Miastenia gravis: diagnóstico clínico, manifestaciones y tratamiento integral

26 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  2. Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  3. Marta Iglesias Bellés. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  4. Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  5. Olaia Grijalbo Barcenilla. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  6. Valvanera Uterga Rodríguez. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Clínica Veterinaria Albeitar, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La miastenia gravis es una enfermedad autoinmune de la unión neuromuscular con debilidad fluctuante y fatigabilidad; los autoanticuerpos anti-AChR, anti-MuSK u otros alteran la transmisión y pueden causar crisis respiratoria si no se trata de forma protocolizada. El diagnóstico integra clínica, serología y neurofisiología, con alta sensibilidad de la electromiografía de fibra única. El manejo combina piridostigmina, inmunoterapia de mantenimiento, rescates con inmunoglobulina o plasmaféresis y, en candidatos, timectomía. Terapias dirigidas recientes como eculizumab, ravulizumab, efgartigimod, rozanolixizumab y zilucoplan han mejorado resultados en MG generalizada refractaria. Se presentan recomendaciones prácticas y dos casos clínicos.

PALABRAS CLAVE

Miastenia gravis, unión neuromuscular, receptor de acetilcolina, timectomía, inmunoterapia, terapias dirigidas.

ABSTRACT

Myasthenia gravis is an autoimmune disorder of the neuromuscular junction with fluctuating weakness and fatigability. Autoantibo spiratory crisis without protocolized care. Diagnosis combines clinical features, serology, and neurophysiology, with single-fiber EMG as the most sensitive test. Management includes pyridostigmine, maintenance immunotherapy, rescue IVIG or plasma exchange, and thymectomy in selected patients. Recently, targeted therapies such as eculizumab, ravulizumab, efgartigimod, rozanolixizumab, and zilucoplan improved outcomes in refractory generalized MG. Two clinical cases are provided.

KEY WORDS

Myasthenia gravis, neuromuscular junction, acetylcholine receptor, thymectomy, immunotherapy, targeted therapies.

INTRODUCCIÓN

La MG es un modelo de autoinmunidad órgano-específica en el que IgG patógenas median pérdida funcional de receptores postsinápticos y fallo de transmisión, con fenotipos ocular, bulbar y generalizado que cursan en brotes y remisiones y condicionan morbilidad relevante si no se reconocen y tratan de forma temprana¹,².

En anti-AChR, la activación del complemento induce daño estructural de la membrana postsináptica, en anti-MuSK predomina disrupción de la vía agrina-LRP4-MuSK y desorganización de AChR, con diferencias clínicas y terapéuticas que exigen abordaje personalizado. La estratificación inicial incluye clasificación MGFA, cribado de timoma mediante TC/RM torácica y evaluación respiratoria para anticipar riesgo de crisis, además, deben identificarse fármacos y situaciones que agravan la MG (infecciones, cirugía, ciertos antibióticos) para reducir descompensaciones¹,²,³.

La confirmación diagnóstica combina serología (anti-AChR, anti-MuSK y, si disponible, anti-LRP4) y neurofisiología: la electromiografía de fibra única es la prueba más sensible, la estimulación repetitiva y pruebas a pie de cama como el test del hielo aportan valor en escenarios concretos. La monitorización clínica debe apoyarse en escalas validadas (MG-ADL, QMG, MG-QoL15) para objetivar evolución y respuesta a tratamientos¹,³.

El tratamiento se estructura en cuatro pilares: 1) control sintomático con piridostigmina, 2) inmunoterapia de mantenimiento con corticoides y ahorradores (azatioprina, micofenolato, calcineurínicos) ajustados a objetivos de mínima manifestación, 3) rescates con inmunoglobulina intravenosa o plasmaféresis ante exacerbaciones o crisis, y 4) timectomía en MG generalizada anti-AChR no timomatosa, con beneficio demostrado en ensayo aleatorizado. Las terapias dirigidas recientes —inhibidores del complemento y bloqueadores de FcRn— han ampliado opciones en MG refractaria, permitiendo reducir esteroides y crisis con perfiles de seguridad conocidos y requisitos de vacunación en el bloqueo del complemento¹,³,,,,,⁸.

EPIDEMIOLOGÍA Y FIOSIOPATOLOGÍA:

Incidencia estimada 5–30/millón, la prevalencia aumenta por mejor detección y supervivencia. En anti-AChR, el daño postsináptico es mediado por complemento, en anti-MuSK la sinaptogénesis se ve comprometida. La heterogeneidad serológica condiciona variabilidad clínica y respuesta a tratamientos, justificando estrategias individualizadas ¹,²,³.

DIAGNÓSTICO CLÍNICO Y PRUEBAS:

Sospechar MG ante ptosis/diplopía fluctuantes, disartria, disfagia y fatigabilidad proximal con empeoramiento vespertino. Confirmar con anticuerpos anti-AChR o anti-MuSK y, si negativos, anti-LRP4 cuando sea posible, documentar decremento en estimulación repetitiva o jitter patológico en fibra única, solicitar TC/RM torácica para timoma y espirometría con capacidad vital forzada en afectación bulbar o generalizada ¹,³.

TRATAMIENTO CONVENCIONAL:

Iniciar piridostigmina ajustando la respuesta y tolerancia. Para control sostenido, emplear corticoides con escalada gradual y reducción lenta, asociando ahorradores (azatioprina, micofenolato, ciclosporina o tacrolimus) según comorbilidades y objetivos de minimización de esteroides. En exacerbaciones o crisis, usar inmunoglobulina intravenosa o plasmaféresis según gravedad y disponibilidad¹,³.

TIMECTOMÍA:

La timectomía extendida más prednisona mejora resultados clínicos y reduce hospitalizaciones frente a prednisona sola en MG generalizada anti-AChR sin timoma, con beneficio mantenido a tres años, considerar en adultos jóvenes con menos de cinco años de evolución y sin contraindicaciones³,⁴.

TERAPIA DIRIGIDAS:

Eculizumab mejora MG-ADL y QMG en MG anti-AChR refractaria, ravulizumab ofrece eficacia similar con menor frecuencia de infusión. Efgartigimod y rozanolixizumab reducen IgG patógena con mejoría funcional, zilucoplan aporta inhibición subcutánea de C5 con inicio rápido de efecto⁵,,,⁸.

MANEJO DE CRISIS Y SITUACIONES ESPECIALES:

La crisis miasténica requiere UCI, monitorización respiratoria seriada, retirada de fármacos que empeoran la MG y rescate con plasmaféresis o inmunoglobulina, después, optimización de la inmunosupresión y prevención secundaria. Embarazo, cirugía y uso de ICI oncológicos exigen planes específicos y coordinación multidisciplinar³.

SEGUIMIENTO Y CALIDDAD DE VIDA:

Monitorizar con MG-ADL, QMG y MG-QoL15, fijar objetivo de mínima manifestación con la menor inmunosupresión efectiva, educación del paciente, rehabilitación y control de desencadenantes reducen exacerbaciones, vigilar infecciones y riesgo cardiovascular¹,³.

PRESENTACIÓN DE CASOS CLÍNICOS

Caso 1. MG anti-AChR generalizada con indicación de timectomía.

Mujer de 28 años con seis meses de diplopía y ptosis fluctuante, progresión a disartria y fatigabilidad proximal. MGFA IIb. Anti-AChR positivos, anti-MuSK negativos. Estimulación repetitiva con decremento patológico, fibra única con jitter aumentado. TC torácica sin timoma. Responde parcialmente a piridostigmina, se inicia prednisona con azatioprina. Tras estabilidad, se realiza timectomía extendida. A 12 meses, menor MG-ADL, descenso de corticoide y sin exacerbaciones¹,³,⁴.

Caso 2. MG refractaria anti-AChR con respuesta a terapias dirigidas.

Varón de 46 años, MGFA IIIb con disfagia y debilidad axial pese a piridostigmina, prednisona y micofenolato, múltiples rescates con inmunoglobulina. Anti-AChR positivos, TC torácica sin timoma. Se inicia eculizumab tras vacunación antimeningocócica con clara mejoría y reducción de crisis, cambio posterior a ravulizumab por comodidad manteniendo control. Recaída leve a 12 meses tratada con ciclo de efgartigimod con respuesta rápida³,,,⁷.

Caso 3. MG anti-MuSK bulbar con respuesta a rituximab y rescates en exacerbación.

Mujer de 34 años con tres meses de disartria nasal, disfagia para líquidos y fatiga cervical. Diplopía ausente. MGFA IIIb. Anti-MuSK positivos, anti-AChR negativos. EMG de fibra única con jitter patológico en orbicularis oris y trapecio. Mala tolerancia a dosis altas de piridostigmina por sialorrea y calambres. Se inicia prednisona con titulación lenta y profilaxis ósea, respuesta parcial. A los cuatro meses presenta exacerbación bulbar con pérdida de peso y caída de la capacidad vital forzada al 65% del teórico. Ingresa para plasmaféresis con mejoría rápida y reintroducción de alimentación segura. Se administró rituximab como ahorrador esteroideo precoz dada la serología anti-MuSK y curso refractario, a seis meses, MG-ADL ↓ de 9 a 3, reducción de prednisona a ≤7,5 mg/d y sin nuevas exacerbaciones. No se indica timectomía por ausencia de beneficio demostrado en anti-MuSK. Se entregan pautas por escrito de fármacos a evitar y plan de rescate ante disfagia y disnea¹,³.

CONCLUSIÓN

La miastenia gravis requiere un itinerario diagnóstico-terapéutico estandarizado desde la sospecha hasta el seguimiento, integrando clínica, serología y neurofisiología, junto con imagen torácica para descartar timoma y evaluación respiratoria seriada para prevenir crisis¹–³. La estratificación inicial con MGFA y la monitorización con MG-ADL, QMG y MG-QoL15 permiten fijar objetivos de “mínima manifestación” y ajustar la intensidad terapéutica¹,³. El manejo de base combina piridostigmina, corticoides y ahorradores inmunosupresores, con rescates mediante inmunoglobulina intravenosa o plasmaféresis en exacerbaciones. En MG generalizada anti-AChR sin timoma, la timectomía aporta beneficio clínico sostenido y reducción de hospitalizaciones frente a prednisona sola, por lo que debe considerarse de forma precoz en candidatos adecuados. En refractariedad, los inhibidores del complemento (eculizumab, ravulizumab) y los bloqueadores de FcRn (efgartigimod, rozanolixizumab), junto con zilucoplan, mejoran de forma significativa la función y reducen crisis, su elección exige valorar serología, gravedad, comorbilidades, disponibilidad y preferencias del paciente, con vacunación antimeningocócica previa cuando se bloquea el complemento. En anti-MuSK, el consenso apoya rituximab como ahorrador precoz y no se recomienda timectomía. La crisis miasténica precisa protocolos de UCI con monitorización respiratoria, retirada de fármacos agravantes y rescate rápido, seguido de optimización del mantenimiento y prevención secundaria. El plan longitudinal debe minimizar exposición a esteroides, vigilar infecciones y salud ósea y cardiometabólica, e incluir educación, rehabilitación, registro de fármacos a evitar y un plan de acción escrito. La coordinación multidisciplinar y la incorporación de medidas de resultado reportadas por pacientes incrementan la eficiencia y la calidad asistencial. Las prioridades futuras son ampliar el acceso equitativo a terapias dirigidas, desarrollar biomarcadores de respuesta y actualizar protocolos según nueva evidencia de ensayos controlados.

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  8. Howard JF Jr, Bresch S, Genge A, Hewamadduma C, Hinton J, Hussain Y, et al. Safety and efficacy of zilucoplan in patients with generalised myasthenia gravis (RAISE): a randomised, double-blind, placebo-controlled, phase 3 study. Lancet Neurol [Internet]. 2023,22(5):395–406. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/S1474-4422(23)00080-7

 

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