Avances en el tratamiento de las úlceras por presión: el papel de la terapia de presión negativa y los dispositivos vac

18 junio 2025

AUTORES

  1. Patricia Burzurí Lafuente. (Enfermera). Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza. España.
  2. Rocío Azañedo Fuertes. (TCAE). Residencia de Personas Mayores Javalambre. Teruel. España.
  3. Gloria Escobar Azañedo. (Enfermera). Hospital Obispo Polanco. Teruel. España.
  4. Marina Aguayo Carrasco. (Enfermera). Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  5. Nerea Pérez Redón. (Enfermera). Hospital Obispo Polanco. Teruel. España.
  6. María Reche Romero. (Enfermera). Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La terapia de presión negativa (TPN), también conocida como terapia de succión, ha surgido como una estrategia eficaz en el tratamiento de diversas lesiones crónicas, especialmente las úlceras por presión (UPP). Las UPP son lesiones dérmicas graves que se desarrollan en áreas de contacto óseo prolongado y afectan a pacientes con movilidad reducida. En este artículo, se examina el uso de la TPN en el manejo de las UPP, revisando los mecanismos fisiológicos subyacentes, su impacto en la cicatrización de heridas, y los avances clínicos que han mejorado su aplicación en la práctica médica. A través de una revisión de estudios, se evalúan los beneficios, limitaciones y perspectivas futuras de la terapia de presión negativa en el tratamiento de las UPP.

PALABRAS CLAVE

Úlcera por presión, terapia presión negativa para heridas, enfermería.

ABSTRACT

Negative pressure therapy (NPT), also known as suction therapy, has emerged as an effective strategy for the treatment of various chronic injuries, especially pressure ulcers (PUs). Pressure ulcers are serious skin lesions that develop in areas of prolonged bone contact and affect patients with limited mobility. This article examines the use of NPT in the management of pressure ulcers, reviewing the underlying physiological mechanisms, its impact on wound healing, and the clinical advances that have improved its application in medical practice. Through a review of studies, the benefits, limitations, and future prospects of negative pressure therapy in the treatment of pressure ulcers are evaluated.

KEY WORDS

Pressure ulcer, negative pressure wound therapy, nursing.

DESARROLLO DEL TEMA

Las úlceras por presión (UPP)1, también conocidas como escaras o úlceras de decúbito, son lesiones tisulares que se producen cuando una presión prolongada sobre la piel interfiere con el flujo sanguíneo local, causando daño en los tejidos subyacentes. Esta condición se asocia con personas que tienen movilidad limitada o están inmovilizadas durante largos períodos, como pacientes hospitalizados, personas de edad avanzada, personas con discapacidades o aquellos que sufren enfermedades crónicas que afectan su capacidad para moverse.

El principal factor etiológico2 en la formación de las UPP es la presión continua sobre áreas de prominencia ósea, como el sacro, los talones, los codos, la cadera y los hombros. Esta presión provoca una isquemia y la consiguiente necrosis de los tejidos afectados. Además de la presión, factores adicionales como la fricción, la humedad, la desnutrición, la incontinencia y la movilidad reducida contribuyen significativamente al desarrollo y la complicación de las UPP.

Las úlceras por presión son una preocupación clínica grave, especialmente en entornos de atención a largo plazo y hospitales, ya que pueden provocar una serie de complicaciones que afectan tanto la salud física como la calidad de vida del paciente3. Entre estas complicaciones se incluyen infecciones profundas, como la osteomielitis, sepsis y, en los casos más graves, la amputación de miembros afectados. Las UPP no solo generan un sufrimiento físico significativo para los pacientes, sino que también son una carga económica considerable para los sistemas de salud debido a los costos asociados con su tratamiento y manejo4.

Clasificación de las Úlceras por Presión:

Las UPP se clasifican en diferentes grados o etapas según su profundidad y gravedad, lo que ayuda a determinar el tratamiento adecuado. La clasificación más utilizada es la del Panel Asesor Nacional de Lesiones por Presión (NPIAP), que categoriza las úlceras en cuatro etapas5:

Etapa 1: Enrojecimiento persistente de la piel intacta, que no desaparece con la eliminación de la presión. La piel aún no está rota, pero se observa un cambio en la textura o temperatura.

Etapa 2: Pérdida parcial del grosor de la piel, que involucra la epidermis y/o la dermis, apareciendo como una úlcera superficial o una ampolla.

Etapa 3: Pérdida total del grosor de la piel, con daño o necrosis del tejido subcutáneo, que puede extenderse hasta el tejido adiposo, pero sin llegar a los músculos, huesos o tendones.

Etapa 4: Pérdida total del grosor de la piel, con daño extenso a los tejidos subyacentes, incluidos músculos, huesos o tendones. Las úlceras de esta etapa son graves y pueden exponer estructuras profundas.

Además de estas etapas, existen lesiones que no encajan claramente en las categorías anteriores, como las lesiones por presión no clasificables (cuando la lesión está cubierta por tejido necrótico) o las lesiones de piel profunda (cuando la piel intacta muestra un cambio de color o tiene áreas de moratón).

Impacto Clínico y Social de las UPP:

Las UPP no solo representan un desafío médico, sino que también tienen un profundo impacto psicológico, emocional y social para los pacientes y sus familias6. Para las personas que sufren de estas úlceras, la experiencia de dolor, incomodidad y, en algunos casos, aislamiento, puede afectar significativamente su calidad de vida. El tratamiento de las UPP implica una atención multidisciplinaria que puede incluir médicos, enfermeras, nutricionistas y terapeutas físicos, entre otros. Esta atención a menudo debe ser intensiva y prolongada, lo que contribuye a la carga económica y emocional para los pacientes y sus cuidadores.

Además de las implicaciones para el bienestar de los pacientes, las UPP también representan un desafío para los hospitales y otras instituciones de salud, que deben afrontar los costos de los tratamientos prolongados y las complicaciones asociadas7. Se estima que el costo de tratar una UPP de grado 3 o 4 puede ser considerable, debido a la necesidad de intervenciones quirúrgicas, antibióticos y la atención continua.

Factores de Riesgo para el Desarrollo de las UPP:

Existen varios factores que aumentan el riesgo de desarrollar úlceras por presión8. Estos incluyen:

1. Inmovilidad: Pacientes que están postrados en cama o en sillas de ruedas tienen un mayor riesgo, ya que la presión sobre áreas específicas de la piel aumenta con el tiempo.

2. Edad avanzada: La piel envejecida es más vulnerable debido a la reducción de su elasticidad y grosor, lo que facilita el daño por presión.

3. Enfermedades crónicas: Trastornos como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal y trastornos neurológicos pueden comprometer la circulación sanguínea y la función sensorial, lo que facilita el desarrollo de UPP.

4. Nutrición deficiente9: La desnutrición y la deficiencia de proteínas pueden comprometer la salud de la piel y la capacidad del cuerpo para reparar y regenerar el tejido dañado.

5. Incontinencia urinaria o fecal: La exposición constante a la humedad por la incontinencia puede aumentar el riesgo de daño en la piel, debilitándola y haciéndola más susceptible a las lesiones por presión.

6. Trastornos sensoriales: Pacientes con alteraciones en la sensación, como aquellos con parálisis o daño nervioso, no pueden percibir la presión o el dolor, lo que aumenta la probabilidad de que se desarrollen úlceras.

 

Tratamiento y Manejo de las UPP:

El tratamiento de las úlceras por presión es multidimensional e involucra tanto la prevención10 como la intervención terapéutica. Las intervenciones incluyen cambios frecuentes de posición para aliviar la presión, el uso de dispositivos de soporte (como colchones especiales o cojines), un buen cuidado de la piel, una alimentación y nutrición adecuadas, revisar la piel regularmente, ya que permite detectar cualquier enrojecimiento o señal temprana de lesión, lo que facilita una intervención rápida y eficaz, y la aplicación de apósitos adecuados para promover la cicatrización. Sin embargo, en casos graves o avanzados, los tratamientos convencionales pueden no ser suficientes, y se requiere el uso de terapias más avanzadas, como la terapia de presión negativa (TPN)11.

LaTPN ha surgido como un tratamiento altamente efectivo para las úlceras por presión de diversas etapas, especialmente aquellas que no responden a tratamientos convencionales. Esta terapia ha mostrado resultados positivos en la reducción del tamaño de las úlceras, la mejora del tejido de granulación y la disminución de la tasa de infecciones, lo que la convierte en una opción atractiva y prometedora en el manejo de las heridas crónicas.

Mecanismos de la Terapia de Presión Negativa:

La TPN actúa sobre varios procesos fisiológicos que promueven la cicatrización de heridas. A través de la aplicación de presión negativa, se estimulan los siguientes mecanismos12:

1. Reducción del Edema: La presión negativa ayuda a eliminar el exceso de líquido intersticial en el área de la herida. Esto reduce el edema y mejora la circulación sanguínea local, lo que favorece la entrega de oxígeno y nutrientes a los tejidos lesionados.

2. Mejora de la Perfusión Sanguínea: La TPN aumenta la perfusión sanguínea en la zona afectada, lo que acelera la regeneración celular y la formación de nuevo tejido.

3. Estimulación de la Actividad Celular: La terapia de presión negativa fomenta la proliferación de fibroblastos y queratinocitos, células esenciales para la formación de tejido de granulación y epitelización. Esta estimulación celular es crucial para la reparación de las UPP.

4. Control de Infecciones: La presión negativa contribuye a la limpieza de la herida, eliminando exudados y restos de tejido necrótico que pueden favorecer la infección. Además, al reducir la carga bacteriana, la TPN disminuye el riesgo de infecciones secundarias.

5. Formación de Tejido de Granulación: La TPN favorece la formación de tejido de granulación, lo cual es esencial para la cicatrización. Este tejido es rico en vasos sanguíneos y fibroblastos, lo que facilita la regeneración de la piel y los tejidos subyacentes.

 

Evidencia Clínica sobre la Eficacia de la Terapia de Presión Negativa:

Numerosos estudios clínicos han evaluado la efectividad de la terapia de presión negativa13 en el tratamiento de las UPP. Entre los hallazgos más relevantes se incluyen:

1. Reducción del Tiempo de Cicatrización: Los estudios muestran que la TPN puede acelerar significativamente la cicatrización de las UPP en comparación con los tratamientos convencionales, como los apósitos tradicionales o la cura húmeda. La aplicación de la TPN reduce el tiempo necesario para la regeneración del tejido y disminuye el riesgo de complicaciones.

2. Mejora en la Superficie de la Herida: La terapia ha demostrado ser efectiva en la reducción del tamaño de las úlceras, especialmente en etapas más avanzadas de la herida. El tratamiento con presión negativa puede llevar a una disminución considerable en la extensión de la herida y contribuir a la formación de tejido de granulación saludable.

3. Reducción de la Infección: Los dispositivos de TPN también ayudan a reducir la tasa de infecciones, lo que es crucial en las UPP, debido a su propensión a infectarse. En varios ensayos clínicos, se ha demostrado que la TPN disminuye las infecciones en las heridas y mejora la cicatrización en ambientes más seguros y controlados.

4. Mejor Calidad de Vida del Paciente: Los pacientes tratados con TPN han experimentado menos dolor, mayor comodidad y, en general, una mejor calidad de vida durante el proceso de curación de las UPP. La capacidad de controlar el exudado y reducir el riesgo de complicaciones mejora significativamente la experiencia del paciente.

 

Dispositivos VAC en el Tratamiento de las Úlceras por Presión:

Dentro de las diversas formas de aplicar la TPN, los dispositivos VAC han demostrado ser una de las herramientas más eficaces y avanzadas para promover la cicatrización de heridas complejas. Los dispositivos VAC utilizan la presión subatmosférica de manera controlada para favorecer la curación de las lesiones de piel y tejidos subyacentes, lo que ha revolucionado la forma de tratar úlceras por presión de grados 3 y 414.

¿Qué son los Dispositivos VAC?

El término VAC hace referencia a un sistema de terapia de presión negativa asistida por vacío, que se compone de un apósito especializado y un dispositivo de succión que genera presión subatmosférica en la herida15. El sistema incluye un apósito no adherente colocado sobre la úlcera, conectado a un tubo que se conecta a una bomba de succión. La bomba aplica succión controlada al área de la herida, extrayendo el exceso de exudado y proporcionando una presión negativa constante en el tejido afectado.

Tanto el personal de enfermería como TCAE tienen un papel importante en el manejo de estos dispositivos.

Rol de enfermería en el uso de dispositivos VAC16:

1. Evaluación de la herida: Tipo, profundidad, exudado, sugnos de infección…

2. Preparación del lecho de la herida.

3. Colocación del sistema VAC: Aplicar la esponja o apósito de espuma estéril, sellar con película adhesiva, conectar el tubo al sistema de succión.

4. Monitorización: Evaluar el sellado y el nivel de presión, observar el color y cantidad de exudado, verificar signos de complicaciones.

5. Cambio del apósito: Cada 48-72 horas o según protocolo.

6. Apoyo emocional al paciente: Explicar de manera sencilla el procedimiento para reducir la ansiedad.

 

Funciones de TCAE en el uso de dispositivos VAC:

1. Apoyo en la higiene y confort del paciente: Ayudar en la limpieza general del paciente y la movilización para prevenir UPP, asegurar una correcta posición para evitar presión sobre la herida y mantener la integridad del sistema VAC.

2. Preparación del material y asistencia al personal de enfermería.

3. Vigilancia y reporte de cambios: Observar si el apósito está bien sellado o si hay fugas, notificar cambios en el exudado, sangrado, color o mal olor de la herida, informar a enfermería si el paciente presenta dolor intenso o signos de infección.

4. Manejo básico del equipo: Asegurar que el sistema está encendido y funcionando correctamente, verificar si hay alarmas o fallos en la succión, reemplazar el depósito de exudados si está lleno.

5. Apoyo emocional al paciente.

 

Avances en la Tecnología de Terapia de Presión Negativa:

La tecnología detrás de la TPN ha avanzado considerablemente en las últimas décadas. Los primeros dispositivos de succión eran grandes y difíciles de manejar, pero los avances recientes han dado lugar a dispositivos más pequeños, portátiles y de fácil uso. Estos nuevos dispositivos permiten una mayor flexibilidad en el tratamiento ambulatorio17 y mejoran la adherencia del paciente al tratamiento.

La integración de sensores en los dispositivos de TPN ha permitido una mejor monitorización del proceso de cicatrización, permitiendo ajustes más precisos de la presión aplicada y mejorando la personalización del tratamiento.

Desafíos y Limitaciones en el Uso de la Terapia de Presión Negativa:

A pesar de sus ventajas, la TPN presenta algunas limitaciones y desafíos:

1. Costo: El costo asociado con la terapia de presión negativa, tanto en términos de equipos como de insumos, puede ser elevado, lo que limita su acceso en ciertos entornos, especialmente en países en desarrollo.

2. Requiere Supervisión Médica: El uso adecuado de la TPN requiere formación y supervisión médica para garantizar su correcta aplicación y prevenir complicaciones, como la aplicación excesiva de presión o el mal manejo del equipo.

3. No es Adecuado para Todas las Heridas: Aunque la TPN ha demostrado ser efectiva en el tratamiento de las UPP, no es adecuado para todas las lesiones. Su uso puede estar contraindicado en heridas con alto riesgo de sangrado o en personas con ciertas condiciones de salud, como trastornos de la coagulación.

4. Complicaciones potenciales18: Aunque raras, las complicaciones de la TPN incluyen lesiones cutáneas, infecciones locales o reacciones alérgicas a los materiales del dispositivo.

 

Perspectivas futuras:

El uso de la TPN sigue evolucionando, y se están investigando nuevas formas de mejorar su eficacia. Algunas áreas de investigación incluyen la combinación de TPN con terapias de crecimiento celular, como factores de crecimiento, y la integración de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial para el monitoreo y ajuste en tiempo real de la terapia.

Además, se están desarrollando dispositivos de TPN más accesibles y fáciles de usar, lo que puede facilitar su adopción en diferentes contextos y mejorar los resultados a nivel global.

 

CONCLUSIÓN

La TPN ha demostrado ser una herramienta eficaz y valiosa en el tratamiento de las UPP, mejorando la cicatrización, reduciendo el riesgo de infecciones y, en muchos casos, acelerando la recuperación. Sin embargo, aún existen desafíos relacionados con su costo, acceso y uso adecuado. A medida que la tecnología avanza y se mejora la comprensión de los mecanismos biológicos involucrados, la TPN promete seguir siendo una terapia fundamental en el manejo de las heridas crónicas y las UPP en particular.

 

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