetitivo sobre el paladar, se aconseja aumentar el tamaño del agujero de la boquilla del biberón y corregir la posición del bebé mientras está lactando buscando una posición más erguida3,7. Entre las posibilidades de tratamiento en casos muy sintomáticos se describen los anestésicos tópicos y la glicerina, que actuaría a modo de lubricante disminuyendo la fricción y favoreciendo la alimentación.

Estas lesiones suelen tener un curso benigno, aunque pueden afectar a los hábitos de alimentación tal y como ocurrió en el caso que presentamos, debido a la molestia que genera la presión durante la succión en la zona lesionada. Una vez retirado el estímulo que las produce suelen presentar una evolución hacia la curación espontánea en unos días, sin dejar cicatriz, con un tiempo máximo aproximado de un mes3,7.

 

CONCLUSIONES

Dado que las úlceras de Bednar tienen mayor presencia de la habitualmente percibida, su conocimiento por parte de los pediatras ayudaría a un diagnóstico y tratamiento precoz, evitando la realización de estudios complementarios innecesarios en los recién nacidos y lactantes que las presentan y favoreciendo una evolución más favorable.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Dilley DC, Siegel MA, Budnick S. Diagnosing and treating common oral pathologies. Pediatr Clin North Am. 1991;38:1227–1264.
  2. Mandali G, Sener ID, Turker SB, Ulgen H. Factors affecting the distribution and prevalence of oral mucosal lesions in complete denture wearers. Gerodontology. 2011;28:97–103.
  3. Nebgen S, Kasper HU, Schafer D, Christ H, Roth B. Bednar’s aphthae in neonates: incidence and associated factors. Neonatology. 2010;98:208–211.
  4. Chaudhry A, Saluja P. Nostalgia of neonatal Bednar’s aphthae. J Clin Neonatol. 2019;8:1-4.
  5. Fariñas Salto M, Menéndez Hernando C, Martín Molina R, Galán Gómez V, García de Pedro FJ. Recién nacido con úlcera de Bednar. Arch Argent Pediatr. 2017;115:28-30.
  6. Tricarico A, Molteni G, Mattioli F, Guerra A, Mordini B, Presutti l, et al. Nipple trauma in infants? Bednar aphthae. Am J Otolaryngol. 2012;33:756-7.
  7. Nam SW, Ahn SH, Shin SM, Jeong G. Clinical features of Bednar’s aphthae in infants. Korean J Pediatr. 2016;59:30-4.
  8. Rioboo Crespo M, Bascones Martínez A. Aftas de la mucosa oral. Av Odontoestomatol. 2011;27:63-74.
  9. Resa Serrano E, Almodovar Martín JL, González Jimeno A. Afta oral a los 52 días de vida, ¿qué es? En: Continuum [en línea] [consultado el 9/03/2024]. Disponible en https://continuum.aeped.es/screens/play/1225#.YbnB1lmCFPY
  10. Molina Herranz D, Moreno Sánchez A, Fariña Jara MV, Miralbés Terraza S. Afta de Bednar. La importancia de la sospecha diagnóstica. Rev Pediatr Aten Primaria. 2021;23:401-4.

 

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