Manejo del paciente con priapismo en urgencias: rol fundamental de enfermería. Trabajo monográfico

11 julio 2026

 

AUTORES

  1. Nerea Sánchez Piñar. Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza, España).
  2. María Izquierdo Martínez. Enfermera en Hospital Royo Villanova (Zaragoza, España).
  3. Cristina Sánchez Torres. Enfermera Gestora de Residencias del EAP Figueres (Girona, España).
  4. Beatriz Macía Gallel. Enfermera en Centro de Salud Barrio Jesús (Zaragoza, España).
  5. Teresa Gracia Puzo. Enfermera en Centro de Salud Torrero-La Paz (Zaragoza, España).
  6. Lucia Coloma Gutiérrez. Enfermera de UCI en el Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).

 

RESUMEN

El priapismo es una urgencia urológica poco frecuente que consiste en la persistencia de una erección mantenida durante más de cuatro horas sin estimulación sexual. Su forma isquémica es la más habitual, suponiendo un importante riesgo de hipoxia progresiva, necrosis del tejido cavernoso y posible disfunción eréctil si no se realiza un tratamiento precoz. El objetivo de este trabajo es analizar el manejo del paciente con priapismo en el servicio de urgencias, destacando el papel de enfermería en la valoración inicial, la asistencia en procedimientos diagnósticos y terapéuticos y el acompañamiento emocional del paciente.

PALABRAS CLAVE

Priapismo, disfunción eréctil, cuidados de enfermería, educación sanitaria.

ABSTRACT

Priapism is a rare urological emergency characterized by a persistent erection lasting more than four hours without sexual stimulation. The ischemic form is the most common and represents a significant risk of progressive hypoxia, cavernosal tissue necrosis, and potential erectile dysfunction if early treatment is not initiated. The aim of this study is to analyze the management of patients with priapism in the emergency department, highlighting the role of nursing in initial assessment, assistance in diagnostic and therapeutic procedures, and the emotional support provided to the patient.

KEY WORDS

Priapism, erectile dysfunction, nursing care, health education.

DESARROLLO DEL TEMA

El priapismo se define como una erección mantenida que se prolongada durante más de cuatro horas sin que exista estimulación sexual1. Se trata de una patología poco frecuente, requiriendo de una rápida actuación y valoración de la situación clínica debido al riesgo de daño permanente en el tejido eréctil. Esto puede provocar fibrosis en los cuerpos cavernosos y por tanto disfunción eréctil permanente2,3. Es por tanto una patología potencialmente grave.

Desde una perspectiva fisiopatológica, se distinguen tres tipos de priapismo: isquémico, no isquémico y recurrente. El priapismo isquémico representa más del 95% de los casos y constituye una verdadera emergencia médica, ya que supone alteración del drenaje venoso y progresiva hipoxia tisular1,4.

Los factores etiológicos del priapismo son diversos, pero muchos casos están relacionados con alteraciones vasculares del tejido cavernoso. Entre las más frecuentes se encuentran las enfermedades hematológicas, especialmente la anemia de células falciformes. Estas patologías producen con elevada frecuencia priapismo isquémico en pacientes, particularmente en población joven. Esto se debe a una obstrucción de la microcirculación por alteraciones en la forma y flexibilidad de los eritrocitos, lo que dificulta el retorno venoso desde los cuerpos cavernosos y genera un estado de hipoxia, acidosis y necrosis tisular1,4. Otras enfermedades como leucemia, talasemias y alteraciones de la coagulación pueden contribuir al priapismo por aumento de la viscosidad sanguínea o fenómenos trombóticos4.

El priapismo de tipo no isquémico puede producirse por un traumatismo perineal que provoca una fístula arterio-cavernosa, produciendo una erección parcial y generalmente indolora3.

Por otro lado, el consumo de ciertos fármacos especialmente en países desarrollados representa una causa frecuente del priapismo. Los antidepresivos como la trazodona, antipsicóticos y algunos ansiolíticos, han llegado a producir erecciones peneanas mantenidas por su efecto sobre los receptores adrenérgicos y serotoninérgicos. Asimismo, el uso indebido de fármacos administrados por vía intracavernosa (como el alprostadil) pueden inducir a erecciones prolongadas5,6.

VALORACIÓN INICIAL DEL PACIENTE:

La evaluación inicial en urgencias debe ser rápida, estructurada y sistemática, siendo el personal de enfermería fundamental en este proceso para la detección precoz y priorización del paciente. La anamnesis debe incluir la duración del episodio, intensidad del dolor, antecedentes médicos y consumo de fármacos o sustancias4.

El examen físico permite diferenciar el tipo de priapismo: en el isquémico, los cuerpos cavernosos están rígidos y dolorosos, mientras que el glande suele permanecer flácido. En el no isquémico, la rigidez es parcial, con dolor leve o inexistente3.

Además, es imprescindible la monitorización de constantes vitales y la valoración del estado general del paciente, puesto que en algunos casos puede asociarse a patologías sistémicas graves5.

INTERVENCIONES DE ENFERMERÍA EN URGENCIAS:

Entre las primeras actuaciones de enfermería se encuentra la canalización de una vía venosa periférica y la administración de analgesia para el control del dolor, que suele ser especialmente intenso en el priapismo isquémico2.

Por otro lado, el control de la ansiedad y el apoyo emocional son esenciales, ya que esta patología puede generar vergüenza y estrés significativo en el paciente y, por tanto, retraso en la consulta médica. La comunicación terapéutica adecuada facilitará la confianza y la cooperación del paciente, y mejorará la adherencia al tratamiento6.

Además, la monitorización continua permite detectar complicaciones hemodinámicas y evaluar la respuesta al tratamiento instaurado. Dicha monitorización es especialmente importante durante la administración de agonista alfa-adrenérgicos5.

COLABORACIÓN EN EL DIAGNÓSTICO:

El diagnóstico diferencial entre priapismo isquémico y no isquémico es clave para orientar el tratamiento y se realiza mediante gasometría de sangre cavernosa1. Enfermería participa activamente en la preparación del material, asistencia durante el procedimiento y manejo adecuado de muestras biológicas.

Asimismo, también colabora en la realización de analíticas sanguíneas para identificar posibles causas subyacentes, como enfermedades hematológicas, infecciones hematológicas o alteraciones de la coagulación4.

PARTICIPACIÓN DE ENFERMERÍA EN EL TRATAMIENTO:

El tratamiento inicial del priapismo isquémico incluye la aspiración de sangre cavernosa y la administración de agonistas alfa-adrenérgicos, siendo la fenilefrina el fármaco más utilizado1,3.

Durante este procedimiento, enfermería debe garantizar condiciones de asepsia, preparar el material y monitorizar al paciente debido al riesgo de efectos adversos cardiovasculares como arritmias o hipertensión arterial2.

En casos refractarios, puede ser necesaria la intervención quirúrgica, requiriendo preparación preoperatoria por parte del personal de enfermería, educación y apoyo emocional5.

CUIDADOS POSTERIORES Y EDUCACIÓN SANITARIA:

Tras la resolución del episodio, es fundamental vigilar posibles complicaciones como infección, hematomas locales o recurrencia del cuadro4.

La educación sanitaria es clave para prevenir nuevos episodios, especialmente en pacientes con factores de riesgo como anemia falciforme o uso de determinados fármacos3. Es importante insistir al paciente en la necesidad de acudir de forma rápida al servicio de urgencias ante la recurrencia de síntomas.

Además, el impacto psicológico del priapismo puede ser significativo, afectando a la autoestima y la esfera sexual del paciente. Ahí radica la importancia del abordaje integral del paciente, que debe incluir apoyo emocional y, en algunos casos, derivación especializada como salud mental o sexología clínica6.

CONCLUSIONES

El manejo del priapismo en el servicio de urgencias requiere una rápida actuación. El personal de enfermería desempeña un rol fundamental en la valoración inicial, el apoyo emocional, la asistencia en los procedimientos diagnósticos y terapéuticos, así como en la educación sanitaria posterior.

La identificación precoz del tipo de priapismo y el inicio temprano del procedimiento terapéutico son factores determinantes para preservar la función eréctil y evitar secuelas irreversibles. Por tanto, la formación específica del personal de enfermería en esta patología es clave para mejorar los resultados clínicos.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Broderick GA, Kadioglu A, Bivalacqua TJ, Ghanem H, Nehra A, Shamloul R. Priapism: pathogenesis, epidemiology, and management. J Sex Med. 2010;7(1):476-500.
  2. Andersohn F, Schmedt N, Weinmann S, Garbe E. Priapism associated with antipsychotics and antidepressants. J Clin Psychopharmacol. 2010;30(1):68-71.
  3. Montague DK, Jarow J, Broderick GA, et al. American Urological Association guideline on the management of priapism. J Urol. 2003;170(4 Pt 1):1318-1324.
  4. Salonia A, Eardley I, Giuliano F, et al. European Association of Urology guidelines on priapism. Eur Urol. 2014;65(2):480-489.
  5. Burnett AL, Bivalacqua TJ. Priapism: current concepts and review of literature. Urol Clin North Am. 2007;34(4):631-642.
  6. Levey HR, Segal RL, Bivalacqua TJ. Management of ischemic priapism. Urol Clin North Am. 2011;38(2):135-145.
  7. Kovac JR, Lue TF. Priapism: a review of pathophysiology and management. Asian J Androl. 2012;14(1):15-20.
  8. Salonia A, Eardley I, Giuliano F, et al. European Association of Urology guidelines on sexual and reproductive health. Eur Urol. 2018;73(5):749-760.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos