Inserción y mantenimiento del PICC: trabajo monográfico

22 julio 2024

AUTORES

  1. Marina Sanz Poveda. Enfermera Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza).
  2. Lorena Navarro Hernández. Enfermera Hospital Ernest Lluch (Calatayud).
  3. Sandra Sancho Royo. Enfermera Hospital Royo Villanova (Zaragoza).
  4. Cristina Garza Conde. Enfermera Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza).
  5. Silvia Lázaro Guerrero. Enfermera Centro de Especialidades Grande Covian (Zaragoza).
  6. Sara Gómez Zalba. Enfermera Hospital Royo Villanova (Zaragoza).

 

RESUMEN

Introducción: Los accesos venosos son elementos indispensables para el tratamiento de numerosas patologías, ya que permiten la administración de terapia intravenosa. En concreto, los accesos venosos centrales, como los PICC, permiten infundir medicación vesicante y con un pH y osmolaridad elevados. Su colocación está indicada en casos de tratamientos prolongados en el tiempo o según el tipo de medicación que se necesite. También presenta contraindicaciones para su colocación, como puede ser la insuficiencia renal crónica o la linfadenectomía de la extremidad.

Objetivo: Exponer la evidencia científica actualizada sobre la inserción y el mantenimiento de un PICC.

Conclusión: Se ha comprobado la efectividad de los PICC en tratamientos de larga duración, así como que la técnica de inserción Seldinger modificada para la colocación de un PICC facilita su colocación, además de aumentar las tasas de éxito y disminuir las complicaciones que la técnica “a ciegas” puede ocasionar, y la importancia de llevar a cabo los cuidados específicos que se precisan.

PALABRAS CLAVE

Catéter central de inserción periférica, PICC, catéter venoso central, cuidados de enfermería.

ABSTRACT
Introduction: Venous accesses are indispensable for the treatment of numerous pathologies, as they allow the administration of intravenous therapy. In particular, central venous accesses, such as PICCs, allow the infusion of vesicant medication with high pH and osmolarity. Their placement is indicated in cases of prolonged treatment over time or depending on the type of medication required. It also presents contraindications for its placement, such as chronic renal insufficiency or lymphadenectomy of the extremity.

Objective: To expose the updated scientific evidence about the insertion and maintenance of a PICC. 

Conclusion: The effectiveness of PICCs in long-term treatments has been proven, as well as that the modified Seldinger insertion technique for the placement of a PICC facilitates its placement, in addition to increasing the success rates and decreasing the complications that the «blind» technique can cause, and the importance of carrying out the specific care required. 

KEY WORDS

Peripherally inserted central catheter, PICC, central venous catheter, nursing care.

INTRODUCCIÓN

Los accesos vasculares centrales suponen actualmente uno de los pilares fundamentales en la atención al paciente hospitalizado. Tanto es así, que se considera una modalidad terapéutica indispensable1.

La terapia intravenosa se define como la administración de sustancias líquidas que, a través de la canalización de una vena, alcanzan el torrente sanguíneo de forma inmediata. De entre las numerosas vías de administración farmacológica y de sustancias, la vía intravenosa, además de ser la única vía de administración posible para determinados fármacos (p, ej: transfusiones de plasma y derivados), es considerada la más rápida en proporcionar soluciones2.

La seguridad de la terapia intravenosa se basa en las características fisicoquímicas de los fármacos y en el conocimiento de estas por parte del personal que las administra. Las características de los fármacos comprenden la osmolaridad, el pH y la capacidad o no de provocar necrosis o ulceración a nivel de los tejidos en los que se infunde, propiedad que se conoce como vesicante2 (TABLA 1).

Los catéteres venosos centrales son de gran utilidad en la práctica clínica ya que evitan la colocación de varias líneas intravenosas periféricas, reduciendo el dolor y el estrés asociados a su colocación. Además, reducen la aparición de flebitis mecánica, ya que limitan la extravasación de fármacos en las venas periféricas, sobre todo de fármacos quimioterápicos. Es por esto que los catéteres venosos centrales se utilizan, generalmente, en pacientes que requieren tratamientos por vía intravenosa durante un periodo medio y largo de tiempo3,4,5.

Estos dispositivos de acceso venoso central se dividen en CVC (catéteres venoso central) y PICC (catéter venoso central de inserción periférica). La elección de uno de los dos dispositivos depende de factores tales como: la duración del tratamiento, las características del paciente, las características del fármaco que se pretende administrar y las características del catéter propiamente dicho1.

El PICC es un tubo delgado, entre 3-6 French (Fr), largo (55-60cm), flexible y biocompatible. Su colocación se lleva a cabo a través de las venas del brazo, por encima de la fosa antecubital hasta la vena cava superior o inferior. Los más utilizados son de poliuretano y silicona con un número de luces en función de la terapia intravenosa a administrar1,2,5.

La Guía de Idoneidad de Michigan para catéteres intravenosos (MAGIC) proporciona criterios basados en evidencia para determinar en qué supuestos es adecuada la inserción de un PICC, para así reducir la aparición de complicaciones6,7,8 (TABLA 2).

OBJETIVOS

  • Objetivo general: Realizar una revisión bibliográfica acerca de la inserción, mantenimiento y cuidado del PICC.
  • Objetivos específicos:
  • Actualizar los conocimientos sobre catéter central y PICC.
  • Actualizar los conocimientos sobre la técnica Seldinger modificada o Microseldinger para la inserción del PICC.
  • Actualizar los conocimientos y cuidados necesarios para el correcto uso y mantenimiento del PICC.

 

DESARROLLO

Actualmente, las bases de la práctica clínica se sustentan en la importancia de la calidad y en la seguridad que se ofrece al paciente9.

Un estudio realizado en 2018 constató que el 76,2% de los pacientes agudos precisó de un Dispositivo de Acceso Vascular (DAV). De este elevado porcentaje surge la necesidad de aprender nuevas técnicas para la inserción segura y eficiente de estos dispositivos utilizando estándares basados en evidencia, además de un cuidado y manejo meticuloso del catéter, para así evitar posibles complicaciones4,9.

Las complicaciones más frecuentes asociadas a la inserción de este tipo de catéteres van desde las infecciones del torrente sanguíneo asociadas a la línea central (CLABSI), hasta el tromboembolismo venoso (TEV) y la oclusión de la línea. La aparición de una de estas complicaciones se relaciona con largas estancias hospitalarias y una más lenta recuperación del paciente, lo que supone mayor coste y mayor mortalidad1,4,6. TÉCNICA DE

INSERCIÓN:

La técnica más utilizada para la inserción de un PICC es la técnica Seldinger guiada por ultrasonido9,10,11.

El ultrasonido ayuda a localizar la vena y a acceder a ella, además de localizar estructuras próximas. La utilización del ultrasonido para realizar la técnica aumenta la tasa de éxito de la inserción (86-95%), frente a la inserción “a ciegas” (65-74%)10.

La técnica Seldinger es una técnica estéril, que puede ser utilizada tanto para la canalización de accesos vasculares arteriales y venosos como para permitir el acceso a la vía biliar y urinaria, así como un acceso torácico. Cada una de las aplicaciones de esta técnica presenta diferencias en el abordaje11.

MATERIAL:

Ecógrafo con sonda lineal, el ecográfico estéril (para el sitio de punción), gel ecográfico no estéril (para la valoración), funda estéril para sonda del ecógrafo, material de protección: gorro y mascarilla. Para el personal que realice la técnica se le añade bata y guantes estériles. Mesa auxiliar, empapador, contenedor de objetos punzantes, esponja con jabón de clorhexidina, paño estéril fenestrado (en U), 2 paños estériles, compresor estéril, gasas estériles, antiséptico cutáneo (Clorhexidina al 2%), jeringas 10 cc, suero fisiológico de 10cc, aguja subcutánea y jeringa de 1-2 ml, anestésico local (Mepivacaína 2%), sujeción adhesiva para fijar catéter (Statlock), puntos de aproximación, apósito poliuretano, kit del catéter9,12,13,14,15.

Dentro del kit del catéter cabe destacar la aguja para llevar a cabo la punción, conectada a una jeringa que presenta un canal central que permite introducir una guía. Estas guías dan soporte para la posterior introducción del catéter. Por otro lado, los dilatadores ayudan a formar un trayecto cutáneo atravesando las fascias hasta la estructura a abordar, facilitando la posterior inserción del catéter11.

PREPARACIÓN DEL PACIENTE:

La preparación del paciente se basa en la comprobación de la identidad del mismo, así como del consentimiento informado y de pruebas de coagulación recientes, además de verificar alergias medicamentosas14,15. Preservar en todo momento la intimidad y confidencialidad.

Se debe colocar al paciente en decúbito supino con el brazo elegido para la inserción en FERA (flexión y rotación externa)15, otros autores mencionan 90º, para identificar la vena más adecuada (9). La cabeza deberá girarse hacia el hombro del lado de la inserción.

El paciente deberá estar monitorizado antes, durante y después de realizar el procedimiento. Resulta crucial vigilar la aparición de arritmias durante la introducción tanto de la guía como del catéter. Además, se le explicará el procedimiento a realizar, solicitando su colaboración en la medida que pueda14.

PREPARACIÓN DEL PERSONAL:

Será necesario utilizar técnica estéril en todo momento. Para ello, el/la enfermero/a responsable del procedimiento realizará lavado quirúrgico de manos. Previa colocación de mascarilla y gorro, además de guantes y bata estériles.

LUGAR DE INSERCIÓN:

Para definir el lugar de inserción se valorarán las venas basílica, mediana y cefálica de ambas extremidades superiores, previa colocación de compresor. La vena de elección resulta la vena basílica de la extremidad superior derecha, ya que, anatómicamente, es la que se encuentra más próxima a la aurícula derecha14.

El lugar de inserción idealmente se sitúa cuatro centímetros por encima de la flexura antecubital, facilitando la comodidad del paciente, y cuatro centímetros por debajo de la axila, ya que la proximidad del punto de inserción a la axila puede favorecer la aparición de infecciones16.

Durante la elección de la vena se deberá evitar que ésta se encuentre en la fosa antecubital, que la vena presente flebitis o que se encuentre trombosada o varicosa. Además, se deberá descartar la zona conocida como “Zona Mickey”. La “Zona Mickey” se corresponde con una región en la extremidad superior en la que la arteria braquial (“Cabeza de Mickey”) se aproxima anatómicamente a la vena (“Orejas de Mickey”), pudiendo llegar a confundirse en la canalización5.

La asepsia del sitio de punción se realiza con antiséptico, preferiblemente clorhexidina al 2% o povidona yodada (18), otros autores eligen clorhexidina al 2% + alcohol isopropílico al 70%9.

TÉCNICA DE INSERCIÓN SELDINGER:

Una vez preparado el personal, el material, al paciente y colocado en la posición correcta se inicia la técnica de inserción Seldinger modificada:

Se realiza punción ecoguiada con aguja y jeringa en aspiración15, con un ángulo de 30-45º. La punción se realiza lo más próximo posible a la sonda del ecógrafo9. Cuando se observa reflujo de sangre, se retira la jeringa y se mantiene la posición de la aguja. Se retira compresor y se introducen ⅔ de la guía. Después se retira la aguja9,15.

Se inyecta anestésico local con técnica subcutánea si es necesario introducir dilatador a través de la guía9,15. Si fuera necesario, realizar pequeña incisión con bisturí9.

A continuación, se introduce el catéter a través de la guía y se va retirando ésta hasta que aparece por la luz distal del catéter. Una vez la guía se observa en la luz distal del catéter se inserta éste por el sitio de punción, NUNCA antes. Continuar introduciendo el catéter y retirar la guía. Vigilar aparición de arritmias15.

Comprobar el reflujo sanguíneo de las luces y lavar con 10cc de suero fisiológico mediante técnica push-stop y presión positiva. Clampar las luces15.

Desinfectar la zona y colocar fijación provisional hasta comprobar la correcta posición del extremo distal del catéter.

POSICIÓN DEL CATÉTER:

Para confirmar la posición correcta se deberá realizar una radiografía de tórax una vez se haya finalizado el procedimiento. El extremo distal del catéter deberá situarse entre (4º – 5º espacio intercostal)15.  Otras formas de comprobación pueden ser el electrocardiograma16.

El mal posicionamiento del catéter conlleva un mal funcionamiento del mismo. Si la punta del catéter se sitúa en aurícula derecha o ventrículo derecho pueden surgir arritmias16. En este caso, se puede retirar el catéter unos cm, hasta que cedan las extrasístoles ventriculares17. Otras veces la punta del catéter puede migrar y provocar perforaciones venosas o irritaciones mecánicas17. También puede alojarse equivocadamente en vena yugular o subclavia16.

REGISTRO:

Se procederá a registrar: procedimiento realizado, fecha y hora de realización, lugar de inserción, tipo de catéter (French y nº luces), longitud del catéter insertada, diámetro y profundidad de la vena, dificultades o incidencias durante la inserción y control radiológico realizado9,15,17.

COMPLICACIONES INMEDIATAS Y/O TARDÍAS:

Las complicaciones inmediatas más frecuentes resultan: Hemorragia, hematoma local, dificultad en la progresión de la guía o del catéter, punción arterial, arritmias cardiacas15.

En cuanto a complicaciones tardías destacar: flebitis, rotura o migración del catéter, obstrucción, infección, trombosis venosa15.

MANTENIMIENTO:

El personal de enfermería es el responsable tanto de la inserción del PICC como de su mantenimiento para evitar la aparición de complicaciones relacionadas con el mismo. Varios estudios evidencian que la buena praxis enfermera en el manejo de los catéteres centrales de inserción periférica disminuye su tasa de infección asociada18. Antes de manipular el PICC siempre habrá que realizar lavado de manos10.

CUIDADOS DEL SITIO DE PUNCIÓN:

Inspeccionar diariamente de forma visual y por palpación a través del apósito el lugar de inserción15. La cura local del sitio de punción se realizará de forma estéril una vez por semana o cuando el apósito se encuentre sucio, húmedo o despegado15,18. Se recomiendan los apósitos transparentes, semipermeables y estériles, ya que permiten valorar el punto de inserción sin necesidad de manipulación10,17,18. No se debe colocar un vendaje opaco o que dificulte la visualización del sitio de inserción10. El antiséptico a utilizar para el sitio de punción es la clorhexidina al 2%., aplicándose de dentro a hacia fuera17.

SISTEMAS DE INFUSIÓN:

Los sistemas de infusión se cambiarán cada 7 días siempre y cuando no presenten signos de suciedad18, otros artículos recomiendan cambiar los sistemas cada 96 horas (15). Como excepción mencionar que los equipos de nutrición parenteral y otras soluciones lipídicas, así como los sistemas de infusión intermitente deberán cambiarse cada 24 horas15,18.  Las llaves de tres vías situadas en las luces del catéter deberán ser las menores posibles. Si las hay, éstas deberán desinfectarse con clorhexidina al 2% previo al uso y en caso de que no estén en funcionamiento deberán mantenerse tapadas con tapón15,18.

CUIDADO INTRALUMINAL:

El cuidado intraluminal del catéter se realiza de forma independiente entre conexiones y siempre con jeringas de 10 cc o más10,15. Para verificar la permeabilidad de las luces se aspira y a continuación se lava con 10cc de solución salina10. El lavado de las luces del PICC se realiza mediante la técnica de lavado por turbulencia. Esta técnica previene la mezcla de fármacos y garantiza la limpieza de las paredes del catéter, además de evitar las obstrucciones10,18. El lavado de la luz deberá realizarse tras administración de medicación, de hemoderivados o simplemente por mantenimiento de una luz en desuso10,18. Se utilizará la luz correspondiente en función de la medicación a infundir15.

 

CONCLUSIONES

En líneas generales, y a la vista de lo expuesto, la colocación de un PICC presenta una serie de ventajas con respecto a la colocación de otros accesos venosos, como un catéter central o un acceso venoso periférico (TABLA 3).

Los catéteres centrales de inserción periférica permiten de forma sencilla y relativamente poco agresiva mantener un acceso venoso durante un periodo largo de tiempo.

Además, los PICC, al albergarse en estructuras venosas de gran calibre, permiten infundir medicación que por sus condiciones físicoquímicas no pueden ser administradas en la circulación venosa periférica, por ejemplo, fármacos vasoactivos o nutrición parenteral.

Tras la realización del presente trabajo, se ha puesto en evidencia que la técnica de inserción Seldinger modificada para la colocación de un PICC facilita su colocación, además de aumentar las tasas de éxito y disminuir las complicaciones que la técnica “a ciegas” puede ocasionar. Es por esto que su uso se encuentra más que extendido para su colocación.

Resulta igual de importante tanto la técnica de inserción como el mantenimiento posterior que requieren estos tipos de catéteres centrales. Son los profesionales de Enfermería los encargados de saber y conocer la importancia de los cuidados específicos de estos accesos venosos con el fin de evitar las complicaciones derivadas de éstos.

Dada la especificidad de la técnica de inserción Seldinger y de los cuidados que precisa la colocación y mantenimiento de un PICC, resulta necesario la utilización de guías de práctica clínica, las listas de verificación y la presencia de un equipo de acceso vascular dedicado a este tipo de catéteres, para así unificar los cuidados y mejorar la atención a los pacientes portadores de este tipo de catéteres venosos centrales de inserción periférica.

 

BIBLIOGRAFÍA

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ANEXOS

TABLA 1

Nivel de riesgo Osmolaridad (mOsm/l) pH Vesicante/no vesicante
Riesgo alto  >600 <4 o >9 Vesicante
Riesgo moderado 400-600 4-5 o 7.5-9 No vesicante
Riesgo bajo  <450 5-7.5 No vesicante

TABLA 1: Clasificación de los fármacos según sus propiedades fisicoquímicas.

Fuente: Elaboración propia a partir de la bibliografía consultada2.

 

TABLA 2

INDICACIONES
  • Tratamiento >30 días.
  • Administración de sangre y hemoderivados.
  • Administración de soluciones hipertónicas.
  • Infusión de drogas vasoactivas (p.ej: noradrenalina)
  • Quimioterapia.
  • Árbol venoso periférico deficiente.
  • Administración de nutrición parenteral.
  • Osmolaridad >600 mOsm/L y/o pH entre 5-6, tratamientos irritantes, vesicantes.

TABLA 2: Indicaciones para la inserción de un PICC.

Fuente: Elaboración propia a partir de la bibliografía consultada1, 5,6.

 

TABLA 3

VENTAJAS 
  • Posibilidad de realización de la técnica de inserción a pie de cama
  • Comodidad y seguridad del paciente
  • Conservación de estructuras venosas periféricas, evitando pinchazos y manipulaciones.
  • Reduce el riesgo de hemorragia
  • Reduce el riesgo de infección

TABLA 3: Ventajas inserción PICC. 

Fuente: Elaboración propia a partir de la bibliografía consultada10.

 

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