Sobrecarga del cuidador primario del paciente geriátrico y su asociación con la funcionalidad familiar

12 marzo 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.45.12.001

 

 

 

AUTORES

  1. Rosa Inés Montaño León. Médico Residente de Segundo Año de la Unidad de Medicina Familiar No. 69 Coatzacoalcos, Veracruz OOAD Veracruz sur. México.
  2. Maribel López González. Médico Familiar y Coordinador Clínico de Educación e Investigación en Salud en la Unidad de Medicina Familiar No.69 Coatzacoalcos Veracruz, OOAD Veracruz sur. México.
  3. Manuel Alejandro Orduña Sánchez. Médico Familiar y profesor titular de Médicos residentes en la Unidad de Medicina Familiar No.69 Coatzacoalcos, Veracruz. OOAD Veracruz sur. México.
  4. Yaritza Anahí Toledo Deloya. Médico Residente de Segundo Año de la Unidad de Medicina Familiar No. 69 Coatzacoalcos, Veracruz OOAD Veracruz sur. México.
  5. Josseline del Carmen Amador Zarate.Médico Familiar en el Hospital General de Zona No.36 Coatzacoalcos, Veracruz OOAD Veracruz sur. México.

 

RESUMEN

Introducción: Los cambios del envejecimiento generan pérdida progresiva de la capacidad de adaptación, haciendo necesario el apoyo de un cuidador primario que le ayude a atender sus necesidades. El instrumento por utilizar es la escala Zarit diseñada para valorar el sentimiento de sobrecarga experimentado por cuidadores familiares de pacientes con distintas enfermedades en este caso de pacientes geriátricos. Esta etapa de la vida tiene impacto en la funcionalidad familiar, la cual es posible evaluar mediante el APGAR familiar. Objetivo: Determinar la sobrecarga del cuidador primario del paciente geriátrico y su asociación con la funcionalidad familiar. Método: Se realizó un estudio observacional, transversal, analítico y prospectivo. Se incluyeron pacientes geriátricos con cuidador principal, con una recolección de muestra continua, obteniendo un total de 368 pacientes, a quienes mediante la aplicación de los instrumentos APGAR Familiar y Test de Zarit se determinó el grado de sobrecarga del cuidador principal. Finalmente, en el análisis bivariado para comparar la carga del cuidador con la funcionalidad familiar se utilizó la Rho de Spearman. Resultados y conclusiones: De acuerdo con la funcionalidad familiar se determinó que 199 (54%) presentan funcionalidad familiar normal, 125 (34%) disfunción leve, 28 (8%) disfunción moderada, 16 (4%) disfunción severa. Con referencia a la sobrecarga del cuidador primario se estableció que 187 (50%) no presenta sobrecarga cuidador, 132 (36%) sobrecarga moderada, 49 (14%) sobrecarga intensa. La correlación fue clínicamente significativa, con esto se demuestra la aplicabilidad del cuestionario Zarit en primer nivel de atención donde se logró identificar que la mayoría de los cuidadores primarios de pacientes geriátricos presentan un grado de sobrecarga, se asocia con disfunción familiar, esto con el fin de realizar medidas preventivas e intervenciones de apoyo psicológico para continuar con las funciones de cuidadores primarios.

Palabras clave

Sobrecarga cuidador primario, APGAR familiar.

Introduction

The changes of aging generate a progressive loss of the ability to adapt, making it necessary to have the support of a primary caregiver to help them meet their needs. The instrument to be used is the Zarit scale designed to assess the feeling of overload experienced by family caregivers of patients with different diseases, in this case geriatric patients. This stage of life has an impact on family functionality, which can be assessed by the family APGAR. Objective: To determine the overload of the primary caregiver of the geriatric patient and its association with family functionality. Method: Methods: An observational, cross-sectional, prospective analytical study was carried out. Geriatric patients with a main caregiver were included, with a continuous sample collection, obtaining a total of 368 patients, to whom the degree of overload of the main caregiver was determined by applying the Family APGAR and Zarit Test instruments. Finally, in the bivariate analysis to compare caregiver burden with family functionality, Spearman’s Rho was used. Results and conclusions: According to family functionality, it was determined that 199 (54%) had normal family functionality, 125 (34%) mild dysfunction, 28 (8%) moderate dysfunction, and 16 (4%) severe dysfunction. Regarding primary caregiver overload, it was established that 187 (50%) did not present caregiver overload, 132 (36%) moderate overload, and 49 (14%) intense overload. The correlation was clinically significant, this demonstrates the applicability of the Zarit questionnaire at the first level of care where it was possible to identify that the majority of primary caregivers of geriatric patients present a degree of overload, which is associated with family dysfunction, in order to carry out preventive measures and psychological support interventions to continue with the functions of primary caregivers.

Key words

Primary caregiver overload, Family APGAR.

INTRODUCCIÓN

Los adultos mayores acorde a lo definido por la secretaría de salud en la norma oficial mexicana-031-SSA, son el grupo etario definido como mayores de 60 años, en el año 2019 la población adulta mayor rondaba los mil millones de personas a nivel mundial y se espera que para el 2050 se aproxime a los dos mil cien millones de adultos mayores, es por ello que se requiere una mejor comprensión de este grupo etario con fin de lograr un envejecimiento exitoso, vital en el aprovechamiento de recursos y evitará conflictos sociales, económicos y culturales1,2.

La Organización Mundial de la Salud como parte de los objetivos planteados del 2020-2030 propuesta como la década de envejecimiento saludable, enfocada en 4 objetivos: Cambiar la forma en que pensamos, sentimos y actuamos frente a la edad y el envejecimiento, Garantizar que las comunidades fomenten las capacidades de las personas mayores, Prestar atención integrada centrada en la persona y servicios de atención primaria de la salud que respondan a las personas mayores, Proporcionar acceso a la atención a largo plazo para las personas mayores que lo necesiten3.

En México se han tenido avances en materia de políticas públicas, planes y programas enfocados a la protección de las personas adultas mayores, en ámbitos que se encuentran vulnerables. La mayor parte de las acciones se encaminan a establecer la igualdad en el ejercicio de derechos, tanto en la salud, como en seguridad económica y en general, a su bienestar y calidad de vida4.

El envejecimiento a nivel mundial es un proceso no antes visto en la historia al mismo tiempo que es una fuente de referencia para la visión de la asistencia sanitaria a futuro y social desde la perspectiva de la atención pública para la salud. El aumento de la longevidad y la supervivencia ha generado un incremento de la prevalencia de enfermedades crónicas y una disminución de la morbilidad en edades cada día más avanzadas, siendo la condición del envejecimiento la que causa el inicio del deterioro en las funciones como parte de un evento natural y como una enfermedad5.

La funcionalidad es el principal indicador de salud en las personas mayores. Esta afirmación fue planteada hace varias décadas atrás por la Organización Mundial de la Salud. Constituye un eje principal para los programas orientados a fortalecer el envejecimiento activo; ante el incremento de este grupo poblacional6.

Por lo tanto, se entiende la Funcionalidad como “la capacidad de cumplir determinadas acciones, actividades o tareas requeridas en el diario vivir, cuando nuestros cuerpos y mentes son capaces de llevar a cabo las actividades de la vida cotidiana”7.

Así mismo, la dependencia de cualquiera de las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria se relaciona con aumento en la mortalidad de los adultos mayores. De acuerdo a la Segunda Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez realizada en 2010, aproximadamente 5,3% de las personas entre 60 y 74 años presenta algún tipo de deterioro funcional en el desempeño de sus actividades sociales y ocupacionales8.

Este deterioro aumenta a 22% en las personas mayores de 75 años, lo que nos permite inferir que, a mayor edad, mayor es la prevalencia de dependencia, ó en otras palabras, más frágil podría ser la persona9.

Los procesos degenerativos ligados a la edad y la morbilidad son las dos principales causas de discapacidad entre la población adulta mayor: aproximadamente ocho de cada 10 casos de discapacidad se relacionan con edad avanzada y enfermedad. Con respecto al género, las mujeres son aparentemente más vulnerables a la dependencia funcional atribuida a su mayor longevidad en relación con el sexo masculino. Respecto a la edad, esta variable parece tener una asociación “dosis-respuesta” en la que a mayor edad hay mayor riesgo de dependencia funcional10.

Es por ello que un rango de mayor edad es el factor de riesgo más importante en el deterioro de la capacidad funcional. El incremento en la frecuencia de las enfermedades crónicas a medida que la población envejece, estas tienden a generar complicaciones y secuelas que dificultan la independencia y la autonomía de las personas11.

Las condiciones de salud de los adultos mayores, es un reto debido a la creciente prevalencia de enfermedades crónicas, las cuales comprometen la funcionalidad, generan discapacidad, dependencia y un incremento en el costo de la atención en salud. Con el proceso de envejecimiento, la capacidad funcional se ve condicionada por múltiples factores, lo que conlleva a que el adulto mayor pierda paulatinamente su nivel de independencia, lo cual puede impactar en su calidad de vida y, por ende, en el contexto donde interactúa12.

Se ha determinado que un paciente geriátrico se entiende aquel sujeto de edad avanzada (mayor de 60 años) que curse con pluripatología, polifarmacia y que además presente algún grado de dependencia para las actividades básicas de la vida diaria. Se puede o no asociar a problemas cognitivos o afectivos los cuales aumentan la necesidad de recursos socio-sanitarios en todos los niveles de atención. Por lo tanto el paciente geriátrico engloba aspectos médicos, psicológicos, funcionales y sociales los cuales podemos diferenciar del propio término anciano o adulto mayor respectivamente13.

La familia es una unidad flexible que se adapta sutilmente a las influencias que actúan sobre ella, tanto desde dentro como desde fuera. En sus relaciones externas debe adaptarse a las costumbres y normas morales prevalecientes y debe hacer conexiones amplias y viables con fuerzas raciales, religiosas, sociales y económicas14.

Santacruz, comenta: la familia es un grupo social primario formado por individuos unidos por lazos consanguíneos, de afinidad o matrimonio, que interactúan y conviven de manera más o menos permanente y que, en general, comparten factores biológicos, psicológicos y sociales que pueden afectar su salud individual y familiar Según Jackson, la dinámica familiar incluye aquella recolección de fuerzas positivas y negativas, que afectan el comportamiento de cada miembro de la familia y que hacen que la familia funciones como unidad15.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó un estudio observacional, analítico transversal, prospectivo el cual se llevó a cabo en la UMF No 69 en Coatzacoalcos Veracruz en el periodo comprendido de febrero 2024 a febrero 2025. Se incluyeron a los pacientes geriátricos con cuidador primario, que acuden a la consulta externa, con una recolección de muestra continua, obteniendo un total de 368 pacientes, a los cuales, mediante la aplicación de instrumentos de APGAR Familiar y Test de Zarit para determinar el grado de sobrecarga del cuidador primario.

En el análisis univariado de las variables cualitativas se emplearon frecuencias y porcentajes, para variables cuantitativas se realizó media como medida de tendencia central y desviación estándar, finalmente en el análisis bivariado para comparar la sobrecarga del cuidador con la funcionalidad familiar se utilizó Rho de Spearman, mediante el programa GraphPad Prism.

RESULTADOS

Se tomó una muestra representativa de 368 pacientes, conformado por 110 (30%) pertenecientes al sexo masculino y 258 (70%) correspondiente al sexo femenino, encontraron en un rango de edad entre 19 y 74 años con una X̅ de 46 ± 12.30 σ años, Así mismo, para describir el nivel de escolaridad recabado por los cuidadores primarios, los resultados obtenidos encontramos que la escolaridad que más predomino fue Técnico-Licenciatura 143 (39%). De acuerdo a la funcionalidad familiar se determinó que 199 (54%) presentan funcionalidad familiar normal, 125 (34%) disfunción leve, 28 (8%) disfunción moderada, 16 (4%) disfunción severa. Con referencia a la sobrecarga del cuidador primario se estableció que 187 (50%) no presenta sobrecarga cuidador, 132 (36%) sobrecarga moderada, 49 (14%) sobrecarga intensa. Véase apartado de anexos.

Para realizar la asociación de la sobrecarga del cuidador primario y la funcionalidad familiar se empleó la correlación Rho de Spearman, para comparación de las variables cualitativas ordinales donde se encontró el valor de R: 0.5925, lo cual nos demuestra que existe una correlación moderada positiva entre la sobrecarga de cuidador primario y la funcionalidad familiar con un valor de p= <.001 que nos indica que presenta significancia clínica.

DISCUSIÓN

A medida que la persona envejece se aumenta el riesgo de que esta enferme o sufra afecciones físicas, que demandan más atención y con ello, la necesidad de ser cuidada por una o más personas. En México, familiares cercanos son los que cumplen estas funciones.

El cuidador primario o informal lo definimos como aquella persona que a pesar de no tener formación específica de cuidados ni recibir remuneración económica lleva a cabo tareas que en su correcto actuar debería llevar personal capacitado como enfermería o personal de salud, sin embargo, la necesidad de cubrir estas obligaciones llegan a dejar de lado sus actividades cotidianas, incluso su propia salud entre los que destaca estrés, ansiedad, irritabilidad, pérdida de apetito, apatía, insomnio entre otros los cuales presentan más probabilidades de padecer enfermedades cardiovasculares, gastrointestinales todo para dedicarse al cuidado de su familiar. De igual manera el estado civil se obtuvieron cifras similares

Martínez Pizarro comenta en un estudio realizado en la ciudad de Santa Cruz la Palma en el 2020 donde al realizar la prueba Zarit en un grupo de 90 personas en las cuales se llegó a la conciencia que el principal cuidador en la población geriatra es el sexo femenino, las cuales en ocasiones ninguna de ellas cuenta con grupos de apoyo esto con el fin de aliviar la sobrecarga e incrementar su calidad de vida, poniendo su salud por encima de las necesidades de su paciente.

Así mismo en cuanto al estado civil se obtuvieron cifras similares obtenidas por Prieto M y Cols en los cuales predominan los casados. En relación con el funcionamiento familiar más de la mitad de encontraba en un funcionamiento normal, Sin embargo, en grupos de disfunción severa se encontró tres cuartas partes se encontraron con sobrecarga intensa16.

También encontramos similitud con el mayor porcentaje de los individuos sometidos a sobrecarga, al igual que el análisis realizado por Costa y Cols. en el 2015, esto podemos relacionarlo al tipo de paciente que se está cuidando, el apoyo con el que se cuenta y, puede que en su mayoría tengan comorbilidades que hagan pesado su cuidado17.

CONCLUSIÓN

De acuerdo con los resultados obtenidos en el presente estudio comprobamos que la hipótesis alterna que indicaba si existía asociación entre la sobrecarga del cuidador primario del paciente geriátrico y su funcionalidad familiar, en la cual la sobrecarga intensa se asocia a nivel de disfunción familiar severa. Con el fin de fomentar y realizar acciones preventivas e intervenciones de apoyo psicológico con la intención de evitar el ¨colapso¨ y así continuar con la función de cuidadores primarios, sin poner en riesgo su estado de salud y su funcionalidad familiar.

AGRADECIMIENTOS

Este apartado se coloca después de las «Conclusiones» y antes de las «Referencias» en el mismo archivo electrónico del artículo. En él se podrán incluir las colaboraciones reconocidas pero que no justifican la autoría, como el apoyo general de alguna área o departamento y la ayuda técnica recibida. También se podrá expresar la gratitud por los apoyos materiales y financieros, especificándolos, así como las relaciones financieras que puedan suscitar conflictos de interés.

Las personas que colaboraron intelectualmente, pero cuya participación no justifica la autoría pueden ser citadas por su nombre, agregando su función o tipo de colaboración. Es importante hacer del conocimiento a las personas o instituciones para su consentimiento.

BIBLIOGRAFÍA

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    https://www.gob.mx/inapam/que-hacemos
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ANEXOS

Figura 1. Funcionalidad familiar mediante escala APGAR.

 

 

Figura 2. Distribución de sobrecarga de cuidador primario de la escala Zarit.

 

Tabla 1. Tabla de contingencia entre Sobrecarga de cuidador primario y Funcionalidad familiar.

Funcionalidad Familiar.

Escala APGAR

Sobrecarga del cuidador primario.

Escala Zarit

Sin sobrecarga Sobrecarga leve Sobrecarga intensa Total
n % n % n % %
Normal 156 78.39% 39 19.59% 4 2.02% 199 (100%)
Leve 19 15.20% 79 63.20% 27 21.60% 125 (100%)
Moderado 9 32.14% 13 46.43% 6 21.43% 28 (100%)
Severa 3 18.75% 1 6.25% 12 75% 16 (100%)
Total 187 100% 132 100% 49 100% 368 (100%)

 

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