Programa ESAMyN como modelo estratégico de gestión para la calidad materno-neonatal

6 mayo 2026

AUTORES

  1. Angie Nicole Mansanillas Gómez. https://orcid.org/0009-0001-9220-841X Universidad Técnica de Machala.
  2. Ángel José Chu Lee. https://orcid.org/0000-0003-2806-1692 Universidad Técnica de Machala.

 

RESUMEN

El estudio tuvo como objetivo analizar, mediante auditoría documental, el cumplimiento de criterios trazadores del Programa ESAMyN en expedientes clínicos de partos atendidos en el Hospital Básico de Macará entre octubre y diciembre de 2025, con el propósito de identificar brechas operativas de trazabilidad útiles para la gestión de la calidad materno-neonatal. Se desarrolló una estudio cuantitativo, descriptivo, no experimental, observacional y transversal, sustentada en un auditorio documental conformado por 30 expedientes consecutivos de partos vaginales y cesáreas. Se empleó una lista de verificación compuesta por 30 criterios, calificados por una escala ordinal, donde se excluyó del cálculo elementos que no corresponden. El promedio del cumplimiento global fue de 71,8% ± 2,5 (IC95%: 70,8–72,7), con mediana de 71,6; entre las observaciones aplicadas prevaleció la categoría “cumple” (66,5%). El mejor desempeño se relacionó a las prácticas neonatales inmediatas (86,9% ± 1,9), mientras que las principales brechas se evidencio en el apoyo temprano a la lactancia y la dimensión de protección y continuidad. Se documentó cumplimiento total en contacto piel con piel, pinzamiento oportuno, profilaxis ocular, vitamina K y alojamiento conjunto; en contraste, se observó ausencia de registro en consejería, referencias al alta y medidas no farmacológicas.

PALABRAS CLAVE

Calidad de la atención de salud, salud materno infantil, servicios de salud materna, recién nacido, lactancia materna.

ABSTRACT

The study aimed to analyze, through document auditing, compliance with the ESAMyN Program’s tracer criteria in the clinical records of births attended at the Macará Basic Hospital between October and December 2025, to identify operational traceability gaps useful for maternal-neonatal quality management. A quantitative, descriptive, non-experimental, observational, and cross-sectional study was conducted, based on a structured review of 30 consecutive records of vaginal deliveries and cesarean sections. A checklist composed of 30 criteria was applied, assessed using an ordinal scale, excluding inapplicable items from the denominator. The overall average compliance was 71.8% ± 2.5 (95% CI: 70.8–72.7), with a median of 71.6, among the applicable observations, the «complies» category predominated (66.5%). The highest performance was observed in immediate neonatal practices (86.9% ± 1.9), while early breastfeeding support and the protection and continuity dimension showed the greatest gaps. Full compliance was identified in skin-to-skin contact, timely cord clamping, eye prophylaxis, vitamin K administration, and rooming-in, but there was a lack of documentation for non-pharmacological interventions, counseling, and discharge referrals.

KEY WORDS

Quality of Health Care, Maternal and Child Health, Maternal Health Services, Infant, Newborn, Breast Feeding.

INTRODUCCIÓN

La calidad materno neonatal constituye una prioridad de los sistemas de salud, porque condiciona la seguridad clínica y la experiencia del cuidado en el continuo reproductivo. En relación con los servicios, se ilustra en la atención segura y basada en evidencia, el respeto por la dignidad, la comunicación efectiva y el apoyo emocional. Para lograr esto, el ideal necesita un entorno habilitador con los recursos necesarios, estándares y normas que lo respalden en la práctica diaria1. Por lo tanto, mejorar la práctica más allá de la competencia humana requiere decisiones de gestión sobre el proceso, las tareas y los requisitos de supervisión, así como procesos sistemáticos y evaluaciones de desempeño2.

A pesar de los avances en el acceso y contacto con los servicios, persiste una disparidad entre la cobertura registrada y la calidad entregada durante el embarazo, el parto, el posparto y el cuidado del recién nacido. La literatura sugiere que las medidas de cobertura tradicionales son deficientes en términos de calidad real, y que, al incorporar elementos de calidad, el impacto suele mitigarse, señalando una falla del sistema en lugar de uso 3. Estas brechas en la atención dentro de los entornos institucionales se han vinculado a la variabilidad en la estandarización, brechas de nivel, riesgos de seguridad, fallas en la comunicación y el tratamiento, y barreras para medir la calidad real de la atención en los hospitales al nacer4.

Las iniciativas institucionales que articulan prácticas clínicas con un entorno organizacional para proteger, promover, además de apoyar la lactancia materna conforman un componente del continuo materno neonatal. La evidencia señala que implementar estrategias de Baby Friendly Hospital Initiative, basadas en pasos estandarizados, se asocia con mejores desenlaces en inicio, exclusividad, continuidad en el tiempo, incluso con aplicación parcial, por consiguiente, respalda intervenir desde el establecimiento, más allá de la consejería individual5. De manera similar, la serie de The Lancet expone determinantes a múltiples niveles, por lo tanto, las políticas y prácticas del sistema durante el embarazo, el parto y el posparto sirven como palancas importantes para sostenerlo6.

La experiencia de atención abarca el trato digno, la comunicación, la privacidad, el consentimiento, la ausencia de maltrato, así, integra la calidad intraparto e inmediata del posparto. La atención materna respetuosa está relacionada con los marcos de derechos y la percepción de seguridad de los usuarios, por lo que no se aborda mediante exhortaciones individuales. Una revisión sistemática describe marcos conceptuales, identifica dominios que incluyen dignidad, comunicación y justicia, expone la variabilidad en definiciones y herramientas, además de una escasez de estudios sobre mejoras en la implementación7. Una síntesis de intervenciones sugiere capacitación, listas de verificación, retroalimentación de los usuarios como vías organizacionales para reducir la falta de respeto y el abuso, enfatizando la gestión, la supervisión y la cultura institucional8.

En América Latina y el Caribe, la expansión de la cobertura obstétrica no garantiza una calidad efectiva desde el embarazo hasta el posparto, ni en el cuidado del recién nacido, además, persisten desigualdades entre países, así como entre grupos poblacionales9. En los establecimientos, las brechas se concentran en el contenido del control prenatal, la continuidad entre niveles de atención, la seguridad del paciente, así como el seguimiento posparto, con variabilidad en prácticas esenciales10. A esto se suma la dimensión relacional, con evidencia de violencia obstétrica, además de un trato irrespetuoso, que puede afectar comportamientos clave, incluida la lactancia materna11. Estos patrones están asociados con barreras de acceso, un déficit de personal calificado, junto con limitaciones organizacionales que deterioran la atención oportuna y respetuosa12.

En este contexto, se va más allá de la simple presencia de estándares clínicos, permitiendo que la conversión de estos estándares en procesos medibles se aplique a hospitales de primer y segundo nivel. Las recomendaciones de la OMS para programas de calidad en salud materna, neonatal e infantil proponen acciones relacionadas con gobernanza, planificación, aprendizaje y rendición de cuentas, complementadas por información rutinaria, indicadores, auditorías y un enfoque en la mejora continua13. ara facilitar esta conversión, el modelo de Donabedian, que abarca estructura, proceso y resultado, puede ser empleado para determinar lo que es evaluable sin comprometer la experiencia del cuidado14. Asimismo, la implementación global del marco propuesto por la OMS indica que es necesario priorizar el conjunto de indicadores mediante registros y revisiones periódicas que fortalezcan decisiones gerenciales oportunas15.

La iniciativa «Establecimientos de Salud Amigables con la Madre y el Niño» (ESAMyN) en Ecuador establece un estándar de atención sanitaria destinado a certificar y uniformar la atención durante el embarazo, el parto, el posparto y para los recién nacidos. Este enfoque integra el parto humanizado con la protección, apoyo y promoción de la lactancia materna16,17. Su aplicación es obligatoria en los establecimientos del Sistema Nacional de Salud que atienden partos, mediante requisitos, comités, evaluación interna y externa 17. En el Hospital Básico de Macará, este marco es pertinente porque demanda herramientas prácticas para sostener estándares, continuidad operativa y responsabilidad gerencial en los servicios clínicos.

En conjunto, la calidad materno-neonatal se comprende como la articulación entre la provisión y la experiencia del cuidado junto con las condiciones organizacionales que lo hacen posible, dimensiones que deben traducirse en estándares aplicables y ciclos de mejora en el nivel del establecimiento18. Pasar de la norma a la práctica exige liderazgo, planificación, monitoreo y aprendizaje institucional para sostener los cambios en el cuidado diario13. En Ecuador, las regulaciones de ESAMyN han establecido el marco de certificación del parto humanizado y el apoyo a la lactancia, sin embargo, requiere que se introduzcan herramientas de gestión adaptadas al nivel de resolución local en los hospitales básicos17.

El artículo tuvo como objetivo analizar, mediante auditoría documental, el cumplimiento de criterios trazadores ESAMyN en expedientes clínicos de partos atendidos en el Hospital Básico de Macará durante 2025, a fin de identificar brechas operativas de trazabilidad que orienten decisiones de gestión dirigidas al fortalecimiento de la calidad materno-neonatal.

MATERIAL Y MÉTODO

El estudio adopta un enfoque cuantitativo, de alcance descriptivo y con propósito aplicado, sustentado en un diseño no experimental, observacional y transversal. Se llevó a cabo una auditoría documental con el objetivo de evaluar el grado de cumplimiento observado respecto a los criterios de trazabilidad del Programa ESAMyN, que se considera un referente en la gestión de la calidad materno-neonatal. No se implementó ninguna intervención sobre la atención proporcionada ni se analizaron los resultados clínicos, por lo tanto, el análisis está restringido a comprobar la trazabilidad documental reflejada en los registros clínicos y describir cómo se comporta el cumplimiento según los criterios establecidos y en relación con los componentes del ciclo materno-neonatal.

El estudio se llevó a cabo en el Hospital Básico de Macará, ubicado en Loja, Ecuador. En este centro médico, la atención materno-neonatal se articula principalmente entre los departamentos de Ginecología y Pediatría. La población objeto del análisis estuvo constituida por expedientes clínicos de partos que tuvieron lugar en la institución durante el periodo establecido para la investigación. Se seleccionó una muestra compuesta por 30 registros consecutivos de nacimientos ocurridos entre octubre y diciembre de 2025, utilizando un muestreo no probabilístico por conveniencia con inclusión secuencial, esto abarcó tanto partos vaginales como cesáreas. En aquellos casos donde el recién nacido fue admitido al servicio pediátrico y se generó un registro independiente, dicho documento fue incluido en el análisis para asegurar la continuidad documental del componente neonatal, así como para verificar la presencia de evidencia relacionada con los criterios evaluados.

La información se obtuvo a través de una revisión sistemática de documentos, utilizando una lista de verificación diseñada conforme a las normativas de ESAMyN y adaptada al flujo documental existente en Ginecología y Pediatría. Este instrumento abarcaba 30 criterios codificados desde C01 hasta C30, estructurados según componentes del continuo materno-neonatal para facilitar un análisis exhaustivo. La evaluación de cada criterio se llevó a cabo empleando una escala ordinal que contemplaba tres categorías: no cumple (0), parcial (1) y cumple (2). Adicionalmente, para los criterios condicionales, se incorporó la categoría no aplicable (3), la cual fue excluida del denominador al calcular las proporciones de cumplimiento por criterio y dimensión. Se estableció una regla operativa clave para asegurar uniformidad en la calificación: un criterio sólo era considerado como cumplido si existía evidencia clara en el registro, si el registro resultaba ser incompleto, ambiguo o insuficiente para tal determinación, recibía la calificación parcial, mientras que, ante la ausencia total de evidencia disponible, se clasificaba como no cumple.

Se incluyeron los documentos del período de estudio que eran legibles y tenían al menos la documentación necesaria para cumplir con los estándares mínimos establecidos. Esto abarcó el evento obstétrico, el periodo inmediato posparto y, en su caso, los registros del recién nacido. Se excluyeron las carpetas que no pertenecían al intervalo temporal definido o aquellas cuya incompletitud impedía verificar los criterios pertinentes. La información fue registrada en una matriz codificada mediante claves M01–M30, sin transcribir datos personales ni extraer identificadores directos.

El análisis se llevó a cabo de manera descriptiva, presentando las frecuencias y proporciones de cumplimiento según cada criterio y los distintos componentes del continuo materno-neonatal, tomando en cuenta únicamente las observaciones pertinentes. Los datos fueron analizados mediante IBM SPSS Statistics y organizados en tablas para facilitar una lectura más clara, así como la comparabilidad entre ellos y la transparencia del proceso metodológico.

La revisión se realizó con autorización institucional bajo criterios de confidencialidad, excluyendo cualquier recopilación de datos identificativos y garantizando que la información fuese utilizada exclusivamente para fines académicos. El equipo encargado del estudio mantuvo los materiales bajo control adecuado, asegurando que los archivos estuviesen accesibles solamente a personal autorizado. Entre las limitaciones previsibles destacan la dependencia respecto de la calidad y completitud del registro clínico, así como la aplicabilidad de los hallazgos principalmente a establecimientos con un nivel de complejidad semejante.

RESULTADOS

Se analizaron 30 expedientes clínicos correspondientes a partos atendidos en el Hospital Básico de Macará entre octubre y diciembre de 2025 (Tabla 1). La distribución mensual mostró una mayor concentración de registros en noviembre, con 43,3%, seguido de octubre, con 30,0%, y de diciembre, con 26,7%. En relación con la vía de terminación del parto, predominó el parto vaginal, que representó 66,7% del total, mientras la cesárea correspondió a 33,3%. Por otra parte, en 16,7% de los casos se evidenció la apertura de un expediente neonatal independiente en Pediatría, frente a 83,3% en los que no se documentó un registro neonatal por separado.

La Tabla 2 presenta el grado general de conformidad con los criterios establecidos por ESAMyN. Dado que ciertos elementos fueron clasificados como «No aplicable», cada archivo mostró un promedio ajustado de 26.4 ± 0.9 criterios relevantes. El cumplimiento total se calculó en un promedio del 71.8% ± 2.5, con un intervalo de confianza del 95% que varía entre 70.8 y 72. La mediana alcanzó un valor del 71.6%, con un rango intercuartil situado entre 70.4 y 72.2, mientras que las cifras fluctuaron desde el 66,7% hasta el 78,0%. De las observaciones pertinentes (n = 791), la categoría ‘Cumple’ fue la más predominante, representando el 66,5%, seguida por ‘No cumple’ con un 23,0% y finalmente ‘Parcial’, que constituyó el 10,5%.

La Tabla 3 ilustra los niveles de cumplimiento a través de las diversas dimensiones del continuo materno-neonatal. El rendimiento más destacado se observó en las prácticas neonatales inmediatas (C10–C17), donde se registró un cumplimiento del 86.9% ± 1.9, y el 86.2% de las observaciones pertinentes fueron clasificadas como ‘Cumple’. En cuanto al apoyo para la lactancia materna temprana (C18–C23) y la protección y continuidad del cuidado (C24–C30), estos alcanzaron porcentajes de cumplimiento de 62.5% y 64.3%, respectivamente. Por otro lado, el bloque relacionado con el parto respetuoso (C01–C09) presentó un promedio del 68.1% ± 9.5, con rangos que variaron entre el 50.0 y el 91.7%.

La Tabla 4 resume los criterios con desempeño extremo identificados en la auditoría documental. Se reconocieron criterios con cumplimiento total en todos los expedientes aplicables, sobre todo en prácticas inmediatas del recién nacido y en el alojamiento conjunto. En cambio, otro grupo mostró ausencia de registro de cumplimiento, concentrado en componentes relacionados con la documentación de medidas no farmacológicas, la verificación de procedimientos frente a la madre o el acompañante, así como la continuidad del apoyo a la lactancia después del alta.

DISCUSIÓN

El cumplimiento global observado en la auditoría documental debe entenderse como un indicador de la trazabilidad del estándar ESAMyN en el registro clínico, más que como una medida directa de la calidad clínica o de la experiencia de cuidado. En un estudio sustentado en expedientes, el valor de 71,8% expresa el grado en que los criterios trazadores quedan consignados de manera verificable y, por ello, pueden respaldar procesos de monitoreo y mejora continua. Bajo esta misma lógica, la categoría “No aplica” opera como un ajuste metodológico necesario para evitar denominadores artificialmente sobrestimados y conservar la comparabilidad interna por criterio y por dimensión. Este encuadre resulta coherente con las orientaciones recientes de la OMS, que reconocen la medición rutinaria y el fortalecimiento de los sistemas de información como condiciones habilitantes para mejorar la calidad en el nivel de los establecimientos13,19.

En el ámbito internacional, la evidencia existente indica que las métricas tradicionales de cobertura no evalúan de manera exhaustiva la calidad del cuidado proporcionado. Por otro lado, el concepto de cobertura efectiva abarca aspectos como utilización, necesidad y calidad para ofrecer una estimación más precisa de los beneficios potenciales. Una revisión sistemática centrada en salud materna e infantil evidenció una notable heterogeneidad metodológica al evaluar la cobertura efectiva en este sector y subrayó que uno de los retos principales sigue siendo medir adecuadamente la calidad con el fin de transformar el acceso a una atención verdaderamente eficaz3. De manera convergente, la agenda de implementación para la calidad materno-neonatal subraya el valor del aprendizaje, la rendición de cuentas y el uso sistemático de datos para la mejora, lo que otorga especial pertinencia a las auditorías documentales como herramienta para identificar brechas accionables de trazabilidad dentro de los establecimientos13,20.

El mayor desempeño registrado en las prácticas neonatales inmediatas guarda relación con el hecho de que estos componentes suelen apoyarse en rutinas más estandarizadas y en registros más estructurados, lo que facilita su verificación en comparación con aquellos criterios que dependen de la narrativa clínica o de actividades de consejería. Las medidas preventivas, que abarcan tanto la profilaxis como la administración de vitamina K, generalmente se registran en secciones específicas del archivo documental. Esto favorece su trazabilidad durante las auditorías. Desde una perspectiva gerencial, este enfoque es coherente con la recomendación de enfocarse en indicadores y formularios que ofrezcan evidencia verificable, al mismo tiempo que se busca mejorar la calidad de los datos para establecer una base sólida para evaluar y optimizar la atención a lo largo del ciclo materno-neonatal13,19.

En el componente de parto respetado, las principales brechas se ubican en criterios que dependen del registro narrativo y de la documentación explícita de prácticas centradas en la mujer, entre ellas el uso de medidas no farmacológicas (C07) y la verificación de procedimientos frente a la madre o su acompañante (C17). Este comportamiento coincide con la literatura sobre respectful maternity care, la cual reconoce la experiencia de cuidado como un dominio de la calidad que solo logra hacerse visible en la práctica y en el registro cuando existe respaldo organizacional, supervisión efectiva y sistemas de medición adecuados7. Regularmente, las revisiones recientes sobre intervenciones destinadas a reducir el maltrato durante el parto indican que un cambio sostenible generalmente requiere elementos de gestión y supervisión. Además, la falta de documentación adecuada restringe tanto la rendición de cuentas como el aprendizaje institucional8.

La escasa adherencia observada en relación con la orientación específica acerca de los riesgos asociados al uso de sustitutos, biberones o chupetes (C28), así como con respecto a la continuidad del apoyo desde el alta hasta la derivación hacia redes o grupos (C29), sugiere una carencia en atención hospitalaria complementada por seguimiento comunitario para fomentar la lactancia materna. La evidencia que revela un impacto más significativo subraya que proteger y promover la lactancia materna exige acción proactiva por parte de las instituciones para mitigar presiones comerciales y estructurar adecuadamente el asesoramiento, esta intervención es especialmente crucial en el momento del alta, cuando se define mayormente cómo continuará dicha práctica 6. Asimismo, estudios acumulativos sobre iniciativas similares a IHAN han demostrado estar cada vez más correlacionados con mejores resultados relacionados con la lactancia materna siempre que estos pasos sean implementados consistentemente y puedan ser verificados, además, mantener registros claros sobre asesoría y derivaciones será fundamental5.

Desde una lógica de gestión por procesos en un hospital básico, estos hallazgos pueden interpretarse como oportunidades de mejora centradas en la trazabilidad, sin necesidad de recurrir a intervenciones complejas. En términos concretos, tres acciones de bajo costo resultan coherentes con las brechas identificadas: incorporar plantillas breves de registro en las notas clínicas y en el alta con campos mínimos para consejería, signos de alarma y referencia, con el fin de fortalecer C28–C30, añadir recordatorios operativos en puntos críticos, como la sala de partos y el alta, para documentar medidas no farmacológicas y aspectos relacionados con la experiencia del cuidado, reforzando C07 y C17, y establecer ciclos periódicos de auditoría con retroalimentación por servicio, dado que la evidencia respalda el uso de audit and feedback como estrategia útil para mejorar el cumplimiento de estándares y por su potencial de eficiencia en los sistemas de salud13,21.

El análisis se caracteriza por ser sistemático y replicable, lo que representa una de sus principales fortalezas. La auditoría fundamenta su enfoque en criterios de trazabilidad bien definidos, un sistema de calificación uniforme y un tratamiento previamente establecido para la categoría «No aplicable», lo cual refuerza la consistencia interna y reduce la ambigüedad en las mediciones. Además, la selección secuencial de archivos dentro de un marco temporal específico junto con el empleo de estadísticas descriptivas mejora tanto la claridad del informe como su utilidad como recurso para el monitoreo institucional. Esta forma de aproximación guarda coherencia con la necesidad de fortalecer la medición de la calidad materno-neonatal en el nivel de los establecimientos, especialmente cuando se busca generar evidencia verificable para la gestión2.

Las limitaciones provienen tanto de la fuente de información como del alcance del diseño. Al tratarse de una auditoría documental, los hallazgos dependen de la completitud y de la calidad del registro clínico, por lo que no permiten inferir de manera directa la práctica asistencial ni la experiencia del cuidado, sobre todo en aquellos criterios cuya verificación resulta más adecuada mediante observación o reporte de las usuarias. Los estudios de validación llevados a cabo en hospitales indican que existen diferencias entre los registros habituales y las mediciones directas de aspectos relacionados con el nacimiento, esto refuerza la necesidad de considerar esta evidencia como un reflejo del desempeño documental4. Asimismo, el limitado tamaño de la muestra y el enfoque centrado en un solo centro del estudio restringen la aplicabilidad de los resultados a contextos similares.

En la práctica, la auditoría sirve como un estándar imparcial para determinar cuáles aspectos del ESAMyN requieren ser mejorados, tanto en lo que respecta al registro institucional como a su seguimiento. Esto es especialmente relevante para el asesoramiento y apoyo continúo relacionado con la lactancia materna. En los hospitales de nivel básico, su valor principal radica en orientar las decisiones administrativas acerca de aquellos momentos del proceso de atención donde se recomienda establecer una documentación mínima estandarizada y llevar a cabo un monitoreo regular. Para evaluaciones futuras, complementar la auditoría de expedientes con mecanismos adicionales de verificación, como la observación estructurada o instrumentos breves sobre experiencia de cuidado, puede incrementar la validez de la medición y aproximar el análisis a los dominios de calidad propuestos por la OMS4,13.

CONCLUSIONES

La auditoría documental muestra un cumplimiento global intermedio de los criterios trazadores ESAMyN en el Hospital Básico de Macará. Se identifican fortalezas en las prácticas inmediatas neonatales, destacando la consistencia en su documentación. No obstante, se observan notables deficiencias en aspectos que dependen del registro narrativo y de la consejería. Esto incluye especialmente las intervenciones no farmacológicas durante el parto, así como la verificación de procedimientos ante la madre o su acompañante. Además, hay carencias en cuanto a asesoramiento sobre los riesgos asociados a los sucedáneos y en lo que respecta a mantener el apoyo para la lactancia tras el alta hospitalaria. En el contexto de un hospital básico, estos hallazgos permiten definir prioridades de gestión orientadas a fortalecer la trazabilidad del estándar mediante intervenciones de bajo costo, entre ellas la estandarización de campos mínimos en las notas clínicas y en el alta, la incorporación de recordatorios de registro en puntos críticos del proceso asistencial y la realización de auditorías internas periódicas con retroalimentación por servicio.

Dado que el estudio se sustenta en expedientes clínicos, los resultados deben interpretarse como expresión del desempeño documental y no como una medida directa de la calidad clínica o de la experiencia del cuidado. Aun así, la identificación de brechas de registro aporta evidencia útil y accionable para fortalecer el seguimiento institucional de ESAMyN y para sustentar evaluaciones posteriores apoyadas en métodos complementarios.

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ANEXOS

Tabla 1. Características generales de los expedientes clínicos auditados en el Hospital Básico de Macará, octubre a diciembre de 2025.

Variable Categoría n %
Mes de atención Octubre 9 30,0
Noviembre 13 43,3
Diciembre 8 26,7
Tipo de parto Vaginal 20 66,7
Cesárea 10 33,3
Expediente neonatal independiente en Pediatría No 25 83,3
5 16,7

Autor: Elaboración propia.

 

Tabla 2. Cumplimiento global de criterios ESAMyN en expedientes auditados (n = 30).

Indicador Resultado
Criterios aplicables por expediente, media ± DE 26,4 ± 0,9
Observaciones totales posibles (30 criterios × 30 expedientes), n 900
Observaciones “No aplica”, n (%) 109 (12,1)
Observaciones aplicables, n (%) 791 (87,9)
Distribución en observaciones aplicables: “Cumple”, n (%) 526 (66,5)
Distribución en observaciones aplicables: “Parcial”, n (%) 83 (10,5)
Distribución en observaciones aplicables: “No cumple”, n (%) 182 (23,0)
Cumplimiento global (%), media ± DE 71,8 ± 2,5
IC95% del cumplimiento global (%) 70,8 – 72,7
Mediana del cumplimiento global (%) 71,6
RIQ del cumplimiento global (%) 70,4 – 72,2
Rango del cumplimiento global (%) 66,7 – 78,0

Autor: Elaboración propia.

Nota: IC95% = intervalo de confianza al 95%, DE = desviación estándar, RIQ = rango intercuartílico. La categoría “No aplica” se excluye del denominador para el cálculo de proporciones.

 

Tabla 3. Cumplimiento por dimensiones de criterios ESAMyN en expedientes auditados (n = 30).

Dimensión (criterios) Observaciones aplicables (n) Cumple n (%) Parcial n (%) No cumple n (%) Cumplimiento global de la dimensión (%) media ± DE Mediana (RIQ) Rango
Parto respetado (C01–C09) 221 139 (62,9) 20 (9,0) 62 (28,1) 68,1 ± 9,5 66,5 (62,5–68,8) 50,0–91,7
Prácticas neonatales inmediatas (C10–C17) 240 207 (86,2) 3 (1,2) 30 (12,5) 86,9 ± 1,9 87,5 (87,5–87,5) 81,2–87,5
Apoyo temprano a la lactancia (C18–C23) 120 60 (50,0) 30 (25,0) 30 (25,0) 62,5 ± 0,0 62,5 (62,5–62,5) 62,5–62,5
Protección y continuidad de la lactancia (C24–C30) 210 120 (57,1) 30 (14,3) 60 (28,6) 64,3 ± 0,0 64,3 (64,3–64,3) 64,3–64,3

Autor: Elaboración propia.

Nota: En las dimensiones donde se reporta DE = 0,0, el porcentaje por expediente fue idéntico en todos los casos auditados.

 

Tabla 4. Criterios trazadores con mayor y menor nivel de cumplimiento documental del estándar ESAMyN en expedientes auditados (n = 30).

Grupo Criterio Descripción n aplicable Cumple n (%) Parcial n (%) No cumple n (%)
Mayor cumplimiento C10 Contacto piel a piel inmediato 30 30 (100,0) 0 (0,0) 0 (0,0)
Mayor cumplimiento C12 Pinzamiento oportuno del cordón 30 30 (100,0) 0 (0,0) 0 (0,0)
Mayor cumplimiento C15 Profilaxis ocular 30 30 (100,0) 0 (0,0) 0 (0,0)
Mayor cumplimiento C16 Vitamina K 30 30 (100,0) 0 (0,0) 0 (0,0)
Mayor cumplimiento C24 Alojamiento conjunto 30 30 (100,0) 0 (0,0) 0 (0,0)
Menor cumplimiento C07 Uso documentado de medidas no farmacológicas 20 0 (0,0) 0 (0,0) 20 (100,0)
Menor cumplimiento C17 Procedimientos del RN frente a madre o acompañante 30 0 (0,0) 0 (0,0) 30 (100,0)
Menor cumplimiento C18 Apoyo profesional temprano a lactancia 30 0 (0,0) 0 (0,0) 30 (100,0)
Menor cumplimiento C28 Consejería sobre riesgos de sucedáneos, biberón o chupón 30 0 (0,0) 0 (0,0) 30 (100,0)
Menor cumplimiento C29 Referencia a grupos de apoyo al alta 30 0 (0,0) 0 (0,0) 30 (100,0)

Autor: Elaboración propia.

 

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