- Óscar Fernández Alquezar. Graduado en Enfermería. Graduado en Fisioterapia. Enfermero en Urgencias y Emergencias de la Gerencia 061 Aragón, España.
- Víctor Gracia Alonso. Graduado en Enfermería. Enfermero de Atención Continuada en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.
- M. Inmaculada Muniesa Navarro. Enfermera Especialista en Familiar y Comunitaria. Enfermera de Atención Primaria en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.
- Alberto Salesa Albalate. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Enfermero de Atención Primaria en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.
- Lorena Chaves Bermejo. Graduada en Enfermería. Enfermera de Atención Continuada en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.
- Marta Pastor Sanz. Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Máster en Salud Pública por la Universidad de Zaragoza. Centro de Salud María de Huerva, Zaragoza, España.
RESUMEN
La atención del paciente crítico requiere un acceso vascular rápido y seguro para la administración de fármacos y fluidos, pero en situaciones de urgencia esto puede resultar difícil debido a colapso vascular, hipovolemia, trauma o edema. La vía intraósea (IO) se ha consolidado como una alternativa eficaz y segura cuando la canalización intravenosa es difícil o imposible. Su acceso a la cavidad medular permite una absorción rápida de medicamentos y fluidos, comparable a la vía intravenosa, siendo recomendada por guías internacionales como la American Heart Association en casos de paro cardiorrespiratorio, shock anafiláctico o trauma grave.
El personal de enfermería juega un papel esencial en la selección del paciente, identificación del sitio de inserción (tibia proximal/distal o cabeza humeral), inserción del dispositivo, fijación y monitorización continua. La técnica requiere formación especializada y práctica supervisada, factores que aumentan la tasa de éxito y disminuyen complicaciones.
La administración de fármacos a través de la vía IO es equivalente a la intravenosa, incluyendo adrenalina, amiodarona, analgésicos y sedantes, aunque la infusión de fluidos puede requerir presión positiva. Las complicaciones son poco frecuentes e incluyen extravasación, infecciones y fracturas, siendo la retirada temprana del dispositivo clave para minimizar riesgos.
En conclusión, la vía intraósea constituye una herramienta fundamental en urgencias y cuidados críticos. Su dominio por parte de enfermería permite un manejo rápido y seguro del paciente crítico, contribuyendo directamente a la eficacia terapéutica y a la supervivencia, siempre bajo un enfoque basado en la evidencia y en la seguridad del paciente.
PALABRAS CLAVE
Intraóseo, enfermería, fármacos, urgencia.
ABSTRACT
The management of critically ill patients requires rapid and secure vascular access for the administration of drugs and fluids; however, in emergency situations, this can be challenging due to vascular collapse, hypovolemia, trauma, or edema. Intraosseous (IO) access has emerged as an effective and safe alternative when intravenous cannulation is difficult or impossible. Access to the medullary cavity allows for rapid absorption of medications and fluids, comparable to the intravenous route, and is recommended by international guidelines such as the American Heart Association in cases of cardiopulmonary arrest, anaphylactic shock, or severe trauma.
Nursing personnel play a crucial role in patient selection, identification of the insertion site (proximal/distal tibia or humeral head), device insertion, secure fixation, and continuous monitoring. The technique requires specialized training and supervised practice, factors that increase success rates and reduce complications.
Drug administration via the IO route is equivalent to intravenous administration, including adrenaline, amiodarone, analgesics, and sedatives, although fluid infusion may require positive pressure. Complications are infrequent and include extravasation, infection, and fractures, with early device removal being key to minimizing risks.
In conclusion, intraosseous access is a fundamental tool in emergency and critical care settings. Mastery of this technique by nursing staff enables rapid and safe management of critically ill patients, directly contributing to therapeutic efficacy and survival, always within an evidence-based and patient safety-centered approach.
KEY WORDS
Intraosseous, nursing, drugs, emergency.
DESARROLLO DEL TEMA
La atención al paciente crítico requiere la instauración rápida de un acceso vascular seguro, eficaz y que permita el inicio inmediato de terapias farmacológicas o la administración de fluidos. Sin embargo, en situaciones de urgencia vital, establecer una vía intravenosa periférica puede resultar extremadamente difícil debido a colapso vascular, vasoconstricción periférica, hipovolemia severa, trauma o edemas extensos. En este contexto, la vía intraósea (IO) se presenta como una técnica de gran valor clínico que ha ganado amplio reconocimiento y adopción en los servicios de emergencias, cuidados críticos y atención prehospitalaria1.
La vía IO consiste en la inserción de una aguja especialmente diseñada en la cavidad medular de un hueso largo, lo que permite acceder al sistema venoso a través de la rica red de sinusoides medulares. Esta anatomía vascular proporciona una capacidad de absorción rápida y una biodisponibilidad similar a la vía intravenosa, lo que la hace adecuada para la administración de la mayoría de los medicamentos usados en situaciones de emergencia2. Los avances tecnológicos, como dispositivos semiautomáticos o taladros específicos, han facilitado su uso, aumentado la tasa de éxito incluso en manos de personal con experiencia variable, y reducido la tasa de complicaciones3.
Importancia de la vía intraósea en urgencias:
Las guías internacionales de reanimación, incluidas las de la American Heart Association (AHA), recomiendan el acceso intraóseo cuando no se pueda asegurar una vía intravenosa periférica en un tiempo razonable (generalmente 90 segundos o tras dos intentos fallidos), especialmente en el paro cardiorrespiratorio, shock anafiláctico, trauma grave y estados críticos en los que el retraso del tratamiento aumenta la mortalidad4. En escenarios extrahospitalarios, la IO ha demostrado ser particularmente valiosa para garantizar la administración rápida de adrenalina, amiodarona, analgesia o fluidos, especialmente cuando los pacientes presentan venas de difícil canalización.
Diversos estudios han descrito tasas de éxito superiores al 90% en la primera inserción cuando la técnica es realizada por enfermería entrenada, indicando que la formación continuada y la práctica supervisada se asocian con un desempeño óptimo5. Por ello, cada vez más servicios de urgencias incorporan esta técnica dentro de las competencias avanzadas de enfermería, entendiendo que una actuación temprana es crítica para la supervivencia del paciente.
Competencias de enfermería en el uso de la vía intraósea:
El papel del personal de enfermería es fundamental para la correcta utilización de la vía intraósea. Sus competencias abarcan la identificación del paciente candidato, la selección del sitio anatómico adecuado, la inserción del dispositivo, la fijación y el mantenimiento del acceso, y la monitorización continua durante su uso.
Los puntos de inserción más utilizados incluyen la tibia proximal y distal, y la cabeza humeral. La tibia proximal es frecuentemente el sitio de elección en adultos y pediátricos debido a su fácil accesibilidad y a la baja presencia de estructuras neurovasculares cercanas6. No obstante, la cabeza humeral ofrece ventajas en adultos críticos, como mayores flujos de infusión y una proximidad anatómica favorable para la administración de fármacos que requieren distribución central rápida7.
La correcta inserción de la aguja IO implica una secuencia técnica que incluye preparación del equipo, asepsia, colocación de la aguja perpendicular al hueso y avance rotatorio hasta perder la resistencia cortical. Es esencial verificar la correcta posición mediante aspiración de médula o mediante la facilidad de infusión sin extravasación. Enfermería también debe garantizar la fijación adecuada del dispositivo para evitar desplazamientos, una complicación frecuente si la extremidad se moviliza durante el transporte del paciente8.
Administración de fármacos y fluidos por vía intraósea:
La administración de medicamentos por vía intraósea es equivalente en eficacia a la vía intravenosa. La mayoría de los fármacos empleados en emergencia (adrenalina, amiodarona, lidocaína, vasopresores, analgésicos, sedantes) pueden administrarse sin cambios en la dosificación9. Sin embargo, dado que la cavidad medular genera resistencia, la infusión de fluidos suele requerir presión positiva mediante bolsas presurizadoras o bombas de infusión especializadas10.
Estudios comparativos han demostrado que la farmacocinética de la adrenalina administrada por vía IO es idéntica a la intravenosa durante la reanimación cardiopulmonar, lo que refuerza su inclusión en los algoritmos de soporte vital avanzado11. Asimismo, en pacientes traumatológicos con hemorragia severa, la vía IO permite la administración rápida de fluidos y sangre, aunque siempre actuando como medida temporal mientras se logra un acceso venoso más definitivo12.
Complicaciones del acceso intraóseo:
Aunque la vía IO posee un perfil de seguridad elevado, existen algunas complicaciones potenciales que el personal de enfermería debe conocer. La extravasación es la complicación más frecuente y puede derivar en síndrome compartimental si no se detecta a tiempo13. La infección es poco común, especialmente cuando la duración del catéter es inferior a 24 horas, pero osteomielitis y celulitis pueden ocurrir si se prolonga el uso o se mantienen malas condiciones de asepsia14 Las fracturas, aunque raras, se presentan principalmente en pacientes pediátricos debido a la fragilidad ósea.
Para minimizar riesgos, las guías recomiendan retirar el acceso intraóseo tan pronto como se establezca un acceso venoso seguro, idealmente antes de las 24 horas4. La monitorización continua del sitio de inserción, la evaluación del dolor y la comprobación de flujos adecuados son responsabilidades clave de enfermería.
Relevancia para la práctica clínica y la formación en enfermería:
La expansión del uso de la vía intraósea ha llevado a la necesidad de incorporar programas de formación teórico-práctica dentro de los servicios de urgencias y emergencias. La evidencia demuestra que la práctica preclínica mediante simulación mejora la destreza técnica, reduce los tiempos de inserción y disminuye los errores15. Además, la formación continua garantiza que los profesionales mantengan un conocimiento actualizado sobre nuevas recomendaciones, dispositivos y protocolos.
El acceso intraóseo constituye una herramienta imprescindible en el arsenal terapéutico del personal de enfermería en urgencias. Su capacidad para proporcionar una vía vascular rápida y segura en pacientes críticos mejora la eficacia de las intervenciones y contribuye directamente a la supervivencia del paciente. La familiarización con la técnica, sumada a la comprensión profunda de sus indicaciones, contraindicaciones y complicaciones, permite a los profesionales ofrecer una atención basada en la evidencia y centrada en la seguridad del paciente.
CONCLUSIONES
La vía intraósea se ha consolidado como una herramienta indispensable en el abordaje del paciente crítico, especialmente en situaciones donde el acceso intravenoso es difícil o imposible de obtener en un tiempo adecuado. Su eficacia, rapidez de inserción y elevada tasa de éxito la convierten en una alternativa segura para la administración de fármacos y fluidos en contextos de urgencias y emergencias.
El papel del personal de enfermería es fundamental para la correcta implementación de esta técnica. La identificación temprana del paciente candidato, la adecuada selección del sitio de inserción y el dominio de la técnica garantizan una canalización intraósea eficaz y reducen significativamente el riesgo de complicaciones. Además, la formación continuada y el entrenamiento mediante simulación se han demostrado esenciales para mantener la competencia y la seguridad durante su uso.
La evidencia científica respalda que la absorción y eficacia farmacológica a través de la vía intraósea son comparables a la vía intravenosa, lo que permite una administración rápida y fiable de medicamentos cruciales en situaciones de compromiso vital. Aunque las complicaciones asociadas son poco frecuentes, la monitorización constante y la retirada oportuna del dispositivo reducen riesgos e incrementan la seguridad del paciente.
En conjunto, la vía intraósea representa una herramienta terapéutica eficaz y segura que mejora la capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia. Su dominio por parte de enfermería constituye un elemento clave en la atención avanzada al paciente crítico, contribuyendo de manera directa a un manejo más rápido, eficiente y basado en la evidencia científica.
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