Trastornos de conducta alimentaria en adolescentes

28 junio 2025

 

AUTORES

  1. Milagros de la Caridad Horrutiner Cobos. TCAE en Hospital de Día Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
  2. Silvia Marina Sánchez Vergara. Enfermera en Hospital de Día Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
  3. Jairo Romero Ruiz. TCAE en Hospital de Día Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
  4. Natalia Huguet Gracia. TCAE en Hospital de Día Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
  5. Laura Mediel Cabeza. Enfermera en Hospital de Día Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
  6. Alejandra Asunción Jerónimo Huete. Enfermera en Hospital de Día Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.

 

RESUMEN

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en la adolescencia representan un problema de salud pública creciente, con consecuencias graves a nivel físico, psicológico y social. La detección precoz, el diagnóstico multidisciplinar y el abordaje terapéutico integral son fundamentales para la recuperación. En este artículo se analizan los principales tipos de TCA, los factores de riesgo, manifestaciones clínicas, diagnóstico y estrategias terapéuticas, con especial énfasis en el rol del equipo sanitario.

Los TCA en la adolescencia constituyen un problema complejo que requiere un abordaje precoz y multidisciplinar. La prevención mediante educación en hábitos saludables, la promoción de una imagen corporal positiva y la identificación de factores de riesgo son fundamentales para reducir su incidencia. El compromiso de todos los agentes sanitarios, familiares y escolares es esencial para una recuperación eficaz y sostenida.

PALABRAS CLAVE

Adolescencia, trastornos alimentarios, anorexia, bulimia, salud mental.

ABSTRACT

Eating disorders in adolescence are an increasing public health concern, with severe physical, psychological, and social consequences. Early detection, multidisciplinary diagnosis, and comprehensive treatment are essential for recovery. This article reviews the main types of eating disorders, risk factors, clinical manifestations, diagnosis, and therapeutic approaches, with a focus on the healthcare team’s role.

Eating disorders in adolescence are a complex problem that requires an early, multidisciplinary approach. Prevention through education in healthy habits, promoting a positive body image, and identifying risk factors are essential to reducing their incidence. The commitment of all healthcare, family, and school stakeholders is essential for effective and sustained recovery.

KEY WORDS

Adolescence, eating disorders, anorexia, bulimia, mental health.

DESARROLLO DEL TEMA

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) comprenden un conjunto de patologías caracterizadas por alteraciones graves en la ingesta alimentaria y una preocupación excesiva por el peso y la imagen corporal. Aunque pueden presentarse en cualquier etapa de la vida, la adolescencia es un periodo especialmente vulnerable debido a los cambios físicos, emocionales y sociales que conlleva. La incidencia de TCA ha aumentado en los últimos años, especialmente en mujeres adolescentes, aunque también se observan casos en varones. Factores como el uso de redes sociales, la presión estética, antecedentes familiares y la baja autoestima juegan un papel clave en su aparición y mantenimiento1,2,3.

Tipos de TCA y manifestaciones clínicas:

Los TCA más frecuentes en adolescentes son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. La anorexia se caracteriza por una restricción de la ingesta calórica, miedo intenso a ganar peso y una alteración en la percepción del propio cuerpo. En la bulimia, se alternan episodios de atracones con conductas compensatorias como vómitos o uso excesivo de laxantes. El trastorno por atracón, por su parte, implica episodios de ingesta compulsiva sin conductas purgativas posteriores. Los signos de alarma incluyen pérdida de peso marcada, aislamiento social, conductas obsesivas y alteraciones menstruales. Otros subtipos, como la anorexia nerviosa atípica o los trastornos evitativos-restrictivos de la ingesta alimentaria (ARFID), también afectan a adolescentes y pueden pasar inadvertidos. En estos casos, el peso puede mantenerse dentro de parámetros normales, pero los patrones alimentarios y las consecuencias psicológicas son igualmente patológicos. El diagnóstico diferencial con cuadros depresivos, obsesivo-compulsivos o trastornos del espectro autista es crucial para aplicar una intervención adecuada y eficaz4,5,6.

Factores de riesgo y comorbilidades:

Entre los factores de riesgo destacan la historia de acoso escolar, disfunciones familiares, perfeccionismo extremo, ansiedad y depresión. Además, los TCA suelen coexistir con otras patologías psiquiátricas como trastornos de ansiedad, trastornos afectivos, autolesiones no suicidas y consumo de sustancias. También se ha descrito una asociación creciente entre el uso intensivo de redes sociales y la aparición de conductas de riesgo alimentario, especialmente cuando los adolescentes están expuestos a contenidos que promueven dietas extremas o cuerpos ideales no realistas. La historia familiar de TCA, la obesidad infantil y el entrenamiento deportivo exigente son otros factores que deben considerarse al realizar una evaluación de riesgo. Identificar estos elementos permite realizar intervenciones preventivas dirigidas en poblaciones vulnerables 7,8.

Diagnóstico y herramientas de evaluación:

El diagnóstico de los TCA requiere una valoración multidisciplinar que incluya entrevista clínica, exploración física y pruebas psicométricas validadas. Instrumentos como el Eating Attitudes Test (EAT-26), SCOFF o el Cuestionario de Comportamientos Alimentarios pueden utilizarse como cribado inicial. Es fundamental descartar causas orgánicas y valorar parámetros nutricionales, metabólicos y hormonales para establecer la gravedad del cuadro. La evaluación clínica debe realizarse con un enfoque empático y no punitivo, especialmente si el adolescente muestra resistencia o vergüenza al hablar sobre sus hábitos alimentarios9.

Estrategias terapéuticas y rol del equipo sanitario:

El tratamiento de los TCA debe ser integral, prolongado y adaptado a las necesidades individuales. Incluye intervención psicológica (terapia cognitivo-conductual, terapia familiar), seguimiento nutricional, intervención médica y farmacoterapia en casos seleccionados. En entornos hospitalarios, la intervención del personal sanitario puede incluir el acompañamiento durante las comidas, la observación posterior y la implementación de programas educativos sobre alimentación consciente. El papel de los TCAE en la detección de señales de alarma cotidianas es fundamental, ya que su contacto frecuente con los pacientes favorece la identificación precoz de recaídas o de resistencias terapéuticas. La coordinación entre atención primaria, salud mental y entorno educativo refuerza la continuidad asistencial y mejora los resultados clínicos10,11,12.

CONCLUSIONES

Los TCA en la adolescencia constituyen un problema complejo que requiere un abordaje precoz y multidisciplinar. La prevención mediante educación en hábitos saludables, la promoción de una imagen corporal positiva y la identificación de factores de riesgo son fundamentales para reducir su incidencia. El compromiso de todos los agentes sanitarios, familiares y escolares es esencial para una recuperación eficaz y sostenida.

 

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