AUTORES
- Jennifer Polo Soriano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Beatriz Aguirre Tomás. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Jorge Almazán Mateo. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Pablo Gascón Sáez. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Lidia Fuertes Rubira. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- José Ricardo Sánchez Carbó. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
Las lesiones cutáneas asociadas a la humedad (LESCAH) constituyen un conjunto de alteraciones de la piel derivadas del contacto continuado con diferentes fuentes de humedad, como la orina, las heces, el sudor, el exudado de heridas o diversas secreciones corporales. Esta exposición mantenida provoca una disfunción de la barrera cutánea, favoreciendo la aparición de irritación, maceración y lesiones superficiales. La manifestación más habitual es la dermatitis asociada a la incontinencia, que afecta principalmente a personas mayores, pacientes con dependencia funcional o con movilidad reducida, representando un problema frecuente en el ámbito sanitario por su impacto clínico y asistencial.
El presente trabajo tiene como finalidad analizar las principales lesiones cutáneas relacionadas con la humedad, así como los factores que influyen en su aparición, las intervenciones de enfermería más efectivas para su prevención y tratamiento, y el papel fundamental del personal de enfermería en su valoración y manejo. Para ello, se llevó a cabo una revisión bibliográfica en bases de datos científicas como PubMed, SciELO, Dialnet y Google Académico, incluyendo artículos publicados en los últimos diez años en español e inglés, centrados en el abordaje enfermero de estas lesiones.
Los resultados obtenidos muestran que las LESCAH están asociadas a múltiples factores de riesgo, entre los que destacan la incontinencia, la dependencia, la fricción, la malnutrición y la alteración de la integridad cutánea. La literatura revisada coincide en que las medidas preventivas, como el control de la humedad, el uso de productos barrera, la higiene adecuada y la educación sanitaria, son fundamentales para reducir su aparición. En conclusión, el personal de enfermería desempeña un papel esencial en la detección precoz, la prevención y el manejo de estas lesiones, siendo clave la aplicación de cuidados basados en la evidencia para disminuir su incidencia y complicaciones.
PALABRAS CLAVE
Dermatitis, incontinencia urinaria, cuidados de enfermería, piel, prevención de enfermedades y úlcera por presión
ABSTRACT
Moisture-associated skin lesions (MASD) comprise a group of skin alterations resulting from prolonged exposure to different sources of moisture, such as urine, feces, sweat, wound exudate, or various bodily secretions. This sustained exposure leads to dysfunction of the skin barrier, promoting the development of irritation, maceration, and superficial skin damage. The most common manifestation is incontinence-associated dermatitis, which mainly affects older adults, functionally dependent patients, or individuals with reduced mobility, representing a frequent problem in healthcare settings due to its clinical and care-related impact.
The aim of this study is to analyze the main skin lesions related to moisture, as well as the factors influencing their development, the most effective nursing interventions for their prevention and treatment, and the essential role of nursing staff in their assessment and management. To this end, a literature review was conducted using scientific databases such as PubMed, SciELO, Dialnet, and Google Scholar, including articles published within the last ten years in both Spanish and English, focused on the nursing approach to these lesions.
The results show that MASD are associated with multiple risk factors, including incontinence, dependency, friction, malnutrition, and impaired skin integrity. The reviewed literature consistently highlights that preventive measures such as moisture control, the use of barrier products, appropriate hygiene practices, and health education are essential to reduce their occurrence. In conclusion, nursing professionals play a key role in early detection, prevention, and management of these lesions, with evidence-based care being essential to reduce their incidence and complications.
KEY WORDS
Dermatitis, urinary incontinence, nursing care, skin, disease prevention, pressure ulcer.
INTRODUCCIÓN
Las lesiones cutáneas asociadas a la humedad (LESCAH) son alteraciones de la piel producidas por un contacto prolongado con diferentes fuentes de humedad: orina, heces, sudor, exudado de heridas o secreciones. Se produce una alteración de la barrera cutánea, aparición de irritación, maceración y erosiones superficiales1,2.
La más frecuente es la dermatitis asociada a la incontinencia, especialmente en personas mayores, pacientes dependientes o personas con movilidad reducida.
Actualmente, las lesiones por humedad representan un problema de salud importante dad su elevada frecuencia e impacto que generan tanto en el paciente como en el sistema sanitario.
En España, diversos estudios sitúan la prevalencia de estas lesiones entre el 5 % y el 25 %, sobre todo en pacientes hospitalizados, institucionalizados o críticos
Pueden producir dolor, escozor, riesgo de infección y deterioro de la calidad de vida del paciente, además de aumentar la carga asistencial y los costes sanitarios. Es fundamental tanto la prevención como el manejo adecuado3.
El personal de enfermería es fundamental para la valoración continua del estado de la piel, identificación precoz de factores de riesgo y aplicación de medidas preventivas que disminuyen la aparición y complicaciones de estas lesiones. Por eso deben conocer las lesiones por humedad y disponer de una adecuada formación basada en la evidencia científica2.
OBJETIVOS
- Describir las principales lesiones cutáneas asociadas a la humedad y sus factores de riesgo.
- Analizar las intervenciones de enfermería más eficaces para su prevención y manejo.
- Identificar la importancia del papel enfermero en la valoración y cuidado de estas lesiones.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica sobre el abordaje enfermero de las lesiones cutáneas asociadas a la humedad. La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en diferentes bases de datos científicas como PubMed, SciELO, Dialnet y Google Académico, seleccionando artículos publicados principalmente en los últimos 10 años, en español e inglés.
La pregunta de investigación formulada mediante el formato PICO fue: en pacientes con riesgo o presencia de lesiones cutáneas asociadas a la humedad (P), ¿las intervenciones de enfermería basadas en la prevención y el cuidado de la piel (I), en comparación con la práctica habitual o cuidados no protocolizados (C), reducen la aparición y gravedad de estas lesiones (O)?
Para la búsqueda se utilizaron descriptores en ciencias de la salud (DeCS) como: “Dermatitis, incontinencia urinaria, cuidados de enfermería, piel, prevención de enfermedades y úlcera por presión, combinados mediante los operadores booleanos AND y OR.
Se incluyeron artículos relacionados con la prevención, valoración y manejo de las lesiones por humedad desde el ámbito enfermero, excluyendo aquellos documentos duplicados o no relacionados directamente con el tema de estudio.
Tras la lectura crítica de los artículos seleccionados, la información se organizó en función de los principales aspectos relacionados con las lesiones por humedad y el papel de enfermería en su prevención y tratamiento
RESULTADOS
Las lesiones cutáneas asociadas a la humedad (LESCAH) están condicionadas por diversos factores que favorecen la alteración de la integridad de la piel. La identificación precoz de estos factores resulta clave para la prevención y el manejo adecuado desde el ámbito enfermero4.
Incontinencia:
El principal factor de riesgo es la incontinencia urinaria y/o fecal. La exposición continua de la piel a la orina y las heces hace que aumente la humedad, se produzcan cambios en el pH cutáneo. La acción de enzimas irritantes hace que se macere y deteriore la barrera cutánea. Por tanto, hace a los pacientes más vulnerables a padecer lesiones y a infecciones secundarias2,3,4.
Dependencia:
Los pacientes con dependencia funcional o movilidad reducida presentan mayor riesgo debido a la dificultad para realizar una adecuada higiene y cambios posturales. Mantenerse en una misma postura durante mucho tiempo incrementa el contacto con sustancias irritantes y favorece la acumulación de humedad5.
Fricción:
La fricción y el cizallamiento, especialmente durante la movilización o los cambios posturales, produce daño mecánico de la piel. Cuando estos factores se combinan con la humedad, aumentan significativamente el riesgo de erosiones cutáneas superficiales1,5.
Malnutrición:
El estado nutricional influye directamente en la integridad cutánea. La falta de un adecuado aporte proteico reduce la capacidad de la piel para repararse y la hace más susceptible a la acción de agentes externos 2,3,5.
Alteración de la barrera cutánea:
Factores como la edad avanzada, enfermedades dermatológicas previas o el uso de productos irritantes pueden comprometer la función barrera de la piel. Una piel previamente alterada presenta mayor susceptibilidad frente a la humedad y a los agentes irritantes2,5,6.
Valoración de enfermería:
La valoración enfermera es clave para prevenir y detectar de forma precoz las lesiones cutáneas asociadas a la humedad. No se trata solo de observar la piel, sino de hacerlo de forma intencionada, sistemática y teniendo en cuenta los factores de riesgo del paciente1,4.
Inspección sistemática:
Es fundamental revisar la piel de manera regular, especialmente en las zonas más expuestas a la humedad (área perineal, glútea, pliegues cutáneos o alrededor de heridas). Se debe prestar atención a signos como el enrojecimiento, la maceración, las erosiones superficiales o la presencia de exudado. También es importante preguntar al paciente por molestias como escozor o dolor, ya que muchas veces estos síntomas aparecen antes de que la lesión sea evidente. Esta valoración debe formar parte de los cuidados diarios2,4,5,6.
Diferenciación con lesiones por presión:
Es importante saber diferenciar las lesiones por humedad de las úlceras por presión, ya que su manejo es distinto. Las lesiones por humedad suelen aparecer en zonas expuestas a orina, heces u otras secreciones, tienen bordes poco definidos y una distribución más irregular. En cambio, las lesiones por presión suelen localizarse sobre prominencias óseas y presentan bordes más definidos. Si no se identifican de forma correcta puede hacer que se lleven a cabo cuidados inadecuados, por lo que esta diferenciación es esencial en la práctica clínica 1,4,5.
Escalas específicas:
En la práctica clínica se utilizan escalas de valoración del riesgo que, aunque no son específicas para lesiones por humedad, ayudan a identificar pacientes vulnerables. La escala de Braden es la más utilizada y tiene en cuenta factores como la humedad, la movilidad o el estado nutricional2,3,4. Aunque existen algunas herramientas más específicas para la dermatitis asociada a la incontinencia, su uso no está tan extendido. En cualquier caso, estas escalas deben complementarse siempre con la valoración enfermera4.
Prevención:
La prevención de las lesiones cutáneas asociadas a la humedad es uno de los aspectos más importantes del cuidado enfermero, ya que muchas de estas lesiones pueden evitarse con medidas básicas aplicadas de forma constante y adecuada3,6.
Control de la humedad:
La medida de prevención principal es reducir la exposición de la piel a la humedad. Se debe realizar cambios frecuentes de ropa o absorbentes, mantener la piel limpia y seca y actuar de forma precoz ante episodios de incontinencia. Cuanto menos tiempo esté la piel en contacto con agentes irritantes, menor será el riesgo de lesión 2,5,6.
Productos barrera:
El uso de productos barrera, como cremas o películas protectoras, ayuda a proteger la piel frente a la acción de la humedad y sustancias irritantes. Estos productos crean una capa que disminuye el daño cutáneo sin interferir en la transpiración de la piel. Su aplicación debe formar parte de los cuidados habituales en pacientes con riesgo3,4,5,6.
Protocolos de higiene:
Una higiene adecuada es esencial, pero debe realizarse de forma cuidadosa. Se recomienda el uso de limpiadores suaves, sin jabón y con pH adecuado, evitando frotar la piel para no dañarla. El secado debe hacerse con suavidad, sin arrastre, priorizando técnicas que respeten la integridad cutánea. La estandarización de estos cuidados mediante protocolos mejora los resultados y reduce la variabilidad en la práctica2.
Absorbentes adecuados:
La elección de absorbentes adecuados es clave en pacientes con incontinencia. Estos deben tener buena capacidad de absorción, permitir la transpiración y adaptarse correctamente al paciente para evitar fugas y fricción. Un mal ajuste o una baja calidad del material puede favorecer la aparición de lesiones3,4.
Educación al paciente y cuidador:
La educación sanitaria es un pilar fundamental en la prevención. Es fundamental instruir tanto al paciente como a los cuidadores en la correcta higiene, el momento adecuado para cambiar los absorbentes y la aplicación de productos barrera. Involucrarles en los cuidados mejora la adherencia y contribuye a reducir la aparición de estas lesiones5,6.
Tratamiento:
El abordaje de estas lesiones se centra en restaurar la piel, reducir las molestias y evitar su progresión. Para ello, es fundamental aplicar cuidados de forma continua, basados en la evidencia e individualizados según el paciente2,4,6.
Limpieza adecuada:
La limpieza debe llevarse a cabo utilizando productos no agresivos, sin jabón y con pH similar al de la piel. Es importante evitar el uso de soluciones irritantes y reducir al mínimo la fricción durante el lavado. El secado debe realizarse con cuidado, sin frotar, para evitar empeorar la lesión1.
Protección cutánea:
Tras la higiene, es fundamental aplicar productos que protejan la piel frente a la humedad y favorezcan su recuperación. Las cremas barreras, los productos con óxido de zinc o las películas protectoras ayudan a mantener la integridad cutánea y reducir la irritación. Su uso debe ser regular y adaptado al estado de la piel5,6.
Manejo del exudado:
En los casos en los que exista exudado, es necesario utilizar productos que ayuden a controlarlo y mantener un ambiente adecuado para la piel. El exceso de humedad favorece la maceración, por lo que es importante seleccionar apósitos o materiales absorbentes que protejan la zona sin resecar en exceso3,4,5,6.
Evitar el sobretratamiento:
Uno de los errores más frecuentes es aplicar múltiples productos o realizar cuidados excesivos que pueden irritar aún más la piel. Es preferible optar por intervenciones simples, eficaces y bien pautadas. El uso excesivo de productos no mejora la evolución de la lesión y puede dificultar su valoración2,5,6.
Productos recomendados según evidencia:
La evidencia científica respalda el uso de limpiadores sin aclarado, productos barrera (como siliconas o polímeros acrílicos) y cremas con óxido de zinc en la prevención y tratamiento de estas lesiones. La elección del producto debe basarse en el estado de la piel, el nivel de humedad y las características del paciente, evitando soluciones agresivas 2,4,5,6.
Rol de Enfermería:
Enfermería desempeña un papel clave en el manejo de las lesiones por humedad, tanto en la aplicación de cuidados como en la toma de decisiones y en la prevención, contribuyendo además a mejorar la calidad asistencial1,5,6.
Protocolización
La elaboración y aplicación de protocolos de cuidados permite unificar criterios y garantizar una atención más segura y eficaz. Enfermería tiene un papel clave en el desarrollo, implementación y actualización de estos protocolos, basados en la evidencia científica, adaptándolos a las características del entorno y de los pacientes2,4,6.
Liderazgo en prevención:
El personal de enfermería lidera la prevención de estas lesiones a través de la valoración continua del paciente, la identificación de factores de riesgo y la puesta en marcha de medidas preventivas. Su cercanía al paciente y su visión integral del cuidado les sitúa en una posición privilegiada para anticiparse a la aparición de lesiones y actuar de forma precoz1,5,6.
Formación del equipo:
La formación continuada de los profesionales es esencial para ofrecer una atención de mayor calidad.
Enfermería desempeña un papel activo en la educación de otros profesionales y cuidadores, promoviendo buenas prácticas en higiene, manejo de la humedad y cuidado de la piel. Esta labor formativa contribuye a reducir la variabilidad en la práctica clínica y a mejorar los resultados en salud2,4,6.
CONCLUSIONES
- Las LESCAH son lesiones cutáneas frecuentes en pacientes dependientes, principalmente relacionadas con la incontinencia y la exposición prolongada a la humedad, junto con factores como fricción, malnutrición y alteración de la barrera cutánea.
- La evidencia revisada muestra que las principales lesiones son la dermatitis asociada a la incontinencia y otras lesiones por maceración, destacando la importancia de la identificación precoz de factores de riesgo.
- Los artículos revisados coinciden en que las intervenciones enfermeras más eficaces se basan en la prevención, especialmente el control de la humedad, el uso de productos barrera, la higiene adecuada, la correcta elección de absorbentes y la educación sanitaria, además del tratamiento basado en limpieza suave y protección cutánea.
- La evidencia científica revisada destaca el papel fundamental de enfermería en la valoración precoz, la prevención, la aplicación de cuidados basados en evidencia, la elaboración de protocolos y la educación a pacientes y cuidadores.
- En conclusión, la literatura revisada indica que las LESCAH son en gran medida prevenibles mediante cuidados enfermeros sistematizados, basados en la evidencia y con formación continuada del personal sanitario.
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