Impacto del cambio climático en la salud de las poblaciones vulnerables desde una perspectiva enfermera

30 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Yolanda García López. Enfermera en el Servicio de Urgencias, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
  2. Iria Belmonte Azábal. Enfermera de Administración Sanitaria en el Departamento de Sanidad. Aragón, España.
  3. Lorena Zaborras Buil. Enfermera del Servicio de Cirugía General, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
  4. María José Martí Cifuentes. Enfermera del Servicio de Neurofisiología, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
  5. Ignacio Marqués Moneo. Enfermero en el Servicio de Urgencias, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.

 

RESUMEN

En las últimas décadas el avance del cambio climático ha sido peligrosamente drástico. Las temperaturas son más extremas cada año, la contaminación atmosférica y la acidificación de los mares aumentan progresivamente y, a su vez, los desastres naturales se suceden con mucha mayor frecuencia y virulencia, dejando tras de sí un rastro de muerte y destrucción incalculable.

La salud de toda la población global está en riesgo y es labor de los servicios sanitarios de todos los países, coordinados por sus gobiernos correspondientes, hacer frente al reto que suponen el aumento de la morbilidad y la mortalidad asociadas al clima. Especialmente, teniendo en cuenta a las poblaciones más vulnerables y por ende con más riesgo de sufrir nefastas consecuencias como son: los niños, los ancianos y las personas migrantes.

La enfermería debe ser capaz de formarse y desarrollarse en este contexto adverso que tanto daño puede provocar en la salud física, mental y social de los individuos; siendo capaz de dar una respuesta adaptada y pertinente a los individuos y sus comunidades.

PALABRAS CLAVE

Cambio climático, calentamiento global, enfermería, enfermedades ambientales, poblaciones vulnerables, pobreza.

ABSTRACT

In recent decades, climate change has advanced at a dangerously rapid pace. Temperatures are becoming increasingly extreme each year, while atmospheric pollution and ocean acidification continue to rise. At the same time, natural disasters are occurring with greater frequency and severity, leaving behind incalculable death and destruction.

The health of the global population is at serious risk, and it is the responsibility of healthcare services in all countries—coordinated by their respective governments—to confront the challenge posed by the growing climate-related morbidity and mortality. Particular attention must be paid to the most vulnerable populations, who are at higher risk of suffering severe consequences, such as children, older adults, and migrants.

Nursing professionals must be prepared to educate themselves and develop within this adverse context, which can severely affect the physical, mental, and social health of individuals. They must be able to provide adapted and relevant responses to individuals and their communities.

KEY WORDS

Climate change, global warming, nursing, environmental illnes, vulnerable populations, poverty.

INTRODUCCIÓN

El cambio climático es una realidad que afecta de manera holística a toda la población mundial y que, a su vez, supone uno de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad en el presente siglo. Desde finales del s. XIX con la llegada de la Revolución Industrial, la Tierra ha experimentado un aumento progresivo tanto de la temperatura global como de las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, durante las últimas dos décadas este proceso se ha visto gravemente acelerado, habiendo sido registrados 7 de los 10 veranos más calurosos durante los años posteriores a 20141.

Según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) de 2021, los gases invernadero son los responsables del incremento de la temperatura global en 1.1°C desde 1850-19002 y, de hecho, se estima que en caso de no tomar medidas contra esta problemática en 2050 la temperatura global alcanzaría un nivel crítico incrementándose 1.5°C3. Desgraciadamente, no es la única cifra sumamente alarmante a la cual nos enfrentamos. Desde registros preindustriales la acidificación del pH marino ha mostrado un aumento del 25%2. En adición a esto, solo en 2019 se registró un total de 396 desastres naturales, los cuáles implicaron la muerte de 11.755 personas y afectaron a otros 95 millones más4.

Aún a pesar de su gravedad, todas las alteraciones del equilibrio en los sistemas terráqueos descritas no suponen únicamente un problema en sí mismas. Sino que, además, implican un profundo efecto en la salud global y el bienestar de los individuos. Se espera un aumento progresivo de las enfermedades mentales a medida que la problemática climática continúe su avance, dado que esta supone un factor de estrés para la población5. De hecho, el 84% de los jóvenes indican estar al menos moderadamente preocupados por el cambio climático y la mitad de los mismos refieren que este pensamiento les afecta negativamente en su vida diaria6. A su vez, tanto las patologías crónicas como las agudas continuarán su incremento debido a los efectos directos e indirectos que provoca el cambio climático en los diferentes órganos y sistemas de nuestro cuerpo1,3,7.

OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL:

Analizar, desde la perspectiva enfermera, el impacto del cambio climático sobre la salud de las poblaciones vulnerables, con el fin de identificar áreas prioritarias de intervención en el ámbito asistencial, preventivo y educativo.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  • Examinar las principales repercusiones del cambio climático en la salud física, mental y social de grupos vulnerables, como la infancia, las personas mayores y las poblaciones migrantes.
  • Analizar los determinantes sociales y ambientales que amplifican la vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos extremos.
  • Explorar el rol actual de la enfermería en el abordaje de los efectos del cambio climático sobre la salud comunitaria.
  • Proponer estrategias de actuación enfermera orientadas a la adaptación, mitigación y promoción de la resiliencia en contextos afectados por el cambio climático.

 

METODOLOGÍA

Para la elaboración de este trabajo se realizó una revisión de las bases de datos Pubmed, Scielo y Dialnet, resultando descartada la bibliografía obtenida de esta última en la fase final de selección de evidencia más útil y actualizada respecto a la temática competente.

La primera búsqueda empleaba vocabulario libre, obteniendo un exceso de resultados. Utilizando el lenguaje controlado (basado en descriptores MesH) las ecuaciones aplicadas fueron las siguientes:

  • (Vulnerable population OR poverty) AND Nurs*.
  • (Global warming OR Climate change) AND (Vulnerable populations OR Poverty).
  • Environmental illness AND (Vulnerable population OR poverty).
  • (Global warming OR Climate change) AND Nurs*.
  • Environmental illness AND Nurs*.

 

DISCUSIÓN

Se define vulnerabilidad al cambio climático como la mayor propensión a sufrir los efectos adversos derivados del mismo. Por desgracia los factores económicos, sociales y demográficos suponen una gran diferencia respecto a la vulnerabilidad climática8.

Estudios demuestran que, tanto las personas mayores de 65 años y los niños independientemente de su país de residencia, como las personas en situación de pobreza extrema, los colectivos minoritarios y las personas sin escolarizar, son especialmente vulnerables a las olas de calor presentando mayores tasas de mortalidad al presentar cualquiera de estos factores2,7.

En el caso de los niños, son vulnerables debido a que: su sistema inmune está en desarrollo y se ven más expuestos por ejemplo a enfermedades infecciosas, su termorregulación es menos efectiva que la de un adulto y por tanto tienen mayores dificultades para adaptarse a temperaturas extremas y además, al encontrarse aún en etapas de desarrollo, la malnutrición o el consumo de agua o alimentos contaminados suponen un riesgo mucho mayor que en los adultos3. De hecho, la OMS estima que 1 de cada 4 muertes de niños menores de 5 años está relacionada con el cambio climático9.

En cuanto a la población mayor de 65 años varios son los factores que los hacen vulnerables. La mayoría sufren diversas patologías previas que pueden suponer una mayor morbimortalidad al combinarse con los efectos del cambio climático. Por ejemplo, su exposición a las partículas contaminantes PM 2.5 exacerba y aumenta la mortalidad de patologías respiratorias, insuficiencia renal crónica, diabetes o demencia1. A su vez, presentan dificultades para la termorregulación y ello los hace más vulnerables a las temperaturas extremas. Casi más ancianos mueren por causas cardiovasculares durante las olas de calor que por el resto de las causas relacionadas con la temperatura unidas. Además, una gran parte de la población mayor está polimedicada, y varios fármacos producen efectos negativos al incrementarse excesivamente la temperatura o aún no han sido estudiados bajo dichas condiciones7.

Finalmente, uno de los colectivos más vulnerables son las poblaciones migrantes, a menudo en situación de exclusión social. El norte global es responsable de la mayoría de la contaminación, pero injustamente es el sur global el que suele sufrir sus consecuencias10.

Debido a la contaminación de recursos naturales, a la destrucción de recursos materiales y a la exposición continuada a situaciones climáticas extremas, muchas personas se ven obligadas a emigrar forzosamente. Sin embargo, suelen encontrarse con numerosos problemas en las comunidades que las reciben: exclusión social, racismo, falta de políticas inclusivas que se preocupen por estas personas, formación de guetos provocando hacinamiento, explotación y falta de acceso a recursos; todo ello los empuja por ende a situaciones de pobreza y exclusión, alimentando así aún más su problemática socioeconómica. Diecisiete estudios de EEUU y uno de Canadá demostraron que efectivamente existe una correlación entre cambio climático, salud y etnia2,11. Además, un bajo nivel de educación (relacionado en este caso con el difícil acceso a la misma que presentan muchas poblaciones migrantes), también condiciona su mayor exposición a factores de riesgo relacionados con el clima2.

Papel de enfermería:

La demanda de una respuesta sanitaria suficiente ante las catástrofes climáticas se hace cada vez más notoria debido a la mayor incidencia y virulencia de las mismas. La dotación y planificación de los Gobiernos a este respecto suele ser insuficiente, ya que los planes existentes tienden a basarse en un pasado climático que no se ajusta a la realidad actual4. Es necesario aumentar las infraestructuras sanitarias para garantizar una atención adecuada a las comunidades teniendo en cuenta la morbimortalidad en aumento que supondrán las enfermedades relacionadas con el cambio climático. Especialmente en comunidades vulnerables con difícil acceso a una atención sanitaria de calidad2.

A su vez, un buen sistema de salud pública capaz de alertar precozmente a los ciudadanos, sumado a una educación sanitaria con enfoque climático de las comunidades, supondría una diferencia significativa en los daños personales y materiales sufridos2,4. La formación enfermera respecto a la respuesta ante todos los eventos climáticos anteriormente descritos suele ser insuficiente, y por ello se hace necesario ser conscientes del futuro sanitario que devendrá al planeta y exigir una formación adecuada y actualizada para poder despeñar nuestra labor con la mayor calidad posible12.

 

CONCLUSIONES

El cambio climático constituye un desafío global con repercusiones directas en la salud física, mental y social de la población. Sus efectos se manifiestan con especial crudeza en grupos vulnerables como los niños, los adultos mayores y las personas migrantes, quienes presentan mayores tasas de morbimortalidad ante fenómenos climáticos extremos, contaminación ambiental y deterioro de las condiciones de vida.

Ante este panorama, la enfermería se erige como un pilar fundamental en la respuesta sanitaria. La necesidad de fortalecer la formación de los profesionales de enfermería en competencias relacionadas con el cambio climático y la salud ambiental es ineludible, puesto que su rol no se limita únicamente a la asistencia clínica, sino que también abarca la prevención, la educación sanitaria y la promoción de comunidades resilientes.

Resulta imprescindible que los sistemas de salud y los gobiernos integren estrategias adaptativas y planes de acción actualizados que prioricen la equidad y la justicia social, asegurando recursos suficientes para afrontar el incremento de enfermedades asociadas al clima. La enfermería, desde una perspectiva integral y comunitaria, debe liderar acciones que permitan mitigar los riesgos, garantizar atención a las poblaciones más desfavorecidas y contribuir a la construcción de una sociedad más preparada frente a la emergencia climática.

 

BIBLIOGRAFÍA

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